//Tercera parte// ❅Año Nuevo❅

CONTENIDO EXPLICITO
SE PIDE DISCRECIÓN.

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Parte 3

El Empire D'orde, era un hotel que tenía la fama del mejor servicio, y las mejores fiesta en la ciudad. Las de Año Nuevo no eran la excepción. Cada año, los turistas llegaban e iban a celebrarlo ahí en grande disfrutando de las instalaciones, acompañados de buena música y exquisitos bocadillos que se servían en una gran mesa. Luego, antes de que el reloj marcará las 12:00 a.m, la gente se reunía en un gran balcón para despedir el año con fuegos artificiales, y recibir el año nuevo siguiendo la tradición del beso.

Este año, Katelyn Robinson no se quedaría sin el beso de año nuevo y algo más que eso.  Gracias a su amigo Kenny, que su padre era el dueño del hotel, y con los ahorros que tenía le alcanzó para alquilar una habitación en el hotel para esa noche, en el último piso donde el techo era de cristal, ahí se podía apreciar la última noche del año. Llegó ahí dos horas antes para esparcir algunos pétalos de rosas, y arreglar un poco el lugar conforme a su comodidad, luego empezó a arreglarse. Opto por ponerse un vestido negro ajustado hasta la cintura haciendo lucir sus curvas. Debajo traía su conjunto de encaje color azul marino.

Se miro al espejo por última vez esperando que nada le hiciera falta, ya sea en el tono de su labial o si las pestañas se habían enchinado lo suficiente. Era raro, hace mucho que Katelyn no se preocupaba por su imagen, y menos por un chico.

Intentó controlar su respiración cuando su celular vibró recibiendo un mensaje de Marcel:

"Te veo ahí, xx"

Se puso de espaldas hacia la puerta cuando escuchó algunos golpes en ella.

—¿Quién es?—preguntó, solo para asegurarse.
—Soy yo. —escuchó su voz algo suave, pero a la vez algo raro en él.

La puerta se abrió, y luego se apagó la luz dándole al momento un toque cálido y romántico. Katelyn se sorprendió de tal acto, y se dio la vuelta para encontrarse con la silueta de Marcel acercándose a ella.

—Katelyn... —susurró él acortando aún más la distancia.
—Estoy aquí. —respondió ella tomando sus manos.

Marcel la atrapó entre sus brazos, y Katelyn lo abrazó por el cuello, lo miró a sus ojos, no se quitaba de la cabeza que había algo raro aquí, ¿Por qué no había brillo en ellos cuando la miraba?

Pero todo eso se le olvidó cuando sintió los labios de Marcel plantándole besos en el cuello, mientras que las manos del chico acariciaban su espalda y no dudaban en ir más abajo alzando la falda del vestido.

Katelyn suspiro cuando sintió la mano caliente de Marcel en su estómago aún por debajo del vestido, después de eso, terminó de quitárselo.

A pesar de la oscuridad, Marcel sintió el encaje de la ropa interior de la chica, y la poca iluminación que la luna transmitía por la ventana del techo, distinguió el color azul de este.

—Azul, mi color favorito. —Katelyn se estremeció al sentir su voz en la oreja.

Marcel cargó a Katelyn y la llevo hacia la cama mientras la besa con intensidad, se quitó la camiseta y se acomodo entre las piernas de la muchacha que comenzó a rozarse en el.

—Tócame. —le pidió con desesperación.

Marcel bajó su mano hacia la entrepierna de la chica, se coló debajo las bragas, y comenzó a frotar su dedo en la clítoris, haciéndola temblar.

—L-lo haces... Tan bien. —gimió hundida en el placer. —¿C-como? Ah...

No respondió y saco la mano de ahí. Kate se desplazó para atrás mientras intentaba desabrochar el cinturón y el botón del pantalón del chico, bajo la bragueta. Este mismo se terminó de quitar la prenda quedando solo en bóxers. Katelyn se mordió el labio al ver el gran bulto entre las piernas del muchacho.

Ella quiso tomar el control de la situación, se reincorporó e hizo que el muchacho se acostara en la cama mientras que Katelyn bajaba hacia su entrepierna, tomo los bordes del bóxer y lo deslizaba hacia abajo lentamente. Él solo veía lo que Katelyn hacia, se excitaba la forma en la que esta chica se
tomaba el tiempo para hacerle una mamada. Comenzó a acariciar su pene erecto de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba mientras disfrutaba como él gemía del placer.

