0.0 Viejo Recuerdo
La infancia.
Uno de sus mayores fuentes de problemas.
Habia veces en las que su subconciente paraba de funcionar por una sobrecarga de culpa a causa de el simple acto de recordar algo de esta etapa.
Recuerdas cuando el mundo parecia tan pequeño para tu pequeño ser. Creyendo que eras fuerte y genial, sin importar lo que los demás dijeran.
Eso estaba bien.
Lo que hiciste nunca estuvo bien.
Recuerdas tantas veces en las que deseabas detener a tu yo pequeño de cometer cualquier estupidez.
El creer que tenias derecho de dañar a los demás, solo te llevó a dañarte a ti mismo.
"¡Suelta mi pelo,mi mamá se esforzó en hacerme esa trenza!" Una pequeña niña de pelo rojizo y piel clara, intentaba escaparse de tu mano en su cabello.
Tu solo reias mientras tirabas más de este, incluso le habias cortado la liga que sostenia al cabello de tu compañera.
Esta no paraba de llorar de dolor por los tirones que le dabas a su cabello. Su linda trenza habia sido destruida por tu culpa.
"¡Como si te quedará linda, eres la niña más horrenda del mundo!" Exclamaste molesto."Solo te ayudo a salvarte de las burlas, Iris. Nadie te va a querer con ese estupido cabello." Te estabas empezando a aburrir asi que la soltaste de su pelo, por la fuerza que ejercía la niña para soltarse de tu agarre, termino cayendo al suelo de cara.
Ella comenzó a llorar más fuerte asi que te largaste rapido. Escuchaste como tu compañero de lentes castaño iba a socorrer a la peliroja.
Saliste hasta una area más alejada. Paraste de correr cuando escuchaste unas pequeñas voces provenientes de detrás de un arbol.
"Estoy pensando en decirle a mis padres esta situación". Viste a cierto peliblanco que apretaba sus pequeños puños con fuerza.
"Deberias hacerlo, yo ya le conté a mi papá y el dijo que iba a encargarse de que expulsarán a ese bastardo!" cierto pelinegro dijo con una voz determinada sin miedo.
Las palabras te tomarón desprevenido.
¿Qué?
Sentiste una presión en tu pecho, ser expulsado no iba a ser bueno. El no se lo iba a tomar bien de ningún modo.
Tu respiración se volvio pesada. Te estaba comenzando a palpitar la cabeza y sentiste como te empezaban a sudar las palmas de las manos.
El te iba a matar, lo iba a hacer.
No podian expulsarte.
No, no, no, no, no, no.
Viste una piedra en el piso, era de un tamaño mediano. A diferencia de otros dias, no te estabas divirtiendo.
Ibas a cometer algo horrible, pero tu cerebro ya no funcionaba. Te dolían las heridas recientes, te dolían tanto como la cabeza.
Saliste de tu escondiste y le lanzaste la piedra en la cabeza a quien sea que estaba delante tuyo. No alzaste la mirada pero deseaste que la roca golpeará a Castiel.
Pero escuchaste un grito, era de Castiel.
"¡Lysandro, despierta!" Dijo asustado el pelinegro.
Miraste un poco hacia delante y solo viste a tu compañero de ojos de distinto color en el piso. La roca habia golpeado su cabeza y le habia hecho una herida en la frente.
Estaba sangrando y eso te aterró.
"N-no. . ." Fue lo unico que dijiste, tu nunca llegaste a hacer a alguien sangrar.
El estaba inconciente, su cuerpo estaba tendido en el suelo de tierra.
Acaso mataste a tu compañero?
Querias llorar, eras un asesino?
Dios.
Dios, porfavor perdoname.
Aguantaste las lagrimas.
Solo escapaste, como siempre haces. El iba a estar bien, tu no lo mataste.
¿Verdad?
Viste a Amber y a Nathaniel, como siempre, Nathaniel se burlaba de Amber y esta solo iba a llorar con su madre.
Estabas desesperado, no te sentias fuerte. Te sentias acorralado, pero ni eso te iba a detener.
Corriste hacia Amber y la empujaste con toda tus fuerzas. Esta cayó al piso y se golpeo bastante fuerte.
Nathaniel se quedo congelado unos segundos y al verte se abalanzó hacia ti.
