Prefacio

Sábado por la mañana, la señora Styles se levantaba muy entusiasmada pues sus dos pequeños hijos cumplían años y estaba organizando una gran fiesta para. La tía Dutsy había llegado el viernes por la noche para ayudar a la señora Styles en preparar el pastel y deliciosos platillos que ser servirían en la celebración.

Al bajar las escaleras la señora Styles se encontró con su hermana que ya se había adelantado en preparar el café para ambas. La señora Styles dio las gracias por el café, luego se pusieron a charlar sobre la fiesta de los gemelos. Media hora después de haber disfrutado el ligero desayuno, decidieron salir al supermercado, para ese entonces eran las 9:00 de la mañana y los gemelos seguían durmiendo. No tardaron en elegir los ingredientes para preparar unas exquisitas hamburguesas con papas a la francesa, también se tenía planeado dos pasteles de chocolate para los gemelos. Cumplirían los 6 años, y la señora Styles se encargaría que todo fuese perfecto para sus dos pequeños.

Para comenzarles su día celebre, preparó panqueques en forma de caras de oso, con miel de maple y un pequeño trozo de mantequilla de lo que era la nariz, abajito del plato escribió el nombre de cada uno de los pequeños. "Marcel" y "Harry". Con ayuda de la tía Dutsy, ambas subieron al cuarto de los festejados, abrieron con extrema delicadeza, y con una suave tonada comenzaron a cantarles la típica canción de "Feliz Cumpleaños". Poco a poco los gemelos fueron despertados por la voz de su madre cantándoles y cada quien se reincorporo en su cama. Se frotaron los ojos al mismo tiempo.

- Para mis niños- dijo la señora Styles a sus hijos, entregándole a cada quien su plato de panqueques.

Marcel aun con la cara adormilada sonrío a su madre y le agradeció por el gesto del desayuno. En cambio Harry, no parecía muy satisfecho, puesto que miraba con odio el plato, como si este le hubiese hecho algo.

- ¿Qué sucede, cariño?- le pregunto la tía Dutsy.

- No lo quiero-aventó el plato al suelo haciéndolo añicos. Marcel se sobresaltó.

La señora Styles visiblemente enfurecida, se dirigió a Harry.

- ¿Qué te sucede, Harold? Lo hice para ti- le reclamo ofendida.

- Mi plato decía Marcel, yo no soy Marcel... ¡Soy Harry!-gritó el niño a su madre.

- ¡No te atrevas a gritarme! ¡Soy tu madre!- lo regaño y le soltó una cachetada por su gran falta de respeto.

De inmediato la señora Styles se arrepintió al ver la mejilla hinchada de Harry.

- ¡Te odio!-Harry escupió y se levantó para salir de ahí.

Mientras tanto Marcel se escondió en los brazos de su tía al ver como su madre le pegaba a su hermano.

Era la primera vez que la señora Styles le levantaba la mano a Harry, aunque era un niño muy rebelde y siempre contestaba de manera irrespetuosa cuando su mamá lo reprendía, pero esa vez había rebasado los límites. Y fue por un capricho estúpido... Harry odiaba que lo llamaran Marcel.

La señora Styles se dejó caer sentada en la cama, donde hace unos cinco minutos su hijo dormía. Se tapó la cara sollozando, claramente arrepentida de haberle pegado a Harry. La tía Dutsy corrió a consolarla. A Marcel se le rompió el corazón al ver a su mama en ese estado. Tomo el plato de panqueques e intento acercarse a su mama, pero la tía Dutsy le detuvo.

- Marcel, ve abajo-le dijo mientras abrazaba a su hermana. Marcel prefirió hacerle caso y bajo de la habitación hasta llegar a la cocina donde Harry estaba sentado en un rincón sollozando.

Marcel no sabía qué hacer, para su edad, sabía que Harry le tenía un profundo odio. ¿Por qué? Basta con saber que le molesta que los confundan a ambos por ser gemelos. Desde un principio Harry jamás acepto tener un gemelo que fuese idéntico a él, siempre lo rechazo y lo hizo a un lado por ser el "preferido" de sus padres, por ser más inteligente y creativo de los dos.

Después de pensarlo un par de veces más, Marcel le hablo.

- No llores-dijo. Harry descubrió su rostro aun con la mejilla hinchada por la cachetada, los ojos rojos del llanto y los mocos que desbordaban de su nariz. El sentimiento en su mirada se tornó a ira e impotencia.

- Vete de aquí, mocoso- le grito, Marcel recibió un golpe mental por la espalda al saber que lo habían llamado "mocoso"

-Solo quería hacerte sentir mejor- Marcel agacho la cabeza hacia su platillo y las lágrimas le nublaron la vista.