—Vamos, nena, sigue. —le pidió entre gemidos entrecortados.

Ella se mordió el labio nuevamente, y obedeció, comenzó a lamer la punta del pene, excitándolo en respuesta. Kate comenzó a frotarse en el muslo de Marcel cada que chupaba. Él gimió al ver como Katelyn usaba su cuerpo para su propio placer. Lo soltó dejándolo con ganas de más.

Regresó a sus labios besándolo, saboreando de su esencia. Las manos del rizado desabrocharon ágilmente el sostén de Katelyn dejando su pecho al desnudo. Ella se sorprendió de la facilidad de haber desabrochado la prenda, no se apenaba de su falta de pudor.

—¿Te gusta lo que ves?— le preguntó provocativamente.

Él asintió admirando su cuerpo que resaltaba bajo la escasa luz  de la luna. Lo beso por última vez, mientras le mordía suavemente el labio inferior y se rozaba contra el miembro erecto haciendo tentar al chico por penetrarla, ella gimió sobre sus labios. Luego terminó por quitarse la última prenda que estorbaba, las bragas de encaje que terminaron en algún lugar de la habitación.

—Móntame. —pidió él con brusquedad.

Ella se reincorporo sobre él, y se acomodo antes de introducir el pene en ella, que gimió al sentirlo adentro, comenzó a moverse de atrás hacia adelante envolviéndose en el extasis del momento. Él alzaba sus caderas para hacerla disfrutar aún más. Katelyn jadeaba, gemía y aumentaba cada vez sus movimientos hasta alcanzar el clímax.

— ¡Ah!—Gritó llegando al orgasmo, se corrió con él adentro.

Se quitó de encima echándose a un lado de su chico, jadeante de lo que acababa de pasar hace unos instantes. Katelyn se extrañó de que él no la mirará o le dirigiera una sonrisa como solía hacerlo.

—Eso estuvo bueno. —jadeo acalorada.

El pecho del chico subía y bajaba de los continuos jadeos. Katelyn lo abrazo, solo el silencio los rodeaba.

—Marcel... —le habló. —Te amo. —confesó.

Él pudo por fin reaccionar, la miró... No hay brillo, pensó ella, estaba por decepcionarse, no respondía, si quiera al mirarlo a los ojos. El rizado se reincorporo para quedar sobre ella, Katelyn apretó los labios reprimiendo un suspiro al momento de sentir los labios repartiéndose por su cuello.

Luego regresó su mirada a ella, él sonreía, y Kate se percato que no era una sonrisa de amor, si no una burlesca, sus ojos no mostraban el brillo que tanto anhelaba, si no que había maldad en ellos.

—Es una pena... —habló por fin. — Yo no soy Marcel. —confesó.
—¿Qué?—expresó incrédula. — ¿De qué hablas?
—Me presento oficialmente... Soy Harry.

Ella lo iba a empujar, pero no había necesidad, él se aparto. No lo asimilaba, sin embargo el pudor la invadió y se tapo con las sabanas.

Harry tomo su ropa para comenzar a vestirse, mientras que Katelyn estaba completamente petrificada.

¿Qué había hecho?

—Quita esa cara, linda. —le dijo Harry.
—¿¡Cómo se te ocurre hacer esto!? ¡A tu propio hermano! —reaccionó colorada.

Harry ya había terminado de abotonarse la camisa, se acercó a ella que todavía seguía tapándose con la tela de la sábana.

—Estoy seguro que él ya te ha hablado de mí.
—Eres un imbecil. —contestó ella al borde de las lágrimas.

Harry siseó poniéndole un dedo sobre sus labios.

—¿Te han dicho que eres muy buena en la cama? —le preguntó con cinismo mientras le limpiaba una lágrima. Katelyn se apartó, se sentía sucia.

Harry se alejo de ella, recogió la ropa interior y el vestido de la chica que estaban esparcidos por el suelo, lo tiro a la cama para que ella lo alcanzara y se vistiera.

— ¿Por qué hiciste eso? —preguntó ella tomando la ropa.
— Es una larga historia. —respondió terminando de ponerse su chaqueta, encendió la luz para que Katelyn lo mirará mejor.— ¿A caso no te mencionó el parecido?

