Cap. 12: Juntos


Esa semana pasó sin mayores dramas, Sesshomaru y Rin se sumergieron en sus respectivos trabajos, por lo que a ambos se les hacía inevitable compartir bastante tiempo juntos. Rin era un gran aporte, siempre lo ayudaba con todo lo que estaba a su alcance o incluso más, siempre tenía la mejor disposición y cada vez que hablaba, cualquiera podía notar la propiedad y la seguridad en sus palabras, era confiable y eso la hacía una excelente negociadora. Poco a poco el frío empresario comenzó a sentir que la compañía de su joven y brillante estudiante se le estaba comenzando a hacer imprescindible, verdaderamente desde que Rin llegó a ese lugar, le había hecho todo más fácil... 

Bueno, todo a excepción del desastre que tenía en su cabeza.

Con todo el tiempo que pasaban juntos, él no tardó en notar que había mucho más de Rin por ver... No sólo era muy inteligente y realmente hermosa, también era interesante y graciosa, era tierna y sin quererlo, muy seductora. Aunque a veces era realmente terca y obstinada, hablaba sin parar y a veces no quería decir ni una palabra, a veces maldecía, se preocupaba en exceso por todos a su alrededor y de vez en cuando tenía días malos... No siempre estaba feliz, pero hasta en los días más ordinarios y agotadores encontraba alguna razón para sonreír ampliamente. Era la primera vez que compartía durante tanto tiempo con alguien sin terminar detestándolo y con ella parecía ser todo lo contrario. Mientras más tiempo pasaba a su lado y mientras más lograba conocer de Rin, todo su cuerpo y su ser le pedían un poco más... como si no pudiera saciarse de ella.

Y a la joven castaña le pasaba algo muy similar. Cuando estaba con Sesshomaru extrañamente se sentía segura y protegida, que eran sensaciones que creía olvidadas. Aunque no entendía porqué, era como si él estuviera pendiente de ella a cada segundo... No podía negar que también se sentía bien saber que él confiaba en ella y en su juicio y que tomaba en cuenta su opinión. Todos hablaban sobre el frío y despiadado Taisho, como algún tipo de empresario desalmado, pero poco a poco, Rin comenzó a ver más en él que sólo eso.

Sin embargo, llevaba los últimos días convenciéndose de que no era nada, de que no se sentía terriblemente atraída hacia él... porque así estaban bien. Funcionaban bien juntos y pensar en algo más sería arruinarlo. Eran personas completamente distintas, en unos días más él partiría a China a cerrar su convenio y en un mes su pasantía terminaría y no lo volvería a ver más... Involucrarse con él definitivamente sería un error. Un error que la haría sentir mal, un error que la haría sufrir nuevamente. Un error que no entendía por qué, últimamente quería tanto cometer.

Definitivamente le estaba dando muchas vueltas a este asunto, últimamente sus pensamientos tomaban rumbos sin sentido, pero ella lo tenía claro, él no era la clase de hombre que quería en su vida. 

Suspiró resignada y se encaminó a buscarlo.

- Señor Sesshomaru, es hora de ir a la reunión con el señor Hakudoshi. - Lo llamó al entrar en su oficina.

- Llamaré a Jaken para que nos lleve.

- Podemos ir caminando, no debería molestar al señor Jaken para eso... 

- Ese es su trabajo, Rin.

- Pero estamos sólo a un par de cuadras, sería absurdo ir en auto. 

- Parece que lloverá. 

- Estamos en pleno verano, señor Sesshomaru.

Suspiró cansado. A veces discutir con Rin era caso perdido.

- Está bien, vamos. - Le dijo tomando su saco y saliendo con ella del edificio.

Caminaron algunas cuadras hasta llegar al lugar donde tuvieron su reunión, que no duró más de una hora y luego salieron caminando juntos de vuelta a sus oficinas.

- El señor Hakudoshi me parece un hombre muy amable, siempre es simpático conmigo, pero encuentro que es algo cruel con su asistente... Me da la impresión de que ese pobre chico en cualquier momento se va a poner a llorar... - Dijo sin poder evitar reír levemente.

- Hakudoshi es así. Su asistente no le agrada... Nadie le agrada en realidad, creo que sólo tú. 

- Eso es porque nadie se puede resistir a mis encantos. - Le dijo riendo. Él rodó sus ojos algo divertido. - ¿Qué fue eso? Lo vi - Le dijo con el ceño fruncido.

- Rin, está comenzando a llover, te lo dije. 

- Es sólo una lluvia de verano, no es nada, ni siquiera la siento, no sea exagerado señor Sesshomaru.

Él la miró de reojo sin decir nada. Caminaron sólo algunos metros más, cuando empezó a llover cada vez más fuerte, dejándolos completamente empapados en pocos minutos.

- ¿Ahora si la sientes? 

- Creo que sí... - Le dijo riendo.

Él negó con su cabeza, se sacó su saco y lo puso sobre ella.

- Vaya, qué caballero señor Sesshomaru. - Le dijo mientras se acomodaba la chaqueta sobre sus hombros. - Creo que tendremos que apurarnos... 

Comenzaron a caminar más rápido hacia el edificio y una vez adentro, tomaron el ascensor para llegar hasta sus oficinas. Sesshomaru caminó hasta el fondo del ascensor y ella caminó hasta quedar parada frente a él.

