~3~
Día tres
Kim Namjoon & Oc
~2! 3! (둘! 셋!)/BTS~
3.Daddy Kink, thigh ridding (montar el muslo)
Había pasado un tiempo desde que habían tenido una noche de cine. Bueno, en realidad no había sido tanto si tenían en cuanta la cita doble que tuvieron hace dos semanas con Taehyung y Hoseok. Fue agradable salir de casa y despejarse, compartir con otras personas y para variar salir de su burbuja. Sin embargo, de alguna manera esto se sentía diferente; porque una cosa era tener una "cita" con tu mejor amigo y su novio, y otra cosa era tener una "cita" a solas con tu novio.
Y ella necesitaba esto, ambos lo hacían. Necesitan quitarse un poco el trabajo de encima y quemar un fin de semana en ellos. Parecía que había pasado una eternidad desde que pudieron preparar juntos la cena, se pusieron sus pijamas a juego y se acurrucaron juntos para ver una película, fue una cómoda noche... Pero era casi el mismo tiempo en el que no habían tenido relaciones.
Nam la besa en la frente antes de irse al trabajo, le envía un mensaje para recordarle la hora de la siesta; cuenta junto con ella las cuentas de colores de su frasco de deberes y no olvida premiarla con una nueva calcomanía para su cuaderno de dibujo. Ella ama cada momento que su papá se toma para cuidarla; ella también se ha esforzado por poder cuidar de él...pero, también quiere un poco más de su atención, y ya lo está empezando a resentir.
Se guarda un suspiro y se centra en el ahora. Se acomoda y remueve inquieta contra el costado de Nam, tratando de realmente interesarse en la película. Se distrae con el brazo de su papá presionado contra su cintura y con cuidado lo abraza contra su pecho. Su piel se siente suave y tibia, y mejor aún porque todavía huele a su vaporosa loción.
Namjoon la mira de reojo, su nena parece más pequeña así como está acurrucada contra él. Y no parece muy interesada en la película, estando más concentrada en dibujar sobre la piel descubierta de su antebrazo, el ligero toque de mariposa le eriza la piel y no puede evitar estremecerse por el escalofrío que le baja por la espalda.
—Papi—lo llama.
—¿Qué pasa, linda?—le pregunta tranquilo y cariñoso, está a punto de estirar su brazo para pasarle el tazón de palomitas cuando ella lo besa.
Namjoon se queda de piedra; no se espera que la chica lo bese. Su bebe no suele iniciar los contactos; claro, ella siempre se muestra entusiasta cuando él la toca o cuando tiene sexo. Pero nunca había comenzado un beso, lo más cercano a eso es cuando ella insinúa que quiere que la abracen o la besen, y Namjoon termina por dar el primer paso.
Al principio su nena le da solo un ligero beso, no va más allá de eso. Se toma las cosas con calma, le da otro pico y se recrea en la suavidad de los jugosos labios de Nam. Él le devuelve el beso, igual de lento y cariñoso, es casi infantil. Él saca su brazo de entre de los de ella y le toma la cara entre sus manos. Siente en las palmas lo acalorada que se está su cara. No puede evitar el alejarse de ella para ver ese lindo rubor.
Su nena tiene los ojos cerrados; las pecas se destacan con el lindo rubor que le pinta las mejillas y el cuello. Su bebe abre los ojos, buscando su toque; encuentra su intensa mirada, aun cuando luce abochornada, le regala una e las más bonitas sonrisas que tiene. Namjoon se yergue, levantándose del sillón; ahora volviendo a estar más alto que ella, se inclina y acerca sus labios a los de su nena, pero no la besa; espera que ella lo haga. Ella ensancha la sonrisa y con timidez cierra la distancia entre ellos.
La chica se muestra vehemente. Nam delinea el arco de su enardecida boca y succiona su labio inferior; ella gime y se atreve a colar la lengua en la húmeda boca de su papá. Prueba el dulce sabor de los caramelos y del soju, jadea y se derrite contra él. Se siente azorada por el beso, tiene que buscar apoyo pronto o se desmoronara contra el pecho de Nam. Apoya las manos en los hombros del mayor y ahora es ella la que gana un poco de altura. Se inclina contra su él para hacerle pegar la espalda contra el respaldo del sofá.
Las manos de su papá dejan su cara y ella toma esa oportunidad para pasar una pierna entre las de Nam y termina por sentarse en su grueso muslo. Namjoon piensa en lo mucho que su niña amo que la consientan mientras está en su regazo; está a punto de volver a besarla cuando ella se adelanta y lo hace primero.
Las manos que tiene en sus hombros se presionan contra los tensos músculos. Esa suave presión lo hace cerrar los ojos y contener un gemido, aprovechando que su papá bajó la guardia, le da una serie de picos, le besas las mejillas, roza la punta de su nariz con la propia, y lo besa muy cerca del lóbulo de la oreja, antes de darle una tierna mordida.
La chica no le ha tregua a sus hombros, Namjoon gime en medio de sus tiernos besos cuando siente sus pulgares seguir el camino de sus clavículas y sus labios presionarse contra su cuello. Nam siente su erección palpitar y humedecerse en los confines de su ropa.
Siente que ella y Nam están encerrados en una linda y tranquila burbuja, regalándose toques tiernos e inocentes, hasta que se da cuenta de que se está frotando contra él. Trata de detenerse, pero no puede, no ahora que es consciente de la incipiente humedad en su ropa interior y lo bien que se siente; disfruta de sentirlo tan firme y caliente contra ella, pero también tan suave por la tersa tela del pantalón.