-No quiero nada de ti-replico Harry y volvió a taparse el rostro para seguir sollozando.

Marcel leyó el nombre de Harry hecho con miel de Maple. Ya no tenía hambre, así que camino hacia Harry y a unos escasos centímetros de él le dejo el platillo de panqueques, después salió de la cocina y se sentó en el gigante sofá de la sala, había sido la peor manera de comenzar su día especial.

Al cabo de 10 minutos, la señora Styles bajaba las escaleras un tanto abrumada por lo que paso hace rato, Marcel corrió a abrazarla.

- Te quiero, mami-le dijo Marcel aferrándose más a ella.

- Yo igual, mi niño- ella intento aguantarse las lágrimas. Al separarse, la señora Styles se agacho para estar a la altura de Marcel- ¿Por qué no tomas un baño? Al rato llegaran tus amigos y se hará una fiesta por tu cumpleaños y el de tu hermano-lo animo su madre. Marcel asintió, luego subió las escaleras.

Cuando la señora Styles y su hermana llegaron a la cocina, vieron a Harry en el piso sentado apenas comiendo los panqueques que Marcel le dejo. La señora Styles suspiro, tenía que arreglar las cosas con su hijo, era un día especial.

- Iré a ayudar a Marcel a vestirse-dijo la tía Dutsy comprendiendo la situación, así que decidió retirarse.

Suspiro por última vez y se acercó a Harry.

-Harry...-le hablo con la voz entrecortada, mientras se sentaba a un lado de él. Harry orgulloso, la ignoro y siguió comiendo los panqueques. - Hijo, hoy es un día muy especial y la verdad no quiero que estemos enojado. -De nuevo Harry la ignora, ella no podía haberse sentido peor.

El pequeño Harry se levantó y se fue sin decir nada dejando el plato vacío, el nombre de Harry estaba deformado. La señora Styles se abrazó a si misma por el rechazo de su hijo.

Se limpió las lágrimas y recogió el plato del piso para ponerlo en el fregadero.

Era mejor que se tranquilizara, en dos horas llegarían los invitados y muy pronto su marido, el señor Styles. Empezó a lavar los platos. Saco los adornos para decorar la sala, aunque en parte la fiesta se celebraría en el patio trasero.

Con ayuda de la tía Dutsy, limpiaron el jardín y los la pequeña palapa se decoró con globos y serpentinas, una larga fila de letras hechas con fon, formaban la frase: "Feliz cumpleaños, Marcel y Harry". Fue colgado en el muro del jardín, debajo una mesa con mantel blanco, donde pronto se pondrían los regalos de los festejados.

Pasaron las dos horas cuando llego el señor Styles con el regalo de sus pequeños, al escuchar la alegre voz de su padre, Harry corrió hacia el con Marcel detrás pisándole los talones.

- ¡Mis campeones!-cargo a ambos y los abrazo con mucha fuerza.

- ¡Qué bueno que llegaste!-expreso alegre Harry.

- Oh Harold, jamás me perdería la fiesta de mis dos campeones favoritos-les dijo a los pequeños bajándolos de sus brazos. - ¡Les traje algo a ambos!-añadió emocionado el señor Styles. -Cierren los ojos-les pidió. Los niños obedecieron y cerraron los ojos. -Sin trampas-les advirtió y saco de una bolsa negra dos cajas envueltas con pape manila y un moño verde decoraba cada caja, se los dio a cada quien en los brazos-Ábranlos-dijo finalmente el señor Styles

Los gemelos se entusiasmaron al ver lo que su padre les había traído, sin pensarlo dos veces, rompieron la envoltura para descubrir el contenido de aquella caja.

Era una pistola Nerf ®, traía balas de plástico forrados con papel espuma, la punta estaba hecha de goma, con el fin de que al disparar no doliera tanto en el impacto.

- Gracias, papá- agradeció Marcel por el regalo.

Había anhelado tanto tener una pistola Nerf ® desde que veía a los amigos de Harry presumiéndolos en sus fiestas de cumpleaños.

- ¡Están geniales!- dijo Harry con felicidad.

- Marcel tengo algo más para ti- hablo de nuevo el señor Styles. Marcel lo miró.

- ¿Qué es, papá?-preguntó el pequeño.

El señor Styles no respondió, sacó del bolsillo de su abrigo un pincel pequeño, perfecto para las pequeñas manitas de Marcel.

