Cap. 9: ¿Error?
Rin caminó desde el hospital hasta su edificio, fue un largo trayecto pero ya estaba acostumbrada a hacerlo y además, esa noche de verano era agradable y le sirvió para pensar en todo lo que había pasado ese mismo día.
- Hola Rin, ¿Cómo te fue hoy? - Le preguntaba su amiga que la recibía al llegar a su departamento.
Agradecía tanto tener su compañía o de otra forma se sentiría muy sola. Desde que la conoció, Kagome siempre había estado ahí para ella, era como una hermana mayor a la que le podía contar realmente todo y sin importar qué, siempre la apoyaría. Kagome era familia... La única familia que tenía además de su hermano.
- Hice algo estúpido... creo que no quiero volver a salir de casa. - Respondió dejando caer su bolso al piso y caminando hacia sus brazos tendidos.
- ¿Qué pasó, Rin? ¡Me asustas!
- Besé a Sesshomaru...
- ¿¡Qué!?
- Es decir... Él me besó, yo lo dejé... Nos besamos...
- Dioses Rin... ¿Qué pasó con lo de "iré a trabajar, no a buscar citas"? - Le preguntó riendo. - Bueno, de todas maneras debo felicitarte...
- ¡¡Kagome!! Aún no puedo creerlo, de verdad, no sé cómo me dejé llevar tanto, pero está mal, muy mal... La situación quiero decir, no el beso, el beso estuvo increíble...
Su amiga no pudo evitar reír al escucharla.
- Desde que te encontraste con ese hombre no has hecho más que decir que lo encuentras un idiota presuntuoso y ahora llegas aquí a decirme que lo besaste, ¿De qué me perdí?
- ¡Es un idiota presuntuoso! Pero uno extremadamente delicioso... - Le dijo sonrojada. Kagome no dejaba de reír. - Y lo peor de todo no es eso o que sea mi jefe, eso ya está mal, pero además estoy segura que él está con esa mujer Kagura, la del restaurante...
- Si, la recuerdo... ¿Estás segura que están juntos? Ese día ni siquiera te conocía y prefirió llevarte a ti a casa y la dejó a ella plantada...
- Según él no están "juntos" pero igual se involucraron y se nota que a ella le gusta, no quiero ser parte de algo así...
- Quizás deberías hacerlo sufrir un poco... ya sabes, jugar un poco con él, para que se decida.
- No lo sé Kagome, creo que todo esto es un error... Y ya te lo dije, no me interesa que se decida o no, no tengo tiempo para esas cosas, menos con él.
- Rin, no me vengas con lo del tiempo de nuevo, porque antes hacías las mismas cosas que ahora y te quedaba tiempo para disfrutar un buen polvo, pero después de lo que pasó con el idiota de Muso dejaste de divertirte. Piensa en ti por un momento... No tiene por qué convertirse en algo serio, sólo... sácalo de tu sistema y ya, problema solucionado. Se nota que le tienes ganas, no puedes negarlo.
- Puede ser. - Le dijo sonriendo pícaramente. - Aún así, creo que lo mejor será hacer como si nada, no quiero meterme en la boca del lobo.
- Yo no sé para qué me molesto en darte consejos si ni siquiera los escuchas...
Rin no pudo evitar reír.
- Tus consejos sólo me llevan por el mal camino...
- Pero será el camino donde lo pasarás mejor. - Dijo su amiga guiñándole un ojo.
***
- Buenos días... - Saludó la castaña al entrar en su oficina luego de ser llamada. Y aunque no podía negar que estaba realmente nerviosa, le sonrió como siempre.
Sesshomaru no pudo evitar mirarla de pies a cabeza, se veía hermosa. Y es que siempre se veía bien, Rin tenía un rostro perfecto y tierno, y a la vez extremadamente sexy, tanto que a veces le costaba despegar la mirada de sus labios cada vez que hablaba. Y hoy como si fuera posible, se veía aún mejor. Llevaba su pelo color chocolate suelto, cayendo sobre sus hombros y espalda, sus labios pintados con un suave brillo que los hacían ver aún más deseables, una blusa que resaltaba su estrecha cintura y una ajustada falda que dejaba ver sus hermosas curvas y sus piernas perfectas.
Lo único que quería era ver toda esa ropa tirada en el piso.
Tuvo que desviar su mirada o sintió que iba a terminar por perder la razón y abalanzarse sobre ella.
- Rin...
- Si me mandó a llamar por lo que sucedió ayer, tengo que disculparme.... Fue un error y no debió haber pasado.
- No tienes que disculparte, fui yo quien te besó.
- Bueno, pero yo lo permití... Y ese no es el punto. - Dijo con un leve sonrojo, él sonrió de lado al darse cuenta. - Quiero que sepa que puedo seguir haciendo mi trabajo como siempre, sin ningún impedimento, no tengo problemas con eso, pero... debo decirle que si me está involucrando en lo de China, sólo con la intención de acostarse conmigo, debería reconsiderarlo.
- Rin... no lo hice con esa intención. Si te involucro en cosas es únicamente porque creo que te lo mereces y que podrías ser de ayuda. Eres más eficiente que la mitad de los idiotas que trabajan aquí.
- Bueno, gracias... si eso es todo, entonces debería seguir con mi trabajo... - Le dijo girándose para salir.
