34. El hogar de la felicidad
Solo faltaban 20 minutos para que la clase de Historia acabara y Harry ya estaba desesperado por salir. No le importaba en absoluto saber quién fue el décimo presidente de los Estados Unidos, tenía otras cosas más importantes en que pensar.
Se asomó sobre su hombro para ver a Alice Grey concentrada escribiendo en su libreta, cuando ella se percató que Harry la miraba, le sonrío perdiendo la concentración en la pizarra.
Llevaban ya dos semanas saliendo. No era oficial pero digamos que nunca nadie había visto a Harry Styles con una chica suficiente tiempo. Muchos comenzaban a apostar que al mes Harry la dejaría o que Alice se aburriría de él y regresaría con Dylan Brasi. Ninguno acertaba. Harry sabía que quería Alice, no solo para estar una noche con ella, si no que su misma presencia lo hacía sentir bien.
— Señor Styles...—la magia se rompió cuando el profesor Graham habló. Harry regreso su vista al frente encontrándose al profesor indignado por no ponerle atención— ¿Podría mencionarme una causa de la separación de Texas?—le preguntó, por supuesto que él no tenía idea de lo que estaba hablando el señor Graham.
— No lo sé—respondió Harry, pudo escuchar la risa ahogada de Louis a su lado.
— Señorita Grey, ¿Podría decírmelo, usted?—se dirigió a ella. Harry se giró para verla. Por supuesto ella se puso nerviosa al sentir su mirada.
— Por el afán expansionista de los Estados Unidos—respondió sorprendiendo al profesor Graham.
Claro, Alice Grey sabía muchas cosas, su inteligencia no tenía límites a pesar que no lo demostrase.
— Eso es correcto—se resignó a decir el profesor Graham, luego siguió explicando el tema.
Mientras, Harry la miro por encima de su hombro y le hizo un gesto de aprobación. Alice sonrío satisfecha de sí misma.
Al cabo de un rato la clase terminó.
— Me gustó mucho como dejaste al profesor callado—le comentó Harry a Alice mientras caminaban por el pasillo tomados de la mano.
— Supongo que... Gracias—se rio ella.
— ¿Crees que después de clases, podrías ayudarme a repasar para el examen de Historia?—le preguntó Harry. Alice torció la boca pensándolo.
— Tengo cosas que hacer—contesto y se soltó de la mano de Harry para ir a su casillero. Al abrirlo cayeron un par de libros, Harry la ayudo a recogerlos— Gracias. —agradeció ella volviendo a ponerlos en su lugar.
— ¿Por qué no?—la interrogó.
— Prefiero no decirlo—dijo con misterio, acomodando un poco el desastre en su casillero— No ahora—corrigió y cerro el casillero, intrigando más a Harry.
— Alice, sabes que puedes confiar en mí—Harry sostuvo la mano de Alice al mismo tiempo que admiraba sus ojos azules. Ella suspiro.
— Alice...—de repente apareció Gabe llamándola. Ambos la miraron— Te he estado buscando, necesito hablar contigo—dijo, y al ver su expresión en el rostro parecía urgente y desesperado, pero cambió cuando Gabe miro a Harry.
Ella lo detestaba, pues por su reputación, ella presentía que tarde o temprano le haría algo a Alice, y cuando ese momento llegará ya estaría lista para decirle a su querida amiga: "Te lo dije", a pesar de todo, Alice no creía que Harry le haría algo y estaba segura de que todo iría bien en su relación. Sin embargo Gabe, no estaba al cien por ciento de acuerdo que había tardado días en dirigirle la palabra.
— Al rato te busco—aseguró Alice antes de besar la mejilla de Harry.
Él asintió y observo como se alejaba de Gabe, mientras que esta última lo fulminaba con la mirada.
