Tenía que saberlo.

Maria.

  No podía parar de temblar, no iba a dejarme en paz jamás... como siempre la policía no había hecho nada aún... pero si me encontraba de nuevo esta vez me aseguraría de que no me dejara con vida, eso lo podía tener por seguro. David me sostenía desde mi espalda, no sé para qué, no iba a atacar a nadie. Me zafé de su agarre y salí al balcón, necesitaba aire...

— M, Schulze no te va a volver a tocar un solo cabello. Te lo prometo por mi vida que no.

— Quisiera creer que eso será así, de verdad...

— Llamaré al agente— Sacó su celular y comenzó a marcar, a los pocos segundos le atendieron. Explicó lo que había pasado y esperó una respuesta, por su cara esta no era nada satisfactoria. Luego de unas breves palabras cordiales, colgó.

– No lo han apresado aún, pero no lo dejarán salir de Alemania. Estás a salvo M, me dijo que mañana lo detendrán.

— Lo creeré cuando lo vea en las noticias... la confianza no es algo que practique estos días—  A la mañana siguiente un fuerte olor a quemado llegó a mi habitación, alarmada bajé a mirar qué estaba pasando. El olor a comida quemada es una de mis alarmas naturales.

— ¿Qué están haciendo?— pregunté cuando miré a Kass y a David intentando voltear una «tortilla» con una espátula.

— Tortilla española, para el almuerzo, tenía antojo— respondió Kass.

— Eso está horrible.

— No, solo esta un poco dorado.

— No, está quemado.

— Bueno quemado se quedará, porque es lo que hay.

— ¿Se acabaron los ingredientes?

— No, pero cocinar todo de nuevo me tomará demasiado tiempo.

— Hazte a un lado entonces... déjame los ingredientes sobre el tope— David me miró complacido.

— Simplemente no puedo dejar que arruinen un plato así. No sé qué pasa contigo porque normalmente cocinas bien.

— No sé hacer tortilla española y ya.

— ¿Necesitas ayuda?— preguntó David a mi espalda.

— Toma ese pela papas y monda tres papas por favor.

— ¿Que haga qué?

— Que las peles— Se sonrió y se puso a trabajar. Las corté junto con el chorizo y la cebolla. Los sofreí por separado e hice la mezcla de huevos y crema, puse todo junto, lo coloqué en el sartén agregando algunos guisantes y pimientos en el tope.

— Tienen que revolver la tortilla primero sino se quemará en el fondo y quedará cruda en el centro. La despegas con la espátula, la mueves para asegurarte y la volteas con un plato. Es evidente que si la volteas con una espátula se partirá— dije como si fuesen niños, ¿pero quién hacía eso?—. Solo la volteas así cuando es una tortilla ligera— Esto se sentía bien, era como ver un estanque cristalino un día de verano. Cocinar siempre me había llenado tanto, solo que estas últimas semanas no lo recordaba.

— ¿Con qué vamos a comer esto?

— Oh bueno, no había pensado en eso antes, pero ahora que estás aquí...

— David, ¿puedes traer el zucchini y la berenjena del refri por favor? Y algo de cebolla, ya que vas en camino, mantequilla y leche.

— ¡Estoy en eso!— Para medio día teníamos tortilla española, papas rústicas y vegetales gratinados. Serví todo y ya era tiempo de volver a mi cuarto.

— ¿A dónde vas?

— A mi habitación David, espero que lavar los trastes no sea demasiado para ustedes.

— ¿No vas a almorzar con nosotros?

—- Nunca como cuando cocino... no tengo hambre— Kass lo miró significativamente y él desistió.

— Esta bien amor— Me duché y volví a mi ahora muy familiar cama, escuché a Kass gritar:

— ¡Malvaez esto está delicioso! ¡Nunca pensé que un huevo pudiese saber tan bien!— Acto seguido empezó a hacer sonidos orgásmicos demasiado fuertes— ¡Esta tan bueno!

