♡ 07 ♡
ღ Familia ღ
En el interior de la casa de la eriza rosa, las cálidas luces del comedor creaban un ambiente acogedor, mientras la mesa, cuidadosamente decorada con un mantel blanco bordado, velas pequeñas, platos y cubertería elegante, parecía lista para una ocasión especial. Amy ajustaba un jarrón de flores amarillas en el centro, sintiendo un ligero nudo de nervios en el estómago.
—Relájate, Amy. —La voz calmada de Shadow llegó desde el umbral, donde estaba apoyado con los brazos cruzados—. Son solo Knuckles y Rouge, los ves prácticamente todos los días.
—Lo sé, lo sé... —respondió Amy, echando un suspiro mientras daba un último vistazo a la mesa—. Pero esta noche les contaremos que estamos saliendo, y quiero que todo salga perfecto. ¿Es mucho pedir?
Shadow arqueó una ceja, con una leve sonrisa burlona dibujándose en su rostro.
—Perfecto para ellos o perfecto para ti, Rose. Porque me parece que tú eres la que está más nerviosa de todos nosotros.
La chica infló las mejillas y se acercó al más alto para darle un golpecito amistoso en el hombro.
—¡Por supuesto que estoy nerviosa! Rouge es la mujer más perfeccionista que conozco, y Knuckles... bueno, es Knuckles. ¿Y si no lo toman bien? ¿Y si ellos creen que no somos una buena pareja? —Se interrumpió al ver la mirada tranquila de su novio, que apenas movió un músculo mientras escuchaba su desahogo.
—Si tienen algo que decir, lo dirán, como siempre lo hacen. —Shadow se acercó a Amy y puso una mano sobre su cabeza, acariciándola con ternura—. Pero eso no cambia nada. Esto es entre tú y yo, ¿recuerdas?
La chica asintió lentamente, dejando que esas palabras calmaran un poco sus inquietudes. Sin embargo, justo cuando iba a responder, el sonido del timbre rompió el momento. Amy dio un pequeño salto.
—¡Ya están aquí! —dijo la ojiverde con voz entre emocionada y nerviosa—. ¡Shadow, ve a abrirles mientras yo reviso la comida!
Shadow puso los ojos en blanco, pero esbozó una leve sonrisa mientras se dirigía a la puerta. Abrió con tranquilidad, encontrándose con Knuckles, quien mostraba una expresión que mezclaba curiosidad y cautela, y a Rouge, que sonreía de oreja a oreja mientras sostenía una botella de vino entre sus manos.
—Llegaron temprano —comentó el erizo de vetas rojas, haciéndose a un lado para dejarles entrar.
—Oh, no podíamos perdernos la oportunidad de probar los platillos especiales de Amy, ella siempre cocina fabuloso —respondió Rouge, dándole una ligera palmadita en el brazo al erizo negro. Al entrar en el comedor y notar la mesa decorada con esmero, dejó escapar un silbido de admiración—. Vaya, vaya, esto sí que parece algo especial.
El equidna echó un vistazo alrededor, con una ceja levantada y rascándose la cabeza.
—¿Qué está pasando aquí? ¿Es el cumpleaños de alguien o qué?
En ese momento, la eriza rosa apareció corriendo desde la cocina, con una sonrisa resplandeciente y un leve rubor coloreando sus mejillas. Llevaba un delantal ligeramente manchado de harina y sostenía un cucharón como si acabara de interrumpir una importante tarea culinaria.
—¡Bienvenidos, chicos! —exclamó, su entusiasmo contrastaba con la confusión de los recién llegados.— Por favor, tomen asiento, serviré la comida en un segundo.
Dicho esto, no tardó en dirigirse a la cocina con pasos ágiles.
Shadow, quien había permanecido en silencio hasta ese momento, dio un paso adelante.
—Te ayudaré —anunció, siguiendo a la eriza unos pasos detrás de ella.
