//Segunda parte// La gran noche




Katelyn miraba su bebida puesta en la barra. No sabía si era la tercera o la cuarta, pero se había convertido en su fiel compañera. Quizás no la iba a abandonar como ella hizo con Marcel. Ni siquiera pensaba con claridad el por qué estaba en ese lugar. Una cantina a altas horas de la noche, cualquiera puede agarrarla ebria y hacerle, Dios sabe qué cosas. Pero Katelyn no tenía miedo, mucho menos con Dean fuera de su alcance. Tal vez ella necesitaba un tiempo a solas con sus pensamientos y un buen trago.

Pero serás estúpida, reprendió en su mente. Llevo su cabeza hacia atrás soltando un suspiro.

He tenido días peores, me acosté con el gemelo equivocado, perdí un hijo. ¿Qué puede ser peor? ¿Marcel con novia? Tal vez no es para tanto. Katelyn se rio de sí misma y bebió del vaso, quizás el líquido le estaba haciendo efecto.

— Una fría, ahora. –ordenó un muchacho tirando algunos billetes a la barra, el bartender asintió y en pocos segundo recibió su cerveza, que tomó todo de un sorbo.

Observó con curiosidad al chico que recién llego y estaba sentado a tres taburetes de ella. Parecía sediento porque no tardó en pedir el siguiente.

—Déjame adivinar, ¿Tu esposa te dejo en el altar o tu empresa quebró? –hablo ella al verlo tan bien vestido y el saco tendido en el taburete de a lado, daba la pinta de un empresario, pero se veía muy joven.

El chico volteó y vio a Katelyn que traía una cara burlesca.

—Ni una ni la otra. –respondió inexpresivo.

— ¿Por qué tan vestido y alborotado? –siguió bromeando Katelyn. El chico parecía estar al borde de su paciencia con ella.

— ¿Por qué no metes tus narices en otra parte? –contestó grosero, Kate abrió la boca inmutada a la contestación.

—Solo quería ayudarte. –se excusó ella inocente.

—No, gracias, no me interesa acostar... –se apresuró a contestar el muchacho.

—Escuchar... —interrumpió Katelyn. –A veces necesitamos a alguien que nos escuche.

El chico suavizó sus facciones, regreso su vista a la cerveza soltando un suspiro y luego a Katelyn. Tenía razón él necesitaba desahogar a pesar de que ella fuese una completa desconocida.

—Zayn. –se presentó él.

—Katelyn. –respondió ella, luego se corrió dos taburetes a su lado. –Dime Zayn, ¿Por qué tan bien vestido y alborotado? –cuestionó ella con humor haciéndolo reír.

—Hoy era la presentación de una chica muy importante para mí, renté este traje para la ocasión, al parecer no estaba tan feliz de verme, me pidió que me fuera porque su novio estaba ahí. –Zayn bebió otro sorbo de su cerveza, Kate lo miró con lástima. Aquel traje parecía bastante caro y su barba lo hacía lucir como un vago. –Su novio era uno de mis mejores amigos, ya sabrás como fue la historia. –añadió apretando los labios.

—Qué desafortunado. –comentó Katelyn.

—Cuéntame tú, no es normal ver a una chica sola con un trago por estos rumbos. –quiso saber Zayn.

Katelyn rio acabándose todo el contenido del vaso en un solo trago, suspiro a la sensación de su garganta quemándose.

—Perdí un hijo... —Zayn quedó en silencio y trago saliva, sus problemas parecía irrelevantes a lado de ella. –Me acosté con el hermano de mi exnovio... —Katelyn expresó con la voz rota. –Mi exnovio ahora tiene novia y lo sigo queriendo. –dijo antes de romper en llanto. –Dime que no es razón para estar aquí hundiéndome en el alcohol. –lloriqueó Kate.

Zayn se rasco el mentón sin saber qué hacer, tal vez su primer error fue preguntarle qué ocurría, ahora tenía que repararlo, consolar a la chica en aquel estado de ebriedad.

—Lo siento, no sabía. –se disculpó Zayn. —¿Sabes? Llorar no es malo. –Katelyn volteó a verlo con toda la máscara corrida hasta sus mejillas, Zayn disimulo una mueca y le regaló una servilleta.

