ONE-SHOT

Bueno, esto será algo nuevo para mí en cuestión de escribir a ciertas cosas.

Está será una historia muuuuuuy diferente a lo que siempre escribo, y es que aquí es un One-shot dedicado al shipp KawaSumi. Es algo que nunca he hecho por muchas razones, pero decidí hacer uno a base a un reto que se me dió, el cual era hacer uno, pero para nada problema tuve de querer aceptar el reto.😆😗😁

Esto es dedicado para los KawaSumi que tal vez encuentren este One-shots, así que no se contengan en leer y algunos que puede interesarles esta lectura.😆

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El ambiente era todo lo que esperaba encontrarse. No era para nada anormal que las personas jóvenes se pondrían a hacer con total libertad una fiesta alocada en muchos aspectos. No obstante, esta clase de ambientes no eran para nada de su tipo. No eran para Kawaki un ambiente en el que podría estar completamente agusto.

Música fuerte y desagradable, una gran horda de adolescentes intoxicados por el alcohol de las bebidas y él totalmente molesto y disgustado por todo lo que le estaba rodeando.

Sí, este escenario era extremadamente lo que menos quería experimentar, ya que él ya se había acostumbrado a tener una vida poco menos movida y más tranquila con la familia que le había adoptado.

A comparación de fiestas o bailes que había participado antes, como la de Halloween, la navideña y otras más que fue junto a su familia adoptiva, no eran tan escandalosas como la que estaba ahorita.

Las únicas diferencias que podía hallarle a esta fiesta loca era la falta de supervisión de adultos excesiva. ¡Por suerte que no había ahora adultos! Está era si mal recordaba la casa de Inojin Yamanaka, uno de los amigos de su "hermano" y el cual ideó todo este escándalo, aprovechando que sus padres se fueron a visitar un pariente de su padre. Además, habían terminado la academia, la preparatoria, y ahora eran libres. Se notaba mucho que querían liberar su estrés esta noche.

El resultado de la decisión del Yamanaka no era más que, consumo de alcohol completamente llamativo.

Aunque alguien lo crea o no, Kawaki estaba aquí. Increíblemente un chico como él estaba en esta alocada fiesta por su propia voluntad.

No le importa el hecho de que pudiera estar aquí y disfrutar de todo, eso estaba muy lejos de congeniar con él, siquiera conocía al chico Yamanaka —solo un par de veces que le hablaba en la academia—. No tenía esa clase de socialismo con el resto. Kawaki tenía una muy buena razón para estar aquí.

—Sumire… —Kawaki se sonrojó por defecto de sus pensamientos de ahora.

Sin querer hacerlo miró furtivamente a cierta dirección de donde se encontraba la persona quien correspondía al nombre ya mencionado, la cual se encontraba hablando con una de sus amigas, la cuál tenía el pelo marrón, y al parecer era muy amante de los gatos.

Por supuesto, en un par de ocasiones miraba con furia a algunos chicos cuando chocaban contra él y lo interrumpía en sus deseos muy ocultos hacia la chica. Estos mismos le veían igual a Sumire, maravillados como todas las veces en la academia por la belleza que está transmitía.

Kawaki no tuvo más remedio que dirigirse hacia una de las mesas que estaba cerca. Necesitaba relajarse un poco más.

Después de haber pasado por todo lo que fue su "episodio" como estudiante, Kawaki había decidido redoblar sus esfuerzos para acercarse más a Sumire. La primera vez cuando se conocieron su impresión hacia ella no fue del todo favorable o buena, ya que la había recibido con un golpe por primera vez cuando discutía con los demás por razones estúpidas.

Ya no supo en que punto del momento se había comenzado a tener cierto afecto hacia ella, y mucho menos cuando comenzó a verla como mujer y alguien que no esperaba que ocupara la mayoría de sus pensamientos cuando no sabía que hacer. Por ello quería comenzar a llevarse muy bien con ella.

Pensó que la única forma posible de hacerlo era cruzar finalmente esa línea de tragarse su orgullo y hablar con ella en la escuela. Sin embargo, todo terminó antes de haberlo sabido.

Por una de esas razones y muchas más de las que tenía es por lo que estaba en esta ruidosa fiesta. Necesitaba fortalecer su vínculo con ella tanto como pudiera antes de que ésta vaya a irse por su camino luego de esta noche.

—Realmente soy peor que los demás.

Solo podía decirse un par de insultos poco efectivos para cualquiera, pero eran más que suficientes para poder hacerlo mover cuando él lo quería. Una manera poco rara de darse ánimos, eso siempre le decían sus "hermanos" de su familia adoptiva.