La inesperada oferta no pasó desapercibida para Rouge, por lo que siguió con la mirada a su compañero de equipo hasta que desapareció tras la puerta de la cocina.
—Bueno, eso no es nada sospechoso... —murmuró con sarcasmo.
Knuckles, algo menos sutil, dejó escapar un suspiro de frustración mientras se hundía en una de las sillas del comedor.
—¿Qué rayos está pasando aquí?
Rouge se inclinó hacia él, apoyando un codo sobre la mesa con una sonrisa.
—Oh, querido, creo que ya puedo adivinarlo —respondió con tono juguetón, haciendo girar un tenedor entre los dedos.
—¿Y? ¿Qué crees que es? —Knuckles levantó una ceja, desconfiado.
—Paciencia, grandote. Prefiero confirmar mis sospechas antes de abrir la boca —comentó la murciélago con un guiño.
El tintineo anunció el regreso de ambos erizos. Traían bandejas cuidadosamente preparadas con una variedad de platillos que llenaron el aire con deliciosos aromas. Cuando los cuatro estuvieron finalmente sentados alrededor de la mesa, Knuckles no perdió tiempo, quería respuestas y las tendría ahora.
—De acuerdo, ¿qué están ocultando ustedes dos? —preguntó, directo como siempre.
Sus ojos pasaron de Amy a Shadow, claramente esperando una explicación convincente.
La eriza rosa titubeó por un segundo, temblando apenas antes de recuperar la compostura.
—¿A qué te refieres? Solo quería una cena agradable con mis amigos y...
El equidna golpeó la mesa suavemente con un puño, frustrado.
—No me vengas con eso, Amy Rose, te conozco desde antes de que se cayeran tus primeros dientes de leche, así que sé que hay un propósito detrás de esta cena. Todos están actuando raro. Tú, Rouge, hasta Shadow luce más intrigante de lo usual. Así que, ¿qué están ocultando?
Shadow entrecerró los ojos, como si estuviera evaluando si era el momento adecuado para hablar. Por otro lado, Rouge sonrió ampliamente, disfrutando del momento.
—Oh, esto va a ser bueno.—murmuró ella, reclinándose en su asiento.
Amy suspiró antes de mirar a Knuckles con ternura y, por fin, sincerarse con él.
—Shadow y yo... estamos saliendo. —lo soltó como quien arranca un vendaje de un tirón.
Luego levantó la mirada, observando a sus amigos con ojos grandes y llenos de expectativa.
El silencio cayó sobre el comedor, roto finalmente por una suave y melodiosa risita de la joven murciélago, quien, con su habitual elegancia, ladeó la cabeza, divertida.
—Bueno, tenía mis sospechas —comentó, mientras le dirigía una mirada pícara al erizo—. Aunque, pensándolo bien, era bastante obvio.
Knuckles, por su parte, parecía una estatua, con los ojos abiertos de par en par y la boca ligeramente entreabierta.
—¿Saliendo? ¿Ustedes dos? —repitió, señalándolos alternativamente con incredulidad—. ¡¿Desde cuándo?!
La ojiverde jugó con sus dedos antes de responder con una sonrisa tímida y ojos brillantes.
—Desde hace dos semanas —admitió—. Pero queríamos decírselo primero a ustedes porque... bueno, ustedes dos son como nuestra familia. Siempre han estado ahí para cuidarnos, para apoyarnos en los momentos más difíciles... incluso cuando nuestras ideas pueden ser un poquito locas.
—Un poquito locas, dice —murmuró Rouge en tono de broma, mirando con dulzura a su mejor amigo, quien sabía perfectamente que ese comentario iba dirigido para él.
—Y por eso quería que esta noticia fuera especial para todos, y Shadow apoyó esta idea, porque sé que para él también es importante —añadió la eriza, sonrojada—. Yo confío en ustedes...pues siempre han actuado como nuestros hermanos.
