♡ 09 ♡
ღ Haciendo Ejercicio ღ
El sol iluminaba con su resplandor dorado todo Splash Canyon, un circuito rodeado de majestuosas cascadas y precipicios imponentes. El sonido del agua resonaba con intensidad, mezclándose con el rugido constante de los Extreme Gear que atravesaban el paisaje a toda velocidad.
Amy Rose deslizaba su tabla con elegancia, desafiando las curvas de la pista como si formara parte de ella. A unos metros de distancia, Shadow, con los brazos cruzados y una expresión seria, admiraba en silencio la confianza y precisión con la que su novia se desplazaba.
Ambos llegaron temprano a la pista, decididos a perfeccionar sus habilidades antes de la gran carrera que definiría quién era el mejor piloto de Extreme Gear, la cual se llevaría acabo dentro de unas horas. Aunque competían en equipos diferentes, compartían el mismo objetivo: alcanzar su máximo rendimiento.
— Listo, Rose —se comunicó el chico a través del comunicador—. En cuanto termines, te diré tu tiempo.
Amy, con una sonrisa confiada, asintió sin detener su marcha. Tomó una curva cerrada con precisión, impulsándose con fuerza en un salto mientras su Extreme Gear rugía por el cambio repentino de velocidad.
Finalmente, cruzó la línea de meta, deteniéndose justo en frente de Shadow con una expresión de triunfo.
— ¡Lo hice! —exclamó la eriza, saltando de la tabla hacia el suelo—. ¿Cuál fue mi tiempo?
—Un minuto y 27 segundos —anunció Shadow, entrecerrando los ojos mientras evaluaba el desempeño de su novia—. No está mal, pero puedo hacerlo mejor.
Amy lo miró con diversión, luego le sacó la lengua.
—Lo dudo, señor forma de vida perfecta—contestó con un guiño juguetón—. Pero si quieres intentarlo, adelante.
Sin decir más, el erizo de vetas rojas se subió a su tabla y despegó por la pista con determinación. El viento se alzó a su paso mientras su destreza y velocidad dejaban a la heroína rosa impresionada. Sus movimientos eran precisos y fluidos, como si cada maniobra estuviera perfectamente calculada, desafiando los límites del circuito con una confianza inquebrantable.
El de mirada carmesí regresó a la línea de meta en un frenético descenso, deteniéndose justo frente a Amy con un movimiento impecable. El erizo se cruzó de brazos y levantó una ceja, esperando el veredicto de su novia.
Amy consultó el cronómetro en su muñeca y sonrió al ver el resultado.
—Un minuto y 25 segundos. —la más baja levantó la mirada hacia él—. Admito que me superaste... pero solo por dos segundos.
El mayor esbozó una media sonrisa, inclinándose ligeramente hacia ella.
—Dos segundos son suficientes para demostrar quién es mejor, Rose.
—No te emociones demasiado. Aún puedo mejorar. —Sus ojos verdes brillaron con determinación—. ¿Qué te parece una revancha antes de irnos?
Justo cuando Shadow iba a responder, ambos se sobresaltaron al escuchar el rugido inconfundible de dos Extreme Gears aproximándose a toda velocidad. Amy entrecerró los ojos, tratando de identificar a los recién llegados, mientras Shadow dio un paso adelante, en alerta por si acaso.
Cuando los pilotos finalmente emergieron en escena, Amy reconoció al instante las siluetas familiares de Silver y Blaze.
La gata y el erizo plateado redujeron la velocidad al percatarse de la presencia de la pareja, deteniéndose junto a ellos con expresiones de sorpresa.
—¡Hola chicos! —exclamó el de mirada ambar, esbozando una amplia sonrisa—. No esperabamos encontrar a nadie aquí tan temprano.
Blaze, con su habitual aire sereno, dirigió una mirada inquisitiva a los dos erizos.
—Parece que no somos los únicos interesados en practicar antes de la carrera, Silver.
El rostro de la eriza rosa se iluminó al ver a sus amigos aparecer en el circuito.
—¡Hola chicos! —saludó con entusiasmo, levantando la mano—.Shadow y yo llevamos un rato practicando. Esta pista es increíble, pero nada fácil.
Blaze, con su característico porte refinado bajó de su tabla y se quitó las gafas de protección, acomodándolas en su frente.
—Nosotros tuvimos la misma idea —respondió, señalando las cascadas que adornaban el circuito—. Elegimos esta pista por su complejidad; incluso los Babylon Rogues tienen problemas aquí en plena competencia. Practicar nos dará una ventaja estratégica sobre los demás.
Silver descendió de su tabla y se acercó con un aire relajado, pero con la chispa competitiva claramente reflejada en sus ojos.
Como siempre, su energía contrastaba con la tranquilidad de Blaze.
—¿Así que ya llevan rato aquí? —preguntó, inclinando un poco la cabeza con curiosidad—. Eso explica por qué se ven tan confiados.