—Toma, límpiate. –alargó su mano para entregársela.

Ella agradeció tomándolo, se limpió las lágrimas, y sonó la nariz en el pedazo de papel.

—¿Mejor? –preguntó Zayn, ella asintió en sollozos ahogados.

—Entiendo si ya no quieres escucharme. –respondió Katelyn decaída secando lágrimas.

—No, no, está bien, tienes razón, necesitas a alguien que te escuché también. –se apresuró a decir Zayn, se veía totalmente destrozada. —Sígueme diciendo, te escucharé. –le animó.

—Está bien, ¿Qué quieres que te diga?–preguntó Katelyn, Zayn apretó sus labios pensando.

—Cuéntame por qué te acostaste con el hermano. ¿Fue por venganza o algo similar? —cuestionó Zayn.

Katelyn volvió a romper en llanto al recordar, haciendo sentir culpable al moreno.

— Lo siento, no quería... –comenzó a disculparse Zayn, no sabía cómo calmarla.

—No te disculpes, no tuviste la culpa de nada, yo sí. —sollozó Kate cesando el llanto. –Fue la cosa más estúpida que he hecho, me da vergüenza hablar de eso. –confesó Katelyn, e hizo una seña al bartender para que rellenará su vaso.

—¿Tú exnovio lo sabe? –cambió Zayn del tema.

—No, nunca me lo perdonaría, simplemente su hermano es un hijo de perra.–espetó Katelyn cargada de coraje. —Y peor si se entera que ese hijo era de él. —Katelyn recibió su trago y bebió desesperadamente. Zayn alzo las cejas sorprendido.

—¿Y cómo lidiaste esa situación? —preguntó interesado. Katelyn seco sus lágrimas.

—Bueno, me fui a Cambridge un tiempo para ver como resolvía el problema, un amigo llamado Kenny me ofreció un apartamento, allí estuve, luego mi hermano me fue a visitar y de repente sufrí un aborto espontáneo. —Katelyn lloraba amargamente cada que contaba su historia, se recostó sobre sus brazos en la barra.

Zayn dedujo que la chica había llegado a otro nivel de ebriedad, porque todo el rastro burlesco de un principio ya no estaba. Él acarició su cabello en un intento de consuelo, frunció el entrecejo tratando de recordar su nombre.

—¿Cuál era tu nombre? Disculpa. —preguntó Zayn avergonzado. —Ke...

—Katelyn. —repitió ella levantando la cara y secándose las lágrimas.

—Katelyn, escucha, aunque creas que este mal, debes decirle a tu exnovio... Que cometiste un grave error, estás arrepentida y dile lo que sientes. Quizás él no te ha olvidado por completo. —sugirió Zayn, eligiendo cuidadosamente las palabras.

—Pero no me va a perdonar, nunca. –se horrorizó Katelyn.

—Y sí lo hace, piénsalo, te quitarías un peso muy grande de encima, volverías a la normalidad. Listo. —decretó Zayn, notó un brillo en los ojos de la chica.

—¿Tú crees? —preguntó ilusionada entre lágrimas, Zayn asintió con la cabeza. —¿Puedo abrazarte? —Katelyn ladeo la cabeza haciendo puchero.

Zayn puso los ojos en blanco y envolvió al chica en un abrazo reconfortante, palmeando su espalda.

Cuando se separaron la chica volvió a romper en llanto cuyo acto desconcertó a Zayn.

–Oh no, acabo de manchar tu traje con rímel, ahora no podrás devolverlo. —dramatizó Katelyn señalando la gran mancha de maquillaje en la ropa de Zayn.

—No te preocupes, no pensaba hacerlo. –confesó Zayn observando la camiseta, luego miró lo mal que lucía Katelyn. –Creo que mejor te llevo a casa. –sugirió Zayn, se levantó poniéndose el saco. Katelyn asintió aun sollozando.

El moreno la ayudaba a levantarse y sostener el equilibrio, se agarro de su hombro hasta la entrada, y al sentir el aire fresco en su cara hizo que le entraran las nauseas, se soltó del moreno y corrió hacia el bote de basura más cercano expulsando todo.

