46. Respuestas


Se puede decir que era la primera vez que Verónica Jhonson estaba arrepentida de todos los actos malos que hizo últimamente. Ser una manipuladora, y conseguir información innecesaria para sus malas intenciones. Pensó que esa parte de ella había desaparecido cuando terminó su amistad con Ashley Brooks y su padre fue condenado a 10 años de prisión por fraude.

Estaba a las afueras del Room's Tea esperando por el muchacho investigador, Charlie Rhodes. Tener los papeles de Katelyn Robinson escondidos en casa con Marcel merodeando por ahí, la hicieron sentirse arrepentida después de que el chico le propusiera llevar su relación a otro nivel.

—Señorita Jhonson – escuchó detrás de ella. El muchacho vestía decentemente camisas de cuadros que el abrigo gigante de la otra ocasión. Vee giró sobre sus talones para quedar frente a frente.

—Toma, deshazte de esto, tíralo, quémalo, que se yo – ordenó nerviosa apoyando los papeles contra el pecho del joven, él los recibió desconcertado por la actitud de la rubia – Solo nada de esto paso, por favor – suspiró calmando sus rápidos latidos.

—Bien – Charlie asintió alzando los hombros, luego se acercó al oído de la muchacha – Soy una tumba – susurró antes de pasar de largo en dirección contraria.

Vee observo al muchacho irse con la carpeta, quería sentirse tranquila lo perdió de vista cuando giró la esquina, sin embargo, algo en su interior seguía atormentándola.

*

La escuela se puso patas arriba cuando las noticias de la desaparición de Alice llenaron los pasillos con murmurios entre los estudiantes. Harry pegó y repartió varios volantes en los que pedía cualquier información sobre Alice, y una foto de ella, abajo un número de teléfono.

—Harry, siento lo de Alice – apareció Liam a su lado, él sostenía un volante mientras Harry seguía repartiéndolos entre los estudiantes – Si hay algo en lo que pueda ayudar, házmelo saber – se ofreció, Harry se detuvo en seco y se giró a su amigo.

—Gracias, Liam, se aprecia mucho – agradeció Harry con sinceridad.

—Dime, ¿Qué ocurrió exactamente? – pidió el castaño, Harry abrió la boca para hablar.

—¡Hazz! – el rizado escuchó el grito de su mejor amigo detrás de él.

Volteó para ver a Louis abrirse paso entre la gente mientras sacudía un volante en la mano. Llegó a un lado de Liam, agitado, respiró un momento para recuperar el aire.

—Recién me entero explícame – pidió Louis también mostrando el volante.

—Alice desapareció desde el domingo, nadie sabe dónde está, no contesta el teléfono, sus padres están preocupados, yo estoy preocupado – aclaró Harry.

—¿Qué dice la policía? – preguntó Liam.

—No nos quieren ayudar porque, realmente, no desapareció, solo se fue de casa, al ser mayor de edad no cuenta como desaparecida – explicó Harry aguantando la impotencia de la situación.

—¡Chicos! – los tres voltearon y vieron a Niall acercarse corriendo – Harry lo siento, recién me entero – dijo agitado — ¿Qué fue lo que paso? – preguntó mostrando el volante.

—Niall lo explicó hace un momento. Llegas tarde – contestó Louis.

—Como sea, quiero ayudar – se ofreció Niall decidido.

—Yo también, recorreré cada rincón de Londres si es necesario, para eso están los mejores amigos – habló también Louis.

—Igual yo – declaró Liam.

Harry observó a sus tres mejores amigos, a pesar que Zayn faltaba, se sintió mejor que nunca al sentirse apoyado por ellos, le daba más ánimos para seguir la búsqueda de Alice y encontrar las respuestas de su desaparición, y sobretodo encontrarla a ella.

—Bien – aceptó Harry más motivado que nunca – Sigan repartiendo estos volantes... – le pasó los volantes a Liam, el los separó equitativamente – Nos vemos en la salida en mi auto, iremos a la estación de policías en Brixton – los chicos asintieron sin reclamar nada.

