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ღ Viejos Amigos ღ

El sol descendía lentamente tras las colinas, pintando el cielo con tonos cálidos y nostálgicos. Shadow corría a toda velocidad por el sendero que conducía al pequeño memorial que había construido hacía ya mucho tiempo atrás, mas cada paso iba cargado con el peso de la culpa.

Era el cumpleaños de María Robotnik...y estaba llegando tarde.

No fue así como lo planeo, pero una misión inesperada lo había retenido más tiempo del que pensaba, y aunque sabía que su deber era importante, no pudo evitar sentir que le estaba fallando a su mejor amiga.

Otra vez.

Cuando finalmente llegó, el aire estaba impregnado con un dulce aroma a flores, y el suave parpadeo de varias velas encendidas iluminaba el lugar con un resplandor cálido y sereno. Shadow frunció el ceño, deteniéndose de golpe. 

"¿Alguien más había estado allí?"

El altar lucía distinto a lo habitual. En el centro descansaba un delicado arreglo de lirios blancos y rosas rosadas, dispuestos con esmero. Guirnaldas de flores silvestres colgaban de las ramas cercanas, moviéndose suavemente con la brisa, como si el viento mismo celebrara la ocasión y pequeños farolillos de papel brillaban intermitentemente, añadiendo un toque encantador al ambiente. Todo parecía más vivo, más acogedor, como si el lugar hubiese sido transformado por una mano cuidadosa y llena de afecto.

Shadow avanzó con cautela, sus pasos resonando levemente contra el suelo cubierto de hojas.

Entonces la vio.

Amy Rose estaba arrodillada frente al memorial, inclinada con delicadeza mientras ajustaba una vela que parecía a punto de apagarse. Shadow retrocedió instintivamente, refugiándose en las sombras de los árboles cercanos. 

Claramente, no esperaba encontrarla allí.

Hacía algún tiempo, él mismo la había llevado a ese lugar, convencido de que Amy sería capaz de entender lo mucho que significaba ese lugar para él. Y aunque había sentido que compartieron un momento de conexión genuina, jamás pensó que ella volvería, y menos por su cuenta.

Pero ahí estaba.

La eriza rosa no pareció notar su presencia. Estaba completamente absorta en lo que hacía, y cuando empezó a hablar, su voz cálida y suave llegó hasta él como una brisa reconfortante.

—Bueno, María, ya está todo en orden —dijo Amy con una sonrisa tranquila— Como te decía, me alegra estar aquí contigo. Este lugar tiene algo especial, ¿sabes? Shadow siempre ha sido un poco reservado, pero cuando me trajo aquí aquella vez, entendí lo importante que eres para él. Desde entonces, siento que te conozco un poquito, aunque nunca hayamos hablado realmente.

La joven heroína acomodó su vestido y luego se sentó sobre sus rodillas, con las manos descansando en su regazo.

—Hoy es tu cumpleaños. Sé que Shadow quería estar aquí contigo, como siempre lo hace, pero algo lo retrasó. Estoy segura de que debe ser algo realmente importante, porque jamás te dejaría sola si pudiera evitarlo. Aun así, pensé que no deberías pasar tu cumpleaños sin compañía... así que vine en su lugar. Perdona que no haya llegado antes, pero no encontraba suficientes rosas para nuestra celebración.

El erizo ébano se quedó inmóvil, sintiendo su corazón latir con más fuerza de lo que estaría dispuesto a admitir. 

—Shadow me ha contado algunas cosas sobre ti —continuó la ojiverde, su voz teñida de ternura—. No muchas, claro, porque es un erizo de pocas palabras. Pero sí lo suficiente para saber que eras alguien increíble. Una chica con un corazón enorme, alguien que amaba el planeta y siempre veía lo mejor en los demás. ¿Sabes? Él te admira profundamente. Y estoy segura de que te extraña cada día.