Ella jamás había visto unos ojos tan fríos como los de él. Tampoco había escuchado una voz tan seca, llena de malicia y cinismo.

—Pueden parecerse físicamente, pero Marcel es muchísimo mejor que tú, en todos los sentidos, nunca le llegarás a los talones, y es lo que más te duele. —le respondió con intención de ofenderlo.
—Lo dice la chica que acaba de hacerle una mamada a su hermano gemelo. —atacó Harry. Ella bajo la mirada, visiblemente culpable. —Eso pensé.

Había dado justo en el blanco al no escuchar respuesta de parte de Katelyn. Él se dirigió a la puerta, satisfecho de haber cumplido su prometido.

—Harry...—lo detuvo Katelyn, él regreso su vista hacia ella que acababa de ponerse el vestido. — Por favor, no le digas nada a Marcel. —suplicó.

Harry río levemente, se veía tan bonita al verla pedir misericordia.

—Tranquila, preciosa, no le diré nada... —respondió. —Tú lo harás. —sentenció antes de salir del cuarto.

*

Marcel llegó al fin, no pensaba que haya sido mucho caminar hasta el Empire D'orde, y todavía había tenido algunos problemas en la entrada, pues no había llevado su identificación personal, pero después de una larga charla con el de seguridad, pudo convencerlo y paso.

Ni que tuviera la cara de niño. Pensó él.

La gente estaba reunida en el área donde estaban las piscinas, que estaban vacías. Digo, estaban a 7º grados, si se metían era una hipotermia segura.

Marcel buscó a Katelyn con la mirada entre la multitud, no la encontraba pero vio a sus amigos reunidos en unos sillones al aire libre mientras disfrutaban una cerveza, si no mal recordaba, era Kenny el que estaba ahí, aquel muchacho de rasgos afroamericanos, luego su novia Jane, Sheyla, Frank y Charlie, habían otros dos muchachos ahí que no conocía, pero estaba seguro que habrían de saber donde estaba Katelyn, así que se abrió paso entre la gente para llegar hasta ellos.

Se detuvo frente a ellos, que se sorprendieron de verlo ahí. Kenny se levantó para saludarlo con un apretón de manos.

—Marcel, ¿Qué haces aquí? Creí que estabas con Katelyn. —le comentó.
— Acabo de llegar, ¿Dónde esta ella? —preguntó.

Kenny frunció el ceño al verlo tan confundido, de paso él mismo se aturdió, pues creyó haberlo visto subir el ascensor con otra ropa, sin las gafas y el gorro, de hecho le pareció extraño que no lo haya saludado.

—¿Qué ocurre, Kenny? —preguntó Marcel al verlo tan pensativo.
—No, nada, solo estaba pensando. —se excusó sacudiendo la cabeza. —Mira, ahí esta Katelyn.— le avisó señalándola con la barbilla.

Marcel se volteó y de inmediato le brillaron los ojos al verla tan hermosa como siempre, pero al ver sus facciones caídas, en señal de que algo tenía, hizo que la sonrisa se le borrara de inmediato. Se acercó a Katelyn y la abrazo en seguida, ella se aferro a él sintiendo su calor, oliendo su perfume, sabiendo que era a Marcel a quien estaba abrazando, porque hasta en eso se sentía diferente. La culpa se hizo presente e intentó no llorar, no quería delatarse, lo que había hecho no tenía perdón.

— ¿Estas bien?, perdón por llegar tarde, pero es una larga historia. ¿Llegué tarde para la sorpresa? —dijo haciendo una mueca, sin darle espacio para responder.

Ella no sabía que responder, y se sintió enternecida por la inocencia de su chico. Lo miró a los ojos, y vio ese brillo, que en vez de cautivarla, le dio vergüenza.

—No, lo importante es que estás aquí. —habló cabizbaja. — Y tu sorpresa era... Una caja de colores, de esos que te gustan, pero no encontré, estaban agotados. Lo siento. —mintió.

Marcel se alivió y se sintió culpable de haber pensado cosas que no eran, y a darse golpes mentales de haber tenido una mente tan cochambrosa. Sin embargo le había parecido extraño la forma en la que Katelyn se estaba comportando, no le dio importancia, y quiso pensar que estaba decepcionada de no regalarle nada a él.

La tomó de las mejillas y le beso los labios con delicadeza.

