Capitulo 7
Regalo por haberme tardado en actualizar <3
*No*
Todos se miraron sonriendo, excepto Aaron que había regresado su atención al videojuego, para luego cada quien agarrar sus chaquetas con el emblema de sus familias para luego salir de la habitación.
–¡Aaron, vamos!– le dijo Lance al pelirrojo, quien de inmediato quitó el juego y agarró su chaqueta velozmente.
–¡Espérenme!
Ya casi era medianoche. Todas las personas estaban dormidas, mientras que seis chicos se encontraban corriendo con dirección al Museo de Historia de Knighton; claro que con cuidado de que nadie los viera o escuchara. Tardaron un poco pero por fin habían llegado al dichoso museo.
Pero tuvieron que agacharse para evitar que el guardia los viera.
–¡Diablos! Eso estuvo cerca– susurró Aaron.
Se asomaron un poco, con cuidado de que el guardia no los viera esta vez.
–¿Y ahora qué hacemos?– preguntó Izzy.
–Hay que distraer al guardia– dijo Clay.
–¿Cómo?– preguntó Ava esta vez.
Clay y Fletcher se miraron con expresiones serias, a lo que los demás solo quedaron algo confundidos.
–No, Clay aun no sabes cómo rayos hacerlo– le dijo Fletcher a su hermano mayor.
–Mamá me enseñó un par de cosas, así que sí lo voy a hacer– dijo Clay.
–¿De qué rayos están hablando ustedes dos?– preguntó Lance por parte de todos.
–Voy a hacer que ese guardia se duerma para que podamos entrar– respondió Clay –Ahora que puedo usar mis poderes, ¿por qué no lo haría?
–¿Estás seguro de que puedes?
–Sí, será fácil.
Obviamente no había sonado muy convincente, pero era lo mejor que tenían ahora.
Clay miró un momento sus manos, de las cuales a los pocos segundos empezaron a salir unas extrañas chispas color celeste. Colocó ambas manos en el espacio que había entre la puerta y el piso, y de estas empezó a salir un extraño humo que dejó sorprendidos a los demás. El humo entró en el museo y cuando el guardia lo respiró, bostezó y se sentó en su silla quedándose dormido casi que inmediatamente.
–¡Genial!– exclamó Aaron sonriendo cuando ya por fin pudieron ponerse de pie sin temor a que alguien los viera.
Pero cuando Clay se levantó, se mareó demasiado y si no fuera porque Aaron y Lance se dieron cuenta lo más seguro es que él hubiera caído directo al suelo.
–¿Estás bien, amigo?– le preguntó Aaron, ayudándolo junto con Lance a estabilizarse.
–Sí, sólo... sólo necesito un minuto– respondió Clay, aun un poco mareado.
–Ese hechizo es pequeño, pero Clay nunca había usado sus poderes– explicó Fletcher –Es bastante lógico que le pase esto.
–Gracias por el recordatorio, hermanito– dijo Clay, algo sarcástico, ya sintiéndose mejor.
–Ok, ¿Podemos entrar?– preguntó Ava, a lo que Clay se acercó a la puerta y la intento abrir.
Pero para mala suerte estaba con llave.
–Apártense, amigos– dijo Lance, sonriendo confiado y se alejó un poco de la puerta.
Agarró impulso y empezó a correr con dirección a la puerta para abrirla, pero antes de que pudiera abrirla de un buen golpe, Ava logró desactivar el sistema de seguridad de la puerta, haciendo que abriera por si sola y al mismo tiempo haciendo que Lance cayera de cara directo al suelo sacando risas de todos los demás.
–¡Bien hecho, hermano!– dijo Izzy, pasando junto a su hermano al igual que todos, entrando al museo.
–Cállate, Izzy.
Caminaron por la habitación con cuidado de no despertar al guardia, y viendo las distintas pantallas que había ahí, donde se mostraban algunas de las áreas más recurridas de todo el museo.