En las sombras, el de mirada carmesí llevó una mano hacia su pecho, sintiendo cómo cada palabra de Amy se adentraba en lo más profundo de su ser. Los recuerdos de María lo envolvieron con fuerza: su risa suave, su mirada llena de amor y aquella forma única de inspirarlo a ser mejor, incluso en los momentos más oscuros.

—Si estuvieras aquí —continuó Amy, con un tono más ligero y divertido—, estoy segura de que nos llevaríamos muy bien. A veces me pregunto cómo habría sido conocerte. Pienso que habríamos sido buenas amigas. Shadow siempre me dice que soy terca y algo impulsiva, pero creo que tú habrías sabido cómo lidiar con eso. Después de todo, parece que tenías una determinación inquebrantable, ¿no es así?.

La eriza soltó una risa suave, y Shadow sintió que algo cálido se encendía en su pecho. La forma en que hablaba de María, como si realmente la conociera, lo conmovió de una manera que no esperaba.

—Gracias por cuidar de él —susurró Amy, acomodando sus púas con timidez—. Creo que, de alguna forma, todavía lo haces. Shadow nunca me lo diría, pero sé que sigue llevando tus consejos consigo, cada día, como una guía.

Amy se quedó en silencio por un momento, observando el memorial con una mirada serena, mientras el erizo permanecía oculto, luchando con la mezcla de emociones que habían despertado en él.

—Feliz cumpleaños, María. Y no te preocupes, prometo cuidar de Shadow, tanto como me dejes.— pronunció sin atisbo de duda, como si se tratara de un juramento inquebrantable entre las dos. 

Shadow salió lentamente, incapaz de permanecer oculto por más tiempo. La luz de los faroles iluminaban su figura mientras avanzaba hacia el altar. Amy giró al oír sus pasos, sus bonitos ojos verdes se iluminaron al verlo.

—¡Shadow! —exclamó mientras se ponía de pie—. Llegaste justo a tiempo. Estaba acompañando a María mientras llegabas. Pensé...que no querrías que pasara su cumpleaños sola.

Él observó el lugar con detenimiento. Era perfecto, más hermoso de lo que él jamás podría haber hecho. 

—Gracias por hacer esto. —dijo finalmente, con su voz cargada de sinceridad.

—Oh, no tienes que agradecerme —respondió, aún sonriendo—. Ella es importante para ti, y eso la hace importante para mí también.

—María te habría querido mucho, Amy —dijo al fin, con una suavidad inusual en su voz. Sus ojos carmesíes se encontraron con los verdes de ella, y por un instante, el peso de los recuerdos pareció aligerarse—. Siempre quise que tuviera una amiga como tú, alguien que la entendiera, que compartiera la alegría y bondad que llevaba en su corazón. 

Amy parpadeó, sorprendida por sus palabras mientras sus mejillas adquirían un leve rubor. Dio un paso más cerca, hasta quedar frente a él, y colocó una mano sobre su hombro.

—Bueno, ahora la tiene —respondió con una ternura que derrumbó todos los muros del erizo frente a ella—. No importa dónde esté, estoy segura de que nos está viendo.

Shadow asintió lentamente, pues confiaba en que María estaría sonriendo, por más lejos que estuviera. 

Ambos se quedaron allí, frente al altar, en un silencio que no necesitaba palabras. Amy tomó su mano con suavidad, en un gesto pequeño pero lleno de significado, mientras las velas seguían parpadeando suavemente, iluminando la noche con su cálido resplandor.

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Gracias por leer, en un ratito se subirá el capítulo 14 jsjsjsjs

Ahhhh me da pena, ya casi llegamos al capítulo 15 (la mitad de la historia) <3

Por cierto, pienso que Amy siendo una fanática de los cumpleaños, siento que haría de estos días una ocasión especial incluso con los que ya no están. Por eso me gustó mucho este capítulo, aunque sea cortito <3

Psdt: hoy iré a ver Sonic 3 otra vez jsjsjsjs (llevaré a mis primitos y yo aprovecharé para volver a ver tremenda joya cinematográfica)

Espero que hayan tenido linda, nos leemos pronto uu

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