17
"¿Le gustaría una bebida?" ofreció la recepcionista.
"No."
"¿Está segura?"
"Sí."
"¿Una revista o algo?"
"No, gracias…"
"¿Algo de comer?"
"No, gracias…"
La recepcionista suspiró y se rindió. "Bien… sólo oprima el botón al lado de la cama si necesita algo." Ella salió de la habitación de visitantes, dejando sola a Kagome. Sólo se sentó en la cama y cerró sus ojos, intentando bloquear la cantidad de sangre que había visto. Pero cada vez que cerraba sus ojos veía toda la escena en la cocina en sus párpados. Fue forzada a abrirlos nuevamente y miró vacía la pared… y aún toda la sangre parecía manchar su visión.
¿Por qué no podía haber sido una chica normal, como su abuelo siempre quiso…? Por qué tenía que involucrarse con agencias secretas del gobierno y espías y… y con Inuyasha…
Su corazón dolía tanto que pensó que realmente le pasaba algo malo físicamente. Nunca se había sentido así de mal. Ni cuando su abuela había fallecido.
Kagome rodó para estar bocabajo en la cama. Su mejor posición para pensar, como resultó. Media hora después de encontrar la nota había ido a una cabina telefónica (porque el de la casa había sido destrozado) y llamó al número privado del Agente Sesshomaru. Había arreglado para que un escolta la llevara directo a la agencia… y todo fue hecho sin que Naraku lo descubriera.
Por supuesto… no había llegado con evidencia real de que esto fuera hecho por Naraku… pero al menos probaba que en lo que sea que estuviera involucrada, era muy serio. Así que ahora había sido metida en esta habitación y sólo tres personas sabían que estaba aquí - la recepcionista, Sesshomaru y el hombre que la había recogido de la cabina para traerla aquí.
Kagome suspiró… Sesshomaru creía que ahora Inuyasha estaba muerto… era eso o la sangre le pertenecía a Yashira Koshi, quien estaba muerta. Estaba segura que al menos uno de ellos estaba muerto. No era una consoladora idea.
¿Cuánto tiempo estaría aquí? ¿Un día? ¿Una semana? ¿Hasta que Naraku lo descubriera y enviara un par de asesinos tras ella?
De repente la puerta se abrió y la Agente Kagura entró. Kagome se giró para mirarla, insegura de si podía confiar en esta mujer o no.
Kagura asintió en saludo. "Escondiéndote de Naraku?"
Kagome no respondió.
"El Agente Sesshomaru quiere verte en su oficina. Confía en que te lleve allá segura." La Agente Kagura mantuvo abierta la puerta para ella.
Kagome sólo titubeó por unos momentos antes de levantarse lentamente y permitirle a la mujer llevarla fuera de la habitación. Se movía sorprendentemente rápido… pero Kagome no tenía la energía para moverse así de rápido.
"Vamos, Srta. Higurashi… si alguien la ve entonces Sesshomaru no estará feliz." Kagura agarró su brazo gentilmente para hacerla mover. "Ni siquiera el joven de los sándwiches está permitido a verte aquí."
Kagome rápidamente se dio cuenta que Sesshomaru no quería confiar en nadie, así que dejó que Kagura la moviera más rápido, pasando por corredores más pequeños y lejos de las áreas concurridas. Finalmente llegaron a la oficina de Sesshomaru y entraron sin llamar. Los ojos de Kagome cayeron inmediatamente en el visitante con Sesshomaru en la habitación.
"Srta. Higurashi… permítame presentarle a nuestro pequeño informante." Dijo Sesshomaru calmado y señaló al joven ante él. "Él es-"
"Kouga." Jadeó Kagome en shock.
Kouga asintió.
"Por qué… ¿por qué estás aquí?" Kagome miró alrededor. "¿Pensé que te controlaban?"
"Realmente nunca dijeron 'sin defectos'. Así que asumo que puedo ser defectuoso si quiero." Dijo Kouga con una seca sonrisa. "Sé lo que le pasó a Inuyasha."
"¡¿Qué?!"
"Por favor - si se sientan." El Agente Sesshomaru despidió a Kagura con un movimiento de la mano y Kagome se sentó, sintiéndose como si estuviera por explotar con la cantidad de preguntas que tenía para Kouga.
"Srta. Higurashi… ¿presumo que conoce a Kouga de antes?"
"Sí."
"Entonces ¿sabes lo que es?"
"Es uno de los experimentos… ha sido creado de un lobo." Dijo Kagome rápidamente y miró a Sesshomaru. "¿Ve? ¡Es prueba viviente de que estaba diciendo la verdad!"
