♡ 04 ♡

ღ Noche en la ciudad ღ

La noche había caído sobre la ciudad como un manto de terciopelo oscuro, salpicado por las luces brillantes de rascacielos y farolas alrededor.

Shadow The Hedgehog corría por las calles con una velocidad impresionante, su silueta era apenas visible mientras esquivaba obstáculos aleatorios con precisión. A su lado, Amy Rose trataba de seguirle el ritmo, con martillo en mano y una expresión determinada en su rostro.

Todo había comenzado unas horas antes, en la base de G.U.N.

Amy, por razones que Shadow aún no entendía del todo, había decidido colaborar con ellos en una misión especial. Siendo una de las miembros más valiosas y hábiles de la Resistencia, el comandante general de la organización no dudó en aceptar la ayuda de la eriza rosa.

La situación era la siguiente: un artefacto de energía inestable había sido sustraído de las instalaciones de G.U.N. y cayó en manos de una criatura desconocida, aliada del Doctor Eggman, quien lo utilizaría para ayudarle a llevar a cabo sus planes macabros de conquista mundial. En este contexto, las probabilidades de que dicho objeto fuera empleado para desencadenar una nueva guerra eran considerablemente altas.

Shadow, como agente de G.U.N, había sido asignado para recuperarlo con urgencia. Lo que no esperaba era que Amy apareciera en la escena de persecución, insistiendo en que podía ayudar con la misión.

—¡¿Por qué estás aquí?! —le había preguntado con el ceño fruncido mientras ambos observaban la trayectoria de la criatura a la distancia.

—Porque Tails me pidió que lo hiciera. Dijo que ese artefacto podría causar un desastre si no se maneja con cuidado, y soy buena enfrentando situaciones caóticas. —Amy le había respondido con una sonrisa confiada— Yo fui la segunda al mando en la resistencia durante la guerra, por si no lo recuerdas.

Shadow había bufado en respuesta, pero no tenía tiempo para ponerse a discutir con la "novia de Sonic". Si la chica quería ayudar, que lo hiciera, mientras no estorbara no era su problema.

Ahora, mientras corrían por los callejones oscuros, Amy trataba de estar a la par tanto como le era posible.

—¿Tienes que correr tan rápido todo el tiempo? —protestó la chica, su voz apenas era audible entre el ruido de la ciudad y el viento cortante.

—No te pedí que me siguieras.—contestó el de mirada carmesí sin girarse, con tono seco pero sin perder la concentración en el objetivo.

—Pues alguien tiene que asegurarse de que no te metas en problemas, ¿no? —replicó ella, más para molestarlo que para otra cosa.

Shadow estuvo a punto de replicar, pero se dio cuenta que el extraño ser envuelto en una capa de energía púrpura, dobló una esquina y desapareció entre las sombras. El erizo frenó en seco, sus ojos rojos escanearon el área con cuidado. Amy llegó a su lado minutos después, jadeando ligeramente pero sin perder su postura como heroína.

—¡Lo perdimos! —exclamó ella con frustración, mirando en todas direcciones.

—No. Está más arriba. —Shadow señaló hacia un edificio cercano, un rascacielos con antenas brillando en la cima.

Antes de que la joven pudiera decir algo, el chico ya había comenzado a escalar la pared lateral con la agilidad de un depredador.

Amy suspiró, guardó su martillo y usó sus poderes con las cartas del Tarot para seguirlo.

Cuando ambos alcanzaron el punto más alto, notaron que la vista era impresionante. La ciudad entera se extendía bajo ellos, un mar de luces que parecía latir al ritmo de un corazón invisible. Pero no había tiempo para admirar el paisaje; la criatura estaba allí, flotando cerca del borde, su energía chispeando en el aire como relámpagos en miniatura.

—¡El imperio de Eggman debe resurgir!— vociferó el maleante con desesperación— El que esté en contra, debe ser destruido inmediatamente.

—No hay escapatoria, será mejor que te rindas—dijo Shadow con su voz grave, adoptando una postura de combate.— Entrega el aparato y no hagas esto más difícil para ti.

