11. El miserable

Marcel había comprado un marco para enmarcar el dibujo que había hecho de Katelyn. Era ella con sus grandes audífonos posicionado alrededor de su cuello, quizá escuchando Blink-182.

Colocó el dibujo dentro del marco y pego una nota en los bordes, ahí escrito:

"Feliz cumpleaños, Katelyn."

Faltaba una semana para la gran fecha del cumpleaños 19 de Katelyn, y Marcel ya tenía listo su regalo.

Marcel guardó el cuadro bajo su cama cuando escuchó pasos acercándose a la habitación. Si Harry lo ve no quisiera saber lo que ocurriría.

Suspiró de alivio al percatarse que era la señora Styles la que se asomó al cuarto para ver lo que estaba haciendo su hijo. Él le sonrío a su madre disimulando que bajo su cama estaba el proyecto de su vida. Casi.

Sin embargo, borró su sonrisa al ver la mirada preocupante que traía la señora Styles.

— Marcel, ¿Dónde esta Harry?—preguntó directamente tragando saliva.
— No sé, pensé que ya le habías regresado el auto. —respondió confundido.
—Se lo doy un día y tiene la confianza de irse cuando quiera.— Se quejo la señora Styles más para si misma

Marcel la siguió hasta el primer piso, si para algo él servía era para calmar a la señora Styles en pleno ataque de histeria cuando a Harry se le ocurría salir con las suyas provocándole cierta bilis a su madre.

—Tienes que tranquilizarte.—recomendó Marcel sujetándola de los hombros.

La señora Styles hizo caso omiso a su petición, y fue peor aún cuando escuchó el auto aparcarse frente a la casa. De inmediato, salió para enfrentarse a Harry.

Él estaba demasiado borracho, que fue de milagro que haya regresado a casa sin ningún rasguño. Abrió la puerta del coche y se fue de boca al piso, se sostuvo con una mano antes de vomitarse frente a su madre y Marcel.

La señora Styles se sentía furiosa e indignada con su hijo, que eso le costaría a él una vida sin coche hasta el final de sus días.

— ¡Pero qué carajos, Harry!—explotó la señora Styles.

Intentó calmarse en fallidos intentos de respiración, luego prosiguió a ver el estado en el que había llegado Harry. Era un desastre.

— Marcel, encárgate.—ordenó la señora Styles refiriéndose a Harry. —Limpiaré el vomito de Harry. —dijo haciendo una mueca del asco.

Marcel no quiso renegarle nada. La señora Styles parecía que en algún momento iba a explotar de nuevo, y él no quería estar de blanco. Así que asintió.

Harry se levantó con dificultad tambaleándose. Estaba a punto de caerse nuevamente, hasta que Marcel actuó rápido y lo tomó por la camiseta.

—Déjame, rata. —arrastró Harry las palabras y por inercia se sujeto del hombro de su hermano mientras se reía torpemente.

Ambos caminaron a la entrada de la casa, hubiese sido más fácil de no ser que Harry estuviese lo suficientemente borracho.

— ¿Porque todos me odian?—se lamentaba Harry cuando iban camino a su cuarto.
— Yo no te odio. —le dijo Marcel sincero.
—Claro que sí, me odias porque te odio, eres un idiota. —rezongó Harry.

Marcel solo reía, Harry estaba seriamente perdido.

Llegaron a la habitación, Marcel echo a Harry a la cama sintiéndose libre de quitarse todo su peso de encima, estaba a nada de retirarse cuando Harry lo llamó.

— Oye, rata...—revoleó los ojos al escuchar que lo había llamado así.
—¿Necesitas algo?
—No te odio, solo que tu eres un idiota, un idiota mejor que yo. ¿Crees que soy idiota?
— No, Harry, no lo eres, ya duérmete, estas borracho. —comenzó a desesperarse Marcel.

Marcel quería retirarse pero lo siguiente solo hizo que se quedará más tiempo.

— Una chica vino a verte...–mencionó él, Marcel abrió los ojos de sorpresa por sus inesperadas palabras.
—Habla. —le pidió.
—Katy... Katherine... Kathya...—hablaba Harry pensativo intentando recordar el nombre de la muchacha.
—Katelyn. —lo corrigió.
—Esa chica, te estaba buscando, y no estabas. —comenzó a reírse tontamente, Marcel le lanzó una almohada a causa de estrés que le daba su hermano.

Un Harry sobrio se hubiese levantado y devolverse con un buen golpe, pero el Harry borracho emitió un grito ahogado sorprendido del golpe con la almohada de parte de Marcel.

Luego su boca se curvo en una sonrisa mientras lo señalaba.

— Te gusta. —lo acusó, Marcel se sonrojo de inmediato. —¡Te gusta! ¡Te gusta!—lo descubrió literalmente llorando de la risa. — La rata esta enamorada
— Cállate, puta madre. —explotó Marcel más rojo que un tomate, pero Harry seguía burlándose. —Qué si me gusta...
—Pensé que eras gay y estabas enamorado de Liam. —reía Harry sin tener la intención de calmarse. —La chica no esta mal. —admitió finalmente poniéndose serio. — Tienes suerte, igual y se fija en ti, Marcel.
—Quizá eso no es problema para ti, tú puedes tener a quién sea, mírate eres guapo, y yo soy solo tu hermano a quién odias. —dejo salir Marcel.
—Detente, no vuelvas a decir eso. —habló Harry disgustado.— Hoy aprendí que... No puedo tener a quién yo quiera. Mucho menos a ella. —Harry se dejó caer en la cama, el efecto de su borrachera estaba en sus últimos. —Quizás tú sí...

Marcel se sintió enternecido por las cosas que decía su hermano, a pesar de lo borracho que estaba solo así podía conversar con él, sin que este le gritará o lo echara de la habitación. Sin embargo, seguía estando borracho y eso lo impacientaba. Pero un segundo, quién era ella...

No parecía referirse a Katelyn, ni siquiera la conocía, sus palabras iban más allá. Y Marcel solo podía pensar en que Harry había llegado a casa borracho porque se estaba desahogando de un reciente corazón roto.

¿Quién podrá haber sido la persona que haya hecho eso?

Seguiría estando en duda para Marcel, porque al querer preguntarle a su hermano, él ya se encontraba en un profundo sueño, y no quería imaginárselo al día siguiente cuando este con la cruda después de la borrachera y aprestando a cerveza durante todo el día.

Recordó como Harry le había dicho que no lo odiaba, simplemente pensaba que Marcel era mejor que él.

No era así, o eso era lo que pensaba Marcel, solo eran dos hermanos que se habían dejado llevar por sus diferencias que no estaban solucionados.

Marcel se levantó de la cama observándolo. Sonrió desde su lugar porque a pesar de todo los borrachos siempre dicen la verdad, y esa había sido la conversación más honesta que había tenido con Harry.

*

Al día siguiente Harry se despertó con un insoportable dolor de cabeza.

La idea de levantarse para ir al colegio se le esfumó de la mente y peor aún cuando se percató de la hora. Casi las dos de la tarde de un caluroso martes.

No recordaba ninguno de los sucesos ocurridos la noche anterior, solo a una Alice confundida, un rubio idiota, una botella de whisky, chicas ardientes que no se asemejaban a Alice Grey, una madre furiosa y a una rata de biblioteca.

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Algo corto, pero les prometo que el siguiente tratará sobre Marcel.
Una disculpa pero me emociono cuando entro en la mente de Harry. Además soy #TeamAlice
¿Qué opinan de esto?

ImJustM


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