- Quedó todo mojado por mi culpa, lo siento... - Le dijo con la voz entrecortada acercándose inconscientemente cada vez más a él. Él tenía su camisa empapada y pegada a su cuerpo, dejando a la vista su musculoso torso, del que Rin no podía despegar sus ojos. Inconscientemente los recuerdos de esa noche días atrás llegaron a su cabeza, haciendo que sus mejillas se sonrojaran instantáneamente.

Él apartó unos mechones mojados de su rostro y tomó su mentón con suavidad levantando su mirada.

- Deberías hacerme caso cuando te hablo. - Le dijo suavemente mirándola fijamente a los ojos. Rin llevó sus manos a su pecho y se apegó aún más a él.

- Está bien, lo haré. - Susurró mientras sentía como él se acercaba lentamente a su rostro.

Comenzó a sentir la calidez de su respiración y que su corazón se iba a salir de su pecho de lo fuerte y rápido que estaba latiendo. Todas sus defensas cayeron y se sintió completamente vulnerable ante él. Cerró sus ojos esperando sentir sus cálidos labios cuando el sonido del ascensor los interrumpió, anunciando que habían llegado a su destino y la rescató de hacer algo de lo que seguramente iba a terminar arrepintiéndose.

Se alejó rápidamente de él y comenzó a caminar con dirección a su cubículo.

- ¿Qué les pasó a ustedes? - Preguntó Bankotsu.

- ¿Qué? - Preguntó sonrojada y confundida. - Ahhh, si, es verdad... Ehhh, fue mi culpa, yo... le dije al señor Sesshomaru que camináramos hasta la reunión y nos pilló la lluvia. - Respondió Rin.

- Uff, me imagino que debe estar feliz. - Dijo Bankotsu sarcásticamente, en voz baja. Rin soltó una risita nerviosa.

- Kimura, te espero en mi oficina. - Le dijo Sesshomaru fríamente, mientras caminaba por su lado.

- Suerte. - Le dijo Bankotsu.

Fue hasta su oficina con la intención de disculparse, abrió la puerta temerosa y apenas entró, comenzó a hablar aún sin tener claro qué decir.

- Señor Sesshomaru, yo... - No alcanzó a terminar, cuando sintió las manos del hombre en su cintura acercándola a él y atrapando sus labios en un profundo y desesperado beso, recorriendo su boca como sólo él sabía hacerlo.

Él apartó una mano de ella para ponerle pestillo a la puerta, sin separarse de su beso, al que ella correspondía con las mismas ansias. Llevó sus manos a su chaqueta y la deslizó por sus hombros, dejándola caer al suelo. La tomó firmemente de la cintura, levantándola y ella en un intento por acercarse aún más a él, lo rodeó con sus piernas, las que él comenzó a recorrer con caricias dolorosamente lentas.

Sesshomaru sentía la piel de Rin aún húmeda por la lluvia erizarse bajo su tacto y a cada segundo que pasaba el deseo por ella se apoderaba de cada centímetro de su cuerpo, despojándolo de la poca razón que le quedaba. La sentó sobre su escritorio, bajó sus besos hasta su cuello y escuchando sus suaves jadeos comenzó a desabrochar los primeros botones de su blusa, dejando al descubierto parte de su bralette de encaje, cuando sintió las manos de la castaña apartándolo.

Se alejó de ella únicamente lo necesario para poder mirarla a los ojos.

- No... No siga, deténgase por favor... - Le pidió al recobrar la conciencia y darse cuenta de lo que estaba haciendo. - Lo siento, me dejé llevar, pero no puedo hacer esto... Estábamos bien como estábamos.

- Podemos estar mejor. - Le dijo tomando suavemente su mentón.

- No... - Respondió quitándole la mirada y arreglando su ropa. - Puede llamar a alguien más para que venga a visitarlo y saciar sus necesidades, yo no estoy para eso, ya le dije que lo nuestro fue algo de una vez.

Suspiró frustrado.

- Rin, te quiero a ti, ni siquiera he pensado en alguien más desde que pusiste un pie en este puto lugar. - Le dijo acercándose a ella.

Dios, le estaba costando tanto resistirse en este momento, pero no, no podía hacerse eso a ella misma.

- No me diga esas cosas... 

- Es la verdad y no te lo digo porque espero que algo pase entre nosotros ahora, sólo... quiero que lo sepas. - Le dijo finalmente alejándose de ella. - Vamos, te llevaré a casa o te vas a resfriar.

Ese fue un viaje en silencio. Rin miraba por la ventana únicamente para evitar mirarlo a él. Realmente ya no sabía qué pensar ni qué creer.

- Déjame llevarte a cenar. - Le dijo apenas se estacionó afuera de su casa y comenzó a sentir una extraña sensación que aumentaba con cada segundo que pasaba y ella no respondía. ¿Estaba nervioso? Eso sí que era completamente nuevo. Por lo menos supo ocultarlo bien.

- ¿A cenar?

- Si, una cita. 

Ella no pudo evitar sonrojarse y abrir los ojos con algo de sorpresa. Una leve sonrisa escapó de su rostro.

- Yo pensé que Taisho Sesshomaru no tenía citas... - Le dijo divertida.

- No las tengo.

- ¿Entonces?

- ¿Me vas a hacer repetirlo? - Rin lo miró fijamente. - Eres diferente, Kimura.

- Está bien, aceptaré su invitación. - Sonrió. Él suspiró aliviado en su mente.

- Pasaré por ti a las 8.30

- Nos vemos, señor Sesshomaru.

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