Bebió el contenido del vaso de plástico rojo genérico de estas fiestas y luego lo volvió a llenar rápidamente. No hace falta decir que era un cabeza hueca cuando estaba con los nervios para arriba.

Volviéndose hacia Sumire vio como la chica de cabello castaño que estaba con ella se había ido, Kawaki tomó en consideración este punto para aprovecharlo. No había otra buena oportunidad para hablar con ella a solas que con esta, pero cuando vio a Mitsuki, un chico muy raro y pálido como la nieve que Kawaki lo conocía como un "tipo que tira por ambos lados", sus ansias y valor se habían bajado cuando la vio irse con él a bailar. Parece que él se le ofreció y ella fue aceptando.

Al ver a Sumire sonrojarse y sonreír mientras el exaltado chico la hacía girar de forma rara, Kawaki inconscientemente había aplastado el vaso rojo de plástico en su mano. Trató de reprimir su ira con todo lo que tenía, así que tomó otro vaso.

—Supongo que tomaré otro más… —dijo.

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6 BEBIDAS DESPUÉS

Siempre le habían dicho que cuando fuera alguna vez a esta clase de fiestas, tendría que beber con medida. Él nunca se había preocupado con ese tema, ya que nunca lo haría, eso lo pensaba hacia los tontos que solo vivían con beber, como si fuera la gran cosa en dichas fiestas.

Lo que no sabía Kawaki es que, aún cuando nunca lo hizo y está era su primera vez haciéndolo, no era para nada favorable para él. El alcohol ya le había dado efecto desde el segundo vaso.

Él gruñó molesto sin apartar sus ojos de dónde se ubicaba aún Sumire. Está vez se encontraba con uno de los chicos de su ahora antigüo salón de clases, y que también estaba Inojin que le había robado de los brazos del otro. Sorpresivamente ella no había dejado de bailar desde que estuvo con Mitsuki. Kawaki no puedo estar más que molesto por ello.

No ha tenido la oportunidad de poder entablar una plática o acercamiento hacia ella. Siempre había tenido una suerte que era envidiable cuando el deseaba, pero en el aspecto del romance era otro tema del cual le faltaba saldar.

Cuando volteó nuevamente a verla con los dos chicos —los cuales los tomo como meras pestes que le gustaría mandarlos a volar por la ventana, sin siquiera importarle que sean de otra casa que no sea la suya— le pareció verla contenta al verles a los dos, pero no solo eso, sino que también se la estaba pasando muy bien en su compañía con mucha simpatía hacia ellos.

Este gesto de ella no hizo más que ponerlo de muy malas al chico. Destrozó otro vaso más con su mano sin siquiera anticiparlo o planeado.

—¿Por qué diablos es tan amigable con tantos chicos? ¿Qué no puede dejar de ser tan buena persona ella? —se preguntaba hacia si mismo mientras agarraba otro vaso de los nuevos que estaban cerca— ¿Y esos estúpidos pasan más tiempo con ella como si nada cuando yo estoy esperando aquí sin poder acercarme?

Ahora parecía una persona patética mientras más lo pensaba. Le frustraba mucho tener tal pensamiento, uno que no era para nada que lo definía a él. Le hacía ver cómo a cierto "hermano" que tenía y que era un idiota en estas cosas.

Su estado egoísta y melancólico no le hizo darse cuenta del fuerte golpe en la espalda que se le dió, esto le hizo atragantar la bebida. Frunció el ceño hasta voltear a ver quién le hizo esto hasta ver qué se trataba de la misma persona que había estado pensando hace un segundo. Su "hermano" y también podía considerarlo como mejor amigo que tenía.

—¿Qué quieres? —preguntó molesto.

Su actitud no surtió ningún efecto contra el Uzumaki Boruto, uno que le había visto no hace unas horas en casa y que no tenía ni idea que él había venido, pero más que estar conmocionado por verlo allí parece que se veía feliz. Le sonrió a buenos términos.

—Oye, en verdad creo que ya deberías de parar 'ttebasa.

No entendía muy bien el concepto de tener que "parar" hacia él mismo. Nunca paraba en lo que él se proponía, ya sea pasar el resto de sus días en cama sin hacer nada y sin que lo molesten o tener que hablarle a la chica que lo traía así y poder tener más la oportunidad de acercarse entre los dos.

Justamente cuando le pensaba en contestar con la misma actitud al pelirrubio, éste fue volviendo a hablar.