"Lo sabemos. Kouga nos ha explicado todo." El Agente Sesshomaru inhaló profundamente antes de dejarlo salir lentamente. "Enviamos un agente a los laboratorios hace poco y regresó recientemente diciendo que ha inspeccionado cada centímetro del instituto y no encontró nada. Lo cual es divertido porque fue en cubierto."
"Es un infiltrado." Dijo Kouga simplemente.
"No podemos estar seguros. Así que vamos a tener que enviar a alguien que tenga un alto pase de seguridad y conozca el camino." Dijo el agente. "Kouga conoce su camino y tú Kagome… te pareces mucho a cierta mayor Kikyo."
"Ya se ha hecho." Dijo Kagome cortamente - estaba más ansiosa de averiguar qué le había pasado a Inuyasha y a su madre.
"Eso fue antes… aparentemente han elevado la seguridad desde la última vez que intentaste infiltrarte, como dice Kouga, y necesitas más que pasar la similitud para entrar ahí."
"Necesitas códigos, tarjetas, huellas digitales, muestras de sangre y escaneo de retina para entrar en lo más profundo de la base donde está toda la evidencia." Le dijo Kouga.
"Queremos que vayas allá, con una cámara y micrófono y puedas transmitir la información que recibes tan pronto como la encuentres. Estaremos aquí, mostrándole todo a los superiores - salvo por Naraku - y si nos muestras lo que necesitamos ver entonces organizaremos un ataque de toma en la isla."
"Eso es genial." Kagome frunció. "Pero… qué hay de Inuyasha."
Sesshomaru miró a Kouga y asintió. Kouga miró intranquilo a Kagome, preocupación en sus ojos por ella. "Ha sido recapturado… como su madre. La Sra. Koshi está en fila para ser ejecutada e Inuyasha ha sido llevado a aislamiento después de matar a uno de los hombres que lo capturó."
"¿Entonces la sangre en la casa…?" Susurró Kagome.
"Pertenece a uno de los hombres de Naraku."
Kagome suspiró aliviada.
"Pero… no luce muy bien." Continuó Kouga. "Tan pronto como lo vi en aislamiento decidí que suficiente era suficiente… y vine aquí."
"¿Qué le pasa en aislamiento?" Kagome quería saber. Medio temía por la respuesta.
Kouga estuvo por responder antes de que Sesshomaru lo interrumpiera. "Es mejor dejar eso sin decir… será liberado de ahí muy pronto si tienen éxito."
"Oh…" Kagome frunció levemente.
"Mientras tanto, Kouga ha ofrecido enseñarte cómo actuar más como la Mayor Kikyo y mientras tanto, tendré unos agentes de confianza trabajando en darte los códigos y los pases de seguridad que necesitarás para pasar por el instituto."
"Está bien…"
Pero no podía evitar preguntarse qué le pasaba a Inuyasha.
"Lo siento señora pero no me queda puré de patatas."
"Está bien, querré las galletas entonces-"
"No Kagome!" suspiró Kouga. "Si quieres pasar como Kikyo - ¡tienes que actuar como ella! Kikyo nunca aceptaría que le negaran algo."
"¿Porque es una mocosa malcriada?" Supuso Kagome.
"Bien hecho." Kouga sacudió su cabeza. "Bueno… desde arriba. Lo siento señora pero no me queda puré de patatas."
"¿Estás seguro que le gusta las patatas?"
"Sólo… ¿continúa con esto?"
"Uh - ¡eso es inaceptable! ¡Debo tener puré de patatas! Ve a una granja y trae unas en este momento y tritúralas y sírvelo fresco - o ¡te despediré!" ella estaba peleando y se sorprendió totalmente cuando Kouga dijo-
"Está bien. Ahora vamos a trabajar en su caminar." Dijo Kouga. "Recuerda - siempre camina con un pie al frente del otro - nunca se apresura - y cuando se para sólo se para."
"¿Así?" Kagome hizo un camino tembloroso por la habitación y luego se detuvo para pararse.
"Mm… la caminada estuvo bien - pero es más estable que eso. Y tienes que pararte firme - no perezosa. Y tampoco mires tus pies cuando lo haces."
"Maldición, eres un tirano…"
"¿Qué?"
"Dije que necesito un neumático." Lo miró significativamente.