— ¿Por qué Brixton? – quiso saber el rubio, Niall.

—Una amiga tiene un conocido que trabaja ahí y nos está ayudando – explicó Harry, suspiró y visualizó a Gabrielle Stevens pasando mientras leía un volante con el ceño fruncido – Tengo algo que hacer – aclaró antes de separarse de sus amigos e ir tras la rizada.

Harry la siguió hasta topársela por el área de laboratorios cuando ella se detuvo para tomar foto del volante con su teléfono y votar la hoja en un cesto de basura. Harry vio ahí el momento y se acercó a ella.

—Gabe – la llamó. La rizada volteó sobresaltada y sus facciones se pusieron serias al ver a Harry.

—¿Se te ofrece algo? – preguntó de mala gana cruzando los brazos. Harry se desconcertó al no verla preocupada como él.

—Sí, sé que sabes algo de Alice – habló directamente poniendo a Gabrielle con los nervios de punta, sin embargo, ella reaccionó.

—No sé de qué me hablas – espetó ella más seria que nunca — ¿Crees que no estoy preocupada por mi mejor amiga? – Gabrielle se hizo la ofendida.

—Vi que tomaste foto del volante y luego lo tiraste ¿A caso querías advertirle a Alice? – dedujo Harry haciendo reír a Gabrielle sarcásticamente.

—O sea, ¿Me estás espiando? – lo desafío arqueando una ceja. Harry comenzaba a irritarse, Gabrielle podía sacarlo de sus casillas fácilmente.

—No realmente, solo vine a pedirte ayuda y te vi de casualidad – replicó Harry. La chica resoplo sin nada bueno que decir, por más que no quiera, tenía que ser amable con Harry. Selo había prometido a Alice antes de irse.

—Bien ¿Qué necesitas? – se resignó.

—Que me digas la verdad – pidió Harry de la manera más amable. Gabrielle ahogó un suspiró en respuesta.

—Harry no sé nada, entiendo que estés desesperado, a mi igual me duele que Alice se haya ido sin decirme nada o una explicación – expresó ella indignada.

Harry aflojo los hombros al darle la razón. Sí, Harry estaba indignado con Alice, pero no lo suficiente para dejar de buscarla – Otra cosa, le tomé foto al volante para mandárselo a mi padre, igual puede ayudarnos – aclaró Gabrielle después. El rizado suspiró resignado, creo que no valía la pena seguir insistiendo, estaba esperanzado del plan B de Katelyn.

—Está bien, mi número está en el volante, llámame si sabes algo – dijo él, Gabrielle asintió con la cabeza.

*

La estadía en Harvard resultaba de lo más agradable para Alice y Marcel, tenían un apartado para visitantes como ellos junto a treinta estudiantes más, todas las mañanas se reunían en el jardín central para seguir con los tours por todas las facultades. Marcel era el más emocionado de los dos, que se compró toda la mercancía de Harvard, desde un suéter, banderas, tazas y algunos bolígrafos con el escudo de la escuela.

—Alice, ¿Ya viste? Es de dos colores... — expresó Marcel emocionado, mostrando el bolígrafo a la muchacha, presionando la tapa varias veces para demostrar el cambio de color – ¡Genial!

Alice sonrío con ternura, ambos estaban en la tienda de suvenires de Harvard, Marcel parecía emocionarse como un niño en Navidad por cada cosa que veía y lo añadía en su canasta.

—¿No crees que ya es demasiado? – preguntó Alice suavemente sin intenciones de romperle las ilusiones a Marcel.

Pero era demasiado con la sudadera con HARVARD puesta, el gorro con el nombre en grande sobre sus rizos y la canasta con mucha más mercancía, además de una sudadera en brazos que prometió regalarle a Vee.

—No creo, le debo llevar a mi mamá, quizás el bolígrafo es para Harry y me quedaré con esta taza – respondió revisando la canasta.

Alice rio negando con la cabeza, creía que no había otra persona que amase Harvard como ella hasta que conoció a Marcel. La chica de ojos azules solo compró una sudadera de su talla y un simple llavero, Marcel se llevaba la mitad de la tienda a lo mucho.


