1. Doce años después
Marcel Styles se preparaba para ir al colegio, llevaba un mes desde que inicio el último curso. Comenzó a peinar su cabello para atrás y lo aplasto con gel de "Moco de mono", se puso sus lentes de montura carey para ver mejor su aspecto en el espejo.
No le gustaba en absoluto, pero así era y tenía que aceptarlo. Suspiró mientras acomodaba el cuello de su camisa, encima vistió un chaleco con estampado de rombo, se metió la camisa en el pantalón de vestir, al final de puso sus mocasines cafés. No quería mirarse de nuevo al espejo, no le gustaba como se veía, a pesar de todo, no se aceptaba así mismo por completo.
Agarro su maletín, bajo por las escaleras y de inmediato percibió el olor de su desayuno favorito. Waffles recién hechos con crema batida encima, decorado con una pequeña cereza que se posaba en la punta.
Ese pequeño detalle en los platillos que le alegraba el estómago.
—Buenos día, mamá—la saludo Marcel con un beso en la mejilla.
—Buenos días—respondió la señora Styles, que se quitaba el mandil de cocina.
Marcel tomo asiento en el taburete frente al plato de waffles que había saboreado desde las escaleras.
—Gracias por el desayuno—agradeció él.
La señora Styles le dedicó una sonrisa y sirvió otro plato que sería para Harry.
— ¿Qué hay de desayunar?— se escuchó su ronca voz entrando a la cocina.
— Waffles con crema— contesto la señora Styles.
— ¿Waffles con crema? ¿De nuevo?—repitió Harry con asco, era la tercera vez en la semana que desayunaban lo mismo, ya empezaba a fastidiarse. — ¿Es enserio? ¡Odio cuando nos preparas siempre lo mismo!—agrego impertinentemente.
Marcel comenzaba a enojarse. No permitiría que le hable así a su propia madre.
— No le hables así, Harry—Marcel levanto la voz, azoto la mesa captando completamente su atención.
— Tú cállate, ratón de biblioteca—respondió Harry a la defensiva.
— ¡No le llames así a tu hermano!— intervino la señora Styles, indignada por la actitud de su hijo— Y si no te gusta mi comida, prepara la tuya, porque no soportaré que desprecies lo que hago por ti—añadió de la misma forma. Harry se quedó callado un momento, después se atrevió a decir:
—Compraré algo mejor de comer en el camino— y sin más, se dio la vuelta y desapareció de la vista.
No era la primera mañana en la que Harry se iba disgustado, todos los días era lo mismo. Peleas y peleas.
Harry Styles seguía siendo un chico rebelde que actualmente se la vive en fiestas, alcohol y sexo. Es un mediocre en el instituto y Marcel no se sorprendería que no fuera a la universidad el próximo año.
Por ser guapo y tener un estatus social extremadamente alta, le había dado la oportunidad de humillar a su hermano frente a una multitud en el colegio.
En cambio Marcel (Como Harry lo dijo en un principio), era un ratón de biblioteca. Un cerebrito, un nerd. Y a pesar de ser físicamente igual a Harry, era feo. Su peinado ridículo hacia atrás aplastado con kilos de gel de "Moco de mono", unas gafas de montura carey que hacían ver sus ojos más grandes de lo normal, su vestimenta estaba inspirada en un asilo de ancianos.
Sus notas académicas eran perfectas, en su vida Marcel había reprobado una materia. Todas eran sobre 90. Había ganado el diploma de alumno ejemplar el curso anterior. Sin embargo, su vida social era más triste que la película del Titanic.
El único amigo que había tenido en toda su vida fue Liam Payne, a pesar de también ser amigo de Harry, nunca trato mal a Marcel y siempre estaba a su lado cuando él lo necesitaba, pero en la secundaria tuvieron que separarse, ya que Liam había conseguido novia y se había enfocado mucho en trabajar en la compañía de su padre a tan temprana edad.
Desde aquel accidente que había terminado con la vida del señor Styles, a Marcel le habían diagnosticado asma. Por ese problema en los pulmones, la señora Styles le había prohibido salir a jugar, puesto que le atemorizaba la idea de que su hijo sufriera otro ataque.
Rara vez, cuando tenía oportunidad, salía a jugar con Harry. Sin embargo Harry había puesto a todos en contra de Marcel y siempre lo excluían o lo hacían sentir menos. Marcel pensó que ya no había razón para salir a jugar, así que se la pasaba en su cuarto pintando, los pinceles y los lienzos se habían convertido en su única compañía.
