(𝟏𝟑) · 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐚𝐠𝐮𝐚 𝐬𝐮𝐞𝐧𝐚, 𝐫í𝐨 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚 ·
Cedric y Astrid han trazado un plan secreto para conseguir que el primero tenga éxito a la hora de conseguir a la chica que quiere. Astrid piensa que es un plan con muy pocas probabilidades de éxito, pero, ¿y si sale bien?
Si sale bien han prometido emborracharse a cervezas en Cabeza de Puerco porque saben que habrá sido de pura chiripa.
El plan no es otro que asegurarse de que Nyx no se vaya de las clases. Tienen que pasar mucho más tiempo juntos para que ella empiece a conocerle a él y empiece a soportarlo un poco más. Ya lo hace y ni siquiera se da cuenta de eso. Hace unos cinco meses, Nyx Longbottom habría sido incapaz de cruzarse el castillo entero para sacar a Cedric de la sala común para pedirle que le diera clases. Y el otro día lo hizo.
Según Cedric, es un grandísimo avance. Según Astrid, puede seguir soñando, que al menos eso es gratis.
El caso es que se han planteado intentar sabotear su relación con Fred y ambos han determinado que la mejor decisión es no hacer nada respecto a eso. Sería un drama grandísimo que Cedric fuera la razón por la que terminaran, y no sabe si Nyx se lo perdonaría. Además, que no sería justo. No quieren hacer trampas de ningún tipo.
Cedric menciona que prefiere que Nyx se enamore de él de manera natural. Astrid se limpia las lágrimas de la risa con el bajo de su falda.
El caso es que el plan es pasar mucho tiempo juntos y hacerse un poco el desinteresado cuando está con ella, porque Astrid tiene la teoría de que, si a Nyx le gusta Fred, entonces le gustan los chicos que son más bien misteriosos.
—Unos cretinos pretenciosos, querrás decir —la corrige Cedric.
—Tú calla y aprende.
Así que esa misma mañana en la que da comienzo su plan magistral —a Astrid le hace demasiada gracia ese nombre—, Cedric entra al Gran Comedor dispuesto a hacerse un poco el interesante delante de Nyx y a aceptar la clase de esa tarde pero como si le hiciera un gran favor porque está muy ocupado.
Astrid le levanta los dedos pulgares desde la mesa de Slytherin para darle seguridad. Cedric se acerca a donde están los alumnos de quinto y se sienta sin siquiera mirar a Nyx —ella tampoco le ha mirado a él, pero Cedric no lo sabe— y se pone a hablar con Todd y Philip. Se sirve zumo, busca una tostada y, ahí sí, mientras empieza a untar el pan con mermelada, la mira.
Está perdida en sus pensamientos. Completamente decaída, con dos enormes ojeras oscuras bajo los ojos y el cabello mucho más despeinado que de costumbre. Mira a sus amigos a ver qué están haciendo. Asher no parece haberse dado cuenta, Hina intenta entablar conversación con ella mientras le insta a que coma algo y Connor le devuelve la mirada y le susurra un "está triste" mientras se encoge de hombros.
No sabe lo que ha pasado. No sabe si ha discutido con Fred, porque claramente la discusión no ha sido con ninguno de sus amigos. Busca a su hermano pequeño en la mesa de Gryffindor y parece demasiado entretenido intentando no dormirse encima de su vaso de leche, así que sabe que a él tampoco le ha ocurrido nada.
No le gusta verla así. Prefiere que esté enfadada y despotricando contra él que triste. Así que, como es demasiado bobo como para seguir con su plan, se le ocurre la única cosa que sabe que siempre motiva a Nyx.
—¿Ves? Lo que decía. Serías completamente incapaz de comerte ocho tostadas con mermelada. No hagas un reto que sabes que no vas a poder cumplir, Longbottom.
Minutos después, están el uno frente al otro y sobre sus platos hay preparadas ocho tostadas con mermelada de fresa y varios alumnos de Hufflepuff están a su alrededor. Comienza el concurso y empiezan a comerse los trozos de pan sin perder de vista al otro. Nyx se ha recogido el pelo hacia atrás para que no se le interponga en el camino entre la tostada y su boca y tiene la mirada encendida.
Piensa ganar. Cedric piensa dejarse perder, porque Nyx necesita esa victoria mucho más que él. Sin embargo, al principio se toma muy en serio el reto porque necesita que parezca real. Y porque, muy en el fondo, su orgullo le impide hacer otra cosa que luchar contra ella, ya que es algo que llevan haciendo desde siempre.