"Área de Villanos" decía un cartel junto a las escaleras, así que los chicos de la isla inmediatamente subieron las escaleras encontrándose con algo entre aterrador y más aterrador.
–No puede ser...– murmuraron todos al ver las distintas estatuas que se encontraban frente a ellos.
Los Richmond, Pola y sus monstruos tecnológicos, Whiparella y hasta la mismísima Ruina Stoneheart se encontraban ahí, con poses y sonrisas tenebrosas típicas de un villano. Pero no eran los únicos. En medio de todas esas estatuas se encontraba el villano más temido de todos:
Monstrox.
Claramente conocido por los de la isla como el tío de Clay y Fletcher.
–Ok, no sé si alegrarme por esto o salir corriendo– dijo Aaron, y todos se miraron las caras.
–Creo que la mejor opción... Es la segunda– dijo Ava de acuerdo para luego salir corriendo de esa habitación, dejando a Clay solo frente a la estatua de su madre.
Luego de algunos minutos de estar viendo la estatua, escuchó algo que le erizó la piel.
–¿Qué tanto miras, hijo?
–¿Mamá?– preguntó Clay, en voz baja, mirando hacia todos lados.
–Aquí adelante– dijo la bruja.
Clay miró de nuevo hacia la estatua, encontrándose con su madre bajando los escalones del pedestal en donde estaba antes, completamente inmóvil.
–¿Qué rayos haces aquí?
–Nada, solamente quería vigilar que hicieras todo tal y como es. Pero ya veo que no es así– respondió Ruina, acercándose a su hijo.
–Con los libros seremos más poderosos que si sólo tenemos el bastón de Merlok– dijo Clay, seguro.
–Vaya que has aprendido bastante– dijo Ruina sonriendo, para que luego su expresión volviera a ser seria –Pero hay algo que no me estás diciendo.
Clay sólo miró a otro lado.
–Es que... A veces yo no estoy tan seguro de todo esto de ser un villano– confesó el castaño –Sólo mira cómo terminó mi tío Monstrox: en una mazmorra en algún lugar del reino– señaló la estatua central.
–Clay, te voy a decir una cosa: que seas villano no significa que termines cómo Monstrox, ¿quieres ser malvado cómo yo? Pues sólo haz lo que yo haría y listo.
–Pero...
–¡Nada de peros! Tienes sangre de villano y tienes que ser un villano, ¿entendido?– Clay asintió.
Definitivamente a veces le daba miedo su propia madre.
–¡Clay!– le llamó Ava regresando al lugar.
El castaño la volteó a ver.
–¿Qué pasa?– preguntó.
–Encontramos los libros– respondió Ava, a lo que Clay sólo se sorprendió e inmediatamente salió corriendo, siguiendo a la menor.
Llegaron hasta otra habitación, donde estaban todos los demás rodeando una baranda de metal que los separaba del campo de fuerza donde se encontraban los libros malvados flotando unos encima de otros.
–Bien, ahora hay que sacarlos de ahí– dijo Lance, sonriendo bastante engreído y se agacho para pasar por debajo del metal.
–¿Qué? Lance no lo hagas, en serio– le ordenó Clay.
Lance hizo caso omiso a lo que dijo, y apenas tocó el campo de fuerza, una fuerte alarma comenzó a sonar, aturdiéndolos a todos y haciendo que se taparan los oídos.
–¡¿Un campo de fuerza y una alarma?!– preguntó Fletcher tapándose los oídos al igual que el resto.
–¡¿No es un poco exagerado?!– dijo Lance.
–¡Larguémonos de aquí!– dijo Clay, a lo que todos asintieron y salieron corriendo por el mismo lugar donde habían entrado.
Escucharon pasos apresurados, los cuales eran del guardia ahora despierto, así que bajaron las escaleras por las que acababa de pasar aquel guardia y salieron rápidamente del edificio. Claro, no sin que antes Ava desactivara la alarma.
–¡Muy bien, Lance! Ahora tendremos que ir a la escuelamañana.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top