— Que estés conmigo es más que suficiente. —le dijo con el fin de hacerla sentir mejor pero lo que no sabía es que la estaba haciendo sentir mucho más culpable.

La besó por última vez antes de abrazarla. Katelyn divisó a Harry entre la multitud, que la miraba con descaro, le mostró una sonrisa antes de beber del vaso con alcohol.

Ambos se separaron, y se tomaron de la mano para dirigirse con los demás, se sentaron con Jane y Kenny. Este último sintió que algo andaba mal con su mejor amiga, la miro pero esta no estaba en condiciones para hablar, mucho menos con Marcel presente. Él no pareció notarlo, pues estaba distraído saludando a los demás que se encontraban ahí incluyendo a los otros dos chicos que no conocía, se presentaron como Alex y Hans, mientras que Katelyn solo se quedaba sentada mirando hacia el piso sintiendo la mirada burlesca de Harry desde lejos.

¡Dios, si que era un maldito!, pensaba ella.

—Jane, necesitó que te lleves a Marcel. —pidió Kenny a su novia en voz baja. Ella comprendió la situación, igual notaba algo raro en su mejor amiga, sobretodo cuando no fue con ella directamente a contarle como estuvo la noche.
—¿Que quieres que le diga?—preguntó.
—Algo que se te ocurra. —respondió. Jane se quedó pensativa. Segundos después se dirigió a Marcel.

—Marcel, ¿Tomas?—le preguntó, Marcel negó con la cabeza.
—De lo que te pierdes. —habló Charlie dándole un sorbo a su cerveza.
—Ven, vamos a la barra. —lo invitó, Marcel dudó.
—Es que olvide mi billetera. —respondió, los demás rieron como si lo que hubiese dicho fuera un chiste.
—Nosotros tenemos barra libre, el papá de Kenny es el dueño del hotel, por lo tanto a él y a nosotros nos dan todo gratis.—explicó Jane.
—Eso es genial. —comentó.
—Lo sé, así que aprovechemos para que pruebes de los deliciosos cócteles que sirven. —Jane tiró de su hombro.
—Pero, Kate...—él la miro al ver que no se movía.
—Ve. —le sonrío, y él no despego su mirada de ella cuando Jane tiro de él hacia la barra.
—Yo quiero ver esto. —dijo Charlie levantándose seguido de Sheyla.

Kenny se acercó a su amiga.

—Aquí no, Kenny. —habló ella sabiendo lo que iba a preguntarle el moreno.
—Entonces, vamos a otro lugar. —sugirió levantándose haciendo que la siguiera.

Katelyn miro hacia la barra y vio a un Marcel alegre mientras su rostro se desfiguraba al tomar de un vaso de alcohol, luego se reía. No quería que esa felicidad se fuera por su culpa.

Kenny y ella se alejaron de ahí hasta llegar al área de los sanitarios. Katelyn ya no aguantaba más.

—¿Qué tienes, mi niña?—le preguntó en modo paternal tomándola de las manos, y de inmediato rompió en llanto.
—Mark tenía razón... Soy una puta. —contestó en llanto.

Kenny frunció el ceño no entendiendo de lo que hablaba, la abrazó mientras ella seguía llorando, esperó un rato hasta que ella se desahogara lo suficiente y pudiese hablar.

— ¿Ya estas bien?—preguntó, Katelyn negó con la cabeza mientras sollozaba.—¿Qué tiene que ver Mark en esto?
—Kenny, no tuve relaciones con Marcel, si no con su hermano gemelo. —admitió, Kenny abrió los ojos completamente anonadado.
— ¿¡Qué!?—exclamó.
—Lo que oíste, Kenny, no lo voy a repetir. —sollozó avergonzada.
—¿Cómo no te diste cuenta? —la interrogó.
—Tenía mi sospecha, ¿Quién desabrocha un sostén tan fácil cuando lo hace por primera vez?

Kenny sabía que lo que acababa de hacer era increíble, en el sentido que: ¿Cómo fue que los pudo confundir? Podría decirle que era una tonta, pero no quería hacerla sentir peor de lo que ya estaba.

— Kate... Creo que sería buena idea que le dijeras a Marcel. —le sugirió, ella negó de inmediato.
—Me va a odiar, no me lo perdonaría nunca. —lloriqueó. —Me ha contado tantas cosas de su hermano, le ha hecho muchas cosas malas, pero no creí que sería capaz de hacer esto, él es... Un demonio.