Al salir de la tienda, caminaron hasta el jardín central donde se encontraban sus dormitorios. Alice caminaba admirando los edificios de la escuela, observó que, a lo lejos, algunas aulas estaban en remodelación y estarían listos para la entrada de la próxima generación. En el que ella esperaba estar.

— ¿Cómo te sientes sobre la entrevista? Faltan tres días – le preguntó Marcel bajándola de sus pensamientos, Alice volteó.

—Sigo nerviosa —admitió ella en respuesta – Pero espero salir bien de esto – se alentó ella misma.

— ¡Esa es la actitud! – expresó Marcel alegre haciendo reír a la muchacha.

—¿Y tú? – quiso saber, Alice.

—Bueno... — el chico hizo una pausa mirando al cielo pensativo – Harvard me ha gustado mucho, ya empiezo a comprenderte, así que igual espero salir bien y verte el próximo año aquí también – contestó hundiéndose de hombros. Alice sonrió por esa cálida respuesta y luego se detuvo en seco desconcertando al muchacho, él también se detuvo a unos metros de ella.

—¿Sucede algo? – preguntó. Alice negó con la cabeza.

—Recordé que tengo que hacer algo – se excusó ella metiendo las manos en sudadera.

—Bueno, no tardes, tenemos una conferencia en treinta minutos en el auditorio – le recordó Marcel.

—Está bien, no te preocupes, ahí te veo – se despidió ella retrocediendo.

—No llegues tarde – advirtió Marcel alzando la voz para que lo escuchara.

Alice salió corriendo en busca de un teléfono público, alcanzó uno a la salida del campus, deposito los centavos suficientes para hacer una llamada a larga distancia, marcó uno de los pocos números que se sabía de memoria y esperó a que alguien respondiera en la otra línea.

*

A Katelyn le temblaban las manos buscando el momento adecuado para hurtar el teléfono de Gabrielle. Ella, por otro lado, estaba agachada mientras hablaba con un pequeño, Katelyn divisó su objetivo sobresaliendo en el bolsillo trasero del pantalón, apartó la vista cuando Gabrielle se reincorporo y vio a la castaña concentrada leyendo un libro.

—Kate... — la llamó, Katelyn cerró el libro para ponerle atención – ¿Puedes ayudarme a llevar a los niños al jardín trasero? – le pidió amablemente. La castaña asintió sin problema.

Ambas iban detrás de los niños evitando que ninguno se quedase atrás para mantener el orden sobre ellos. Las dos estaban en silencio asegurándose de cumplir con su trabajo.

— Gabe, ¿Cómo estás? – habló Katelyn sacando a Gabrielle de sus pensamientos – Me enteré que Alice desapareció – aclaró mirándola con compasión. Se encontraban en la entrada del jardín supervisando a los niños que jugaban.

—Sí, estoy preocupada por ella – contestó Gabrielle decaída – Es mi mejor amiga, temo que algo le pase.

—Te entiendo, estaría igual si mi mejor amiga desapareciera también – dijo Katelyn – Qué coraje que la policía no quiera ayudar – comentó.

—Lo sé, pero por una parte es comprensible, Alice puede hacer lo que quiera con su vida.

—Pero ¿Por qué lo hizo? – quiso saber Katelyn pensativa.

Gabrielle bajo la mirada, luego abrió la boca y solo salió un suspiró ahogado cuando el teléfono en su bolsillo comenzó a vibrar. Lo sacó con la pantalla encendida mostrando un número desconocido. Katelyn leyó aquello rápidamente hasta que Gabrielle lo apartó de su vista y se puso nerviosa –Tengo que contestar – se excusó alejándose de ella. Katelyn asintió pero no dudo en seguirla.

Gabrielle volteó a todos lados asegurándose que nadie la escuchara, pero Katelyn se había quedado uno metros lejos de ella, escondida en una esquina sin que Gabrielle la viese.

—Hola... — contestó la llamada en voz baja. Katelyn tuvo que acercarse un poco más para escuchar

—Gabe, qué bueno que contestas, ¿Qué noticias traes? – preguntó en la otra línea.

