Capítulo 4

Editado: 04/ 04/ 2021

Inicio.

La despedida para la familia Subaku había sido rápida y muy distanciada, Lee había despedido a todos sus hijos y les había deseado suerte en su viaje, Yodo rápidamente abrazo a su padre pidiendo porque volviera a ser el hombre de antes, por igual le deseo lo mejor, en su caso que volviera a ser el animado hombre de siempre, mientras que Gaara... solo había despedido a un distante y algo cabizbajo Metal que no le había dicho nada sobre su segunda misión y solo se había marchado sin más.

— ¿Les parece si avanzamos hasta más de media noche y luego ponemos el campamento?

Ante la idea de la azabache los chicos de Suna ni siquiera se cuestionaron entre ellos y simplemente dieron un asentimiento en silencio mirando como los compañeros de Sarada le dan la razón; los chicos de Suna parecían completamente agotados mentalmente y sus acompañantes de Konoha podían notar eso con algo de inquietud. Llegada la hora acordada se colocaron las tiendas de campaña, los chicos de Suna se adentraban en su tienda dispuestos a dormir, pero... al verse solos, ellos suspiraron subiendo la mirada hacia los otros.

—Él no quería decirlo de mal modo, —aclara en un susurro —esta preocupado por todo el tema de Shinki, y... bueno, —aprieta los labios —él realmente es su primer hijo, no es de sangre, pero es el primero.

Ambos jóvenes asentían con una sonrisa más tranquila hacia el menor de ellos, pero eso no les quitaba el enfado que cargaban en el pecho, esa no era la única razón por la cual estaban incomodos con su padre.

—Me enfado mucho más... el ver a papá molesto.

—Es verdad, —asiente —papá no es de enfadarse de ese modo.

—Él comenzó a comer la comida fría —menciona inquieta —y no quería tenernos cerca, —bajando la mirada comienza a jugar con la punta de sus cabellos —papá es muy amoroso como para hacer eso... —suspira cabizbaja —de verdad me desánimo, fue una sorpresa que me puso muy inquieta e incómoda, no sabía como actuar y termine culpando a padre sin más, y luego vino todo lo que dijo...

—Fue totalmente sorpresivo... nosotros lo comprendemos —desata su máscara —Shinki es nuestro mejor amigo y hermano, lo conocimos en la peor situación y aún así seguimos juntos avanzando, pero... es un poco diferente ahora, aún no quiero juzgarlo por completo, pero si llegamos a encontrarlo...

Con sumo cuidado dejo su máscara aun lado acomodando las cintas debidamente dejando ver a sus hermanos aquel rostro blanquecino que siempre se mantenía oculto, sus ojos avellana subieron dejando admirar más claramente su fino perfil; Araya les dirigió una seria mirada mientras tomaba las manos de su hermano menor.

—Si llegamos a encontrarlo, por mi parte te dejaré hacer lo que decidas, pero si él te ataca, —baja la mirada un momento —yo lo lamento, pero iré con todo contra Shinki.

Insegura, asentía —Mi opinión es la misma, nosotros también quisiéramos verlo a salvo, pero hay muchas posibilidades de que ya no sea el mismo Shinki que conocíamos, y sobre todo de que ya no regrese... —baja la mirada —y si nuestros padres lo ven así, siento que solo terminarán destruidos... y no quiero verlos así, —confiesa elevando la mirada —en especial a padre (Gaara) desdé que Shinki fue raptado, él cambio mucho, no me lo pueden negar.

—Si, —musita el azabache —fue... muy diferente, estaba tan ido, después de la búsqueda se quedó en cama por semanas llorando... se derrumbó por completo.

—Apenas y pudo reponerse para los exámenes de ascenso, —Exhalando un suspiro deja caer su cuerpo en el futón —fue duro verlo tan... desanimado.

Con el pequeño chico acostado, los hermanos mayores se miraron y al segundo cayeron sobre sus futones para girarse hacia su hermano menor, que se encontraba entre ambos, para abrazarlo entre una leve risa, pero la risa de pronto se borro y suspirando se aferraban a aquel agarre sabiendo que les hacía falta un hermano más.