"Y esto se pega en tus dígitos así…" comentó el doctor mientras esparcía un líquido pegajoso sobre sus dedos y comenzaba a presionar la piel falsa con las huella digitales de Kikyo sobre la suya. "Deben durar por unas buenas veinticuatro horas… ahora… estos son los contactos que tendrás que usar - grisáceos."
Kagome recibió todo esto mientras se sentaba en la cama de hospital.
"Tendremos que formar tus cejas un poco diferente… las suyas son un poco más forzadas en un frunce." Comentó Kouga tras el doctor.
"Y una marca de nacimiento va en tu codo… y un lunar justo bajo tu oreja izquierda…" el doctor tachó de la lista. "También tengo que darle una cicatriz bajo su mentón y… cortar un poco su cabello."
Kagome palideció.
"¡Bien! Y la cara pálida es perfecta." El doctor juntó sus manos. "No creo que haya algo más que necesitemos cambiar."
"Su aroma." Habló Kouga.
"¿Qué pasa con eso?" dijo Kagome defensiva.
"Tienen perros rastreadores en la entrada - podrán distinguir un aroma extraño del de Kikyo en un instante."
"Bueno… no sé qué podamos hacer sobre eso." El doctor frunció.
Kouga buscó en su bolsillo y sacó una pequeña botella de perfume. "Flor Nocturna. Ese es el aroma que usa. Cubre su propio aroma y debe cubrir el tuyo. Olerás exactamente como ella."
"Vaya… eres listo." Kagome tomó la botella. "¿Dónde la conseguiste?"
"La saqué de su cartera cuando no estaba mirando. También tomé su tarjeta de seguridad e hice una copia para ti. Sesshomaru la tiene y la Agente Kagura está esperando para darte los códigos de seguridad para memorizarlos."
Kagome cerró sus ojos brevemente, esperando que pudiera cumplir con todo esto. Era una gran misión… de las grandes ligas… y las vidas de cientos estaban dependiendo de ella para hacerlo bien. Si fallaba entonces no sólo los perjudicaría, sino a ella también.
Había mucho sobre los hombros de una torpe joven de dieciséis años.
"¿Estás segura que quieres hacer esto?" Preguntó el Agente Sesshomaru por lo que pareció una centésima vez mientras permanecían en la playa con Kouga preparando el bote para cruzar el agua. "No es tu responsabilidad. Siempre puedes regresar a casa si lo deseas."
"Es mi problema ahora. No puedo ir a casa segura hasta que este instituto caiga en llamas." Dijo Kagome firme. Además… no podía abandonar a Inuyasha… no ahora… ni nunca…
Sesshomaru suspiró y le alcanzó un pequeño audífono que encajaba en su oído. "Esto es para que puedas escuchar nuestras instrucciones y comunicarte con Kouga. La insignia de tu chaqueta tiene la cámara y el micrófono. NO la dañes."
"¿Porque entonces no recibirías la información que necesitas?"
"No. Porque cuestan dinero." Él sacudió su cabeza y se alejó. "Ahora fuera de aquí."
Kagome asintió y se apresuró hacia Kouga y el bote. "¿Listo para irnos?"
"Sólo después de que reparche esos huecos."
Kagome lo miró y él sonrió. "Sólo bromeaba, vamos."
El viaje fue rápido y cuando alcanzaron la isla se alejaron del muelle y fuera de vista. Kouga encendió su propio micrófono, cámara y audífono. "Iré primero y tú espera aquí en el bote hasta que me asegure que Kikyo no representa un problema."
"¿Por qué medios?" preguntó Kagome sospechosa.
"Sólo la amarraré y la encerraré en un gabinete o algo y luego te diré cuando sea seguro venir." Él se alejó en la noche y Kagome se sentó, abrazada y fría en el húmedo bote, escuchando el agua estrellarse contra el costado.
Sólo quince minutos después escuchó una estática en su oído y saltó. "Está asegurada. Puedes venir ahora."
Kagome salió del bote y comenzó a hacer su camino hacia el paso que conducía hacia la entrada. Ahí aún había dos guardias apostados en la entrada, pero ahora tenían dos perros en correas. Dos enormes pastores alemanes.
"¿Nombre?" preguntó un guardia con aburrimiento cuando llegó.
"Mayor Kikyo."
"Extienda su mano." Kagome obedeció sin mucha demora y les permitió colocar su mano en un escáner. Kagome esperó ansiosa. Si había un sólo dígito mal en su mano entonces la atraparían.
"Bien… adelante." El guardia le permitió pasar y los perros la olfatearon un momento pero reconocieron el aroma de su rico perfume.