Harry se encaminó a la clase de Química, entró y al notar el lugar de a lado vacía, recordó a Zayn con nostalgia. Tanto tiempo paso desde la útlima vez que lo vio, siempre se burlaba de sus gafas y él siempre gruñía un fastidio: "Son para vista cansada", los últimos días que estuvo con él en clase, Zayn demostró ser muy aplicado, anotando todo el pizarra, sus apuntes eran dignos de admirar, estaban distribuidos y entendibles mientras que Harry ocupaba media hoja para poner el título del tema. Después de todo siguió sin entender la razón de su ida. Dejó de pensar en él y cambió los pensamientos en dirección a Alice, Harry estaba intrigado de saber las cosas importantes que hacía ella después del colegio. Por más acosador que se viera, quería saber todo sobre ella. Su mente volvió al suelo cuando profesora entro exigiendo la atención de los estudiantes.
Cuando la clase terminó Harry salió fastidiado del aula. De pronto se tropezó con una no grata sorpresa.
— Hola— saludó Harry amigable.
— Dame permiso— por supuesto, Gabe no estaba para saludar a las personas, mucho menos a él. Paso por de lado de Harry, más bien empujándolo por el hombro.
Harry comenzaba a irritarse por la actitud de Gabe. Sabía muy bien por qué, pero no tenía idea como demostrarle que en verdad estaba interesado en Alice. Observó a Gabe dirigirse a Louis y abrazarlo como si no se hubiesen visto en años.
Quizás Harry debería dejar de tenerle compasión a esa chica, ser novia de Louis no quitaba el hecho que ella fue la que separo a sus dos grandes mejores amigos.
(...)
Cuando al fin el día finalizo, Harry fue a su casillero y metió en ella algunos libros, de pronto un papel de color rosa se deslizo del casillero. Lo abrió y reconoció la letra de Alice.
"BMW :)"
—A
Comprendió al instante el mensaje, tomo la chaqueta del casillero y se lo fue poniendo durante el camino al estacionamiento. Cuando llego, se llevó la grata sorpresa de ver a Alice apoyada en su BMW, esperándolo a él.
— Hola— Harry la tomo de la cintura y la beso.
— Vamos a mi casa—le dijo cuándo se separaron.
— Dime qué cosas importantes harás—la condiciono antes de que Alice se subiera al auto.
— Ya lo verás— contesto y se subió al auto. Harry la imito.
Y así lo hicieron, se dirigieron a casa de Alice. A él le gustaba mucho ir allá, sobretodo le gustaba jugar con la pequeña hermanaa de Alice. Hayley. Harry siempre decía que era una Alice en miniatura, puesto que ambas tenían las mismas facciones y los ojos azules que tanto encantaban a Harry.
— ¡Pequeña!—Harry cargo a Hayley en sus brazos al llegar.
— Jugaremos hoy ¿Verdad, Harry?—le pregunto la pequeña emocionada de verlo.
— No se quedará a jugar, Hayley, tenemos cosas que hacer—intervino Alice muy seria hacia su hermana. Harry bajo a la pequeña, indignada de lo que su hermana mayor le había dicho.
— Aguafiestas—le saco la lengua muy inocente y se retiró de la habitación.
— ¿Eso son las cosas importantes que haces? Romperle las ilusiones a tu hermanita—comentó Harry algo ofendido pero jugando.
— Qué gracioso—contestó sarcástica Alice.
— No te enojes, amor—la envolvió en un abrazo mientras que Alice se sorprendió al llamarla de esa manera. "Amor". Sin embargo, la hizo sentir bien.
— Hay que comer—se separaron y ella de dirigió a la cocina.
Prepararon un poco de espagueti, ambos comieron en presencia de la pequeña Hayley, que rato después se quedó dormida en el sofá abrazando al oso de peluche que Alice le regalo en su sexto cumpleaños. Harry la cargo y la llevo hasta su cuarto en el segundo piso, que era rosa y algo pequeña, pero estaba hecha para una pequeña como Hayley.
Harry se quedó observando a la pequeña hermana de Alice, era como ella, y cuando creciera estaría igual de hermosa que Alice. Miro a un lado de la cama, la mesita de noche, encima había un portarretratos. Era una niña de 12 años cargando a una bebe. Entonces al ver sus ojos azules reconoció que era Alice cargando a Hayley recién nacida. Se veía diferente y al decir verdad, la pubertad había hecho un buen trabajo en ella.
— Harry...—Alice llego interrumpiendo los pensamientos del castaño. Entonces se dio cuenta de lo que traía en las manos— ¿Qué estás viendo?—se acercó a él.