Después de un día en el colegio, Marcel se inspiraba, comenzaba a pintar cuadros fantásticos. Desarrollo tanto esa habilidad, que ganó medallas en el colegio y tuvo varios reconocimientos por todos los creativos lienzos que el mismo pintaba. Su madre no podía estar más orgullosa de él, y si su padre siguiera vivo, también estaría orgulloso.
Esto era lo que más inspiraba a Marcel pero a la vez, enfurecía más a Harry.
Marcel aún no podía entender la razón de su odio hacia él. Le quedaba claro que no le gustaba que a él lo llamaran Marcel por ser gemelos, pero de ahí en fuera, no tenía sentido de que lo haga menos frente a sus amigos o se burlara de él por usar esas gafas ridículas.
A la vez, Harry siempre pasaba a su habitación insultándolo o diciéndole que las cosas que hacía eran una verdadera pérdida de tiempo y que así sería fracasado en su vida. Harry se avergonzaba de Marcel, se avergonzaba de que fueran hermanos, en el colegio intentaba evadirlo y para lo único que le hablaba era para humillarlo.
Siempre lo ignoraba y pretendía que no existe. Cuando alguien le preguntaba sobre él, solo decía que era hijo de un conocido de mama, y que era una coincidencia que se parecieran.
Siempre la misma respuesta durante los últimos 12 años.
Marcel miro a su madre que seguía abrumada por lo que acababa de pasar, soltó un suspiro y sus ojos comenzaron a cristalizarse. Marcel se sentía fatal verla de esa manera, se acercó a ella y la abrazó.
—Tranquila, mama no te exaltes...—la consoló acariciando su espalda. Su madre se secó la cara mojada de lágrimas—...Todo estará bien, Harry solo tuvo una rabieta, ya se le pasará—intento calmarla, luego se separaron.
—Está bien, hijo—no quiso comentar nada respecto al tema—Vete tranquilo, yo voy a estar bien—se sorbió la nariz. Marcel la abrazo nuevamente.
—Te quiero mucho, mama—le dijo dándole un beso en la frente.
—Yo igual, mi niño—respondió la señora Styles intentando no llorar nuevamente.
Marcel termino el desayuno, cuando iba a lavar el plato sucio, su madre no se lo permitió y le pidió que se fuera o llegaría tarde. Él obedeció, tomo sus cosas y camino hacia el instituto. Pero no se fue tan tranquilo como su mama le dijo. Le preocupaba ella. La señora Styles siempre lloraba por los problemas que tenía con Harry o cuando él y Marcel peleaban. O siempre se lamentaba de porque él (Harry) era así, de que había hecho mal. Harry nunca fue cercano a su madre y mucho menos a Marcel.
El instituto estaba solo a tres cuadras de donde vivía, sin embargo Harry había gastado el dinero que le correspondía de la herencia en un BMW negro, que al llegar con él al instituto, hacía que todas las chicas lo miraran y desearan al conductor de aquel auto lujoso.
Marcel, al contrario, llegaba caminando, solo. Todos le dirigían miradas de asco y las chicas corrían de él. No creía que fuera por su olor, Marcel era muy higiénico. Tal vez era por su forma de vestir, puesto que él parecía haber sido criado en un asilo de ancianos.
En su armario tenía mejor ropa que el que acostumbraba a usar, pero nunca se atrevía a vestir. Temía parecerse a Harry.
Cuando Marcel abrió su casillero escucho pasos y risas dirigirse hacia él, al girarse, se dio cuenta que se encontraba rodeado de Harry junto con sus amigos.
Marcel, sin alterarse, se apoyó en los casilleros intentando buscar una salida de escape por si las cosas se complicaban, pero era inútil. Él no era ni ágil ni rápido.
Uno de ellos, Zayn Malik, dio un paso al frente con el intento de intimidar a Marcel, y lo había logrado. Zayn alcanzaba el metro ochenta y cinco, mientras que Marcel solo alcanzaba el metro setenta y nueve.
— Buenos días, cuatro ojos—le espeto Zayn en tono burlón. Marcel bajo la mirada.
— ¿Qué quieres, Zayn?—susurro Marcel apretando los puños detrás de su espalda.
— Que yo sepa, esa no es la forma de dar los buenos días, ¿A caso no tienes educación?—le reclamo Zayn.
Marcel no respondió, intento controlar su respiración ocultando los nervios y el miedo que el bravucón de Malik le causaba.
— Ese no es el caso, ¿Hiciste mi reporte de Ingles Avanzado?—añadió Zayn.
— No lo hice— contesto Marcel aun sin mirarlo. Zayn lo azoto contra los casilleros.
— ¡Mírame a los ojos cuando te hable!—le grito poniendo el respeto que no se merecía. — ¿Cómo no pudiste hacer el reporte? ¡Se entrega hoy, rata! ¡Por tu culpa voy a reprobar y la vas a pagar por eso!— le espetó en la cara. Marcel se atrevió a mirarlo a los ojos llenos de furia.