— ¡Kass ya! Los vecinos llamarán a la policía— le dijo David.

— ¡Los vecinos y la policía deberían probar esto!— Me sonreí, pero la alegría no llegó a mis ojos. Escuché a alguien más reírse, «¿la madre de David?». Siguieron hablando y me di cuenta que en efecto era su madre y hablaba con Kass como si no la odiara. En un rato David y Kass subieron.

— ¿Quieres bajar con nosotros a ver esta película?— Era de suspenso— ya la vamos a empezar. Tenemos estos pastelitos que te encantan.

— Supongo que da lo mismo a estar aquí...— Nos instalamos en el sofá los cuatro, yo apoyándome en el costado de David y el abrazándome protectoramente. A mi lado estaba Kass y a su lado Nina. La película fue entretenida y los pastelitos si eran mis favoritos.

...

  Era viernes por la mañana y David dejó la televisión encendida, eso era extraño, porque siempre la apagaba. Era un DVD, decía: «Ponme en marcha» en todo el centro. Lo empecé y en la pantalla aparecimos nosotros, en pijamas.

David siempre quieres estar tomándote fotos, ¿cuál es tu problema de vanidad?

Posa y ya, amargada.

¿Por qué no se toma? ¡Estás grabando!— Mi yo de la televisión empezó a reírse como loca— ¡Hola! a todos los que vean esto quiero que sepan ¡qué tonta me siento ahora!— Él se reía también.

No fue una equivocación, subconscientemente lo que quería hacer era grabar esto y decirte que te amo. M ahora deberías besarme, digo, quedaría bien para el video...— «Yo» del video lo besó fuerte y sonoramente, se sonrió al final juntando su nariz con la de él.

¡También te amo! Un día nuestros hijos verán esto y pensarán que éramos inmaduros.

¡Porque lo somos!

No hijos si ven esto, ¡solo él es inmaduro! Se cortó la grabación y quedó de nuevo en el principio. Estaba llorando porque yo no podría ser esa persona, a pesar de todo ella estaba feliz, radiante en realidad. Yo no podría llegar a esa felicidad de nuevo...



David.

— ¿Qué crees que despertará la curiosidad de M?

— Creo que si le llevas cualquier cosa que cuente una historia le encantará— Me dijo Kass desde la cocina—. Hoy llega Alma, esperemos que eso sea tan buena noticia para M como lo es para nosotros.

— Creo que subiré con este— le dije mostrándole el libro.

— ¡Ese es perfecto!

— Avísame cuando llegue la enana, te acompaño al aeropuerto— Subí y encontré a M mirando por el balcón. Su actividad favorita últimamente.

— Hola...

— Hola... vi lo que me dejaste esta mañana, no lo sabía pero yo era una mujer muy feliz, en verdad.

— Aún puedes volver a serlo, mi amor.

— No... sabemos que no.

— Traje algo, quería saber si...— Abrí el libro, leí el título «la ladrona de libros» y comencé a narrar en voz alta, preferí hacerlo así antes de que me echara de la habitación. Luego de cinco páginas ella ni se inmutaba, entonces decidí parar.

— ¿Ya?

— No...

— ¿Por qué te detienes?

— Porque pensé que no estabas interesada.

— Puede que le estuviese prestando atención— Reanudé mi lectura y ella se acostó a mi lado a escuchar... estuvimos así, hasta que mi garganta estuvo demasiado reseca para continuar.

— Hoy llega Alma, espero no te incomode.

— Para nada... yo la adoro.