— ¿Eres tú, verdad?—le pregunto mostrándole la foto.
Alice la observo y sonrío con los labios.
— Sí, era una niña muy gorda—comento ella con humor.
— Te vez linda—dijo Harry regresando el portarretratos a su lugar.
— Mi mamá está por llegar, así que es mejor que nos adelantemos—hablo Alice cambiando el tema.
— ¿A dónde?—Harry preguntó confundido.
— Ya lo verás.
Alice salió de la habitación seguida de Harry. Ella solo se puso el abrigo por el fresco, salió y cerró la puerta con llave por seguridad de Hayley. Harry se dirigía al auto, en ese entonces Alice lo detuvo.
— No lo necesitaremos—dijo quitándole sus llaves del BMW y guardándolos en el bolso de su abrigo.
— ¿Caminaremos?—Alice asintió y tiro de su brazo obligándolo a seguirla.
Harry estaba demasiado intrigado sobre a donde se dirigían, mientras que Alice no quitaba la sonrisa de su rostro, lo que le mostraría a Harry, lo dejaría realmente motivado. Caminaron más o menos tres manzanas. En las cuales ella no respondía las desesperantes preguntas de Harry.
— Llegamos—de repente hablo Alice. Se detuvieron frente a un edificio blanco.
— ¿Qué es esto? ¿Dónde estamos?—se cuestionó Harry mirando el edificio.
— Ven, ya lo verás—exclamaba Alice, visiblemente emocionada por estar ahí.
Entraron por la puerta de la reja baja del jardín siguiendo el sendero de mármol. Harry observo un cartel clavado en el césped. En letras grandes pintadas con gis blanco, leyó: "El Hogar de la Felicidad". Subieron la pequeña escalerilla y se toparon con una gran puerta de madera que tenía colgado en la perilla una carita feliz. Alice la toco un par de veces y esta se abrió dejando ver a una mujer de mediana edad portando anteojos que se resbalaban por el tabique de su nariz, de inmediato reconoció a Alice.
— Alice, qué alegría verte por aquí—expresó la señora reposicionando sus anteojos con el dedo, a la parte superior de su tabique.
— Hola, señora Derry—respondió Alice de la misma manera.
— ¿Quién es el?—preguntó la señora Derry, ajustando sus lentes observando a Harry, este último sonrío saludando con la mano.
— Él es un amigo—dudó Alice en contestar, puesto que lo que tenían aún no era oficial. O eso era lo que pensaba. La señora Derry arqueó una ceja, extrañada por su respuesta.
— Bueno, pasen—dijo al fin y les dio paso a ambos.
Parecía ser una casa muy grande, tal vez una mansión. Las paredes del vestíbulo estaban pintadas de un rojo vino, colgaban fotos grupales de niños o pinturas hechas a mano, en medio había sillones forrados con felpa, una mesita de café en medio con un juego de té muy elegante.
En frente de ellos había una mesa alta, donde posaba un gran libro y a lado un teléfono, detrás había un retrato enorme de una señora de avanzada edad, abajo tenía grabado en letras cursivas y de oro: "Enriqueta Derry, fundadora de El Hogar de la Felicidad, desde 1998".
— Este lugar es inmenso— le susurro Harry a Alice.
— Es solo el primer piso—respondió ella, Harry entrelazo su mano con la de ella.
— Alice, arriba te esperan, estarán muy emocionados de verte—hablo la señora Derry rodeando la mesa alta para tomar su lugar como recepcionista. Alice asintió y le agradeció por la bienvenida.
Ambos cruzaron la sala de estar, al parecer había un pasillo donde los llevaban a dos entrada, uno que era un inmenso comedor que conectaba con la cocina, y otro una gran escalera. Comenzaron a subir por ella, pero Harry casi se tropieza por un carro de juguete que estorbaba el paso. Lo tomo en sus manos y siguieron subiendo.
Al llegar al segundo piso, Harry se sorprendió al ver tantas habitaciones y pasillos, peor aún fue cuando vio otra escalera que conectaba a un tercer piso. Alice lo impulso a subir, antes de que se quedase a curiosear por ahí.
