03

---Mierda---murmuró Elsa, tirando la libreta y lápiz sobre el escritorio.

---Pura mierda--- concordó Hiccup, pasando sus manos sobre su rostro.

Sentían que ir ahí y ver en contenido de las grabaciones había sido una perdida de tiempo total. No es que por obra y gracia del señor las grabaciones hubieran desaparecido sin más, seguían ahí, pero no revelaban nada más que un bonito traje elaborado digno de un villano de comic.

Su cuerpo era delgado, alto, difícil de decifrar si era hombre o mujer. Su cabello y rostro se encontraban escondidos bajo una máscara color blanco, con detalles rojos que simulaban una red. El resto del traje era más de lo mismo, con la diferencia de que había un corazón bastante realista en el lado izquierdo de su pecho. Sobre su hombro había un pequeño bolso abierto, de lo más normal del mundo, del cuál sacó su arma para atacar al chico.

Se encontraban de espaldas y el Coleccionista se acercaba sigilosamente a la que sería su próxima víctima, tomando firmemente un cuchillo de cocina y tomando vuelo. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, se abalanzó sobre él, apretando sus piernas en su cintura para un mejor agarre. El chico chocó contra la pared como defensa, librandose del Coleccionista por unos momentos, apretó sus puños a la par que caminaba en reversa, antes de salir corriendo. No tuvo mucha suerte, el asesino fue más rápido que él y logró clavarle el cuchillo en la pantorrilla, haciendo que el chico cayera arrodillado en el suelo. El Coleccionista lo alcanzó, sacó el cuchillo de su pierna, generándole más dolor, por su puños apretados podían notar la rabia que había en aquél asesino, rabia que no dudó en descargar con unos cuantos golpes. Con la víctima en el suelo, sacó un trapito y una botellita, humedeció el trapo antes de colocarlo sobre la boca y nariz de la víctima con agresividad, para luego, comenzar a apuñalar su pecho reiteradas veces. Una vez con el corazón en su ensangrentado guante, lo guardó en un recipiente, tomó a su víctima por los hombros para tirarla al primer piso, luego saludó a la cámara y entró a las escaleras de emergencia.

Elsa miró la libreta que había lanzado antes, había tenido que escribir ahí lo más importante visto en las cámaras. El traje del asesino, el arma que usó y la billetera que cayó cuando lo estamparon contra la pared. Suspiró decepcionada, acariciando las sienes de su cabeza.

---Momento--- observó las pantallas como si hubiera descubierto algo -, no pudo entrar aquí con el disfraz- razonó.

---Tal vez se cambió en los baños--- siguió Hiccup, volviendo a tener un rayito de esperanza ---. A juro tienen que estar las grabaciones.

Lo hicieron, buscaron todas las grabaciones de los baños más cercanos a la escena, desde una hora antes de los acontecimientos. Desgraciadamente, estos si habían desaparecido por obra y gracia del señor. Elsa comenzó a murmurar maldiciones de todo tipo, frustrada, mientras Hiccup su agarraba fuertemente el cabello de la cabeza con una mirada perdida.

---No te preocupes, aún queda la billetera, tal vez tiene su identificación, sus huellas... algo.

La verdad es que ni él mismo pensaba que eso era posible, que el asesino era tan tonto como para hacerlo. Sin embargo, preferían mantener aquél rayito de luz que aún les quedaba, no descartar era pequeñísima posiblidad tan de inmediato.

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Mérida había estado extremadamente callada desde que salieron del centro comercial. Los tres caminaban por el estacionamiento en busca de sus respectivos vehículos. No es que tuvieran algún tema de conversación que abordar luego de la escena de allá atrás, era realmente un ambiente bastante incómodo, sin embargo, conocían lo suficiente a la pelirroja para saber que algo pasaba por su cabeza, algo no muy lindo.

---Hey, Meri--- Jack posó cuidadosamente una mano sobre su hombro, sonriéndole de forma suave cuando ella lo volteó a ver ---. ¿No te gustaría que uno de nosotros te acompañe a casa?

---No--- negó con la cabeza ---, estoy bien--- forzó una sonrisa.

---Vale--- no sonó muy convencido, no le gustaba mucho la idea de dejarla sola luego de verla mal ---. Mándame un mensaje apenas llegues, o sino te verás obligada a soñar conmigo de tantos mensajes--- bromeó.

---No gracias, no quiero pesadillas--- respondió ella con una leve sonrisa divertida ---. Les mando un mensaje, a ambos.

Se separó de los chicos para ir directamente a su vehículo, era la que más cerca de la salida se había estacionado de los tres. Ellos siguieron de lado hasta perderse de vista.

El viaje a su casa fue igual de silencioso, no le apetecía escuchar la radio, muy probablemente estarían hablando de los recientes sucesos, tampoco estaba de humor para escuchar algo de música.

Prendió su teléfono para ver la hora cuando llegó a su barrio. Era poco más de las nueve de la noche, por lo que era realmente extraño que aún no hubiera uno que otro niño correteando, aún así no se cuestionó mucho, lo más probable era que sus padres, preocupados, hubieran llamado a sus hijos mucho antes.

Afuera del carro sintió un extraño escalofrío que recorrió toda su espalda, haciéndola estremecer. Se abrazó a sí misma, caminado a pasos lentos a su casa. Frunció el ceño, extrañada, al ver que la puerta estaba entreabierta, luego de haber entendido un brazo para abrirla.

Tomó un horrendo florero que le había regalado su madre hacia unos dos años, el cuál mantenía en el pasillo de la entrada en una bonita mesita con espejo. Nada parecía fuera de lo común, todo estaba en su sitio.

Su corazón latía a millón, las imágenes de su pesadilla volvieron a ella de golpe. Cerró fuertemente sus ojos, colocando su mano sobre el frío metal de la manilla de su habitación. Poco a poco los fue abriendo antes de abrir la puerta de un sólo golpe, haciendo que la manilla chocara bruscamente con la pared.

Nada, no había nada ni nadie. Suspiró aliviada, dejando el florero sobre el escritorio. Corrió a su cama, saltando en ella, abrazando instantáneamente una almohada. Se había llevado un enorme susto, pero muy probablemente se había olvidado de cerrar la puerta con lo apurada que había estado al salir.

Tomó su teléfono, envió un par de rápidos mensajes y lo apagó de forma rápida, dejandolo de lado para caer dormida.

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