El tiempo avanza y a la quinta tostada siente que no puede más, pero Nyx ya va por la sexta y parece que al final no va a tener que dejarse ganar, porque la chica engulle bocado tras bocado sin parar. Solo ha frenado en dos ocasiones para beber un par de tragos de zumo antes de retomar la faena.
Nyx se queda a mitad de la séptima, cuando se aguanta un eructo que tiene toda la pinta de venir con sorpresa. Cedric le da un bocado a la séptima también, pero sabe que si sigue comiendo, las seis anteriores saldrán precipitadas por su boca una tras otra.
—¿Te rindes, Diggory?
Él se hace el duro. Tiene que fingir mucho porque verdaderamente no puede más y ella le ha ganado sin ninguna trampa y él siente una mezcla de orgullo y derrota. Asiente finalmente mientras deja caer la tostada sobre el plato. Nyx alza los brazos victoriosa y sus amigos aplauden su valentía, aunque la chica se disculpa poco después para ir al baño.
Astrid mira a Cedric desde el grupo de estudiantes curiosos que se habían acercado a ver el reto. Le sonríe de oreja a oreja y aplaude lentamente, un gesto del que solo él se da cuenta. Cedric sonríe antes de ir también en dirección al baño. Cada vez que respira, le parece que huele a mermelada de fresa.
Sin embargo, llega la tarde y Nyx no parece mucho más animada durante la clase. Cedric intenta llamar su atención de todas las maneras posibles, pero ninguna de ellas tiene el efecto deseado. Dejando de lado que le gusta que le haga caso, no parece que vaya a conseguir estudiar ni un poco.
—Oye, ¿quieres que dejemos la clase para otro día?
Nyx deja de mirar su pluma y levanta la vista hacia Cedric. Parece pensárselo unos segundos.
—No, no. Continúa.
—¿Qué es lo último que he dicho?
Nyx mira hacia los apuntes. Están vacíos. Ni siquiera sabe qué asignatura se supone que están estudiando.
—Oh, mírame, soy Cedric Diggory y me creo maravilloso porque tengo pelo de revista y me brilla como el sol.
Lo dice con una de sus voces ridículas y Cedric la mira unos segundos con los ojos entrecerrados, como si fuera a enfadarse, y luego los pone en blanco, acompañando el gesto de un bufido. Los dos se echan a reír, él por la tontería que ha dicho y ella porque sabe que ha sido ridículo.
—¿Te gusta mi pelo, eh? —bromea Cedric, peinándoselo con ambas manos mientras alza las cejas con sorna.
Ella es quien bufa esta vez, dándole una ligera patada por debajo de la mesa. Sorprendentemente, es la primera vez que lo hace, y eso le hace a Cedric pensar que seguramente no será la última.
—Seguro que no menos de lo que te gusta a ti. ¿Cómo es eso de estar enamorado de uno mismo?
—¿Cómo es eso de creerte la reina del club de la comedia?
—Ah, muy divertido, sí —responde ella, cerrando el bote de tinta. Cedric comprende que no tiene intención de seguir con la clase.
—¿Nos vamos, entonces?
Nyx enrolla el pergamino muy despacio. Lo cierto es que, aunque no lo quiera admitir, prefiere estar en clase con Cedric que ir a su sala común. No le apetece ir con sus amigos, porque Hina la atosiga con que tiene que estudiar más —si tiene suerte, si no, le enseña una de sus historias obscenas—, Connor le habla sobre Fred y Asher no dice nada pero asiente ante lo que dice.
Así que quiere escapar de ellos. No puede creerse que la mejor opción que tenga para pasar la tarde sea estar con Diggory, pero así son las cosas.
—Oye, pensaba pasarme luego por el campo a dar unas vueltas en escoba —musita Cedric. Sabe que le va a decir que no. De hecho, espera que le diga que no, porque si le dice que sí se pondrá muy nervioso—. ¿Quieres venir?
—¿A volar?
Cedric asiente muy despacio y aparta la mirada, como si no le importara en absoluto su respuesta. Fingiendo desinterés.
—La verdad es que me apetece.
Una media hora después, Cedric está volando sobre su escoba sin poder creerse lo que está ocurriendo. Estar a solas con Nyx en su aula de estudios le da mucho menos miedo, porque tienen a alguien cerca en todo momento.
Ahora están a setecientos metros del castillo. No hay nadie alrededor.