Zayn fue tras ella apartando el cabello de su cara a medida que vomitada.

—Gracias. —agradeció ella hubo expulsado todo.

—No hay de que. –respondió Zayn aclarando la garganta, disimulando el asco de ver a alguien vomitar.

—Deberías irte, sé cómo llegar a mi casa. –dijo ella decaída, Zayn negó con la cabeza.

—Te puede pasar cualquier cosa, no quiero hacerme responsable. –reflexionó él. Katelyn sonrió con tristeza.

—Esa chica que dices, es afortunada pero fue una tonta por dejarte ir. –comentó reincorporándose. Zayn negó riendo.

—Yo no diría lo mismo, solo le cause problemas. –articuló sin importancia.

Katelyn hizo un gesto de desaprobación y volvió a sostenerse del hombro de Zayn pero Dean apareció buscando a su hermana, y al verla con él no fue del nada agradable.

—¡Eh, quítale las manos de encima! —le gritó alarmado, Zayn la soltó por inercia alzando las manos, y Katelyn cayó al suelo, emitió un quejido.

—La iba a llevar a casa. –se defendió Zayn. Dean se acercó al muchacho y tomo el cuello de su camiseta de manera intimidante, pero Zayn no mostraba expresión alguna.

—Sí, después de aprovecharte de ella, imbécil. –espetó Dean.

—¡Es cierto! —intervino Katelyn levantándose a cuestas. —Me iba a llevar a casa, pero tuviste que llegar. –explicó señalándolo acusadora. Dean hizo una mueca ante el terrible aspecto de Katelyn. Soltó a Zayn y se dirigió a ella.

—¿Estás loca? ¿Qué haces en esta pocilga? Te pudo haber pasado algo. –reclamó tirando de su brazo. Katelyn se soltó enfurecida.

—¡Basta, Dean! Ya hablamos de tus malditos sermones, me tienen hasta los ovarios. —se quejó ella soltando su agarre. –Estaba bien con mi buen amigo Zayn.

El moreno solo observaba la escena incómodo.

—Él también ha sufrido como yo, es un malaventurado como yo. Los malaventurados lloramos cuando se debe. –rezongo Katelyn arrastrando las palabras y negando el dedo. –Nada puede salirme bien en esta vida, sabía que debí haber reenviado esas cadenas de buena suerte cuando usaba mi correo, seguro por eso tengo tanta mala suerte...

Ella estuvo más de un minuto quejándose sobre si misma. Dean espero aburrido a que se callara.

—¿Terminaste? –le preguntó.

—Una cosa más... no soy una chica buena. —sentenció Katelyn riendo tontamente.

—Katelyn, estás borracha, despídete de tu amigo, nos vamos a casa. Te espero en el auto, no tardes. –le ordenó dando media vuelta a su auto.

Katelyn exhalo en respuesta y se dirigió al moreno.

—¿Te volveré a ver? –preguntó ladeando la cabeza. –Me caíste muy bien, Zzz. –siseó su nombre de manera divertida. –Tal vez hasta te quisiera como novio. –dedujo ella. Zayn rió por lo bajo.

—Lo siento, Kate, pero no será así, mañana me voy. –lamentó Zayn. –De todas formas, fue un gusto conocerte, quizás mañana ni te acuerdes de mí. –se despidió de ella.

—¿Y si sí? –cuestionó ella arqueando la ceja.

—Sería cuestión de suerte, hay personas destinadas a no verse nunca más –reflexionó. –Adiós Katelyn. –se despidió Zayn, antes de retirarse dejando a la chica pensativa.

—Adiós, Zayn. –se susurró ella misma cuando lo vio desaparecer por la calle.

*

Alice observaba su copa de vino porque no había nada más interesante en aquella fiesta. Solo aceptó ir por su mejor amiga, pero ella no le hacía caso, estaba demasiado ocupada con su novio. Harry la vio desolada y decidió acercarse a ella, aclaro su garganta llamando su atención.

