//Segunda Parte//Las razones de Harry

— ¿Por qué no le llevas algo de comer a Harry?— le pidió la señora Styles a su hijo, cuando habían terminado de comer y se disponían a lavar los trastes.
— Mamá, no quiero molestarlo, además... tengo que terminar de lavar los trastes— se excusó, no quería hacer una escena con Harry.

La señora Styles suspiró comprendiendo la situación, así que decidió llevarlo por ella misma, aquello solo eran excusas para que Marcel tratase de convivir un poco con Harry, ella aún tenía esperanzas de que los gemelos se llevasen bien algún día.

Sirvió un plato de lasaña y subió hacia la habitación de su hijo. La puerta estaba cerrada, toco un par de veces y escuchó un: "Déjame en paz, rata". La señora Styles se sobresaltó de la reacción de su parte.

— Soy yo, Harold— dijo ella evitando reprenderlo por el "apodo" hacia Marcel.

Como no recibió otra respuesta, entró al cuarto algo insegura y vio a Harry vistiéndose.

— ¿A dónde te diriges?— le preguntó ella— Te traje algo de comer—le dijo después.
— No tengo hambre, estoy de salida, voy a casa de Louis—respondió él a su pregunta.

Se revolvió el cabello en el espejo y salió de ahí sin despedirse de su madre.

La señora Styles, un tanto apenada por la situación de que su hijo haya rechazado la comida, regresó a la cocina donde Marcel terminaba de ordenar los platos en el lavavajillas, miró a su mamá un momento, y no le comento nada acerca del plato lleno de lasaña.

Harry se estaciono frente a la gran casa de su mejor amigo Louis Tomlinson, constaba de un pedazo inmenso hecho de mármol de tres pisos, un jardín de ensueño para los amantes de la jardinería, en este caso la señora Tomlinson disfrutaba de su gran posesión de tulipanes, lirios, margaritas y girasoles, próximamente pensaba en una de peonías. La piscina era lo que más encantaba a Harry.

Era la mejor solución durante esos días de extremo calor en verano.

No había necesidad de tocar la puerta, bastó con saludar a la señora Tomlinson que, fertilizaba los girasoles que estaban a punto de florecer, se encontraba en el jardín delantero. Harry subió las escaleras, vio a su mejor amigo en medio de una partida de FIFA, este sin percatarse de la presencia de Harry, soltó un par de palabrotas al ver que le habían metido un gol del equipo contrario.

— ¡Ese portero!— gritó Harry con humor desde la entrada, espantando a Louis, él detuvo la partida.
— ¿Quién te dejo entrar?— preguntó Louis mientras apagaba la consola.
— Tu linda madre me dejo pasar, soy como su hijo, Louis—explicó.
—Te recuerdo que tú ya tienes una madre que se preocupa por ti, y no lo valoras— reprendió Louis, sabía que Harry se molestaría por el comentario pero no le importo, pues era cierto.

Harry rechazaba a su madre siempre que ella hacía un gesto por él, como llevarle la comida a su habitación.
Él tenía su razón de tratarla de esa manera, esa razón llevaba nombre y, por desgracia, su apellido: Marcel Styles.

— ¿Saldremos o no?— preguntó Harry evadiendo el tema.
— Pues ya estás aquí, no me queda de otra— se resignó Louis.

Era martes en la tarde, Louis pensaba que no fueran hacer mucho entre semana, pero siempre Harry tenía un As bajo la manga. Espero a que Louis se cambiará la ropa, mientras lo hacía, se quedó observando las fotos familiares que se encontraban en la sala de estar de los Tomlinson, le dio gracia ver una foto de él y Louis de niños.

Ambos embarrados de lodo al terminar un partido de soccer a los que Harry solía participar, recuerda que era la final y habían ganado, sin embargo, dejo de hacerlo porque su madre creía que era un tanto injusto que Harry jugará y Marcel no por sus problemas respiratorios.

Habían tenido una gran disputa entre los dos para que él decidiera dejar lo que más anhelaba hacer, el soccer. Era una de las razones por las cuales Harry no apreciaba a su madre, nunca sintió el apoyo de ella en el deporte. 
«Papá lo hubiese comprendido» pensó él.

— ¿Nos vamos?— preguntó Louis descendiendo las escaleras.
— Ah... si. — contestó Harry regresando el porta retratos en su lugar. Louis se acercó para ver el portarretratos también.
— Qué tiempos, viejo— expresó Louis. — Jugabas bien ¿eh?—comentó mirando a su amigo que aún tenía la mirada en la fotografía.
— Pero luego llegaron los problemas. —habló con desdén. «Marcel»

No se habló más del tema.

Salieron rumbo a casa de Niall Horan, amigo de la infancia de ambos. Se detuvieron frente al porche y Harry hizo sonar la bocina del auto un par de veces, para que el chico de cabellos rubios se dignara a salir.

—Eres un desesperado—le reclamó el chico subiéndose al auto, puesto que apenas se arreglaba los cabellos despeinados.
—No es mi culpa que tardes más que una chica, Horan. —se defendió Harry.

Niall solo revoleo los ojos y continuó peinándose en el espejo retrovisor, que cinco minutos después fue removido por el mismo Harry con la intención de molestarlo.

—Entonces... ¿A dónde iremos? —preguntó Louis un rato después.
—Por Zayn, sin él no estamos completes.

Harry se estacionó frente a una franquicia de tatuajes. Los tres amigos se bajaron, al entrar al local el olor a pintura, tintes, y aromatizadores para mantener fresco el lugar, hicieron una mezcla en sus fosas nasales.

