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Conozco a los hombres como él.

Hombres con sus ojos tristes, cargando dolor y rencor del pasado, que nunca le contarán a nadie espontáneamente y habría que sacárselos con esfuerzo de semanas, o meses, o años.

El ceño fruncido para parecer un tipo duro, pero esa neblina en los ojos y ese temblor ocasional apenas perceptible en los labios, que nadie nota gritándole al mundo que todo se está derrumbando por dentro.

Era curioso que en un pueblo tan pequeño, hubiera tantos hombres así.

Llegan al café y ordenan lo más fuerte, les ayuda a despertar pero no disipa la neblina en sus ojos.
Se necesita más que cafeína o la azúcar de nuestros postres para eso.

La verdadera sorpresa fue que esa neblina apareciera frente a mi, dos años antes, en los ojos del nuevo Vicario.
"Es tan joven", "¿Porqué es tan joven?", "¿Ha vivido lo suficiente para llevar la guía espiritual de una comunidad?" decían todos, pero no me extrañó que nadie dijera "Sus ojos son tan tristes, sus ojos tienen tantas nubes".

Así que sí: esos ojos me decían que había vivido no solo lo suficiente, seguramente más.

Y hace unos días habían arrivado al pueblo esos ojos con neblina nueva, la peor que nunca he visto.

El Detective Inspector Alec Hardy: a quién nos habían enviado para encontrar al asesino de Danny, tenía los ojos más cargados de nubes negras que había visto nunca.

Y noté algo más: ira; nunca la había visto en semejante cantidad antes de que apareciera el cuerpo de Danny.

¿Habría nubes en sus pequeños ojos cuando lo encontraron en la playa? ¿Se irán las nubes cuando cierras los ojos por última vez, o se quedan atrapadas bajo tus párpados hasta que tu cuerpo se descompone y por fin vuelan libres?

¿Qué causó tu neblina, Alec Hardy?

-Entonces, Señorita: ¿Recuerda a qué hora vio por última vez al Vicario Paul Coates?

-¿Perdón?

Ah, sí: me habían llamado a declarar.

-¿A qué hora? Pocos minutos pasadas las 12:30 de la noche salí de la iglesia- respondí, sin dudar -. ¿Es sospechoso?

-Soy yo quien hace las preguntas, le recuerdo- ahí estaba el ligerísimo temblor de labios, mucho más corto de lo que había visto. Pero claro, los demás no son policías, no tienen la necesidad de ocultarlo -. ¿Porqué está tan segura?

-Porque el tiempo se nos fue ese día, y me dijo "Son las 12:30, si te quedas más no lograrás levantarte por la mañana"- levanté los hombros -. Junté mis cosas y me fui. Su preocupación era que yo durmiera lo suficiente, no andar sola en la calle de madrugada, porque antes de... Danny... todos en este pueblo nos sentíamos seguros sin importar la hora.

-¿"Ese día"? ¿Entonces no es común llegar a esa hora... juntos?

Sonreí -Detective Hardy: si esa pausa es para darle otra intención a la palabra "juntos", olvídela. No hay espacio en mi vida para ninguna implicación a esa pausa, y espero que no piense pedirme una explicación al respecto.

El Inspector dibujó con sus labios lo que parecía una sonrisa, levantando una ceja. ¿Estaba fingiendo que lo impresionaba?

Pues estaba diciendo la verdad: me encantaba pasar el tiempo con él, aunque había empezado como una especie de deber que mamá me había enseñado antes de dejarlo porque ya le cansaba: ayudar en la iglesia todo el tiempo posible.

Ahora lo hacía con el gusto de la compañía de este joven Reverendo mucho más parecido a mi que el anterior a quién recordaba ejercer su puesto desde que tenía uso de razón. A veces pensaba que había bautizado a mi abuela.

Pero de tenerle aprecio y disfrutar su compañía, a tener algún otro tipo de... interacción... algo me lo impedía.

-¿Ha notado que se alcanza a ver la casa de los Latiner desde la colina de la iglesia?- volvió a preguntar tras carraspear un poco.

-Sí- parpadeé, entendiendo, pero no completé lo que estaba pensando por si acaso me equivocaba.

-¿Alcanzó a ver algo la noche que desapareció Daniel Latiner?

-No, estuvimos adentro, ocupados.

-¿El Reverendo Coates le ha comentado haber visto algo después de que usted se fuera? Nos ha contado de su insomnio.

Negué de nuevo.

-¿Vió alguien desconocido en su café o las calles, en los días antes o después de encontrar el cuerpo de Daniel Latiner?

-No, y eso es horrible. ¿Hemos estado conviviendo con un asesino?- me tiró una mirada bastante fastidiada -Ah, claro: usted hace las preguntas.

-No tengo más preguntas específicas- desvió la mirada hacia los papeles que tenía en la mesa y por reflejo traté de mirar, corrigiéndome en un segundo -. Ya que no ha venido a declarar, asumo que no tiene nada más que aportar. Pero si recuerda algo ahora: es un excelente momento para decirlo.

-Me gustaría saber algo más que les ayudara- resoplé.

Dio cierre al interrogatorio, apagando el aparato que nos estaba grabando y levantándose en un movimiento largo y cansado.

Pobre Inspector Alec Hardy: con tantas nubes en los ojos y cansancio en el cuerpo, agradeciéndome por mi tiempo con la amabilidad básica que puede ofrecerse.

Decidí sonreír aunque no recibi el mismo gesto de vuelta, recordándole que el café estaba abierto siempre para él y que me alegraba que pidiera té y no hubiera llegado a mermar el abasto de cafeína para el pueblo.
No mostró signos de que le causara gracia mi comentario, despidiéndome y escoltándome a la salida sin hablarme ni mirarme.

Conocía a los hombres así: que se hacen los duros pero no lo son, había notado cómo miraba a los Latiner y a Ellie.

Ojalá fuera yo quién pudiera interrogarte para saber qué causa tus nubes, Detective Inspector.

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¡SORPRESA!

Vengo a ser malvada y dejarles un  adelanto de una de las fics planeadas para el próximo año. ¿Qué parte del próximo año? ¿Será este realmente el primer capítulo? No lo sé, eso es lo malvado uwu

Así que yo que ustedes buscaba Broadchurch, si es que no la han visto aún.

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