Nyx se inclina sobre su escoba y no dice nada. Da vueltas sin parar. Cedric hace lo mismo. Los primeros quince minutos son silenciosos y Nyx no se da cuenta porque está demasiado metida en sus pensamientos como para notarlo. Cedric siente que necesita llenar ese silencio como sea.
—¿Golpeamos unas bludgers?
Ella se encoge de hombros, porque al principio no le parece nada más que otro entrenamiento, pero luego se da cuenta de que es una oportunidad de reírse de Cedric.
En realidad, no es mal golpeador, es solo que le falta práctica. A Nyx, en realidad, también le falta, puesto que desde el accidente del rayo no ha vuelto a jugar en condiciones —especialmente porque ya no participan en la liga— porque tenía el brazo un poco tonto.
—No sujetas bien el bate.
Cedric mira su mano alrededor del mango. No entiende qué puede estar haciendo mal.
—Sé que no me crees muy listo, pero creo que sé sujetar un bate, Longbottom.
—No, mira —señala su mano, sin llegar a tocársela—. Tienes que sujetarlo desde abajo, tan cerca del extremo como puedas. Le da más impacto al golpe y tienes menos posibilidades de romperte un dedo si no le das bien a la bludger.
Cedric prueba a golpear otra vez. No es un tiro mucho mejor que el anterior, pero nota que tiene más movilidad.
—Ni para golpear con un palo sirves, Diggory —se burla ella, pero en realidad está sonriendo.
—Se me da mejor buscar la snitch, que por algo tengo yo el puesto de buscador.
—Que te den.
Nyx le da una patada al extremo de la escoba, como siempre hace Fred, y Cedric se abalanza hacia ella entre risas, consiguiendo empujarla al ejercer presión sobre su muslo. Por unos segundos, se ríen mientras intentan derribarse el uno al otro de la escoba.
—¿Quieres ver quién encuentra primero la snitch?
La encuentra Cedric, para desgracia de Nyx, pero es ella la primera en atraparla porque ha sabido hacer trampas.
—Más vale maña que fuerza, Diggory —dice ella, sujetando la snitch con orgullo.
—Más vale trampas que juego limpio, querrás decir.
—Eso también.
La fuerza la necesitan después. Nyx intenta abrir la ducha y, por alguna razón, el cabezal sale disparado y el agua comienza a salir en todas las direcciones, salpicando el techo, las duchas contiguas y a una Nyx en toalla que se aparta hacia atrás de un salto.
—Mierda —masculla, alejándose tanto como puede. No quería lavarse el pelo, porque si no tenía que llevarlo húmedo de vuelta al castillo y hace demasiado frío.
Corre hacia su mochila, buscando su varita, y cuando la encuentra vuelve hacia las duchas pensando en algún hechizo que le permita parar el flujo de agua o, en su lugar, arreglar el cabezal.
Pero Cedric está ahora dentro y está intentando volver a colocarlo a mano, ejerciendo presión sobre la manguera. El agua le está impactando de lleno en el rostro y mojándole de arriba a abajo, pero parece determinado a arreglarlo.
Nyx solo ve su espalda desnuda y su parte inferior enrollada en la toalla. Los músculos de su espalda se tensan cada vez que intenta girar el cabezal, y Nyx se queda unos segundos mirando las gotas que se deslizan entre sus omoplatos.
No sabe si es culpa de Hina y sus historias, pero se acuerda de su descripción: Cedric descamisado sobre un trono en el infierno. Ahora se lo imagina mucho mejor.
A Hina le encantaría estar presente en este momento.
El agua deja por fin de salir despedida cuando Cedric parece apretar bien el cabezal. Cuando cierra el grifo, el agua frena por completo y se hace el silencio en el cuarto de baño, y Nyx parece salir del trance.
Cuando Cedric se gira, con el rostro ligeramente inclinado hacia abajo, le caen las gotas de agua de los mechones que tiene pegados en la frente. Sus ojos quedan ligeramente ocultos tras su flequillo. Nyx no puede evitar decir lo evidente.
—Pareces un perro mojado.
Entonces, Cedric alza la mano izquierda y, con los dedos entreabiertos, se peina el cabello hacia atrás, apartando los mechones chorreantes de su rostro. De alguna manera, eso le da mayor visibilidad a Nyx, que decide no mirarle a los ojos y mirar, en su lugar, a su torso desnudo, terminando el recorrido por debajo del ombligo, justo donde empieza la toalla.
