12

Para cada nuevo experimento que era programado, se hacía mucho esfuerzo para hacerlo comenzar. No era sólo un caso de tener una mami y un papi que se amaran mucho… era mucho más complicado que eso. En el caso de Inuyasha - los genes de perro que tenían que ser añadidos a los genes humanos para crear el AND cruzado era más difícil que hacer un bebé en la forma tradicional. Porque para comenzar necesitabas perros para llenar los vacíos donde los genes habían sido removidos de las cadenas de AND humanas.

La lista total de padres eran dos madres perro biológicas, un padre humano biológico - dos madres humanas más… antes hubo una madre que no estaba emparentada con Inuyasha de ninguna manera. La madre putativa.

Usualmente la madre putativa era joven, quien necesitaba el dinero porque venían de un pasado pobre. Y en el periódico, el puesto como madre putativa, era menos que informativo de lo que realmente querían decir. Porque, para comenzar, olvidaban mencionar que la joven sería sustituta para un experimento genético que podría salir mal y matarla en cualquier punto durante el embarazo… y también olvidaban mencionar que no le permitirían salir de las instalaciones por nueve meses. Así que la madre de Inuyasha probablemente no tuvo idea de en lo que estaba metiéndose cuando aplicó para tomar parte en un estudio científico en una isla lejos de la costa en aguas internacionales.

"¿Bueno, qué pasa después de que el niño nace?" Le preguntó Kagome tranquilamente mientras permanecían sentados en la sala de caldera.

"No sé qué le pasó a mi propia madre, pero he visto lo que le pasa a los recién nacidos." Dijo él tranquilamente.

"¿Qué?"

"Los mocosos son tomados y llevados a una sala de incubadoras o a un retén y la madre es expulsada de la isla con su dinero y una advertencia de no decirle a nadie lo que pasó." Él ladeó su cabeza. "Una vez escuché un rumor de que una madre sustituta fue a la policía tan pronto como llegó al continente… y por alguna desgracia fue herida en la cabeza por accidente."

"¿Por la policía?" su garganta se contrajo cuando asintió.

"Esas personas están sobre la ley común… están en la cima de la cadena alimenticia. Nadie puede decirles qué hacer o callarlos." Inuyasha suspiró.

"Pero esa era la policía local, ¿verdad?" Kagome se movió levemente para encararlo. "¿Qué si fuéramos a las oficinas de la policía en Tokio donde su poder no puede haberlos alcanzado?"

Inuyasha la miró, inseguro de lo que quería decir.

Kagome lo intentó de nuevo. "¿Qué si encontramos a tu verdadera madre y la llevamos a hablar con la policía en Tokio sobre lo que pasó? Entonces la policía sabría que algo pasaba con las instalaciones de ingeniería genética en la isla e irían a investigar. Y cuando descubran la verdad todo será sacado a la luz." Ella juntó sus manos. "¿Soy un genio o qué?"

"Un problema." Dijo Inuyasha.

Sintiendo que estaba por arruinar su plan ella frunció. "¿Qué?"

"No conozco a mi verdadera madre. No conozco su nombre, donde vive, cómo es, cuántos años tiene, o de dónde viene. Sólo la vi una vez y eso fue cuando estaba naciendo."

"Oh…" Kagome frunció. "¿Pero los laboratorios de donde vienes no guardan registros y fichas de todas las madres sustitutas, para asegurarse de que ninguna hable?"

"Supongo… pero todos los archivos y registros están en la oficina del jefe." El frunce de Inuyasha se arrugó levemente ante un leve recuerdo. "Y no voy a regresar allá."

"No te obligaría." Ella tocó su hombro levemente. "Y no es como si pudiera entrar allá, tomar los archivos, luego salir."

"Creo que tendré que pensar en esto." Dijo Inuyasha lentamente.

"Sí… mientras tanto… puedes quedarte aquí pero tienes que ser real, realmente silencioso, ¿de acuerdo?"