—Se fuerte Metal, y lamento mucho no poder... —encogiéndose siente los cabellos del azabache contra su rostro —no poder apoyarte en esto, pero... no me creo capaz de poder verlo de frente después de toda la destrucción que nos mostraron.

—Y por mi parte, —dedica una sonrisa con calma —la verdad es que... es mejor que solo uno de nosotros haga lo que sea que se vaya a hacer con respecto a nuestro hermano, eso evitara que se levanten sospechas... es mucho mejor si solo uno de nosotros desaparece. —deposita un beso en la frente del azabache —yo hubiera preferido hacerlo, pero sé muy bien que tú tienes muchas ganas de verlo y no pienso interponerme en tu camino.

—Yo tampoco me interpondré, pasará lo que tenga que pasar, así que no te fuerces.

Entre aquel cálido abrazo los hermanos de la arena cerraban sus ojos durmiendo con inquietud en el alma, todos se encontraban exhaustos por todo el tema en su casa, la misión, y sobre todo su hermano. Con el amanecer llegando se podía notar a un chico azabache de traje verde con marrón que distraídamente cumplía con su rutina diaria de entrenamiento; el cierre de una de las tiendas se corría dejando ver al primer Ninja de cabellera rubia que se levantaba entre un bostezo y el tallar de sus ojos, Boruto avanzó entre su adormilado andar mientras admiraba a aquel chico hacer flexiones en el suelo con una de sus manos tras su espalda, con una amplia sonrisa el chico se inclinó sobre el azabache.

— ¡Buenos días Metal!

— ¿¡Ha!? —da un salto lejos para apuntar su Kunai —ha... yo lo... —avergonzado guarda el arma dejando su pose de ataque —lo siento Boruto, no me percate de que eras tú y... y yo... —baja la mirada con arrepentimiento —de verdad lo lamento.

Entre una risa quita importancia avanzando hacia el tronco alrededor de la fogata ahora pagada, entre su vergüenza Metal observa como aquel chico revisa la valija de su amigo sacando un par de tazas junto a una pequeña olla, agua embotellada y un poco de café.

—No es nada, a veces también me distraigo mientras entreno, —sonriente lo observa —solo deja de avergonzarte y ayúdame.

Tragando grueso da un asentimiento —Pondré más leña en la fogata.

Con una sonrisa Boruto vierte el café en la olla junto al agua mirando como Metal enciende de nuevo la fogata. Con un desayuno sencillo en manos, los otros chicos salían poco a poco mirando a un animado Boruto que platicaba animadamente con Metal mientras iniciaban un enfrentamiento contra el otro.

—Y entonces, —animada toma asiento al lado de la rubia — ¿Qué tal durmieron anoche?

—Bien —responde cortante.

—Lo siento por lo que voy a preguntar, —sujeta su brazo con nerviosismo —pero... ¿Qué tal están con respecto a la misión?

El ceño de la rubia se frunce levemente, pero simplemente termina bajando la mirada con algo desanimo; Sarada se queda callada en espera de que la rubia suba la mirada, y en cuanto lo hace, rápidamente puede ponerse nerviosa ante la frialdad de aquella mirada, pero aun así se mantiene mirándola de frente.

—Mal, creo que lo pudiste notar...

Su mirada viaja hacia su hermano de máscara que tranquilamente comparte un silencioso desayuno junto al otro chico de Konoha; riendo levemente, la chica vuelve la mirada a su compañera de lentes dedicándole una sonrisa más tranquila luego de tomar una inhalación profunda y tranquilizadora.

—Pero da igual, —apunta con la barbilla hacia su hermano menor —míralo, está tan entregado a esto, así que... mientras él este feliz, yo estoy bien.