Está más bronceado que Fred.
Eso es lo único que piensa antes de acomodarse mejor la toalla y mirar hacia sus pies. Se le seca un poco la boca.
—Tú siempre tan encantadora, Longbottom. Ahí tienes tu grifo arreglado —masculla Cedric, abriéndose paso para volver a su ducha. Una vez enciende el agua, decide gritar por encima del ruido—. ¡De nada, por cierto!
—¡Podría haberlo arreglado yo!
—Me encantaría verte intentarlo.
Después de eso, Nyx se lava rápidamente el cuerpo y se marcha corriendo. Cedric, por su parte, se ha quedado con la cabeza apoyada contra la fría baldosa de la ducha, pensando sin parar en lo que acaba de ocurrir.
Está nervioso, porque Nyx ha ido a solas con él y se lo ha pasado bien entrenando.
Se siente inferior, porque le ha visto medio desnudo y le ha dicho que parecía un perro mojado.
Se siente estúpido, porque no ha sabido responderle otra cosa que me encantaría verte intentando arreglar la ducha. Y ha sonado raro, como siempre que intenta decirle algo sin pensarlo demasiado.
Se siente sucio, porque la ha visto en toalla, con el rostro mojado, y solo piensa en la forma de sus brazos desnudos y en su figura envuelta en la tela. En la parte de sus muslos desnudos que había visto a través de la abertura de la toalla. No sabe cómo salir de la ducha sin dejar de pensar en esa imagen.
Nyx avanza por el pasadizo con los ojos tapados. Fred la sujeta desde detrás, por la espalda, dándole algún que otro beso debajo de la oreja, ya que la chica lleva el cuello tapado por una bufanda y no puede acceder hasta allí. Ella se retuerce cada vez que siente un escalofrío en la espalda, y él se ríe con los dientes apretados, porque sabe que lo está disfrutando.
—¿Me puedes decir a dónde vamos? Tengo tanto frío que no siento los dedos de los pies.
—No seas impaciente, Nyx.
Habían quedado a las once y media de la noche frente al pasadizo. Fred y su hermano conocían diversas maneras de escabullirse del castillo, y una de esas implica colarse por un pasadizo que da directamente al sótano de Honeydukes. Allí se dirigen ese veinticuatro de marzo por la noche. Fred ha preparado una sorpresa para su novia, pero para ello tienen que pasar un poco de frío antes de llegar.
Tiene que indicarle cómo subir las escaleras en dirección al sótano de Honeydukes y guiar cada uno de sus pasos mientras pasan por la estrechísima ventana que da al exterior. Nyx ya no sabe si está enfadada por todo el caos que es para ella realizar ese recorrido con una venda alrededor de los ojos o si está contenta por que Fred quiera hacerle una sorpresa de cumpleaños.
A las doce de la noche será oficialmente veinticinco de marzo, el cumpleaños de Nyx. Justo cuando Fred le destapa los ojos y ella descubre toda la habitación iluminada por velas, suenan las campanas del reloj de Hogsmeade anunciando la medianoche.
—Feliz cumple, Nyx —la felicita él, volviendo a abrazarla desde detrás.
Están en las Tres Escobas. Fred ha reservado una habitación para los dos y se ha asegurado de que Rosmerta, la dueña del local, la decore con gusto para celebrar el cumpleaños numero dieciséis de Nyx.
—¿Cómo lo has conseguido?
—Rosmerta me debía un favor —anuncia él, con una sonrisa de oreja a oreja—. Lo demás es cuestión de suerte, sigilo y... Bueno, tu colaboración viniendo hasta aquí sin caerte al suelo porque no ves por donde pisas.
—Sí, definitivamente tengo mucho que ver en esto —bromea ella, observando toda la habitación—. Esto es precioso, Fred. Un poco cursi para mi gusto, pero es precioso.
—Sé que no nos van estas tonterías, cariño, pero no se me ocurría nada mejor, te lo juro. En Hogwarts no tenemos casi privacidad y tampoco es que pueda permitirme comprar nada material...
Ella le toma de la mano y le da un beso en la mejilla.
—No necesito nada material, Fred.
Fred sonríe de lado y deposita un beso sobre sus labios. No sabe si es porque es su cumpleaños o porque está feliz de estar junto a él, pero le parece que esa noche Nyx está resplandeciente.
—Te quiero —susurra contra sus labios.