Subieron, enfrente solo había una puerta entre abierta, al parecer la habitación ocupaba todo el piso y además otra escalera que los conducía al cuarto piso. Harry empujo la puerta para dejar pasar a Alice primero.
La habitación era inmensa, estaba pintada de un color azul muy alegre, colgaban en ella lo que eran afiches del abecedario y las tablas de multiplicar, una pizarra que tenía pintado muchos garabatos con gises de colores, en frente varias mesas con crayones, lápices de colores, hojas blancas y algunos libros de ortografía, había muchos libreros llenos de libros de cuentos, también había cajas de juguetes y estantes con peluches. Y lo que no podía faltar... En el extremo de la habitación había un grupo de niños sentados en el piso rodeando a una chica. Gabe.
Ella leía un cuento, los niños estaban fascinados con lo que les leía. Si Harry escuchaba bien, leían el cuento de "El Patito Feo". Gabe leía:
"...Aquel patito feo y desgarbado era ahora el cisne más blanco y elegante de todos cuantos había en el estanque.
Así fue como el patito feo se unió a los suyos y vivió feliz para siempre"
Al escuchar el tan alegre final los niños aplaudieron a Gabe. Esta última se percató de la presencia de su amiga Alice y la saludó con la mano. Entonces los niños voltearon y también la vieron, rápidamente se levantaron corriendo hacia ella para abrazarla.
— ¡Al fin viniste!–exclamo una niña pequeña, rubia y de ojos verdes.
— ¡Si, nos tenías muy abandonados!— se quejó ahora un niño.
— Eso no es verdad, siempre pienso en ustedes—le dijo Alice al niño y se agacho a su altura para abrazarlo.
Harry estaba conmovido en como todos esos niños se habían emocionado con la presencia de Alice. Él sonreía por ellos, por los niños, pero se puso serio al darse cuenta que Gabe lo miraba no tan feliz de verlo ahí.
— Bueno, me tengo que ir—hablo Gabe cambiando su expresión mirando a los niños. Ellos comenzaron a quejarse y a rogar por que se quedará un rato más — Me encantaría quedarme con ustedes, pero tengo cosas que hacer—les explico dirigiéndose a los niños.
— ¿Volverás, verdad?—preguntó uno.
— Por supuesto que sí—le pellizco la mejilla y se despidió una vez más de todos.
Luego se dirigió a su amiga.
— Nos vemos—le beso la mejilla en despedida, después miro a Harry— Con permiso—dijo de mala gana antes de retirarse.
A Harry no le dio tiempo de despedirse correctamente, puesto que Gabe se retiró de ahí rápidamente. Miro nuevamente hacia los niños que estaban distraídos con lo que Alice les decía.
Él comenzó a sentirse ignorado tanto por los niños como por Alice.
Harry se dio la vuelta buscando un asiento, en ese entonces un niño lo miraba fijamente. Harry lo miró, estaba demasiado pequeño que tuvo la sensación de pisarlo si daba un paso más.
— Hola—lo saludo Harry amigablemente pero el niño no respondió, solo lo miraba fijamente. — ¿Cómo te llamas, pequeño?—de nuevo el niño se quedó callado, sin intención de contestarle. Harry comenzaba a asustarse, volteó hacia Alice, los niños y ella estaban concentrados en el libro del Patito Feo que Gabe les dejo. — ¿No deberías ir con tus amigos?—le preguntó. De nuevo, nada, aquel niño no se atrevía a contestar.
De pronto el niño señaló la mano izquierda de Harry, él se dio cuenta que aún sostenía el carro de juguete que encontró en las escaleras.
—Ya entiendo, es tuyo –comprendió Harry agachándose a su altura –Toma –le dijo al pequeño que tomo el juguete de inmediato.
Luego le hizo unas señas a Harry que él no pudo entender.
—Él dijo "gracias" –habló Alice detrás de él. Harry se reincorporó y se enterneció al ver que traía a una niña tomada de la mano –Mike es mudo, no puede hablar –explicó ella, soltó la mano de la niña y se acercó al pequeño Mike que seguía jugando con el carro de juguete.
Él niño soltó el juguete al ver a Alice y comenzó a hacer señas emocionado.