—¿No crees que ya has tenido suficiente con eso? —preguntó Boruto, señalando hacia el vaso rojo en cuestión.

Él lo notaba. Sabía muy bien y era obvio que Kawaki estaba medio borracho, pero, parece que estaba en un estado en el que podía en estarlo lo suficiente, pero también estaba en una forma más estable como para no tener que preocuparse por su triste amigo.

—Ocúpate de tus propios asuntos —contestó al volver a tomar del vaso—.  Yo soy mucho mejor bebedero que tú, aún si está es la primera vez que lo hago. Puedo manejarme mejor que tú.

Boruto le restó importancia al comentario del otro, el cual parecía un borracho feliz y sin preocupaciones.

—B-Bueno, si tú lo dices… No me voy a dar el lujo de meterme —contestó el Uzumaki, desanimado por no haber podido convencer a su "hermano"—. Ahora, cambiando de este tema a otro, me sorprende que aparecieras aquí, aún cuando te decía que vengas.

Kawaki se encogió de hombros sin intención de mirarle por la pena ajena de al final verse como si le hubiera caso. Su mirada se pasó ha una dónde todavía estaba Sumire en la otra habitación.

—Simplemente estaba aburrido, así que al final quise venir —se excusó—. Además, ¿te molesta que venga aquí como una persona normal?

Boruto parpadeó, suspirando cansado por los comentarios contradictorios que estaba notando en Kawaki.

—Eso no es lo que quise decir, es porque tú nunca sueles querer ser sociable y que de todas las pe–.

Se interrumpió cuando se dio cuenta de que el otro muchacho lo estaba ignorando.

—Oye, escúchame. ¿Qué estás mirando de todos modos? — Boruto fue siguiendo la mirada del otro, llegando a arrugar su expresión en confusión— ¿Esa es la delegada?

Kawaki se erizó. Tenía lo que fuera a tener que llegar a la conclusión del Uzumaki. No quería imaginar que fuera descubriendo que la ha estado viendo en casi la mayor parte del tiempo viéndola.

—Ah, se ve muy linda esta noche. Casi nunca le veía de esa forma cuando la veía en el salón. Bueno, nos vemos después, voy a ir a bailar con ella 'ttebasa.

—¡¿Qué?! Espera un minuto.

Desafortunadamente el rubio ya se había ido hacia la otra habitación y pronto estaba balanceando a una Sumire con la cara roja, sin respetar el ritmo de la música. Por si no faltar de que estaba siendo mareada por las vueltas del otro.

Con los puños cerrados, Kawaki trató de estar lo más calmado y controlar su ira hacia Boruto. Al fallar, volvió su atención al vaso. No fue suficiente para querer pasar a terminar con todo.

Había agarrado la misma botella en la que se servía para tomar toda entera. Su mente ya no podía fallar más de lo que estaba ahora mismo. Volvía a ver a la chica y seguía tan radiante como siempre, mucho más de lo que él había visto hace algunos minutos, como media hora, o incluso una hora. Ya no sabía muy bien en que tiempo estaba y solo se sentía mucho más mareado que antes.

Sus emociones estaban mezcladas y le era imposible de manejar todas a la vez, pero en verdad quería solucionar todo, así que se pensó que tal vez algo de agua podía ser más que suficiente.

Al pararse miró a Sumire que seguía con el baile con Boruto y por alguna razón esa vista se había ido expandiendo hasta hacerse más cerca y sin saber el curso de sus acciones él ya había estado cerca de ellos y de ella. Sorprendida por ser girada, Sumire sonrió de inmediato.

—Oh, Kawa–

Todo fue silenciado hasta su alrededor en cuanto presionó sus labios con los de ella y sin darle tiempo a que tuviera un saludo amigable o cooperativo.

Kawaki se encogió, alejándose cuando fue sosteníendo la mejilla roja de la chica. Miró confundido a la chica con la que, hace un segundo, había aplastado sus labios.

Su rostro estaba hecho un show, teniendo ese tono rojo y los ojos en forma de espirales que la hacían marear, lo cual tal vez sería por el alcohol que olía en el aliento del chico. Sumire se tocó los labios con ternura, sorprendida.

—K-Ka… ¡C-Cómo p-p-pudiste t-tú! M-Mi… Mi p-primero…

Balbuceó, incapaz de siquiera terminar una oración de lo que quería decir. Dándose la vuelta y huyendo. El resto de los demás no estaban más que sorprendidos por lo que acababa de pasar. No obstante, nadie había anticipado la llegada y ataque furioso de una de las amigas protectoras de Sumire, la cuál era Wasabi.