- Rin, espera. - La llamó sin saber realmente qué decir. - Siento que te debo una explicación. - "¿Te debo una explicación?" ¿Qué fue eso? Al parecer ya ni podía controlar sus palabras... Esa mujer definitivamente lo traía como idiota.
- Señor Sesshomaru, usted no tiene por qué darme explicaciones...
Él se paró y caminó tranquilamente hasta llegar a su lado.
- Yo no considero que haya sido un error lo que pasó ayer. - Le dijo con su mirada perdida en esos grandes ojos cafés que lo miraban expectantes. Pero para su mala fortuna, justo en ese momento alguien entró en su oficina interrumpiendo su conversación con el sonido de sus tacones.
"Mierda"
- ¿Qué haces aquí Sara? No puedes llegar y entrar así en mi oficina. - Le dijo seriamente, molesto por la interrupción.
- La puerta no estaba completamente cerrada, no pensé que estarías "ocupado" - Dijo mirando despectivamente a Rin de pies a cabeza. - Quise darte una sorpresa, ¿Quién es ella, Sesshomaru?
- Mi nombre es Rin, puede preguntármelo directamente a mi. - Dijo antes de que Sesshomaru pudiera siquiera abrir su boca, molesta por la forma en que esa mujer la miraba. - Pero en todo caso, no se preocupe, no voy a quitarle más tiempo, seguramente tienen harto que hacer... con permiso. - Dijo saliendo rápidamente de ahí.
"Justo lo que me faltaba" pensó él mientras la veía desaparecer por la puerta. Dirigió una fría mirada a la mujer que se acercaba cada vez más a él.
- No quiero que te vuelvas a aparecer en este lugar y menos sin avisar. - Le dijo deteniéndola.
- Nunca antes te molestó que pasara a darte una visita.
- Cuando yo te llamaba y no recuerdo haberlo hecho ahora. No quiero que lo vuelvas a hacer, ¿Entendiste?
- ¿No me digas que es por esa niña? - Le preguntó con un tono despectivo y casi burlesco.
- No es tu asunto. Ahora déjame solo, tengo cosas que hacer. - Le dijo mientras se sentaba en su escritorio, retomando su trabajo.
- ¿Sabes Sesshomaru? Me estoy cansando de esto.
- Me da igual, Sara. - Respondió sin dirigirle la mirada.
La mujer salió caminando frustrada de su oficina y luego del edificio. A los pocos minutos salió Sesshomaru en busca de Kagura.
- ¿Por qué la dejaste entrar? - Le preguntó seriamente a la mujer que permanecía en su escritorio con cara de enojada.
- Le dije que estarías ocupado, pero no me escuchó, soy una "simple secretaria" según ella.
- Si vuelve simplemente no la dejes pasar. - Le dijo molesto.
- No es mi trabajo estar deteniendo a locas. Soy sólo una secretaria, lo que necesitas con esa mujer es un guardia de seguridad o simplemente decirle que no vuelva más.
- ¿Crees que no lo hice? Si te da problemas entonces llama a seguridad, pero haz tu trabajo Kagura. No la quiero en mi oficina de nuevo.
***
Kagome:
Te parece si te paso a buscar a lo que salgas del trabajo y cenamos algo en algún lugar?
Rin:
No es mala idea, aunque creo que prefiero un trago que cena
Kagome:
Vaya Kimura... esa actitud me gusta jajaja
Día pesado?
Rin:
Jajaja podría decirse
Kagome:
Bueno, entonces tragos y cena será
Nos vemos!
***
Al fin había llegado el término de su jornada y Rin se despedía alegre de sus compañeros, pero cuando pasó por el lugar de Kagura notó que ella tenía una expresión más seria y molesta que lo normal y no pudo evitar acercarse.
- Kagura... ¿Estas bien?
- No es tu asunto, Kimura. - Le dijo fríamente, sin mirarla.
- Bueno... descansa, nos vemos mañana.
- Nos vemos... - Le dijo con un tono un poco más suave, despidiéndose de ella. No pudo negar que le pareció algo tierna su preocupación. En todo el día, había sido la primera persona en preguntarle cómo estaba.
La castaña caminó pensativa hasta el ascensor, donde la alcanzó la persona a la que menos quería ver en ese momento. Después de lo que pasó en la mañana, había terminado por convencerse de que involucrarse con él sería realmente un estúpido error.
Él no dijo nada, simplemente se paró a su lado a esperar por el ascensor y una vez que llegó, los dos entraron en él.
Él caminó hasta quedar en frente de ella, apoyó una mano en la pared, al lado de su cabeza y acercándose peligrosamente le habló al oído.
- Sé que no quieres verme en este momento, pero me voy a encargar de hacerte cambiar de opinión.
- No debería acercarse tanto, señor Sesshomaru. Podría entrar alguna de sus conquistas y molestarse al verlo coqueteando tan descaradamente conmigo. - Le dijo con una coqueta sonrisa de lado, que lo hizo reaccionar de inmediato. La deseaba terriblemente.
- ¿Quieres hacer algo? - Preguntó insinuante, aunque pareciendo indiferente.
- Tengo planes.- Le dijo sin perder su sonrisa y se alejó de él, caminando sin prisa hacia la puerta que se abría en ese momento. - Hasta mañana... - Se despidió la castaña dándole una última mirada antes de salir del ascensor.
No pudo evitar sonreír al verla alejarse. Hasta rechazándolo no dejaba de provocarlo... Y peor aún, era la primera en hacerlo.
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