Lo que hacía especial este pincel era que en el mango resaltaban unas letras grabadas de Oro que decían: Marcel. El pequeño lo tomo en sus manos a punto de llorar de la felicidad. Para la edad de Marcel, había desarrollado su creatividad casi al 50%, pintando con sus pequeñas manos, lienzos fantásticos. En su escuela había ganado la medalla de creatividad del grupo.

- Gracias, papá- alcanzo a decir Marcel y se aferró a él.

En Harry despertaron los celos al ver esa escena, cuando se separaron se dirigió directamente a Marcel y lo empujo bruscamente haciendo que chocara contra la pared de espaldas.

- ¿Qué te sucede, Harold?-reclamo el señor Styles, Marcel se encontraba sollozando en el piso por el empujón que su hermano le había dado.

- ¡Porque no me quieres como a él!- se quejó Harry y se fue con la pistola Nerf ® en manos.

El señor Styles prefirió no seguirlo para reprenderlo más. Cargo a Marcel y le preguntó cómo se encontraba. El pequeño lloraba, pero no era por el empujón, si no por el gran odio que su hermano sentía hacia él.

Al cabo de unos minutos se tranquilizó y el señor Styles le dio ánimos acerca de la fiesta de cumpleaños. Ambos se alegraron y se fueron a ayudar a la señora Styles en los últimos detalles de la fiesta.

Una hora después, llegaron los invitados, y la casa tenía el ambiente de una fiesta infantil. El olor estaba impregnado a una parrilla por la carne de hamburguesa que tenía que servirse a los invitados. Los niños corrían y gritaban de un lado a otro, incluyendo a los cumpleañeros, Marcel y Harry.

La señora Styles atendía a los invitados pasándoles un vaso de refresco a cada uno, mientras hacían fila para recibir una hamburguesa con papas con la ayuda de la tía Dutsy repartía refresco a los padres de familia de los niños que se encontraban ahí. Cuando Marcel tomo su platillo y refresco, se dirigió a la mesa donde estaban Harry y sus amigos, pero cuando llego no recibió la bienvenida que esperaba.

- Vete de aquí- le dijo Harry con asco. Marcel se sobresaltó a su actitud y se mordió la lengua para evitar llorar nuevamente.

- Si, vete, no te queremos- le siguió Zayn Malik. Los demás imitaron el acto y echaron a Marcel de ahí.

Deprimido, Marcel caminó hacia la entrada del jardín y se sentó ahí para disfrutar la comida de cumpleaños que mamá le había preparado. Comenzó a comer las papas a la francesa una por una. No tenía apetito. Se concentró en comer cuando alguien se paró frente a él. Marcel levanto la vista y vio a un niño vestido de camiseta gris con el estampado de Spiderman, los pantalones azules embarrados de tierra y tenis blancos desgastados, en manos traía su hamburguesa y refresco.

-Hola- lo saludo el niño- ¿Me puedo sentar contigo?- Marcel asintió y le hizo un espacio.

- ¿Cómo te llamas?- le preguntó Marcel amigable.

- Liam, Liam Payne ¿Y tú?-respondió.

-Marcel-contestó él, apenas audible.

- ¡Eres el cumpleañero! ¿Cierto?- exclamó Liam, sonrió mostrando los dos dientes delanteros que le faltaban.

-Sí- dijo.

Ambos se dedicaron a comer su platillo, al terminar se unieron a la fila para romper la piñata, fue una guerra en la cual consistía en saber quién agarraba más dulces.

Marcel llenó una bolsa entera de paletas, chocolates, y chicles. Con Liam compartió lo que reunieron, y siguieron disfrutando de la fiesta hasta la hora de partir el pastel. Los cumpleañeros corrieron hacia las dos mesas que el señor Styles se encargó de poner, ahí irían los pasteles. Ambos se pusieron en una mesa y alrededor los niños comenzaban a cantar la canción de cumpleaños. Los padres de familia estaban detrás de sus hijos controlándolos por si se atrevían a intervenir en el pastel.

- ¡Feliz cumpleaños, Harry y Marcel!-les felicitaron todos.

El señor y la señora Styles entraron sosteniendo un pastel cada uno con las velas encendidas, lo pusieron frente a los gemelos.

Harry leyó en la crema pastelera algo que le desagrado por completo.

¡Feliz cumpleaños, Marcel!

- ¡Yo no soy, Marcel!- gritó en medio del bullicio y todos callaron. El señor Styles se le acerco comprensivo.

- Tranquilo, campeón, es solo un pastel- intento calmarlo, pero solo hizo enfurecerlo aún más.

- No me importa. Yo soy Harry- y empujo a su padre, después pateo la mesa tirando el pastel al césped, las velas se extinguieron y el nombre Marcel quedo deformado.

