Lo concurrente
Quema.
Quema, cómo brasas por mis ojos, arde lo que amé, y ahora sólo cenizas fue lo que encontré.
Hallé mucho más de lo que buscaba, cuando apareciste. No hablo de algo tan banal como lo es la mujer, no, mucho más que eso, fue sentirla, acariciarla, en ocasiones a ella anhelar y saber apreciarla.
Sable de doble filo es lo que ése baúl contenía. Ácido que logra desintegrase en mí.
Me acompaña sin errores, tampoco decepciones, sólo aquellas que cometí, y sin piedad todavía me alcanzan.
Amable y sublime soledad.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top