A pesar de que a estas alturas no tiene el autocontrol para detenerse, quiere creer que si tiene un poco para no frotarse de manera descarada contra la pierna de su papá. Al menos no quiere alertarlo de lo que está haciendo. Sin embargo, sus esfuerzos parecen inútiles cuando su papá la toma con fuerza de las caderas y la ayuda a molerse contra su muslo. Nam la besa duramente, con lengua, dientes y mucha saliva, sus bruscos besos callan sus gemidos.
—Princesa, si esto es lo que necesitas, no tienes por qué contenerte—apenas aleja sus labios de los de ella. Si bien le habla con la voz profunda y áspera; suena cariño—Deja que papá te ayude—sus manos marcan un ritmo rápido y hosco.
La chica siente las bragas y el chándal húmedo. Un escalofrío le recorre el cuerpo y aprieta los puños contra los hombros de su papá cuando su clítoris hinchado y erecto se frota contra la tela. Apoya la frente contra la caliente mejilla de Nam y su gemido choca contra la piel de su cuello. Namjoon blande una sonrisa socarrona y ella se debate entre la ternura de sus profundos hoyuelos y la excitación que le llena el cuerpo cuando él la ayuda a rozarse con más fuerza.
—Eso, asi princesa hermosa—la halaga con esa voz profunda que tanto ama—.
Los cumplidos le sobrecalientan el pecho y le deshacen los huesos. Ella deja caer la cabeza contra su hombro y le rodea el cuerpo tanto como puede. Tiembla contra él, se frota con fuerza contra su cadera y es cuando lo siente, su papá está duro contra ella, se arquea contra él y frota la pelvis contra su erección.
La chica trata de encontrar el ángulo exacto para frotar su cadera contra Nam para que él también se sienta bien. Trata de frotarse contra su erección otra vez, falla y gruñe disgustada. De pronto siente las manos de su papá perder fuerza en torno a su cadera y la hace encararlo. Su niña a duras penas lo mira, y cuando lo hace luce avergonzada, como si hubiera hecho algo malo.
—¿Cielo, que pasa? ¿Quieres que nos detengamos?—.
—No—contesta rápidamente—No es eso, yo también quería que te sintiera bien—declara con un puchero, dándole una mirada de reojo a su erección.
—Cielo, no te preocupes por eso...
—Pero papi, y ¿tú?—su niña parece contrariada, como si tomar este momento para ella sola le pareciera demasiado. Namjoon dulcemente le acaricia el cabello y le besa la frente.
—Créeme bebe, estoy disfrutando cada segundo de esto. Yo solo quiero hacer sentir bien a mi hermosa nena—Le dice esperando que entienda que está bien querer atención solo para ella.
Namjoon cuela sus manos dentro de su camisa, rodea su suave cintura y rebotando ligeramente su pierna, la insta a volver a moverse contra él. Sus dedos se hunden contra su piel húmeda y la ayudan a frotarse contra su muslo. La presiona hacia una dirección diferente y su clítoris se presiona a lo largo de la pernera su pantalón. Ella está cerca, lo siente; su papá muerde su cuello y le marca un violáceo beso. Ella roza sus pechos contra él y repite el movimiento para sentir sus pezones rasparse contra su camisa. Una cruda punzada de ansiedad le estremece el pecho, tiene cierto temor de no poder correrse solo con eso, entonces su papá empieza a hablar.
—No me esperaba que me asaltases del modo que lo hiciste—habla entre besos—fue tan dulce, como si no quisieras nada más que mimos, y terminaste por montarme. Cuando te corras te inclinaré contra mi regazo y azotaré tu trasero hasta que esté rojo y caliente—la respiración de la chica se vuelve superficial y aprieta los dientes.
"¿Qué piensas, princesa? Tal vez te sentaré en mi regazo y dilataré tu húmeda entrada hasta que chorrees contra mi mano, sé que eso te gustara—las manos de su papá no pierden fuerza al sostenerla; aún con eso, ella se estremece y no deja de temblar.
—Sí, me gustaría—toma un largo respiro y contesta de un tirón.
Un par de dedos aprietan su duro pezón y el balanceo contra sus muslos se hacen lento, él la lame atreves de la blusa y da una aguda mordida. Su otra mano pobremente le sostiene la cintura ¿Por qué su papá la tortura de esa manera?
—Papi, más rá-pido por favor—balbucea—es-toy tan cerca...—súplica.
Namjoon le baja el pantalón y cree que colará su mano dentro de sus bragas; en cambio solo lo baja lo suficiente para tomar su desnuda cadera y presiona sus iliacos contra sus palmas abiertas. La chica muele lo más que puede su clítoris contra su muslo, y es uno de esos roces descuidados, lo que la hace correrse. Se encorva tratando de soportar su cuerpo laxo y trata de levantarse del regazo de su papá; pero las piernas le tiemblan, no aguanta mucho antes de caer de nuevo contra su pierna y acostarse contra su pecho.
—¿Podemos ir la habitación?—pide quejosa.
A Namjoon se le hincha el pecho de desvergonzado orgullo, mira a su nena contra su cuerpo. Esconde lo mejor que puede una sonrisa que se dispone a romperle las mejillas y la acuna listo para consentirla.
—Claro linda; creo que ya se pasó tu hora de dormir.
—No, es que ahora yo quiero cuidar a mi papá—comenta con la voz ronca, rozando su rodilla contra el duro miembro erecto.
...
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top