Amy se colocó a su lado, lista para luchar.

—Esta vez no voy a quedarme atrás. Ahora somos un equipo, ¿entiendes, Shadow?

Por primera vez, él la miró de reojo y no le quedó de otra más que asentir.

—Entonces acabemos con esto de una vez, Rose.

Con un destello de determinación, ambos se lanzaron hacia la criatura. Saltaron destellos de energía y el sonido de sus ataques resonaban en lo alto del edificio.

La criatura misteriosa lanzó un chillido agudo cuando Shadow se acercó a toda velocidad, sus patadas precisas impactaron contra una barrera de energía que chisporroteaba como un campo eléctrico alrededor del sujeto. Amy, desde el otro lado, cargó con su martillo y golpeó con fuerza, creando una onda expansiva que hizo tambalear al ser flotante.

—¡Cuidado! —gritó el erizo macho, desviándose justo a tiempo para evitar un rayo de energía que casi lo alcanza.

—¡Lo tengo cubierto, tranquilo! —replicó la chica, girando sobre sí misma para lanzar otro golpe con su martillo, esta vez apuntando directamente al artefacto que la criatura llevaba consigo.

El objeto, una esfera brillante de color violeta, parecía ser el núcleo de su poder. Cada vez que la criatura lo defendía, sus movimientos se volvían más erráticos y su energía fluctuaba peligrosamente.

—El artefacto es inestable —dijo Shadow mientras esquivaba otro ataque—. Si lo golpeamos demasiado fuerte, podría explotar.

La eriza frunció el ceño, pensando rápido.

—Entonces necesitamos quitárselo sin romperlo.

Shadow asintió, su mirada seguía fija en el objetivo. Con un movimiento veooz, desapareció en un destello, utilizando su habilidad de Chaos Control para reaparecer justo detrás del aliado de Eggman.

Antes de que pudiera reaccionar, lo atrapó por sorpresa, sujetándolo por los brazos mientras la heroína del martillo corría hacia ellos.

—¡Ahora, Amy! —gritó Shadow, luchando por mantener a la criatura inmóvil.

La de ojos esmeralda tomó impulso y su martillo brilló majestuoso bajo la luz de la luna. En lugar de golpear con fuerza, usó un movimiento calculado, deslizándolo bajo el brazo del enemigo para empujar el artefacto, logrando hacerle perder el equilibrio por completo.

La esfera rodó por el suelo, pero no se rompió. La criatura, al perder el control de la energía, dio un último grito, aturdido por el impacto.

—¡Lo tenemos! —exclamó Amy, mientras el tipo, debilitado, caía al suelo con un fuerte golpe.

Shadow miró a Amy por un momento, con una ligera sorpresa en su mirada.

—Lo hiciste...bien.

Ella sonrió, satisfecha por el cumplido.

—Gracias.

Sin perder tiempo, Shadow utilizó unas esposas especiales para contener a la criatura desmayada, que se trataba nada más y nada menos que un mapache delincuente seguidor del Doctor Robotnik, dejándolo inmovilizado en caso intentara escapar. Pero sin el artefacto en su poder, ya no podía hacer más daño y no representaba ningún peligro para los demás.

Shadow y Amy, de pie junto al mapache inconsciente, respiraron con alivio.

—¿Lo llevamos a G.U.N. o la dejamos aquí para que se encargue la policía? —preguntó la rosa, acercándose al más alto.

—La llevaremos a G.U.N. —respondió el contrario con firmeza—. Es la única manera de asegurarnos de que no cause más problemas.

Amy asintió, mirando el horizonte, donde las luces parecían reflejar el mismo brillo de la esfera que habían recuperado.

—De acuerdo, pero antes… ¿podemos disfrutar un poco de esta vista? Después de todo esto, me siento como si mereciéramos un descanso.

Shadow observó a Amy, con una expresión neutral en su rostro, pero un leve destello de curiosidad pasó por sus ojos. No supo la razón, pero decidió ceder solo por esta vez.