—Jamás pensé que él fuera a llevarse tan bien con ustedes, recuerdo poco de la niñez, pero... —sonríe nostálgica —Metal era muy retraído, solo una vez hablo con mucho entusiasmo en la escuela, aunque, fue justo sobre Suna ahora que lo recuerdo, —ríe levemente —no lo sé, —niega —a nosotros nunca nos hablo o miro de ese modo, no como a ustedes... pero ahora lo hace, y es... muy diferente de cómo era antes.

—Shinki lo supo guiar bien, siempre estaba al tanto de él, lo trataba de incorporar con la gente y lo escuchaba siempre, era su mayor confidente.

—Lamento mucho que lo hayan perdido, de verdad haremos lo posible por traerlo de regreso.

—Gracias —asiente sonriente.

Entre esa corta plática todos siguen con su desayuno mientras Boruto y Metal continúan entrenándose contra el otro aumentando su seriedad en el asunto. Al cabo de un rato los seis ninjas se vieron avanzando en un intento de no perder el tiempo, el viaje era largo así que debían avanzar lo más posible por el día, y dependiendo del clima, tratar de dormir un poco tarde para llegar más rápidamente a su punto de vigilancia.

[Villa de Konoha]

Con un suspiro desanimado, Temari recargo su rostro de la palma de su mano admirando el rostro de su hermano; el plan era que los Kages se quedarán por tres o cuatro días más poniendo suma atención a cualquier posible ataque sobre el portador de los Bijuus, pero...

— ¿Estas seguro de marcharte? Todos los demás Kages se van a quedar Gaara.

—Lo siento, pero es algo complicado... —baja la mirada —también debo atender a mi gente y mantenerme al tanto de los chicos.

Con preocupación exhala un leve suspiro dirigiendo la mirada a una mesa a la lejanía; desde la partida de los chicos la adorable pareja de Suna estaba distanciada, Lee no había echo el intento de calmar las cosas con su pareja y el distanciamiento entre ellos comenzaba a ser muy extraño, durante toda su relación aquellos hombres jamás se habían distanciado de tal modo.

—No se cuál sea tú plan... —musita en un acercamiento —pero ten mucho cuidado, y ten en cuenta que probablemente el chico que volverá no será el mismo...

—Temari —se aparta disgustado.

—No, —sujeta su brazo atrayéndolo —escuchamé bien Gaara, esto no es un consejo, te estoy ordenando que tengas cuidado con lo que hacer... —negando suspira —quiero que abras los ojos y veas lo que esta pasando, no solo sobre Shinki, hace tiempo Lee y tú decidieron formar una familia, una familia grande, y lo decidieron tres veces... —alejándose observa al azabache —él decidió aceptar a Shinki —vuelve la mirada sobre su hermano —tú decidiste aceptar a Metal, y juntos decidieron aceptar a Araya y Yodo, y esas fueron las tres mejores decisiones de sus vidas... —baja la mirada —Kankuro y yo jamás te vimos tan feliz y tan... vivo, como si disfrutaras cada día plenamente...

Los ojos cian del hombre bajan dirigiéndose levemente hacia el hombre azabache a la distancia que suspiraba sobre su taza de té; la sorpresa lo lleno, jamás lo había visto tan... desanimado.

—Por desgracia apartaron a uno de tus hijos de ti, pero aún tienes a tres hijos más, y a una pareja que quiere estar ahí para ti, que es capaz de arriesgar su vida por traer de vuelta a tu hijo... —aferra el agarre a las manos contrarias —los niños se marcharon cabizbajos, Lee esta.... Tan deprimido que ni siquiera parece él, y... tú, —acaricia su mejilla —te estas cegando... han sido doce años los que el niño a pasado lejos, sea por palabras de un futuro tranquilo, sea por un genjutsu, sea por... que lo hayan revivido... él ya no es el que conocías, va a ser diferente cuando vuelva, quizá ni siquiera sea capaz de reconocerte y por eso mismo no quiero que te confíes al verlo de nuevo, no vayas a simplemente correr y abrazarlo... míralo, estudia lo que le pasó y lentamente trata de arreglar lo que le hayan hecho, pero no te obsesiones con ello, si ese niño ya no es tú hijo... ten en cuenta que aún tienes tres hijos a los cuales cuidar y una pareja que sufrirá la perdida a tu lado.