"¡¿Oye, que te sucede?!" El rubio intento golpearte sin exito, tu solo le diste un rodillazo el el estomago.
Y volvio a pasar.
Viste sangre.
No era de nathaniel, era de Amber. Ella se habia levantado llorando, la sangre brotaba de su boca. Se habia soltado un diente con el impacto de su cara en el piso.
Y tenia sangre en las rodillas.
Ella estaba sangrando.
Primero Lysandro y ahora Amber.
Nathaniel notó lo de su hermana, pero tambien notó que bajaste la guardia y te dio un puñetazo en la cara.
Te caiste de espaldas al piso mientras comenzabas a sentir un fuerte dolor en tu mejilla. Las lagrimas se escaparón de tus ojos y no las pudiste contener.
Tu ropa se ensució con la tierra, las lagrimas y la sangre.
Fue el momento donde tu burbuja explotó y dejó un caos.
Escuchabas la rabia de la voz de la directora, pero no entendias lo que decia. No podias ver bien y solo mirabas hacia abajo.
La presencia de el a tu lado, te dejaba temblando de miedo. El no actuaba enojada o impresionada.
Y eso te indicaba que algo realmente malo iba a hacerte.
Los demás padres de tus compañeros que en algún momento fueron victimas de tus abusos, estaban tan enojados como la directora. Pero el actuaba muy calmado, demasiado para aquella situación.
Tus compañero yacian al lado de sus o su padre. No los mirabas, pero notabas la paz que imanaban de ellos.
Eso era porque ibas a ser expulsado, debido a tu mal comportamiento hacia tanto compañeros como profesores.
"Este mocoso, es probablemente el peor alumno que e tenido en mis 40 años de educación." Finalmente prestaste atención a las palabras de la vieja directora.
"¡Es una desgracia total para la juventud de estos dias, mire usted como dejo a mi niña y a mi hijo!" Indicó el padre de Nathaniel y Amber con una gran rabia en su voz. Aunque se notaba que solo le importaba Amber y no su otro hijo.
"Gracias a Dios, mi Lysandro despertó hace unos minutos del hospital. Pero hasta hace un momento, no teniamos idea de si iba a sobrevivir!" Una dulce señora con una voz llena de tristeza habló, era la madre de Lysandro.
"¡Mi Castielito ya nos habia contado de este horrible comportamiento de este niñato, pero nunca creimos que fuera tan horrible!" Una mujer que era agarrada con fuerza por su esposo, le gritaba al hombre sentado a mi lado.
"Alexy habia vuelto con toda su mochila destruida y incluso Armin llego con su consola rota. Los 2 me dijeron que se habian caido por las escaleras, pero ni yo me lo creí." Un señor que abrazaba a un pelinegro, te miraba a ti y a tu padre con rabia.
"Mi Iris tenia todo el pelo desordenado y no paraba de llorar, me dijo que este niño casi le arranco el pelo!" Una señora cuidaba a Iris en sus brazos con cuidado mientras esta se veía cansada.
"Ken me comentó de un niño problematico que se creía un rey, no es más que un pequeño bastardo. ." Un corpulento señor hablabá con una voz dura y seria.
Tantas horribles palabras de las cosas que has hecho, te daba ganas de gritar. Todos te miraban con odio o rabia.
El hombre a tu lado finalmente habló.
"Lo se, es inaceptable todos estos actos. Su comportamiento es realmente extraño, ya que en mi hogar nadie le enseña tales acciones." El habló con una voz calmada, pero tan seria que te hacia temblar.
"Acepto esta expulsión, el tiene que aprender que las acciones tienen consecuencias. Y absolutamente, NADIE, se salva del castigo." El puso su mano en tu hombró y comenzó a apretar realmente fuerte.
Fue tanta la fuerza que ejercia en el agarre, que tuviste que ahogar un quejido.
"Estos niños merecen como minimo una disculpa. [T/n], levantate y dales una disculpa a tus compañeros." Te ordenó la directora desde su escritorio.
Tu no pudiste evitar dudar, y tragaste saliva. No te moviste ni un poco de tu incomoda silla.
"Levantate te dicen, bastardo de mierda." Murmurró en tu oido el hombre a tu lado.
Sin esperar un segundo más, te levantaste y quedaste lo más derecho que tu espalda te dejará.