  Pasaron algunas semanas y ya el bastardo había sido apresado, el escándalo de nuestra boda fallida también había pasado y habíamos pagado miles y miles de dólares para que no se supiera quién fue la víctima de Schulze públicamente. M había mejorado mucho, comía regularmente, leía, cocinaba en casa, a veces nos turnábamos para leer en voz alta, le había agarrado el gusto. Kass ya había vuelto a Londres y mi mamá nos ayudaba en lo que podía. M no estaba del todo bien, pero ya no lloraba o hablaba de suicidarse, la terapia y los medicamentos también la estaban ayudando. Tenía días buenos y días malos, aún no salía a la calle, mucho menos a trabajar. A veces tenía pesadillas y no podía hacer otra cosa que abrazarla de vez en cuando, con previa anticipación de mis intenciones. Yo entrenaba y jugaba ahora un poco más tranquilo, Mayela y mi mamá se quedaban con ella, después de todo había logrado vencer su total aversión, por más que no lo dijera, sabía que ahora podía confiar en que la cuidaría.

¿Cómo sigue M?— Me preguntó Santos en el entrenamiento.

Mejorando... ya nadie llora, nadie grita. Estamos tratando de estar en paz.

— ¿Crees que ella querrá recibirnos a Diana y a mi mañana?

Estoy seguro de que si, le avisaré hoy— Otra cosa sobre la M actual es que era demasiado tímida. No hablaba, sonreía o se molestaba, a veces frotaba sus manos en señal de inseguridad. Se había vuelto tan... no voy a decir débil, pero M antes de esto era una fuerza de la naturaleza, una mujer imparable. Ahora era solo una mujer, no es que eso sea malo, igual la voy a amar siempre, pero es un cambio, uno muy grande. Llegué a casa temprano y ella le estaba enseñando una receta a mi madre.

— ¡Hola a todo el mundo! Hola mi amor... hoy pensé en ti camino a casa y te traje tus chocolates favoritos.

— Gracias, quería comer algo dulce. Estaba hablando con la Sra. Nina hoy, de asistir a sus eventos de la fundación y la iglesia, creo que me hará bien.

— Pero tú no crees...

— Pero ellos ayudan personas y eso es suficiente para mi, además será un cambio de aire.

— Está bien preciosa, ¿cuándo es el primer evento?

— El sábado.

— Mañana vienen Diana y Santos a casa, quieren saber de ti.

— Qué bien, tendré algo decente para comer.

— Seguro les encantará, ¿cómo estuvo su día?

— Tranquilo, hoy no vino la doctora Sussane... ella a veces me pone un poco exasperada.

— Sí, estuvo tranquilo, M estuvo enseñándome algunas de sus recetas. Sus consejos me han servido muchísimo, en verdad es una excelente cocinera...

— Me encanta que se lleven bien.

— Eso trato...

— No quiero molestarlos, en verdad entiendo que son momentos difíciles para ti M, pero deberían pensar en casarse, ya su vida está unida por tantas cosas, deberían solo hacerlo oficial.

— Es cierto... yo sé... solo no...

— Lo vamos a pensar mamá, dale un respiro a M.

— No, ella tiene razón. ¿Cuántas veces hemos estado a punto de casarnos? Creo que es justo que por fin lo hagamos.

— Cuando tú estés lista.

— No quiero una fiesta, ni pomposidad al respecto, necesitamos solo el papel— Esa noche nos fuimos a dormir temprano, estaba cansado y no me costó conciliar el sueño.

Creo que te quedaste dormido y me dejaste plantada con este modelito que me compré solo para enseñártelo, ¡eres un patán!

Te juro que no fue a propósito preciosa, pero ya desperté... y , me encanta tu lencería...— Ella se sentó encima de mi a horcajadas y me besó. No estaba de humor para hacer las cosas delicadamente así que le quité todo y la lancé contra el colchón... la necesitaba tanto. Emitía esos sonidos que me enloquecían.

«David... David... ah... David» repetía sin parar...

  Me desperté bruscamente, tanto, que levanté a M en el proceso.

— ¿Qué pasó?

— Nada, tranquila, vuelve a descansar— Estaba muy apenado por ese sueño, me fui a dar una ducha fría. Mi prometida ha sido abusada y yo no puedo dejar de pensar en acostarme con ella.