Aunque su mirada cían se notaba cristalina parecía ser que el pelirrojo se negaba a llorar, Temari podía comprender el porqué de no querer llorar así que solo soltaba sus manos mirando como limpiaba las líneas de sus ojos.

—Ve a Suna si ese es tú plan, pero quiero que tomes en serio lo que te he dicho, es muy poca la posibilidad de que ese niño siga siendo el mismo... lo lamento, pero... lo vemos imposible, ese niño que te era completamente fiel, ¿Por qué se dejaría engañar por palabras contra ti? ¿Por qué dudaría de ti y se alejaría de su preciado hermano menor?

Dejando esas palabras en la mente de su hermano solo se levantaba y entre una despedida pasa al lado de Lee posando su mano en aquel hombro decaído en un intento de darle fuerza, sin más la chica abandonaba aquella tienda mirando de reojo a aquella pareja que seguía cabizbaja y distanciada. Las horas habían pasado, y de reojo Gaara miraba de vez en cuando con dirección a su pareja, aquel chico decaído que se encontraba a unas mesas de distancia; tragando grueso, el pelirrojo se ponía de pie y entre su duda tocaba levemente el hombro de su pareja para tomar asiento delante de él.

—Lamento... —menciona con la mirada sobre la mesa —si lo que dije te hizo sentir mal, yo de verdad, —eleva la mirada a los ojos contrarios —no quería desmeritar tu paternidad, eres un buen padre —sonriente presiona sus propias manos entre si —ellos de verdad te quieren bastante, se preocupan mucho por ti... Shinki era feliz estando a tu lado... es mi error.

—Oye... —sujeta las manos de su pareja con cariño —te amo, y no te culpo por nada, comprendo... —inspira recargándose del asiento —que es una situación dura para ti, tienes razón, él es tú hijo.

Y con esas simples palabras Gaara comprendía el sentimiento tan horrible que le había hecho padecer a su pareja; negando, intentaba pronunciar palabra sin poder decir nada, finalmente apretó los labios y la mirada bajando la cabeza mientras leves lágrimas comenzaban a recorrer sus mejillas.

—Lo siento... —musita entre su llanto —lo siento tanto Lee...

Con un suspiro Lee se ponía de pie para tomar asiento al lado de su pareja y abrazarlo, las miradas de la gente ahora se posaban sobre la pareja entre susurros sobre el llanto del pelirrojo, comprensión y compasión se dirigía hacia ellos; entre el acariciar del cuerpo de su pareja, Lee besaba aquellos rojos cabellos con cariño.

—Ya, ya... todo está bien.

—Te hice algo tan horrible cuando diste todo de ti para ayudarme a criarlo, lo lamento tanto Lee —rogaba perdón con la mirada —fui un idiota egoísta, fui un tonto... tú haz hecho tanto por nosotros y yo...

Entre leves arrullos, daba palmadas sobre aquella melena roja tratando de tranquilizarlo.

—Ya cierra la boca, de verdad todo esta bien —suspira abrumado —todo bien, todo esta bien, todo va a estar bien.

Ante aquellas palabras Gaara se preguntaba si esas palabras iban dirigidas a él, o si... Lee estaba tratando de tranquilizarse a sí mismo; tomando una profunda respiración intenta tranquilizarse para apartarse un poco y tomar por los brazos a su pareja, sin dudarlo sube la mirada a aquellos ojos negros... aquella duda, aquel miedo en su mirada, él no era el único preocupado hasta morir, se había centrado tanto en sus miedos qué...

—Lee, —sujeta sus mejillas con cariño —cariño... ¿Quieres que hablemos en casa de mi hermana?