Movias la boca en busca de palabras, pero no salio ni un sonido de ella. Estuviste intentando hacerlo por unos segundos más sin que saliera nada.
"Vamos, habla." Fueron 2 palabras que salieron de la boca del hombre detrás tuyo.
Y fue suficiente que las lagrimas escaparán sin parar de tus ojos y las palabras escapáran de tu boca.
"¡P-perdón por todo lo que les e hecho en todo este tiempo!" Empezaste a llorar y tapaste tu cara con tus temblorosas y sudorosas manos.
"¡De v-verdad lo siento!" Tus palabras sonaban llenas de arrepentimiento y tristeza.
Por lo que tanto la directora como los padres, fueron capaces de aceptar la disculpa. Pero a ojos de tus pequeñas victimas, esa disculpa era vacia y falsa.
Pero era lo que iban a conseguir, junto tu expulsión. Por lo que no estaban del todo insatisfechos con tu disculpa.
"Muy bien, doy a fin esta reunión. Espero de corazón, Señor [T/a], que le enseñé de la manera correcta a su hijo y pague por los gastos del hospital para Lysandro." La directora dio a fin con la junta y se levantó de su asiento, igual que los demás presentes.
"Eso lo tengo totalmente claro, me encargaré de pagar lo que se tenga que pagar. Y juró que este niño tambien va a pagar." Lo ultimo lo susurró solo a ti, por lo que fuiste el unico que escucho esa amenaza.
Te intentaste limpiar tus lagrimas con tu manga, intentando ignorar todas las miradas de odio en ti.
Nadie en esa habitación, tenia la más minima piedad contigo.
Al salir de la sala de la directora, fuiste al instante recibido con una cachetada en la mejilla. Gracias a dios fue en la que nathaniel no te dio un puñetazo.
"Eres realmente una vergüenza a ojos de Dios, el nunca va a amar a un demonio agresivo como tú." El hombre con el que compartías adn, dijo con total decepción en su cara.
Estában bastante lejos de tus compañeros y sus padres, por lo que sabías que el iba a actúar tal como lo hacia en casa.
"Bastardos como tú, solo tienen final en lo más oscuro del infierno." El agarró tu brazo, apretandolo como una pelota de goma.
"P-padre, lamento tanto mis actos." Agonizabas bajo la mirada cruel y fria del hombre que tanto te odiaba.
"Suelteme, me duele mucho!" Te quejaste con una voz más fuerte, ya que el agarre de tu padre era realmente doloroso.
"No importa que tanto te enseñé, no importa cuanto deba castigarte, tu siempre decepcionas a todos. Sobre todo al que todo lo ve, el nunca te va a cuidar en sus brazos!" Tu padre comenzó con sus discursos religiosos hacia como tu no tenias salvación.
La idea de Dios siempre te fue puesta como lo más importante de la vida, debias ser bueno y Dios iba a ser bueno contigo. Pero tu siempre hacias lo contrarió, y por eso tu eras un demonio a ojos de todos.
"¡Esto ya es el colmo, si nisiquiera respetas a tus profesores y compañeros, tendré que yo mismo enseñarte todo!" Esas palabras te llenaron de miedo, significaba que ahora no ibas a ir a otra escuela.
Ibas a ser educado en casa, la misma casa que tanto evitabas. La misma casa en la que tu padre, te dejaba heridas en el cuerpo.
"¡No, cualquier cosa menos quedarme contigo!" Le gritaste suplicando con lo que te quefaba de voz. "Me portaré bien, pero porfavor, n-no me castigues!" Tus suplicas se volvieron llantos llenos de dolor.
Tu padre ignoró tus suplicas y te comenzó a arrastar hacia la salida de tu escuela, intentando salir cuanto antes para que nadie te escuchará llorar.
Tu ya no sabias que hacer, estabas completamente solo y odiado. Dios te odiaba y tu odiabas a dios.
Probablemente todo el mundo te odiaba tambien, por que eras un demonio agresivo.
Esta es una nueva historia tomada de inspiración de la historia "El karma de un Bully" de The_Lady02 ,es una historia bastante buena asi que se las recomiendo.
Esta historia es bastante angst, lo digo desde el principio. Pero no pienso darle un final tan triste.
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