—¿Sabes que es mejor que un vino? –preguntó el refiriéndose a la bebida de la chica, ella lo miro esperando a que prosiguiera. –Una malteada de Meat&Grill.

Alice rió por primera vez en la velada, y se sorprendió a sí misma dándole la razón al rizado.

—¿La oferta sigue en pie? –cuestionó ella arqueando una ceja. Harry la miró sorprendido, quizás esperanzado.

—Sí. –respondió de inmediato.

No se dijo más y ambos se escabulleron de la fiesta. A falta del BMW, a ninguno le importó y tomaron un taxi hasta el restaurante Meat&Grill en el centro de la ciudad.

Más tarde ambos disfrutaban de la dichosa malteada, junto una orden de papas y hamburguesas, Alice se reía de los continuos chistes de Harry, aunque en realidad, lo hacía por cortesía, los chistes de Harry eran realmente malos. Se estaban conociendo mejor y eso era bueno.

— Nunca había venido aquí, es exquisito. –comentó Alice saboreando su hamburguesa.

— Lo mejor es combinar las papas con la malteada. –respondió Harry hundiendo una papa en la malteada, luego se la metió en la boca. Alice hizo una mueca. –Están deliciosos. –aseguró él masticando.

Alice vacilo en tomar una papa del plato, repitió lo mismo que Harry y pensó mucho en metérselo a la boca. Le dio un rápido mordisco experimentando el sabor salado y dulce. Harry espero atento su reacción.

—Está delicioso. —dijo Alice tomando otra papa.

—Te dije. —Harry le hizo un gesto de aprobación, la observó un rato.

Alice se sintió cohibida ante su mirada, paso su mano por su rostro temiendo que algo ande mal con el maquillaje.

—¿Tengo algo en la cara? —preguntó pasando el dedo por el tabique de su nariz. Harry reaccionó, la estaba poniendo incómoda.

—No, te ves bien. –dijo apresurado. –¿Te gusta la comida?

—Creo que pediré para llevar mi hamburguesa, no creo acabármela. –respondió Alice observando el plato a medio comer.

—¿Bromeas? Pediste la hamburguesa más pequeña. –contestó Harry incrédulo, Alice alzo los hombros.

—Siento que he comido demasiado. –se excusó Alice acariciándose la panza.

—Oh vamos, está deliciosa, una vez en la vida no hace daño. – animó Harry, Alice estuvo de acuerdo y le dio otro mordisco a la hamburguesa, él le hizo un gesto de aprobación.

Cuando hubo acabado su hamburguesa, Alice sentía que la panza le iba a estallar, había comido delicioso. Hace mucho que no disfrutada un buen gustazo de calorías en tocino, carne y queso derretido. Quizás era la primera vez que lo disfrutaba en años sin sentirse culpable.

Délicieux. –habló Alice sacando a relucir su envidiable acento francés.

Harry le hizo una seña al mesero pidiendo la cuenta, que no tardo en llegar, pues eran los únicos en el loca, a juzgar por la hora pasadas la medianoche. Alice exhalo desilusionada de que la noche terminara tan pronto.

— ¿Tenemos que volver a la fiesta? –preguntó Alice haciendo una mueca.

—Si tú no quieres, no lo haremos. –respondió Harry.

—No quiero regresar. –admitió poco después.

—Entonces no regresaremos. –decretó Harry sacando algunos billetes de su cartera, pero Alice se adelantó a depositar unos cuantos sobre la mesa. Harry le miró expectante.

—Mitad y mitad. –sugirió Alice guiñándole el ojo.

—Yo te invité. –insistió Harry.

—¿Y? Podemos pagar los dos, no tiene nada de malo. –argumentó Alice. Harry se resigno a asentir, y ambos pagaron la cuenta.

Luego salieron del local completamente satisfechos, emprendieron su camino hacia la calle principal, cerca del río Támesis, cruzaron la calle para acercarse al mirador frente a dicho río. Se sentaron en una banqueta que dejaba una vista genial al Big Ben y algunos embarcaderos paseando por el río.

Sin duda alguna aquello ambientaba un momento romántico que Alice dejo pasar desapercibido, mientras Harry pensaba en cómo iniciar una conversación con ella. Comenzó aclarando la garganta.