Shadow, que había permanecido en silencio, se cruzó de brazos y lo observó con calma, evaluándolo sin apuro.
—Siempre estamos confiados —respondió con un tono bajo pero firme.
El erizo plateado se detuvo frente a él, y soltó una pequeña risa antes de contestar.
—Bueno, si ya estás en forma, ¿qué te parece una pequeña carrera amistosa entre los cuatro? Solo para probar nuestro nivel antes del evento principal. Ah, y para hacerlo más interesante... ¿qué les parece si la pareja que pierda invita el almuerzo?
Shadow lo observó con su característica mirada severa y penetrante, carente de hostilidad pero cargada de intensidad. A diferencia de Sonic, Silver tenía un enfoque que le resultaba más cercano: reflexivo, calculador, aunque sin dejar de ser competitivo. Esa actitud despertaba en Shadow un respeto genuino, e incluso podía llegar a disfrutar de su compañía en esos raros momentos en los que su humor se inclinaba hacia la indulgencia.
En otras palabras, el erizo del futuro era de los pocos que le caían bien.
—Tienes agallas para desafiarme, Silver—respondió Shadow con un tono calmado y una media sonrisa—. Será interesante ver qué tienes para ofrecer.
Amy, que observaba la interacción en silencio, no pudo evitar sentirse entusiasmada. Dio un pequeño salto y aplaudió suavemente.
—¡Esto sería increíble! —exclamó, tomando el brazo de su novio—. Me encanta cuando competimos de manera amistosa con nuestros amigos.
Blaze, más práctica y sensata, levantó una mano, deteniendo la conversación antes de que pudiera ir más lejos.
—Primero lo primero —dijo con calma, girándose hacia su respectiva pareja—. Debemos calentar. No tiene sentido enfrentarnos a ellos si no estamos en las mejores condiciones.
El erizo albino suspiró, pero rápidamente levantó las manos en señal de rendición.
—Está bien, tienes razón. Pero una vez que terminemos, daremos inicio a la carrera.
—¡Hecho, no tarden demasiado!— pidió la de color rosa, mientras veía como los otros dos se alejaban.
Amy y Shadow intercambiaron una breve mirada de complicidad antes de volver a subir a sus tablas. La pareja ajustó sus equipos y revisó los detalles técnicos de sus Extreme Gear, concentrados en afinar hasta el más mínimo detalle.
—Mantente firme en las curvas cerradas —murmuró el erizo negro, apenas girando su cabeza hacia la más baja mientras ajustaba el comunicador en su oído—. Y no bajes la guardia en las rectas, si necesitas ayuda solo tienes que decirme.
—Lo mismo para ti, señor "puedo con todo yo solo" —respondió la chica, calibrando la potencia de su tabla. Su aura chispeante dejaba claro que no pensaba ceder terreno a sus rivales—. Confío en que también me buscaras si necesitas ayuda.
Shadow soltó un breve sonido de aprobación, un gesto apenas audible que bastó para sellar su confianza mutua, antes de centrar su atención en la enorme pista que se extendía ante ellos.
Mientras tanto, la gata y el erizo, tras calentar en un área cercana, regresaron listos para competir. Blaze, siempre precisa, verificó rápidamente los controles de su tabla antes de alinear su posición al lado de Silver, quien lucía más que preparado.
—¿Listos para esto? —preguntó el erizo plateado con un tono animado, golpeando su tabla suavemente contra el suelo como señal de desafío.
—Siempre —respondió Amy con una sonrisa confiada, posicionándose junto a Shadow.
La princesa de otra dimensión alzó una ceja, observando a sus oponentes con suficiencia.
—Bien, que gane la mejor pareja entonces.
El cronómetro llegó a cero, y las cuatro tablas se lanzaron al circuito como un estallido de velocidad. Shadow tomó la delantera en las primeras curvas cerradas, demostrando su experiencia, mientras Amy lo seguía de cerca, ajustando sus movimientos. Por otro lado, Blaze y Silver optaron por estrategias distintas: la felina de ojos dorados tomó un atajo en una bifurcación, mientras el erizo del futuro se mantuvo en el camino principal, aprovechando las pendientes para ganar velocidad.
Al entrar en un túnel estrecho, Amy bloqueó momentáneamente a Silver con un giro preciso.
—¡Buena jugada! —gritó el erizo plateado con tono amistoso, pero con toda la intención de recuperarse.
Mientras tanto, Blaze emergió de su atajo y emparejó a Shadow al salir del túnel.
La competencia se intensificó cuando Silver usó el rebufo de su compañera para adelantar a Amy, colocándose así detrás del erizo negro.
En una sección llena de curvas zigzagueantes, la eriza rosa tomó la delantera temporalmente.
—Déjame liderar aquí, Shadow. Soy más rápida en las curvas.