El equidna y la murciélago intercambiaron una mirada rápida, casi como si estuvieran confirmando algo de manera telepática. Fue Knuckles quien rompió el silencio, rascándose la nuca con una mano, un poco avergonzado por su comportamiento impulsivo.
—Bueno... admito que no me lo esperaba para nada. —Miró primero a Shadow, que permanecía estoico pero con un leve destello de nerviosismo en sus ojos que el equidna supo detectar, y luego a Amy, que lucía mucho más madura que nunca. Aquello le dio nostalgia, pero supuso que era inevitable que ella creciera algún día—. Pero si estás feliz, entonces yo también lo estoy.
Hizo una pausa, cruzándose de brazos con una sonrisa más cálida
—Oh, por favor, Knuckles. ¿Cómo no lo ibas a imaginar? —dijo Rouge, fingiendo estar indignada—. Shadow no pasa tiempo con nadie más que con Amy últimamente.
El aludido entrecerró los ojos hacia la cazadora de tesoros, aunque el leve rubor en sus mejillas traicionaba su habitual fachada imperturbable.
—He estado ocupado como para notar ciertas cosas, pero...no tengo que explicar nada, ese no es asunto tuyo. —gruñó suavemente, sin demasiada dureza en el tono.
—Oh, claro que lo es. —la de ojos azules sonrió como quien acaba de ganar un juego—. Pero, dejando eso de lado... —Su tono cambió a uno más suave mientras miraba a la parejita de erizos—. Me alegra mucho por ustedes, en serio. Sé que ambos sacarán la mejor versión del otro.
Shadow no respondió con palabras, mas su mirada se suavizó y permitió que se dibujara en sus labios una ligera sonrisa. Rouge, siendo ya conocedora de las emociones que su fiel compañero rara vez expresaba, supo de inmediato que ese gesto significaba un agradecimiento sincero de su parte.
—Okey, lo que sea que esté pasando, más vale que no la lastimes, Shadow —advirtió Knuckles, chocando sus fuertes puños como amenaza—. Si lo haces, sabes que te las verás conmigo.
—No será necesario —respondió el erizo de mirada carmesí, devolviéndole la mirada amenazante al equidna, pero luego adoptó una postura mucho más calmada, aceptando que en esta pelea el guardián de la esmeralda tenía todas las de ganar—. Pero capto el mensaje.
Rouge, satisfecha con el buen ambiente entre los presentes, levantó su copa, animando a los demás a hacer lo mismo.
—Propongo un brindis —anunció ella con entusiasmo.
Antes de que los otros tres terminaran de beber el líquido en sus copas, Rouge decidió que era el momento perfecto para dejar caer la bomba final de la noche.
—Ah, y ya que estamos revelando cosas, Knuckles y yo llevamos saliendo dos meses.
El sorbo que el guardián de la esmeralda maestra acababa de dar se convirtió en una tos desesperada al escuchar las palabras de la murciélago. Entre toses y carraspeos, trató de recobrar la compostura, pero su cara no podía disimular el impacto.
Shadow se apresuró para darle un fuerte en golpe en la espalda (bueno, quizás no era necesaria tanta fuerza pero lo hizo así de todos modos) para ayudarlo a respirar mejor.
La copa de Amy se detuvo en el aire, y parpadeó muchas mientras giraba hacia Knuckles, completamente indignada y molesta.
—¡¿Qué?! ¿¡Dos meses y no me dijiste nada!?
Knuckles rascó nerviosamente la parte trasera de su cabeza, evitando la mirada de la eriza rosada mientras murmuraba algo incomprensible como excusa. Rouge, por su parte, no hizo más que disfrutar del caos que había provocado con una buena copa de vino.
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Capítulo dedicado a Rukimi_Vart @caramelidulce y OBSY_Rose
Por haberme ayudado con ideas para este capítulo, muchas gracias por leer esta historia <3
Sin ustedes yo hubiera sido este:
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