Cap. 7: A prueba
Desde que la dejó en su edificio no pudo sacarla de su cabeza. Pasó toda la noche pensando en la castaña, tanto que probablemente en otra ocasión, hubiese dicho que era un dolor de cabeza... Pero por alguna razón, le pasaba todo lo contrario, recordarla no era molesto, sino más bien grato... y pensándolo bien, no habían otras ocasiones, ahora que lo recordaba, esta era la primera vez que una mujer lo mantenía despierto por tantas horas y sin siquiera estar en su cama. Y lo peor es que ni sintió deseos de estar con alguien más, la quería sólo a ella. Admitía que probablemente era sólo un capricho, pero Sesshomaru Taisho siempre tenía lo que quería.
- ¡Hola Rin! - La saludó Bankotsu entrando a las oficinas de la empresa.
- Oh, hola... discúlpame, pero no recuerdo tu nombre, a veces soy algo distraída. - Dijo riendo algo nerviosa.
- Es Bankotsu - Le dijo él sonriendo. - Qué bueno que te encuentro, quería preguntarte algo. - Le dijo rodeándola con un brazo, de manera "amigable".
- Si... Dime. - Le respondió algo incomoda por el acercamiento.
- ¿Me darías tu número de teléfono?
- ¿Mi número?
- Si, ya sabes... Para salir algún día.
- ¿No sería raro? Como trabajamos juntos y eso...
- ¡No, para nada!
- Ehm, lo siento Bankotsu, pero la verdad es que no tengo mucho tiempo para esas cosas y no estoy interesada en salir con alguien por el momento...- Le dijo intentando sonar lo más cortés posible, sin demostrar lo que en verdad sentía en ese momento...
No quería decir que no tenía ni la más mínima intención de mezclarse más aún con ese estilo de vida, porque la verdad es que el solo hecho de estudiar lo que estudiaba, de alguna manera la hacía sentir... "Vendida" porque lamentablemente, era verdad. Lo hacía únicamente por dinero, no le gustaba y preferiría mil veces estar haciendo algo más, algo que aportara al mundo en vez de simplemente hacer más ricos a los ricos... Así que no. No estaba en sus planes involucrarse con ese tipo de gente, porque además, los conocía a la perfección; Bankotsu, al igual que Sesshomaru, eran iguales a los hombres que suelen ir al restaurante donde trabaja, "idiotas en traje, que creen que el mundo les pertenece."
- Vamos Rin, lo pasarás bien, no te vas a arrepentir, lo prometo.
- Bankotsu. - Lo llamó una fría y seria voz a sus espaldas que hizo a los dos girarse a verlo.
- Sesshomaru. - Respondió él.
- Deja de perder el tiempo y vuelve a tu trabajo.
- Si, claro... - Dijo rodando los ojos sin que él lo viera y retirándose del lugar.
- Lo siento, yo... - Intentó explicar nerviosa.
- No es tu culpa. Además, si tú vas a salir con alguien de aquí, no será con ninguno de esos idiotas. - Le dijo en un bajo y suave tono de voz.
-¿Disculpe? - Preguntó sorprendida.
¿Lo escucho bien? Acaso él... ¿Había coqueteado con ella? ¿Debería sentirse ofendida? No... Probablemente entendió mal. Aún así, no pudo evitar sonrojarse, además ese tono de voz hizo que se le erizara la piel... ¿¡Por qué!? Dios, de un momento a otro su cabeza empezó a andar a mil por hora.
- Lo que escuchaste. - Respondió él, algo divertido al ver su expresión. No pudo evitar sonreír levemente al ver el suave sonrojo de sus mejillas.
- Rin...
- ¿S-si? - Preguntó nerviosa.
- Anda a mi oficina en 15 minutos. - Le dijo con su fría y seria voz de siempre.
Aún confundida caminó hasta su cubículo, saludó a sus compañeros y 15 minutos después fue hasta la oficina de su jefe, a quien se encontró saliendo de esta.
- Vuelvo enseguida, espérame dentro. - Le dijo él.
Ella asintió y entró al lugar. Estuvo algunos minutos sentada en una silla, esperando por él y tratando de adivinar por qué la había llamado. Rápidamente se empezó a impacientar, estar sentada y quieta por mucho rato realmente no era lo suyo, menos cuando su mente ansiosa no la dejaba en paz.
Caminó hacia los ventanales y se quedó ahí parada, admirando la vista; la gran ciudad, las luces, los edificios y los autos, la gente pequeña como hormigas moviéndose sin parar... A veces era agradable poder ver las cosas desde otra perspectiva.