El erizo ébano asintió, permitiéndole marcar el ritmo, mientras ambos recortaban distancia con Blaze, quien lideraba a los participantes. El albino, decidido a alcanzar la primera posición, escuchó las indicaciones de su novia para saltar en una rampa y logró adelantarse.
La última recta estaba llena de obstáculos móviles. Silver, anticipando los movimientos del terreno, indicó a Blaze la mejor ruta. Amy, por su parte, tomó un atajo aéreo, confiando en que Shadow la cubriría.
—¡Voy arriba! —anunció la ojiverde con decisión.
Shadow bloqueó a Silver para protegerla, y la eriza aterrizó con velocidad adicional, colocándose al frente de Blaze.
Las cuatro tablas cruzaron la línea de meta casi al mismo tiempo, dejando el resultado en manos del cronometraje. El sudor y las respiraciones aceleradas de los competidores no ocultaban la satisfacción en sus rostros: habían dado lo mejor de sí.
El aire aún vibraba con la intensidad de la carrera, cuando un pequeño robot Chao se aproximó flotando hasta la línea de meta. Sujetaba una pantalla holográfica que destellaba con colores vibrantes, anunciando los resultados. Los cuatro competidores se reunieron a su alrededor, expectantes y algo agitados por el esfuerzo.
—¡Atención, competidores! —exclamó el Chao con su voz chillona y mecánica—. ¡Aquí están los resultados oficiales!
Mostró el marcador final: Shadow y Amy se habían alzado con la victoria por una fracción de segundo, seguidos muy de cerca por Blaze y Silver. La diferencia era tan mínima que casi parecía un empate, pero el resultado era claro.
—¡Shadow y Amy son el equipo ganador! —anunció el robot, acompañando sus palabras con un par de aplausos electrónicos.
Amy soltó un grito de alegría y, sin pensarlo dos veces, corrió hacia Blaze, abrazándola con entusiasmo. La princesa, aunque no era dada a demostraciones efusivas de afecto, sonrió ante el gesto.
—¡Fue increíble, Blaze! —exclamó Amy, conmovida —. Me divertí mucho compitiendo contigo. ¡Gracias por hacer esto tan emocionante!
La más alta, le devolvió el abrazo con delizadeza y asintó suavemente.
—Lo mismo digo, Amy. Eres una gran rival y una amiga formidable. Esta carrera fue realmente un reto.
La eriza, se giró hacia el albino, quien observaba la escena de las chicas con ternura.
—¡Gracias a ti también, Silver! Estuviste impresionante. Me obligaste a esforzarme al máximo para mantener el ritmo, estoy segura que conseguirás una buena posición en la carrera de hoy.
El erizo plateado se rascó la nuca, ligeramente ruborizado por el cumplido, y le devolvió una sonrisa amplia.
—Ustedes fueron increíbles. En serio, me divertí mucho.
Mientras tanto, Shadow y Silver intercambiaron una mirada que denotaba respeto mutuo. El erizo negro extendió su mano, y el contrario respondió al gesto con un apretón firme.
—Fue una competencia muy pareja —admitió el mayor con su seriedad habitual.
—Tú también, Shadow. Siempre es un reto enfrentarte, pero lo disfruto mucho.
Blaze, ajustándose las gafas que descansaban sobre su cabeza, intervino con un tono distinguido, típico de la realeza.
—Bueno, una apuesta es una apuesta. Shadow, más te vale eligir un buen restaurante. Después de todo, es nuestra responsabilidad cumplir con el almuerzo de esta tarde.
El erizo se limitó a asentir en respuesta, siendo seguido por el abrazo de la eriza rosa, que parecía más que dichosa mientras argumentaba que aquello contaba como una doble cita.
Silver, recuperando su habitual energía, les lanzó una mirada traviesa a los erizos.
—Hacen un gran equipo, ¿lo saben? Pero más importante, creo que son una pareja genial.
Amy soltó una risita, tomando la mano de Shadow con un gesto natural y lleno de confianza.
—Gracias, Silver. Ustedes también lo son. Espero que sigamos teniendo momentos como este en el futuro.
El grupo se alejó del circuito de Splash Canyon, riendo y comentando los momentos más intensos de la carrera.
Definitivamente, tendrían que volver a pasar tiempo juntos algún día.
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Wenas noches, hoy se me hizo tarde para subir el capítulo pero cumplí <3 jsjsjsjss
Espero que les guste y nomás quiero decir que SILVAZE MIS PAPÁS, de verdad amo mucho esa pareja y creo que su dinámica con el Shadamy podría resultar interesante.
Jajajaja canonicamente Silver salvó a Shadow con palabras de motivación (creo que el capitulo 61 de IDW), fue el único que logró que Shadow no se rindiera, así que eso grita BESTIES para mí XD (Dejenme en la esquizorenia).
Gracias por leer. Los quiero mucho. <3
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