Kenny recordó al chico que vio subiendo por el ascensor, aquel que había creído que era Marcel.

—Mi niña, si tenías duda, ¿Por qué no te detuviste?
—Soy una puta, Kenny, debí haberlo hecho. Siempre tomó las peores decisiones.—dramatizó.
—Katelyn, no eres puta, deja de decir eso. Solo te dejaste llevar por el momento, eso fue todo. —la consoló.

Katelyn siguió sollozando otro rato más, la culpa la carcomía, ahora, ¿Cómo miraría a Marcel a los ojos?

Harry acabó con el contenido de su vaso en un solo trago, lo asentó en la mesa mientras suspiraba a la sensación del alcohol arrasando en su garganta.

Se sirvió nuevamente y lo bebió todo de un solo trago. Louis que estaba a lado, le llamo la atención lo que su amigo estaba haciendo.

—Eh, espera, es para todos. —le avisó Louis, su amigo casi se había acabado casi media botella.— ¿Qué estamos celebrando? —le preguntó puesto que Harry no borraba cierta sonrisa
—Nada. —siguió sonriéndole, Louis entrecerró los ojos intentando adivinar lo que estaba ocultando Harry.
—Sé que hiciste algo.—reafirmó.
—¿Tú crees?—lo desafió.
—Así es, esa sonrisa de oreja a oreja, esa mirada de satisfacción, los tragos tan seguidos, para mí que alguien ya tuvo el buen revolcón de la noche. —adivinó Louis rascándose la barbilla. —¿Cómo se llama?—le exigió.

Harry se acabo el vaso nuevamente.

—La novia de Marcel. —reveló. Louis casi se atraganta con su propia saliva.
—¿Te acostaste con la novia de la rata? Espera, ¿Tiene novia? ¿Cómo fue eso posible?—lo interrogó aun sin creérsela.
—¿Acostarme con ella o que tuviera novia?
—¡Los dos! Explícame primero el hecho que tuviera novia. ¿Esta fea?—le pidió con curiosidad.
—No lo sé, Louis, un día llego una chica a la casa buscándolo, y no esta fea. —respondió sirviéndose otro trago.

Louis lo detuvo para que no tomara más, no quería lidiar con un Harry borracho.

—Como te decía, ella se acostó conmigo pensando que era Marcel, tan bonita pero tan ingenua a la vez. —finalizó cruzando los brazos con aire de superioridad.— Ahora cada vez que ella intente hacer algo con Marcel se acordará de mí.
—¿Por qué hiciste eso? —asimiló, Louis.

Tal vez, él había sido complice de todas las maldades que Harry le había hecho a Marcel, pero esta sobrepasaba los limites.

—Por celos.— admitió con coraje, Louis creería que eran los efectos del alcohol, pero él no se veía tan perdido como otras veces, y en esta ocasión estaba sobrio.— ¿Por qué él puede ser feliz y yo no?—se quejó más para si mismo.
—Porque te preocupas mucho en las cosas que él hace, Harry. —Louis poso una mano en su hombro, en señal de apoyo, intento tomar el vaso pero nuevamente Louis lo detuvo. —Basta. —le llamó la atención Louis. —Escucha, Harry, puedo ser tu mejor amigo pero lo que acabas de hacer fue una total estupidez.

Harry lo ignoró y agarro el vaso, que anteriormente Louis le había quitado y se lo acabo de un sorbo.

— No intentes defenderlo, tú como yo, le hemos hecho cosas peores. —replicó.
—Acostarse con su novia es lo peor que puedes hacerle.
—Ya deja de sermonearme, no eres mi madre, Louis. —Harry suspiro ya harto.

Louis no tuvo más ganas de discutir con su mejor amigo, soltó un bufido y hubo silencio entre ambos antes de recuperar la conversación.

—¿Piensas decirle a Marcel?—preguntó resignado.
—Yo no se lo diré, la chica se lo terminará diciendo por la culpa. —respondió. —Además, si de verdad lo "quisiera", lo hubiese sentido, nadie lo hace tan buen en su primera vez.
—Dios mío, eres una mierda. —le dijo Louis, Harry tomó eso como un cumplido.

***

Sé que muchas me odian,
Y tambien a Harry

Espero que les haya gustado, chicks
Pasense por mi ask
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Un beso, M

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