"¿De qué hablas? Siempre soy silencioso."

"¿De dónde sacas eso?"

"¡NO! ¡De ninguna forma!" Inuyasha atravesó la sala mientras Kagome se sentaba tranquilamente en el sofá mientras Kouga permanecía en la puerta, observando a Inuyasha entre ojos fruncidos.

"Yo la protegeré. Ella no estará en peligro mientras esté conmigo." Dijo Kouga lentamente.

"¡El día que esté a salvo contigo es el día en que me crezca una cola de mono!" Espetó Inuyasha, mirándolo.

"¡Podría pasar perro apestoso!" Gruñó Kouga.

Sin aviso, Inuyasha se abalanzó hacia Kouga y ambos jóvenes cayeron al suelo. Kagome entró en acción y retiró a Inuyasha de Kouga con una asombrosa fuerza por la parte trasera de su camisa. "¡Ustedes dos actúan como de cinco años! Deja en paz a Kouga!"

"¡¿Por qué estás defendiéndolo?!" Espetó Inuyasha.

"Porque le gusto más." Sonrió Kouga.

"Porque lo lastimarás." Dijo ella simplemente, ganándose una arrogante sonrisa de un joven y gruñido del otro. "De cualquier forma… creo que el plan de Kouga es mejor que el tuyo."

"¿Qué pasa con volarlo?" Se quejó Inuyasha.

"Primeramente tenemos que conseguir los explosivos - los cuales exactamente no están en oferta. Y segundo, ¿qué hay de todas las personas que queden atrapadas en la explosión? Tercero, cómo se supone que vamos a plantar las bombas y cuarto, qué hay de todos los registros que necesitamos para-"

"De acuerdo, ¡de acuerdo! No tienes que mostrarme tanto." Refunfuñó Inuyasha.

"Kouga me cuidará. Además… ambos piensan que me parezco mucho a esta otra chica… creo que debe funcionar." Kagome asintió firmemente. "Todo lo que tengo que hacer es entrar ahí, tomar los archivos de… la oficina del… Sr. Naraku y luego hacer el escape como lo planeé."

Inuyasha giró sus ojos.

"Nadie la cuestionará. Ellos respetan mucho a Kikyo." Kouga se levantó y se sacudió el polvo.

Kagome juntó sus manos con el trato hecho. "Bien… sólo dime cómo dirigir y actuar como ella y estaré bien."

Kouga asintió y comenzó a irse, sorprendiéndolos a los dos. "Voy a ir a la tienda a traer algunas cosas para ti. Podemos irnos esta noche."

Kagome abrió su boca para decir algo tras él pero la puerta cerrándose le dijo que se había ido. Inuyasha sonrió. "Mira eso… corre con su cola entre sus piernas."

"No sé por qué lo odias tanto… está ayudándote mucho, sabes." Le recordó ella.

"No, él está ayudándote." Inuyasha frunció mientras se levantaba y caminaba hacia la ventana para revisar que realmente se hubiese ido. "Maldito lambón…"

"No puedes detenerme de ir. Porque lo hacemos para liberarte." Le dijo Kagome seriamente. "Entonces encontramos a tu madre y vamos con las verdaderas autoridades con toda la evidencia."

Nada de lo que dijera realmente lo consolaría en que absolutamente no había nada entre ella y Kouga. El molesto contacto cuando regresó con ropa acorde a Kikyo fue un poco sospechoso. Y las pequeñas sonrisas que compartía con él también estaban llevando al borde sus nervios.

Para cuando Kagome estuvo lista para irse fue todo lo que Inuyasha pudo hacer para detenerse de despedazar al lobo. Lucía hermosa… con su cabello recogido y arreglado, un par de gafas y un traje al cuerpo con falda y tacones. ¿Y ella iba a estar con Kouga en un estado como ese?

Inuyasha decidió que tenía que tener una charla con Kagome cuando regresara.

"Buenas noches, Mayor Kikyo."