- ¿Qué haces? - Le preguntó una grave voz a sus espaldas.
- Señor Sesshomaru, no lo sentí llegar. - Le dijo girándose a verlo y notando que estaba más cerca de lo que pensaba. - Tiene una hermosa vista desde su oficina, puede ver casi toda la ciudad desde aquí. - Le dijo sonriendo. Él caminó hasta llegar a su lado. - Ahí vivo yo... - Dijo emocionada apuntando con su mano.
- Si...
- ¿Y usted? ¿Puede ver su casa desde aquí?
- ¿No recuerdas donde vivo? - Preguntó algo divertido.
Ella negó con su cabeza.
Él se acercó más a ella y tomó su mano para señalar en la dirección contraria. Rin sintió una extraña corriente recorrer su cuerpo ante ese suave contacto y la cercanía entre ambos. Se sentía nerviosa, pero extrañamente no incomoda, sino todo lo contrario. Por algún extraño motivo, sentirlo cerca era agradable. Su olor le nubló los pensamientos, además, no podía negar que era un hombre atractivo, muy atractivo para decir verdad... y su voz era tan seductora, que no podía evitar imaginarlo diciéndole todo tipo de cosas al oído... ¡Dioses! ¿En qué estaba pensando? Ese hombre era su jefe y peor aún, era todo lo que ella decía detestar... Definitivamente todo esto era culpa de Sango y Kagome. Debería dejar de escucharlas.
Sesshomaru se alejó de ella y se sentó en su escritorio.
- La razón por la que te llamé es porque necesito tu ayuda.
- Si, claro, dígame. - Respondió intentando recomponerse de la situación.
- Hoy estaré fuera durante todo el día por reuniones y olvidé que venían unos clientes a solucionar algunas dudas. Quiero que tú los recibas. Claro que si no te sientes preparada, puedo pedírselo a Koga o a Bankotsu.
- Puede contar conmigo, señor Sesshomaru.
- Bien, eso era lo que esperaba escuchar. Aquí está todo lo que necesitas saber para prepararte para recibirlos. - Le dijo acercándole un dispositivo USB - Espero que estés a la altura, Kimura.
Rin sonrió.
- Gracias por confiar en mi.
- Si tienes alguna duda puedes hablarme a este número. Avísame cuando se vayan y cómo te fue. - Le dijo entregándole un papel con su número de celular. Rin asintió y caminó hacia la puerta.
- Nos vemos mañana, señor Sesshomaru.
La castaña pasó el resto de la mañana estudiando toda la información que tenía sobre esos clientes y en la tarde, aunque estaba bastante nerviosa al respecto, la reunión con ellos pasó sin problemas, resultaron ser personas bastante agradables. Apenas se fueron del edificio, le envió un mensaje a su jefe para avisarle, como él había pedido.
Rin:
Señor Sesshomaru, soy Rin
Los clientes ya se fueron, la reunión resultó bien!
El señor Hakudoshi fue muy agradable.
Sesshomaru:
Me alegro
Nos vemos mañana, Kimura
Descansa
No pudo evitar sonreír levemente al leer su mensaje. ¿Por qué? Era un simple mensaje, avisando sobre un cliente... ¿Qué le estaba pasando? Últimamente se lo pasaba sonriendo como idiota. En fin... Hakudoshi era de los clientes más difíciles que tenía, ¿Realmente le había ido bien en la reunión? Quizás se equivocó de persona, porque... ¿Hakudoshi agradable? Hasta a él lo irritaba. Aunque eso no era algo difícil de hacer, cualquiera lo irritaba. Bueno, cualquiera menos ella al parecer.
No. Sobre todo ella. Definitivamente.
- Señor Hakudoshi.
- Joven Sesshomaru, qué gusto escucharlo.
- Lamento no haber podido estar hoy en la reunión, lo llamaba para saber cómo les fue y si pudo resolver todas sus dudas.
- En efecto, estamos mucho más cerca de llegar a una decisión. Tengo que decir que la reunión con la señorita Rin fue bastante más agradable que las que hemos tenido con usted. - Dijo riendo.
- Es bueno saberlo. - Respondió serio como siempre. - Estaré esperando su respuesta, hasta pronto.
- Hasta pronto, joven Sesshomaru.
Al parecer, Rin podría ser de ayuda después de todo...
Claramente jamás se lo diría a Irasue, no había nada que detestara más que escucharla decir "Te lo dije."
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