Aquella noche no hacen nada material. Aprovechan una de las pocas veces en las que saben que nadie va a interrumpirles para dar rienda suelta a su imaginación. Se besan y se desnudan y se olvidan del frío porque lo único que notan es el calor que hace en esa habitación cuando están el uno junto al otro. Se quedan dormidos, sin ropa, abrazados tan fuerte que no queda nada de espacio entre los dos. Se aseguran de poner el despertador para llegar a tiempo al colegio al día siguiente y, esa noche, Nyx cumple los dieciséis con una sonrisa en los labios.
Unos días después, tiene lugar la final interescolar de Quidditch. Gryffindor se enfrenta a Slytherin, y todos saben que será un partido de lo más intenso, porque siempre que esas dos casas se enfrentan, el juego se encarniza hasta el extremo.
Nyx y sus amigos apoyan a Gryffindor, como una gran parte de la casa Hufflepuff. Cedric, que está sentado detrás de ellos junto a Astrid, también los apoya, aunque Astrid lleva las mejillas pintadas de verde porque ella tiene que animar a su casa, aunque le confiesa a Cedric que le da un poco igual el deporte, que ella se pinta la cara porque le parece divertido.
—Slytherin va ganando por doscientos puntos, así que si Gryffindor consigue doscientos diez, podría hacerse con la copa.
—¿Y eso es factible?
—Es complicado, pero tienen muy buenas cazadoras, así que diría que sí. El problema son los golpeadores de Slytherin. Son muy brutos.
Cedric agradecía no haberse enfrentado a ese equipo este año. El anterior había pasado un mes con un brazo escayolado gracias a una bludger tirada por un golpeador del equipo, y desde entonces, le dolía el brazo cuando hacía demasiada humedad porque había sido muy complicado de curar.
El partido comienza y las gradas vitorean a los jugadores de Gryffindor. Es Angelina Johnson la primera en marcar y ganarse los aplausos del público. Cedric siempre desea que Angelina fuera Hufflepuff para tenerla en el equipo, porque le parece una jugadora impresionante y tiene claro que será la futura capitana.
Pero los Slytherin también se han dado cuenta de lo bien que juega y no tardan en ir a por ella. Marcus Flint, el capitán y cazador, se abalanza contra la chica con tanta fuerza que casi la tira de la escoba. La árbitro ya está señalando su falta, pero entonces un bate de golpeador impacta contra la nuca de Flint, provocando que se golpee la cara contra el mango de su escoba y le salga sangre por la nariz. Cedric y Astrid se ríen muy a gusto por lo ocurrido, porque ha sido ridículo y porque Flint es un gilipollas que se lo merece, pero también marcan la falta para los de Gryffindor.
Así, los cazadores tienen la oportunidad de intentar lanzar a los aros. Alicia Spinnet es la encargada de lanzar a la portería de Slytherin y marca un tanto para su equipo. El cazador de Slytherin, sin embargo, no tiene tanta suerte, porque Oliver, el guardián de Gryffindor, para la quaffle sin problemas.
Y el partido continúa justo así: los Gryffindor tratan de jugar y los Slytherin se interponen haciendo falta tras falta. Intentan agarrar de los pelos y de la cabeza a las cazadoras, les dan con el bate, les dan patadas... Lo que significaba que los golpeadores de Gryffindor responden con la misma violencia, y el partido transcurre entre falta y falta.
Por muy agresivo que sea, Cedric está disfrutando el partido, y hasta Astrid se ha cambiado de bando al ver lo sucio que está jugando su casa, y pronto empieza a cantar animando a Gryffindor para que gane de una vez.
Un buen rato después, y con una lucha en escoba entre los buscadores, Potter y Malfoy, Harry se hace con la snitch ante la ilusionada mirada de las gradas. Cedric y sus amigos saltan de sus asientos para celebrar la victoria, que aunque no es de su casa, les sabe a gloria. A Cedric se le olvida por fin que él ha perdido su primera copa como capitán, porque sabe que jamás habría podido ganar contra el equipo de Gryffindor, que, como Oliver Wood había asegurado a principios de curso, era el mejor equipo que habían tenido en años.
Baja con todos sus amigos al campo para felicitar a los ganadores. Se había asegurado de reunir a todo el equipo de Quidditch para ir a felicitar a sus rivales, porque, ante todo, es un capitán honrado. Encuentran a los Gryffindor festejando sin parar, mientras Oliver sujeta la copa en alto y le cae lágrima tras lágrima de sus ojos cerrados. Cedric le interrumpe el momento con unos golpecitos en el pecho y le abraza para felicitarle.