—Es peor de lo que pensamos, el mundo está perdiendo la cabeza, no estoy segura si seguir con esto – hablaba Gabrielle con temor.

—Escucha, lo siento por meterte en esto, pero, por favor, no digas nada– respondió Alice alterada – ¿Cómo esta Harry?

—No lo haré, estoy nerviosa como tú – se apresuró a responder Gabrielle un poco más calmada – Y él sospecha de mí, está perdiendo la cabeza.

Desde la otra línea, Alice apartó el teléfono de la oreja al escuchar eso, se llevó una mano al pecho sacando un suspiro lleno de tensión, luego volvió al teléfono.

—Tres días más, Gabe, después de mi entrevista ¿Crees aguantar? – le preguntó, escuchó a su amiga respirar resignada desde la otra línea.

—Sabes que sí – respondió.

—Me tengo que ir – se empezó a despedir Alice.

—Está bien, solo cuídate, ¿Quieres? Te extraño – dijo Gabrielle enterneciendo a Alice con sus palabras.

—Claro, tú también, igual te extraño – contestó Alice de vuelta – Y de Harry no te preocupes, lo solucionaré cuando regrese – Gabrielle asintió en respuesta más aliviada antes de colgar. No obstante, Alice dejo el teléfono y dudó si era buena idea regresar.

Katelyn salió de su escondite cuando escuchó que Gabrielle había colgado, regreso a la entrada del jardín como si nada y vio a la rizada acercarse también.


—¿Quién era? – preguntó normal.

—Era número equivocado – mintió Gabrielle guardando el celular en el bolsillo.

(...)

Después de aquella llamada, Gabrielle ya no pareció preocuparse por dejar el teléfono en su bolsa. Más tarde, ambas se encontraban acomodando la sala recreativa. La jornada terminó muchísimo más temprano de lo esperado, porque los niños tenían cita con las enfermeras, por lo tanto, después del almuerzo abordaron el transporte en camino al hospital.

—Parece que ya terminamos – anunció Gabrielle cuando terminaron de acomodar las sillas sobre las mesitas.

—Al fin – Katelyn soltó un suspiró hacia el techo.

Las chicas se acercaron al escritorio donde se encontraban sus pertenecías, la bolsa de Gabrielle abierta mostrando de manera tentativa el celular. Katelyn tenía que poner en marcha su plan para distraerla.

—Gabrielle ¿Te aseguraste que todos los niños hayan entregado el ejercicio de sumas y restas? – preguntó Katelyn como parte de su plan, Gabrielle la miró confundida.

—Creo que sí – vaciló al responder apretando los labios.

—Mejor revisamos la lista – dijo mostrando la carpeta con el nombre de todos los niños.

Gabrielle lo tomó y le dio la espalda a su bolsa para verificar que los niños hayan realizado su ejercicio. Murmuraba concentrada los nombres de cada uno, mientras, Katelyn aprovechó la situación para tomar el celular con discreción y guardarlo en el bolsillo de su abrigo, justo al tiempo que Gabrielle regresaba la vista.

—Si, son todos – confirmó ella.

—Genial, entonces vámonos – habló Katelyn con emoción regresando la carpeta en su lugar y adelantándose a la salida del salón.

Gabrielle asintió cerró su bolsa sin comprobar si su celular seguía ahí dentro.

***

Marcel y Alice en multimedia (manip hecho por mi)

El capítulo quedó dividido en dos, mañana o pasado lo subo cuando terminé de escribirlo, no aguanté dejarlas con la duda.

Los amigos se unen a la búsqueda, y parece que aun quedan pistas por descubrir y preguntas que responder. ¿Cómo reaccionará Harry cuando descubra la verdad? Y es que aún le faltan cuentas por rendir. 

#FACTDELANOVELA

~Louis conoció a Gabrielle en un club nocturno en Brixton, recurría esos lugares por el cargo de su padre.

¿Les gustaría más facts así?

No olviden votar y comentar qué les pareció este capítulo. 

Un beso, M

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