El lugar estaba decorado con estantes ocupados por la colección de gorras y playeras de diversas marcas, las paredes estaban pintadas de extravagantes grafitis y colgaba uno que otro diseño hecho por el mismo Zayn Malik. Detrás de lo que era la caja registradora, una vitrina de cristal y encima un computador, estaba lo que era el salón para hacer los tatuajes contaba con un gran equipo de máquina para tatuajes, tintes de diversos colores, tubos y agujas desechables, y toallitas higiénicas, ahí identificaron al moreno, terminando de hacer una obra maestra en la piel de un cliente, que trataba de un lobo tribal perfectamente hecho en la parte superior del brazo izquierdo.

Cuando al fin lo terminó, el cliente pagó una razonable cantidad de dinero y le agradeció a Zayn por el trabajo bien hecho, luego se despidió y salió del lugar admirando el tatuaje de su brazo.

—¿Vienen por la promoción 2x1? —les preguntó Zayn bromeando mientras quitaba la aguja recién usada de la máquina para tatuar.
—Vinimos por ti, ¿Te falta mucho? —contestó Harry mientras curioseaba en el libro de diseño de Malik.
—No, ese era el último—negó el chico desconectando la fuente de poder de su máquina. Se limpió las manos manchadas de tinte.

—Wow, Zayn, tienes que regalarme una de estas. —comentó Niall admirando la gorra oficial de los Lakers posada en el estante.
—En tu vida, Horan. —le contestó Zayn apagando el lugar.

Los chicos salieron del local. Peter se aseguró de cerrar con llave la franquicia, estando afuera, activo la alarma de seguridad y encendió las cámaras. Su tienda de tatuajes se había convertido en el trabajo de su vida y no lo perdería fácilmente por un descuido.


—No entiendo, ¿Por qué no te dedicas a esto en vez de querer ser médico como tu dices? —preguntó Harry al moreno mientras se subían al BMW.
—Tengo mis razones, Styles, solo no vuelvas a preguntar. —le advirtió mientras se acomodaba en el asiento de copiloto.

Harry procuró no volver a hablar del tema. La verdad es que Zayn llegaba a intimidarlo, pero no tanto como a Marcel.

*

Al cabo de un rato Marcel salió de su habitación. Por fin había terminado su ensayo de diez páginas para la tarea de Idiomas.

En el proceso le había entrado el hambre, por fin se daría el lujo de comer una barra de granola con chocolate que tanto le encantaba.

Mientras comía la barra acompañada de un vaso de leche, en la cocina miró el reloj, eran las 12:30 de la noche y Harry aún no llegaba a casa. Pensó en llamarlo pero sabía que al hacerlo podían pasar tres cosas.

1) Lo ignoraría completamente
2) Lo mandaría a la mierda
3) Lo ignoraría y lo mandaría a la mierda al mismo tiempo.

Dejó de pensarlo y subió a ver a su madre. La señora Styles estaba sentada en la cama mientras miraba con preocupación los números azul fosforescentes que marcaban la hora de su reloj en la mesita de noche. Marcel entró sobresaltándola.

—Mamá, ¿Por qué no duermes un poco? —preguntó.
—No puedo si mi hijo sigue allá afuera haciendo, Dios, sabe qué cosas. —respondió agitando el pie de los nerviosismos.
—De seguro esta con Louis. — comentó Marcel en un intento de calmar a su madre de la desesperación.
—Eso espero, no me perdonaría si algo le pasara— la señora Styles se llevó una mano al pecho pensando en lo peor.
De pronto se escuchó la alarma del seguro de un auto. Marcel se asomó por la ventana para confirmar que se trataba de Harry llegando a casa.

—Es Harry— le avisó a su madre. La se señora Styles se levantó y salió de su cuarto para recibir a su hijo en la entrada.

— ¿Dónde estuviste? Es tarde y he estado muy preocupada. —lo reprendió de inmediato al verlo. Harry frunció el ceño al escuchar a su madre regañarlo.
—Estaba con Zayn—respondió sin emoción alguna, no era la primera vez que lo regañaban después de sobrepasar la hora del toque que queda. Sin embargo, la señora Styles pudo oler el aliento a alcohol de Harry.
— ¿Estuviste bebiendo?, Harry, te pudieron haber detenido o pudiste haber tenido un accidente. —No lo había dejado responder, la respuesta era obvia— Estas castigado, ¿Comprendiste?
—Mamá, ya soy mayor de edad, no puedes castigarme. —replico Harry rodeándola para poder subir a su habitación.

No había llegado a ningún acuerdo en esa disputa, más que nada la señora Styles se sentía más que indignada con Harry, él no tenía remedio alguno, y cada vez era peor.

Se encontró a Marcel en medio del pasillo camino a su cuarto. Este intento hablarle, pero como siempre, Harry lo ignoró. Se metió a su cuarto y se cambió de inmediato, su camisa se había manchado de labial rojizo. De inmediato las imágenes de aquellas chicas que conoció en el club nocturno se le vinieron a la mente. Sí que Zayn sabía elegir los lugares para pasar el rato.

Se acostó a dormir sin pensar nada, ya que al día siguiente iría a la escuela, era lo único que le molestaba, además de aquella discusión que se llevó a cabo hace cinco minutos.

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he aquí completo.
Un favor, si ven algo raro en los nombre avisen.
Mañana actualizo.
Voten, pls, y comenten ¿Qué les pareció?

Un beso, M

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