—¡Tonto!

El puño de Wasabi había chocado con su ojo, lo cual definitivamente llamó mucho más la atención de todos los presentes. Todo el cuerpo de Kawaki fue cayendo hasta el suelo hasta hacer eco por el impacto de la caída hasta quedar completamente fuera de si y sin reaccionar.

—¡Policía!

—¡Tenemos una escena de crimen!

Muchos gritaron y otros comenzaron a reír por tal acción y evento que acababan de presenciar.

Kawaki todo lo que pudo escuchar fueron solo el sonido de las burlas de lo que acababa de suceder y de sus acciones mal llevadas que él no quería haber hecho, hasta solo sabía que había empeorado todo.

Su conciencia al final se desvaneció hasta quedar inconsciente.

Habían pasado una hora desde que sucedió lo ocurrido y Kawaki ahora se encontraba en una de las habitaciones de la casa. Inojin se había ofrecido a que lo dejarán descansar en la habitación de invitados. No lo había hecho por mera amabilidad, sino más bien como recompensa por haber hecho que la fiesta se fuera animando más luego de lo que sucedió.

Por supuesto, Kawaki estaba con dolores de cabeza y un moretón en el ojo derecho. No le era posible aún irse hasta que esté mucho mejor, pero tampoco tenía intención de irse y que la gente lo vea. Esperaría hasta que todos se larguen de la y él se vaya al mero último, aunque también no le importaría en irse con Boruto, ya que era el único que al menos podía confiarle su estado.

—¿Es que nunca puedo dejar de hacer las cosas mal?

Se preguntaba mientras miraba el techo de la habitación, suspiró con pesadez, temiendo en los resultados de sus acciones y en como había hecho.

Tal debate mental había sido aplazado en cuanto oyó a la puerta de la habitación abrirse, y eso era lo que menos quería que pasara. Que lo vean en este estado sería lo más penoso y frustrante que tendría que soportar.

Sin embargo, la persona que no esperaba en ver que entrara era la misma Sumire. La misma chica que había salido corriendo luego de que él había hecho lo que hizo, y aún seguía ese momento atormentandolo.

—¿Cómo sigues? —ella fue la primera en comenzar hablar.

—E-Estoy bien… —no pudo evitar mirar para el otro lado por la mera culpa de lo que hizo.

—Me alegra escuchar eso…

El silencio se presentó y sin saber cuándo se rompería, los dos siguieron en lo suyo mientras Sumire se sentaba en una silla que estaba a un lado de la cama hasta quedar cerca de Kawaki. Por su parte, él no sabía que es lo que ella estaba haciendo, ya que no le estaba mirando, solo la nada era lo que veía, una nada que era básicamente una colección completa de videojuegos en una repisa que le pertenecían al Yamanaka.

—Disculpa por lo de antes.

—¡¿Qué?! —la volteó ver con el ceño fruncido.

Kawaki se mostró sorprendido ante tal declaración de la chica. ¿Por qué es ella quien se estaba disculpando? Él debería de hacerlo, no ella. Por mucho que adoraba esa amabilidad suya, también había un nivel de torpeza para las cosas.

Tenía un montón de cosas de las que quería decir y quejarse ante sus palabras, pero ella fue más rápida que él.

—Digo… Lo siento mucho por haber tenido que huir de esa forma —se puso nerviosa cerca de él, mientras pasaba sus manos en su mismo regazo como en señal de estar muy avergonzada—. Posiblemente no estabas en tus sentidos Kawaki-kun, así que, es posible que te haya hecho sentir mal…

Por mucho de lo que dijera en parte es verdad, también había cierta cosa que no sabía ella, y era de que él si había querido besarla, pero inconscientemente lo había hecho por haber estado borracho.

Observó detenidamente la expresión de la chica, y en efecto, ella tuvo una sonrisa reconfortante a la que le decía que todo estaba bien y que le perdonaba.

Esa expresión no era para nada de su gusto por la culpa que tenía.

—Lo siento. —dijo.

—Vamos, no tienes que disculparte por eso. Ya se que to–.

—No, lo que me refiero es que lo siento por que pienses eso —contestó Kawaki hasta verle la cara pero de forma insegura si había caído en la mejor decisión—. La verdad es que, yo si quería hacerlo.

En cuanto terminó de decir lo que quería transmitir, Sumire se quedó atónita cuando lo oyó. Su cabeza empezó a divagar entre muchas cosas, y la mayoría se trataba de Kawaki. Por supuesto, ella había llegado a la conclusión de que si lo que decía era verdad y la pura verdad, entonces él tenía esa intención con ella.