Kagome miró al guardia que estaba paseando mientras entraba y le daba un pequeño saludo escabulléndose por las puertas, a unos pasos detrás de Kouga. Iba a ser más fácil de lo que había pensado. Y aparentemente las personas por aquí RESPETABAN a Kikyo para quitarse de su camino tan rápidamente. Todos inclinaban sus cabezas educadamente mientras pasaba, y era enervante.

Kouga la llevó por los similares pasillos blancos que parecían descender con cada vuelta. Estaba concurrido con doctores, científicos y agentes militares. Tanto como podía ver, era la única mujer y se sentía como un adolorido pulgar en una falda de vestir. Estaba agradecida de que Kikyo no fuera una agente mujerzuela.

Kouga se detuvo cuando alcanzaron una intersección donde su corredor se dividía en dos caminos. Tuvo que hablar tranquilamente para que nadie pudiera escuchar. "A la izquierda están los laboratorios y a la derecha las oficinas. Ve por la derecha hasta que llegues al final donde está la oficina con una placa diciendo 'Dr. Naraku'."

"Dr. Naraku…" Kagome mordió su labio, luchando por mantener la adrenalina a un mínimo. "¿Qué si él está ahí?"

"Entonces pensará que eres Kikyo tralizando más búsquedas para encontrar a Inu y no-"

"Su nombre es Inuyasha." Interrumpió ella.

"Él pensará que estás investigando y te dejará sola." Él comenzó a irse por la izquierda.

"¡Espera! ¿A dónde vas?" llamó ella de repente y se detuvo para mirar atrás.

"No puedo ir a las oficinas hasta que me llamen. Tienes que ir sola… y te advierto… a Naraku no le gustan las mujeres… o Kikyo…"

Kagome lo observó irse, notando que a donde iba parecía estar lleno de esas personas en batas blancas de laboratorio. Hacia las oficinas, muchas más personas estaban vestidas en uniformes militares o trajes formales, como ella.

Nerviosa, pero rápidamente, comenzó a bajar por el corredor hacia la derecha, revisando cada puerta para encontrar la que necesitaba. Fue muy obvio cuando encontró la correcta porque era la más grande, era la mejor y mayormente con paredes de vidrio y cortinas.

Se detuvo en la puerta y miró la placa. Definitivamente era la correcta. La oficina del jefe.

"Srta. Kikyo." Un hombre asintió mientras pasaba y ella asintió en respuesta. Cuando se fue completamente golpeó en la puerta. No hubo respuesta así que golpeó de nuevo, un poco más fuerte con un poco más de coraje.

Aún no hubo llamada desde adentro así que abrió la puerta y entró.

Las luces estaban encendidas en la enorme oficina, y a lo largo de las paredes en cada lado habían filas de archivadores hechos de cedro y del lado opuesto había un enorme escritorio con un vidrio y más puertas de vidrio tras él y una silla muy acolchada. Por un momento estuvo tentada a intentar salir, antes de recordar que estaba en una misión que no quería alargar por más tiempo. Además, Kouga le había advertido que la verdadera Kikyo podría aparecer en cualquier momento. Aparentemente, no le tomaba mucho a esa chica ir a los salones de belleza para hacerse su manicura semanal.

Ella cruzó la alfombra roja hacia los gabinetes a su izquierda y escaneó todo buscando la letra M. Encontró el archivador y comenzó a escarbar por el primer cajón buscando por 'madre'. Infortunadamente eso no fue de mucho uso así que comenzó a mirar por la S como en 'madre sustituta'.

Ella encontró la S y sus ojos se ampliaron incrédulos. No sólo era un sólo archivador destinado a todo que estaba bajo la S - sino que también había dos archivadores completos destinados a 'madre Sustituta'. Fue directo por el primer cajón e inmediatamente fue confrontada con docenas y docenas de nombres de toneladas de mujeres. Cada mujer tenía su propio archivo que al menos era de un centímetro de ancho. Sólo para ver contra lo que estaba levantó un archivo al azar y escaneó la portada. Había una foto, un nombre, una dirección y la fecha de cuando fue embarazada. El año 1985. Tragó cuando vio que el experimento había fallado y el infante y la madre habían muerto.

