Funciona

Me tiré desde la cima del reloj que anuncia los exterminios.

Estaba cayendo, sentía que el fin de mi no-vida  iba a estar cerca, y me alegraba por ello.

Porque eso significaría no más dolor, no más tristeza, no más sentimientos, no más Alastor enamorado de mí.

Finalmente caí con un estruendo al frío suelo de asfalto, marcando el material muy notoriamente.

Ahí lo volví a ver nuevamente en el día de hoy: Alastor.

Ví sus pies y escuché su tarareo diario: estaba caminando tranquilamente.

Observé sus zapatos: iban en dirección a la ahora gran cantidad de demonios rodeándome.

Alastor: Con permiso y buenas tardes, damas y caballeros. ¿Puedo cuestionar qué está ocurrien-?

Me vió.

Su sonrisa se esfumó en un parpadeo.

Sonó la más fuerte estática que se había oído en toda la existencia del Infierno.

Tan fuerte, que todos los presentes se fueron corriendo.

Y por el horrible sonido mis oídos estaban sangrando bastante.

Alastor: ¡Querida! Lo-Lo siento. Lamento que mi estática haya dañado tus oídos. ¿Qué o-ocurrió? ¿Te caíste de allí a-arriba? ¿O a-alguien te empujó?

Quería hablar, pero no podía.

Un hijo de perra había dejado pegada al suelo una trampa para osos que se había cerrado justo en mi garganta.

Ahí él notó la "decoración en mi cuello".

La abrió y me rescató del suelo para resguardarme en sus cálidos brazos.

Nos teletransportó al hotel y pateó la puerta para entrar a la recepción.

Llamó desesperado a Niffty, quien vino y chilló horrorizada por mi aspecto más que por la suciedad que yo tenía encima.

Ella junto con la sombra del ciervo, me llevaron en una camilla hasta mi habitación.

Alastor volvió a patear otra puerta el día de hoy: la de mi cuarto.

Niffty me arregló como pudo en mi cama con mi condición y mis heridas.

Luego me inyectó un sedante algo fuerte para que no me doliera nada y permanezca despierta hasta que les informara a todos los del staff mi situación actual.

Ella salió por la puerta de un portazo para luego decir un 'lo siento' al recordar lo de mis oídos.

No había nadie conmigo ahora.

El sedante no funcionaba.

Todo se encontraba en silencio.

Y yo sentía mis huesos rotos.

Sentía mis oídos doler y casi no podía oír nada.

Sentía mi garganta doler como si tuviera ácido dentro.

Sentía la sangre en mi boca y esta comenzaba a ahogarme.

Traté de hablar, pero no pude.

Presa del pánico, grité.

Creo que nadie me escuchó, pues sonó como un grito ahogado.

Tiré todo lo que fuera pesado contra la puerta desde mi cama intentando que alguien me escuchara siquiera.

Nada.

Mi visión se volvió borrosa.

Mis párpados se sentían pesados.

Yo comenzaba a cerrar los ojos.

Hasta que escuché la puerta de mi habitación abrirse de golpe.

Los logré abrir un instante, pero en ese momento ya los había vuelto a cerrar.

Ahora lo que yo veía era total oscuridad, ya no sentía el típico aroma a whisky y cigarrillos de mi habitación, ya no sentía la textura de mis mantas, ya no sentía el sabor de la sangre en mi boca, y ya no veía nada.

Lo último que oí antes de no volver a escuchar nada era:

Alastor: ¡Tn! ¡No te duermas! ¡No lo hagas! ¡Te lo imploro! ¡No me dejes! ¡No me dejes!

Y luego un intenso sonido de estática junto con un grito de dolor, pero no era un dolor común, oh no, era el dolor de perder a un ser querido.

Luego unos suaves sollozos que se fueron intensificando hasta comenzar a hacer eco en mi cabeza.

Y luego...

Ya había perdido todos mis sentidos.

Pero...

¿Morí por segunda vez a causa de eso?

Oh, no, Corazón.

Me quedé en coma.

Eso fue lo que pasó.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top