— ¿Qué sucede aquí?— intervino el profesor Lockwood. Zayn se separó de inmediato de Marcel.
— Nada, profesor—se apresuró a decir Marcel. No quería más problemas. El profesor arqueo la ceja sin creerle.
— Otra vez intimidando a tus compañeros, Malik—lo descubrió el profesor, Zayn se quedó callado y se retiró con los demás siguiéndole, mientras Marcel se quedó ahí cabizbajo apoyado a los casilleros. El señor Lockwood lo observo por un momento.
— Marcel, acompáñame, por favor—le pidió el profesor, Marcel solo asintió y lo siguió.
Entraron a sala de maestros, después se dirigieron a la oficina que era del señor Lockwood. No era muy grande, pero era acogedor estar ahí. Las paredes pintadas de color marrón, colgaban lo que eran reconocimientos de maestría y licenciatura de la universidad, estanterías ocupados por enciclopedias o diccionarios en Inglés— Español, había una mesa en la esquina, sobre ella estaban archivos y carpetas de la escuela. Sobre el escritorio descansaba un ordenador portátil, en las esquinas había botecitos de lapiceros. Marcel tomo asiento frente al escritorio y contemplo una foto del profesor con su esposa y un pequeño niño en brazos de la señora. Una muy bonita foto familiar, pensaba Marcel. El señor Lockwood rodeo el escritorio y tomo asiento frente a Marcel.
— Profesor...—comenzó a hablar Marcel.
— Te preguntaras por qué te pedí que vinieras—lo interrumpió el profesor. Marcel asintió—Explícame ¿Que sucedió ahí a fuera?—le pregunto seriamente. Marcel trago saliva.
— Solo estábamos... Hablando—mintió con la mirada puesta en el piso
— Eso no parecía una charla matutina, Marcel. Dime ¿Desde cuándo Zayn Malik comenzó a molestarte?— Lo interrogo. Marcel no sabía que decir, ya había delatado a Malik en ocasiones anteriores pero solo empeoraba la situación.
— Desde siempre—admitió.
Zayn Malik, era un bravucón vanidoso, que además de Harry, se había dedicado a hacerle la vida imposible a Marcel. Se conocían desde hace años, prácticamente llevaban toda una vida juntos, solo que Zayn era un año mayor. Había reprobado el tercer año de primaria por ser un cabeza hueca. Pensaba Marcel. Podría ser un cabeza hueca pero no por eso hacía que Marcel se mojara los pantalones cuando se acercaba a él.
El señor Lockwood negó con la cabeza al escuchar la respuesta de Marcel.
— ¿Ya lo habías delatado antes?—le preguntó.
— Sí—respondía Marcel sin quitar la mirada del piso.
— Nadie ha hecho nada, ¿cierto?—interrogo. Marcel asintió y suspiro, ya comenzaba a cansarse de las preguntas del señor Lockwood. — Mira se lo que tú y tu hermano han pasado, debe haber sido muy duro crecer sin un padre. —Marcel frunció el ceño.
—Profesor, disculpe, pero mi padre no tiene nada que ver con Zayn Malik. Ellos me molestan por diversión y le aseguro que lo dejaran de hacer— se levantó del asiento—Si me permite, voy llegando tarde a mi primera clase—y se fue dejando al profesor con la palabra en la boca.
Marcel salió de ahí y se dirigió al pasillo de su casillero. Su maletín seguía ahí, lo levanto del suelo y abrió el casillero. Una hoja de cuaderno doblada resbalo. Marcel lo miro extrañado y desdoblo la hoja para descubrir un dibujo de él con las gafas más grandes que su cabeza. En el pie del dibujo tenía escrito en garabatos:
Rata de biblioteca
Fracasado
Nerd
Nadie te quiere
Él ya estaba acostumbrado a leer este tipo de cosas. ¿Que si le dañaba? Sí, lo hacía. Arrugo el papel y lanzo al bote de basura más cercano. Después saco el libro de literatura. Leerían "El viejo y el Mar". Cuando llego al aula, tenía suerte que la profesora no había llegado. Marcel tomo asiento en el primer escritorio de la tercera fila. En realidad, el escritorio era para dos personas, pero nunca nadie se había sentado con Marcel Styles, por ser la rata de la clase. En cierto modo, era muy deprimente.
***Dividí el capítulo en dos partes, puesto que me quedo muy largo. Esto es solo la perspectiva de MarcelMañana subo la segunda parte que habla de Harry.Por favor comenten ¿Qué les pareció? Un beso, M
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