— Una vez mis amigos y yo engañamos al policía del embarcadero, tomamos su bote y estuvimos paseando por todo el río. Fue gracioso, ninguno de nosotros sabíamos manejar el bote. No entiendo cómo salimos con vida. –recordó Harry sacándole más de una risa a la chica.

—Tú y Louis están locos, siempre lo supuse. –opinó Alice con humor.

—Lo sé, es mi mejor amigo, como un hermano para mí. –expresó Harry inclinándose al frente apoyando sus brazos en las piernas.

—¿Tienes hermanos, Harry? –preguntó Alice con interés.

Harry dudo un momento en responder. Cuántas veces no negó la existencia de Marcel a todo aquel que preguntaba. Podría mentir una vez más, pero por el simple hecho que era Alice, le detenía. Si mentía sobre su existencia, no tardaría en enterarse, y ella lo tacharía de mentiroso. Harry fingió una tos falsa, y se disculpo antes de responder:

— Sí, tengo un hermano gemelo... –confesó. Alice abrió la boca inmutada por completo.

Dos Harry Styles, eso era épico, pero ¿Por qué nunca antes lo había visto?

— Pero él no vive aquí... –se decidió Harry por mentir. –Estudia en Alemania. –se mordió el interior de la mejilla esperando a que le creyese.–¿Hayley es tu única hermana? –prefirió cambiar Harry de tema.

— No, tengo una hermana mayor llamada Allison pero ella vive en Estados Unidos, por eso sé como te sientes. Me imagino que lo has de extrañar demasiado, digo los gemelos suelen tener un vínculo muy fuerte. –dedujo Alice mostrando compasión. Harry reprimió una mueca.

La situación entre él y Marcel era totalmente lo contrario.

— Algo así. –musitó Harry. – Alice, ¿Por qué terminaste con Dylan? –preguntó con la intención de cambiar el tema, pero fue un error al notar que ella tenso los hombros y bajo la mirada.

— Lo siento, no pensé que te seguía afectando. –se disculpó de inmediato. Alice negó.

—No, nada de eso, creo que es hora de superarlo. –respondió ella en un suspiro. –Dylan me fue infiel, fui una tonta por no darme cuenta antes. –contó ella riéndose de sí misma, mirando hacia otro lugar menos a Harry.

Él tomó su mano en un gesto reconfortante.

—No era bueno para ti. –opinó Harry. Alice rió sarcástica soltando su mano.

—No te ofendas, eres la persona menos indicada para decirme eso. Lo mismo me decían de él, lo mismo dicen de  ti, ¿Cómo puedes asegurarme lo contrario  eso? –cuestionó ella.

—Yo no te haría daño. –articuló Harry, Alice bajo la mirada sonriendo nerviosa.

Una parte quería creerle, pero por otra quería alejarlo y evitar a que hiciera algo más antes de lanzarse a besarlo. Él había recitado esas palabras con una sinceridad no tan digna de alguien como Harry.

—Solo llévame a casa, por favor. –pidió ella sin borrar su sonrisa. Harry se apoyo en el respaldo del banco mientras soltaba un suspiro de decepción.

—Como usted diga, milady –Harry se levantó y Alice imitó su acto.

Caminaron hasta la calle principal para tomar un taxi y dirigirse a la casa de la muchacha. Ninguno hablo en todo el camino, ambos iban distraídos y metidos en sus pensamientos. Sobretodo Harry que respiraba un aire de decepción, al parecer las cosas no habían salido como el planeó.

Alice le confundía y lo traía completamente loco, pero ella no se arriesgaría tan fácil a caer en sus redes, sin embargo Harry no se rendiría tan fácil.

***

CAP 28 LISTO
PERDÓN POR LA TARDANZA 😁

La escena de Katelyn y Zayn, al negro  me lo imagine tipo así...

Zayn cuando Katelyn lloraba por todo..

Luego cuando Dean llega a defender a Kate...


Tranquilas que el zayn ya tiene a su chick😂

Eso es todo, espero subir cap pronto

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Un beso, M

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