Kagome respiró profundamente y se movió hacia las puertas de la base. Ahí, le hicieron un escaneo retinal de su ojo… antes de permitirle entrar sin preguntas.
Todo estaba saliendo fluidamente. Ahora todo lo que tenía que hacer era actuar como si fuera una Kikyo promedio y se dirigió a hacer sus cosas. Así que caminó alrededor sin rumbo por un buen cuarto de hora. Hubo un crujido en su oído antes de que el Agente Sesshomaru hablara. "¿A dónde vas?"
"No lo sé." Dijo ella casualmente. El científico pasándola le dio una extraña mirada y ella lo miró. "Qué, estoy hablando con las voces en mi cabeza, ¿tienes algún problema con eso?"
Él sacudió su cabeza rápidamente y continuó. Kagome se felicitó en silencio por hacer una buena imitación de Kikyo, y continuó haciendo la elegante caminada que había perfeccionado durante la última semana.
"Bien, esto es muy interesante y todo, pero no hemos visto mucho para sugerir que su teoría es correcta, Srta., Higurashi." Le dijo Sesshomaru sarcástico.
Kagome atrajo la atención de otro científico. "Discúlpeme, sabe dónde está detenida Yashira Koshi?"
"Sí, seguro… por el corredor, segundo giro a la izquierda, habitación treinta y uno." Le dijo el científico.
Kagome no sonrió como lo haría normalmente cuando daba las gracias y se dirigió en la dirección que le había mostrado. Por el corredor y dos giros a la izquierda después encontró la habitación… o más como la celda…
Sacó su tarjeta y la deslizó por el dispositivo en la cerradura antes de abrir la puerta y deslizar el seguro manual. Adentro estaba una mujer pálida y traumada… definitivamente era la Sra. Koshi. Ella miró a Kagome y resopló resentida. "Oh, eres tú de nuevo."
"No - soy Kagome." Ella se apresuró al lado de la mujer quien resopló muy a la Inuyasha.
"Me engañas dos veces y soy la tonta." Respondió ella.
"No, en serio - la agencia a la que me llevaste está ayudándome."
"Pruébalo." Yashira la miró escéptica.
"Um… me tiraste la puerta en mi cara cuando aparecí la primera vez con Inuyasha." Kagome sonrió. "Resiento eso, sabes."
"Dios mío… cómo entraste… t-tienes que salir de aquí antes de que también te atrapen." Ella tomó a Kagome firme por los hombros. "Sálvate, niña."
"Tengo que salvarte y a Inuyasha primero."
La mujer lució dolida. "Es muy tarde… lo tienen en aislamiento… nada puede liberarlo de ahí… vete…"
Kagome se levantó y caminó hacia la puerta. "Regresaré por ti antes de irme, ¿de acuerdo?"
"Sólo vete y no regreses. No te eches así a los perros."
Kagome no quería escucharla más… sólo en caso de que fuera convencida por el argumento de Yashira. Así que continuó, intentando encontrar evidencia incriminadora.
De repente un hombre la detuvo en el corredor. "Mayor Kikyo, he estado buscándola - pensé que quería venir a ver el espécimen tres-dos-nueve."
"¿Tres-dos-nueve?" Dónde lo había escuchado antes.
"Es un descubrimiento interesante, venga, señorita." Él se alejó y Kagome lo siguió, cuidadosa de no apresurarse en una forma no-Kikyo. La llevó a una oscura habitación llena con otros científicos y doctores - básicamente todos en bata blanca.
Y la habitación estaba oscura por una razón porque todos parecían mirar a través de una ventana oscura a una habitación más iluminada. Era una - tipo espejo, era de seguro. Kagome se detuvo cerca al frente y miró por la ventana curiosa. Había hombres en traje militar y armas tranquilizadoras posicionadas alrededor de la habitación… pero no sin razón aparente… desde que el espécimen no había llegado todavía.
De repente una brisa rodeó la oscura habitación cuando una puerta en la habitación brillante se abrió y dos hombres en batas blancas entraron, seguidos por Inuyasha en ropa de algodón blanco, y siendo empujado por un enorme hombre quien tenía un retorcido agarre en su hombro que tenía que ser doloroso… pero Inuyasha miraba vacío. El aliento de Kagome se atascó en su garganta ante la vista y escuchó un crujido leve en su oído, pero nadie habló.
Inuyasha fue sentado en una silla, aún un poco vacante para ser normal, y los dos doctores comenzaron a pegar electrodos en sus sienes y manos.
Kagome sólo pudo quedar boquiabierta en shock y horror. ¿Qué se supone que haga ahora?
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