Otro archivo al azar fue un poco más aterrador. La madre y el infante habían sobrevivido al embarazo, pero sólo dos días después del nacimiento la madre había muerto y al frente del archivo había un gran sello rojo diciendo 'TERMINADO'.

"Ouch…" murmuró ella.

Ahora… todo lo que tenía que hacer era encontrar a la madre de Inuyasha. Lo cual no iba a ser fácil porque no conocía el nombre de esta mujer y no habían sido clasificados bajo el nombre de sus infantes.

Le tomó una hora escanear por todo el contenido de dos archivadores y para entonces había descubierto muchas mujeres que habían sido sustitutas para híbridos perro… y muchas de esas habían sido clasificadas como caninos. Había veinte archivos en total que tenía la posibilidad de ser la madre de Inuyasha… así que iba a jugar seguro y llevarlos todos. Esperanzadamente su madre sería una de las que aún estaban vivas… o al menos fuera de los institutos mentales donde habían sido encerradas una horrible cantidad de ellas.

Ella guardó las cuatro pulgadas de archivos en su bolsa y se levantó de donde había estado sentada en el piso y comenzó a cerrar los archivadores. De repente, voces se elevaron desde afuera mientras las personas parecían detenerse en la puerta y de repente se apresuró para regresar el exceso de archivos en los cajones, sin molestarse en revisar si estaban en el lugar correcto. ¿Dónde estaban esos superpoderes cuando los necesitaba?

La puerta se abrió y cerró el último cajón y se alejó de ellos para que nadie sospechara de ella.

Un extraño hombre de mediana edad en un traje entró y le frunció. "Entrando sin invitación, veo." Dijo él malicioso.

Ella sospechó que este era Naraku. "Lo siento, pensé que esperaría aquí por ti porque… estaba frío en el corredor…"

Él la miró como si fuera una nube de polvo y comenzó a moverse hacia su escritorio. "¿Qué quieres?"

"Yo… quería…" realmente apestaba en excusas al descubierto, así que ubicó algo al lado de su escritorio. "¡Tu lámpara!"

"Quieres mi lámpara." Él se sentó en su silla y la miró planamente.

"Bueno… en realidad, q-quería saber de dónde la sacaste… es tan…" ella la miró. "Lamparosa… y… simple… ¿dónde la compraste?"

"Una palabra. Ikea." Ella podía haber jurado que su labio se curvó con disgusto. Aquí estaba un hombre que tenía serios problemas de relaciones en el pasado. "Ahora fuera antes de que te despida."

"Sí, señor." No había nada que le hubiese podido gustar más ahora que ser echada. Y salió de la oficina antes de que pudiera cambiar su opinión.

Fuera de la oficina y por el corredor, comenzó a preguntarse cómo se supone que iba a regresar al continente y a Inuyasha. Kouga tenía las llaves del bote que él y Kikyo usaban, y no estaba por ningún lugar en el momento presente.

Miró su reloj y se detuvo en la intersección donde lo había dejado. Miró de un lado a otro por el corredor y palideció rápidamente. Viniendo por donde ella había llegado estaba otra mujer… una que lucía inusualmente familiar…

"Oh cielos…" intentó mantener su cabeza gacha y se mezcló en la multitud… pero era la única con un par de piernas así que sobresalía y observó con creciente horror cuando la verdadera Kikyo la ubicó, frunció, y comenzó a caminar hacia ella.

"¿Quién demonios eres tú?"

"Soy Kikyo. ¿Quién demonios eres tú?" respondió Kagome, intentando igualar la confusión de la otra chica.

Kikyo de repente se vio como si entendiera. "Eres Higurashi, verdad." Cruzó sus brazos y suspiró. "Creo que es mejor si vienes conmigo, espía."

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