Mirando aquellos ojos cían se limitaba a asentir lentamente, ambos se levantaban pagando por sus bebidas para salir cuantos antes de aquel lugar. Con más tranquilidad se encontraban llegando a la sala de su hogar, y al llegar tomaban asiento exhalando al unisonó un suspiro que los sorprendía ante tal pesadez; encontrando la mirada contraría podían ver el miedo y la duda tan conocida por el otro, Lee sonrío levemente tratando de tranquilizarse mientras subía los pies al sofá para recostarse sobre el regazo de su pareja que se tranquilizaba al verlo hacer eso. Con un leve suspiro Gaara solo comenzó a peinar aquellos negros cabellos lisos, Lee no lo dudo y sujeto la mano libre del pelirrojo aferrándose con fuerza a él.

—Jamás me enteré de que salías por las noches a buscarlo... —confiesa apenado.

—Fui cuidadoso, no quería preocuparte más.

Encogiéndose contra el vientre de su pareja, suavemente besaba la ropa frente a su rostro para luego cerrar los ojos y respirar con más tranquilidad.

—Estabas... tan abatido —confiesa —perdido... quería ayudarte, pero... no me lo permitirías, así que me decidí por hacer algo y simplemente salí una noche en su búsqueda, Kankuro estaba enterado de lo que estaba haciendo así que el plan era que si yo no llegaba a la hora prevista él me cubriría a tu lado... de verdad lo busque hasta el cansancio, alguna pista, lo que fuera... una y otra vez recorrí el mismo camino tratando de encontrar algo, pero... no había nada.

— ¿Por cuánto tiempo?

—Cuatro años, tú estuviste en cama por dos... así que en ese tiempo era más sencillo salir sin que lo notarás... dejé de buscar porque no había forma de llegar más lejos con mi búsqueda, el tiempo era poco, así partiera en búsqueda lo más temprano posible... mi campo de búsqueda seguía siendo muy limitado, terminé frustrado... pero no había...

— ¿Te frustraste? —cuestiona interesado.

—Lo hice, —confiesa abatido —pero traté de que ninguno de ustedes lo notará.

Recostándose boca arriba podía encontrarse con esos ojos cían que se mantenían directos a él, su pareja suspiraba mientras acariciaba la mejilla de su pareja con sumo cuidado.

—Lamento mucho que pasarás por todo eso sin mi ayuda... tú siempre estuviste ahí para mí —sonríe levemente —aun con los desvelos estabas ahí para mí dándome fuerza, ayudándome... lamento haberle pedido a Metal esa misión extra, lo estoy poniendo en...

—No te disculpes —levantándose suspira —Metal ya es casi un adulto ahora, —encogiéndose de hombros observa el lugar —sabe en lo que se esta metiendo, todos ellos lo saben, él al igual que sus hermanos pudo haber dicho que no, pero decidió hacerlo...

—Es verdad... —recuerda preocupado — ¿Yodo te dijo algo antes de que se marcharán?

Asiente con una leve sonrisa —Elle me dijo que cuidarían de Metal, también me pidió que me repusiera de la discusión que tuvimos ya que es muy... desalentador verme desanimado.

Riendo da un asentimiento —Ella tiene mucha razón.

Aunque cabizbajo, el pelirrojo sube los pies al sofá sentándose de costado en el descanso para después tender los brazos hacia su pareja que sonriente se acercaba hasta recostarse sobre el pecho de su amado recibiendo los mimos de su parte.

—Cuando tú estás desanimado, —besa la frente del azabache —es muy difícil mantenerse optimista... lamento todo lo que hice durante estos años, me alejé tontamente, eso fue un grave error... —suspira —y luego los alejé de mi... —aprieta los labios —es... horrible pensar que quizá se fueron odiándome.

—Ellos no podrían odiarte, los niños te aman Gaara, y están preocupados por ti —sonriente besa el mentón de su pareja —ellos comprenden tu actitud, además... Yodo te ama demasiado como para tomar rencor tan fácil contra ti.

Entre una risa, la plática avanza cada vez mástranquila dejándolos olvidar, aunque fuera por un segundo, que sus hijosestaban en una misión para capturar y apresar a su propio hermano.

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