—Bien, supongo que unos minutos no harán daño.

Ambos se sentaron en la orilla de la azotea, con el enemigo esposado a un lado.

La noche, con el murmullo lejano de la ciudad, se extendía ante ellos como un lienzo interminable, casi mágico.

—Nunca imaginé que acabaríamos aquí, en la cima de un rascacielos, ¿sabías? —comentó la ojiverde con un toque de picardía.

Shadow, con los brazos cruzados, no desvió la mirada del cielo.

—Pudo haber sido peor. Podríamos estar ahora en un apestoso callejón sin salida, enfrentándonos a esa cosa.

Amy sonrió, divertida por la manera en que él trataba de minimizar la situación.

—Ya lo sé, Shadow. Pero te soy sincera… tienes que admitir que esto tiene su encanto. Me gusta la vista.

—¿Acaso te gustan las alturas? —preguntó, con voz menos cortante de lo que pensaba.

Ella hizo un gesto con la mano, como si fuera lo más natural del mundo.

—Me gusta más la sensación de libertad. —Hizo una pausa, luego añadió con una sonrisa traviesa—. Y tener la ventaja de estar más arriba siempre me da esa sensación.

Shadow arqueó una ceja, notando la ligera broma en su tono.

—¿Ventaja? No estoy seguro de que necesitaras ninguna ventaja. Demostraste que eres más que capaz por tu cuenta.

—Oh...¿estás sugiriendo que no puedo ser más que una carga para ti? ¡Eso es un halago viniendo de la forma de vida perfecta! —bromeó, lanzándole una mirada burlona.

Shadow no pudo evitar una ligera sonrisa.

No estaba acostumbrado a este tipo de conversación. Pero algo en su interior (que preferiría ignorar posteriormente) le hacía sentir que quizás disfrutaba de esos intercambios.

—Nunca dije que eras una carga, solo... me gusta hacer las cosas por mi cuenta. —El tono de Shadow ahora era más suave, aunque aún conservaba ese toque de indiferencia que tanto lo caracterizaba.

—Sí, lo sé.

Ella rió y por un instante, ambos se quedaron en silencio, mirando lo pequeño que se veía todo allá abajo.

—Bueno, ¿qué sigue ahora, compañero? —preguntó Amy, manteniendo el tono casual.

—Volver a G.U.N. y asegurarnos de que este artefacto vuelva a donde pertenece. —Respondió con su habitual seriedad.

La chica asintió con una sonrisa.

—Perfecto. Vamos, pero...ya que nos hemos ganado un descanso, ¿Te gustaría ir a cenar después de esto?

—Cenar... ¿Tú y yo? —dijo, su tono era tranquilo, pero con una ligera incredulidad.

Amy, sorprendida por la duda en su voz, asintió rápidamente, tratando de mantener su actitud despreocupada.

—Sí, claro. ¿Por qué no?

Hubo una pausa, y Shadow la miró por un momento más largo de lo que la eriza había anticipado. Estaba segura de que iba a rechazar la idea, pero nada le costaba intentarlo.

—Está bien. —Su respuesta fue breve, casi sorprendentemente casual.

La heroína se quedó en silencio por un segundo, completamente sorprendida. No esperaba que aceptara. En su mente, ya había comenzado a preparar una excusa para cuando él rechazara la idea, pero ahora...

—¡¿En serio?! —preguntó, sin poder ocultar su asombro.

Shadow asintió, sin cambiar mucho su expresión.

—¡Vaya! No me esperaba eso. —Se rió suavemente, pero al mismo tiempo, su corazón dio un pequeño brinco de felicidad.— Bien, entonces no hay tiempo que perder. Tengo en mente un lugar que seguro te encantará.

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Aquí Shadow y Amy no eran tan cercanos aún, pero poco a poco irán descubriendo sus sentimientos jsjsjsjs.

Psdt: Necesitamos más interacciones Shadamy en el canon por el bien de la paz mundial. El único combate que tuvieron juntos fue en los Archies y lo hicieron bastante bien.

Más rato subiré otra parte.

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