A unos cuantos metros, observa a Fred abrazado a Angelina. La chica tiene la cabeza enterrada en su cuello y se mueven de un lado a otro, celebrando la victoria con un fuerte achuchón. Cedric se gira con curiosidad a ver a Nyx, que está detrás de él junto a sus amigos esperando para felicitar también a Wood.
—Vaya, qué abrazo tan cariñoso.
A Cedric se le hace de lo más raro escuchar a Hina decir un comentario como ese. Solo la ha escuchado hablar de deberes, estudios y sus obligaciones como prefecta, así que le parece curioso que diga algo así. Siempre le ha extrañado que sea amiga de Nyx, porque no encajan en absoluto, pero debe tener algo especial si pasa el tiempo y siguen siendo tan cercanas.
—Un abrazo de amigos, ¿verdad que sí, Nyx? —añade Connor, con un tono de voz que implica una enorme cantidad de sarcasmo.
—O cerráis la boca o le robo el bate a Fred y os la cierro.
—Eh, no te pongas violenta, Nyx. Ni que te molestara un simple abrazo —murmura Connor, aguantando la risa.
Cedric mira de reojo a Astrid, que está completamente consternada observando ese abrazo interminable y cómo Angelina no saca la cabeza del cuello de Fred, como si fuera un lugar de lo más familiar para ella. Le devuelve la mirada a su amigo Cedric y levanta las cejas.
¿Hay algo entre Fred y Angelina?
Cedric mira a Nyx de reojo mientras felicita a Oliver. Está contenta, pero la felicidad tarda mucho en llegar a su mirada. No es hasta que, por fin, Fred se separa de Angelina y divisa a Nyx entre la multitud, que corren a abrazarse y él la saluda con un espectacular beso en los labios.
—Ya, ahora bésala —masculla Asher.
—Asher, tenías que haber dicho algo antes, no ahora —le regaña Hina, de brazos cruzados.
—Bueno, es que sé que lo que le digamos le entra por una oreja y le sale por la otra. Tiene que darse cuenta ella sola.
—Ah, no, ella se ha dado cuenta —asegura Connor, con un suspiro—. Pero dice que son tonterías. Concretamente, dice que estamos intentando llenarle la cabeza de dudas e ideas que no existen, pero a mí me parece del todo real.
—¿Crees que hay algo entre Fred y Angelina?
Cedric se ha metido en la conversación sin darse cuenta, pero ahora es demasiado tarde para retirarse. Astrid se acerca disimuladamente y se coloca junto a Cedric, porque no hay nada mejor que un buen cotilleo.
—¿Sinceramente? No hemos visto nada más de esas demostraciones de cariño —dice Connor, señalando con la cabeza en dirección a donde está Fred—. Pero hay rumores y...
—Podrían ser solo eso, rumores, ¿no? —añade Astrid, fingiendo que ha estado formando parte de la conversación desde el principio.
—Ya sabéis lo que dice la expresión: "cuando el agua suena, río lleva" —interviene Hina, con solemnidad—. Y el agua aquí suena muy fuerte.
—Es "cuando el río suena, agua lleva" —la corrige Asher.
—Bueno, ¡me has entendido! —exclama Hina, comenzando a andar junto a Asher y Connor en dirección a la salida.
Cedric se gira un segundo para buscar a Nyx en la multitud. Está tomada de la mano de Fred mientras hablan con algunos de sus amigos, y parece tan feliz que es casi irreal el pensar que, hacía unos minutos, observaba cómo su novio se abrazaba a Angelina con los ojos abiertos como platos.
—Vámonos nosotros también, Cedric —murmura Astrid, tomándole del brazo para sacarlo del campo.
—¿Tú crees que...?
—Sí, Cedric. Yo también creo que el agua suena muy fuerte, pero es Nyx quien la tiene que escuchar, no nosotros.
Cuánta agua en este capítulo, ¿no?
Decidme cuál es vuestra parte fav de este capítulo y por qué es Cedric en toalla, de espaldas y flexionando los músculos mientras arregla la ducha:
O Cedric incapaz de salir de la ducha porque ha visto a Nyx en toalla UY es que el pobre tiene las hormonas que... En fin, para qué.
Yo os voy diciendo ya que los próximos... Dos o tres capítulos se vienen intensitos. Ahí lo dejo <3
¡Nos vemos este jueves! ¡Mil gracias por el apoyo!
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