¿Acaso tenía sentimientos hacia ella? ¿Ese era su objetivo cuando lo vio llegar a la fiesta de hoy?

Varias cuestiones las tomó en cuenta, pero todas no servían de nada por pensar una cosa al final. Todo había sido a favor de él y solo de él.

—¿K-Kawaki-kun… acaso te gusto?

Esa pregunta por mucho que él no quisiera en revelarse tanto su lado blando, tampoco tenía por hacerlo en frente de ella. Suponía que esa debía ser uno de los síntomas por estar enamorado de alguien.

—Por supuesto, y eso pasó desde que tenía intención de acercarme hacia tí. —dijo con determinación.

Sumire había vuelto a tener esa clase de ojos espirales que tuvo hace una hora cuando él la había besado; conmocionada, confundida, paralizada, temblorosa. Tantas cosas, pero aún así no sabía que hacer.

—Awawa… P-Pero, Kawaki-kun yo me gusta alguien más. —declaró tratando de quitar el calor de su cabeza que ya estaba roja.

La forma en como ella actuaba por los nervios y la timidez de verle a la cara le hicieron hacer que ame más a esa chica con todo lo que tenía. No tenía ni idea de cómo actuar realmente hacia alguien que te guste, pero no le importaba. Todo lo haría a su modo.

—Eso no me importa —se levantó de la cama y se acercó a ella hasta tenerla muy cerca, tanto que se le haría imposible escapar de él—. Solo basta para que veas que soy mucho mejor que esa persona.

—P-Pero… No puedo, yo… ni siquiera no nos hablamos mucho. —balbuceaba Sumire con los ojos fijos en los de él.

—Por eso quiero empezar hablar contigo.

Nuevamente el rostro de la chica estaba mucho más rojo de lo normal, y sus ojos se habían nublado de la confusión, hasta que de su mano había sacado una bolsa de hielo que lo fue dirigiendo hacia su ojo morado.

—¡N-No Kawaki-kun! —gritó con menor medida para que no la oyeran.

El frío hizo despertarlo aún más de lo que ya estaba, pero también no tardó tanto en volver en si a sus sentidos completos. La temperatura se le había bajado por el hielo en la parte donde había impactado.

Comprendió en como a pesar de todas las molestias que había ocasionado hacia la chica, no dejaba de tener un corazón bondadoso hacia todo aquel que lo necesitara.

—En serio que no dejas de ser tu. —dijo.

—¿A qué te refieres con eso? —preguntó la Kakei, incapaz de verle a la cara.

—Lo que digo es que me gusta eso de tí.

—"De pronto es diferente él." —pensó ella con su sonrojó un poco más avivado de lo habitual.

—Perdón si te hago poner incómoda, pero yo nunca he hecho estas cosas, así que lo hago a mi manera. —le sostuvo la mano sin dejar de mirarla.

—¿A tu manera?

—Si, por eso yo… —dijo mientras se iba acercando a ella para presionar sus labios con los suyos.

—¡Idiota! —gritó muy avergonzada sin dejar de ponerse inquieta por las palabras dulces del chico.

Se apartó en seguida y por accidente se golpeó la cabeza contra la pared. No podía soportar mucho y se fue largando de la habitación. Kawaki sostuvo la bolsa de hielo hasta presionarla con su hoja que tenía el moretón.

Esto no era lo que tenía en mente con tratar de ser más cercanos al principio, pero tampoco le desagradó en que al final este fuera el resultado de sus acciones. Salió ganando a fin de cuentas.

Solo deseo tener una nueva oportunidad a partir de aquí, en donde él aprovecharía cualquier momento para hacer un avance con ella.

—Ahora que lo pienso, no se dónde estudiará para la universidad…

FIN

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Nota: Bueno, esto da por terminado este One-shot del KawaSumi. Realmente cómo dije antes, esto era muy diferente a como yo estoy acostumbrado a escribir, ya que era de un shipp que no estoy muy a favor, pero aún así no significa que me desagrade.😁

Aún así, este One-shot me ayudó a tener un enfoque muy diferente para escribir cosas para mis fanfics y otro que estoy planeando hacer para un futuro próximo —pero antes terminar los que tengo pendientes—, así que me da gusto tener experiencias nuevas.

Un saludo a LinnetHyuga_499, quien fue la que hizo posible que hiciera este reto, y espero que te haya gustado.😄

¡Un saludo a todos y nos vemos!

¡Sayo!

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