Marcel asustado, se alejó de Harry, escondiéndose detrás de su padre. La señora Styles tenía el rostro que le ardía de furia, tomo a Harry del brazo.

- ¡Ya es suficiente, Harry!- lo regaño.

El pequeño se zafo del agarre de su madre y con rabia le gritó frente a todos:

- ¡Yo no quería un hermano que se pareciera a mí! ¡Yo no quiero a Marcel!- confesó y señalo al pequeño escondido detrás del señor Styles.

Pero algo raro estaba en él, en Marcel. Estaba totalmente pálido, comenzó a respirar con dificultad, como si el aire le faltará, luego jadeaba como si olvidará como respirar, intento caminar, pero sus piernas le traicionaron y cayó al suelo sobándose el pecho. El señor Styles se percató de la situación.

-Hijo ¿Qué sucede?-preguntó el señor Styles, alterado. Marcel estaba poniéndose morado.

- ¡Es un ataque de asma!-gritó tía Dutsy.

El señor Styles cargó al pequeño, su esposa se adelantó a cubrirlo con una manta y ambos corrieron hacia el auto. El señor Styles la detuvo antes de que se subiera.

- No, Lucy, tú quédate aquí con Harry- le pidió.

La señora Styles comenzaba a sollozar, asintió y abrazo a su marido.

-Ve con cuidado-dijo entre las lágrimas y se separaron.

No perdieron más el tiempo y el señor Styles salió con el auto disparado hacia la carretera directo al hospital.

La tía Dutsy se encargó en pedirles a los invitados que se retirarán, todos comprendieron y se fueron yendo, al estarla casa vacía. La señora Styles se echó a llorar temiendo que algo le pasará al pequeño Marcel.

Harry corrió directo a su cuarto, aun molesto por la situación del pastel, maldijo entre dientes una y otra vez a Marcel, esperando a que algo malo le pase. Pasó una hora en la cual solo daba vueltas en la habitación, cuando a lo lejos se escuchó el teléfono. Harry salió del cuarto y se sentó en las escaleras para poder escuchar la conversación.

La situación ahí fue de mal a peor. Harry Styles jamás olvidará la imagen de su madre cayendo de rodillas al piso rompiendo en un llanto inconsolable, la tía Dutsy aterrada se acercó a ella.

- ¡No puede ser posible!- exclamo la señora Styles. El teléfono yacía descolgado. Harry se sentó en los últimos escalones. - Tuvieron... un... accidente- dijo la señora Styles con las palabras ahogadas por el llanto, tanto que Harry podía sentir el nudo en su garganta. Tía Dutsy la sostuvo lo más que pudo- Marcel salió ileso... pero Robert, él no- y se ahogó de nuevo en el llanto.

Lo primero que el pequeño Harry pensó fue: "Papá ¿Esta muerto?"

La tía Dutsy se tapó la boca al recibir aquella noticia y se agacho hacia su hermana sosteniendo su cara entre las manos.

-Lucy, escúchame, debes mantenerte fuerte, Harry no debe verte en este estado y mucho menos enterarse lo que ocurre-le comento pero al instante se arrepintió al escuchar las zancadas de Harry corriendo escaleras arriba.

La señora Styles salió tras él, pero al llegar arriba, Harry cerró la puerta con seguro.

- ¡Harry, ábreme!- gritó la señora Styles, a Harry no le importaba recibir una llamada de atención, no abriría la puerta. Se sentó en la cama tapándose los oídos ignorando los gritos de su madre suplicándole a que le abriera la puerta.

-Déjame, papá está muerto-dijo él sin pensar.

Sin embargo esa era la realidad que no solo atormentaría a Harry, si no al pequeño Marcel también.

Las siguientes dos semanas fueron tristes para la familia Styles.

El señor Styles había muerto en el accidente, fue el peor golpe para Marcel al enterarse después de salir del hospital, Harry no se atrevía a dirigirle la mirada a su madre. La señora Styles había quedado destrozada por la pérdida de su marido. Los días del funeral, familiares y amigos asistieron. Marcel estuvo abrazado de su madre mientras que Harry solo estaba de pie aún lado con la mirada baja, no quería llorar frente a todas esa personas.

Horas después Harry se encerró en su habitación y comenzó a llorar en silencio recordando a su padre y el sentimiento de culpa comenzaba a nacer en su interior por no haberlo querido como tal. Se limpió las lágrimas bruscamente y en lo único que pensó fue en odio, pero el odio que crecía hacia Marcel. Porque desde ese entonces Harry culpaba a Marcel de la muerte de su padre.





MAÑANA PRIMER CAPTIULO.¿QUÉ LES PARECIÓ?

-M



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