—Yo igual te extrañé –respondió ella antes de revolver su cabello, luego Mike señaló a Harry preguntando quien era–Él es Harry, él encontró tu carro de juguete –explicó. Mike hizo un par de señas más haciendo reír a la muchacha.
—¿Qué dice? –preguntó Harry, curioso.
—Está muy agradecido, porque creyó haberlo perdido, además eres un gigante –contestó Alice también haciendo reír a Harry, miro al niño que traía una mirada inocente, hizo otras señas –Le agradas –dijo Alice.
—Tú también a mí –respondió Harry –Choca esos cinco –se agacho Harry esperando a que el niño respondiera de la misma manera.
Cuando lo hizo, Mike hizo señas preguntándole a Harry si quería jugar con él.
—Que si quieres jugar con él –tradujo Alice.
—Claro –aceptó Harry emocionado y siguió al niño hasta una pista grande de carreras donde había más coches.
Alice miró a ambos realmente enternecida, nunca se imaginó ver a Harry tratando a los niños de esa manera tan fácil, con una faceta tan paternal, se sonrío a sí misma sabiendo que tomó la decisión correcta en mostrarle esta parte de ella, luego volvió a lo suyo con los demás niños.
(...)
Más tarde los niños fueron llamados para un tiempo libre en el patio trasero, de manera ordenada todos bajaron, Alice y Harry iban detrás de ellos asegurándose que ni uno se quedase atrás.
—Todos son huérfanos, fueron abandonados cuando eran unos recién nacidos, algunos llegaron más grandes, pero no tienen recuerdos de quién los abandonó –explicaba Alice la historia de los niños en aquel hogar –Mike fue un no deseado por su problema en las cuerdas vocales. –lamentó Alice ante la triste historia del pequeño Mike.
—Me pregunto ¿Cómo los padres pueden vivir con el remordimiento de haberlo abandonado? –expresó Harry con cólera.
—Nadie sabe que habita en la mente de esas personas –respondió Alice negando con la cabeza.
—Pura mierda, seguro –habló Harry sin inmutarse.
Salieron junto a los niños al patio trasero donde los niños se habían dispersado considerablemente en toda la zona, las niñas se habían apoderado del castillo de juego y los niños comenzaban a corretearse entre ellos. Alice y Harry se sentaron en unos bancos a observarlos.
— ¿Cómo supiste de este lugar? –quiso saber Harry
—El padre de Gabe dona fondos aquí cada mes para beneficio del hogar, les da educación, alimento, muchas cosas. Nos habló un poco del lugar, así que Gabe y yo venimos a dar clases, leerles cuentos o enseñarles alguna canción. –respondió Alice con ojos chispeantes, feliz por lo que hace. – ¿Qué piensas? –preguntó ella al verlo tan pensativo.
—Creo que es lo más lindo que alguien puede hacer por estos niños –comentó Harry.
—Me alegra que estés aquí, reaccionaste tan bien con ellos, sobre todo con Mike –expresó ella tomando la mano del muchacho.
—A mi igual me alegra estar aquí... contigo –dijo Harry besando su mano, haciéndola sonrojar.
Harry sonrío al verla de esa manera, cada día le sorprendía aún más, el corazón tan cálido y abierto que poseía para todos aquellos que lo necesitaban. Para sus ojos se había convertido en un ángel, y le demostraba que había tomado la decisión correcta en elegirla solo a ella.
***
Chicks, nunca me cansaré de agradecerles por leer esta historia, y por ende debo disculparme cada que tarde en subir capítulo, entre a clases y la verdad luego la inspiración va y viene, pero les aseguro que el siguiente lo tendrán cuanto antes me sea posible terminarlo.
Entre otras cosas... La relación entre Harry y Alice siempre me ha encantado desde que los cree en mi cabecita, y pues quise dedicarles el lado bueno de esta relación, el lado bueno que Alice tiene para nosotros y puede compartir con Harry, quizás cambiarlo para bien. En especial dediqué este capítulo para ellos dos y claro, para ustedes mis hermosas lectores (y lectores que hay por aquí)
¡LOSSS AMOOO!
Comenten qué tal les pareció este capítulo, y no olviden votar.
-UN BESO MUY GRANDE, M
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