— ¿Tuviste una pesadilla? Dime la verdad.

— Sí pero ya pasó, ya está bien. Vamos a dormir preciosa...


Maria.

  Era viernes y David tenía partido. Después de lo sucedido, yo nunca iba, pero hoy quería salir de la monotonía en la que me encontraba, aparte de la visita de los Almeiro no había tenido otro contacto con gente real. Como lo decidí tarde y la Sra. Nina quiso acompañarme, llamamos al guardaespaldas a que viniera por nosotras y una vez allá solo hizo falta decir quiénes éramos para conseguirnos un espacio. El juego quedó en empate, sin embargo, no fue aburrido de ver. Decidí darle una sorpresa en el vestidor, no sabía bien qué decirle pero algo se me ocurriría. En cuanto me asomé a los vestidores ahí estaba él abrazando a una chica... la cara de ella era de estar en el cielo, no la culpo, esa debía ser mi cara cuando lo abrazaba... antes...

— Siento la interrupción...— dije cuando ella se dio cuenta de mi presencia y me volví a la salida.

— ¡M! M, mi amor no pienses mal... ¡ven! Detente por favor, ¡escúchame!— Yo no quería escuchar, repentinamente verlo abrazar a esa chica así me hizo recordar lo mucho que lo amo y como había suprimido esos sentimientos estas últimas semanas del infierno, a lo mejor era demasiado tarde— M, ella es una amiga, no estaba pasando nada malo. Sabes que yo no te haría eso, mi vida.

— No sabía que tenías esa amiga... de repente las amigas salen de la nada— Mi tono salió algo más cortante de lo que esperaba.

— Es la hija de un directivo del equipo, tienes que creerme— Había llegado a la salida y no tenía a donde ir. Tendría que devolverme con ellos de cualquier manera.

— Esto no es una escena de celos.

— Ah, fíjate que a mi me lo parece bastante.

— No David, yo sé que ha sido difícil, que las cosas conmigo no son precisamente miel sobre hojuelas, pero si no quieres seguir con esto tienes que ser sincero y decírmelo, yo lo entiendo, créeme, pero no me engañes porque eso solo lo hace todo peor...

— Yo no quiero, ni voy a dejarte M...— Santos apareció por detrás de nosotros.

Siento interrumpir pero esta es la salida a mi auto... y por cierto M, ¡esa estuvo buenísima! David dejándote, ¡para, me vas a matar!— Se rió a carcajadas— de verdad M, ¡divertidísimo!

Desearía recordar cuándo fue que pedí tu opinión Almeiro...

—  Tranquila pequeña... si querían una pelea privada, debieron haber elegido un lugar privado para tenerla— Me abrazó, abrazó a David y salió.

— Santos te abraza y yo no hago un alboroto al respecto...— Rodé los ojos.

— ¡¿Rodaste los ojos?!

— Sí, eso hice...— Se sonrió.

— Me alegra... dame unos minutos y vamos a casa.

— ¿Y eso es todo?

— Ya oíste a Santos... ¿yo? ¿Dejarte?— Se echó a reír— ¡Quisieras tú!— Volvimos a casa en silencio, no estaba de humor para hablar.

— ¿Algo está mal?

— No mamá, todo está bien, M solo está algo callada hoy. Si quieren podemos cenar fuera...

— Prefiero ir a casa... vayan ustedes.

— No...

— Sí, vayan, puedo manejarlo por unas horas. No porque yo no quiera, deben de dejar de salir, no tengo cinco años.

— ¿Segura?

— Absolutamente...— Me dejaron en casa y me acosté a mirar mi serie. Me sentía mareada, pero era algo a lo que estaba acostumbrándome... supongo que era por permanecer tanto tiempo acostada. Cuando llegaron me sentía en verdad enferma...

— Creo que el lunes volveré con el doctor... me siento débil y mareada...

— Entonces te acompañaré...

— No es necesario.

— Es muy necesario preciosa ¿Preparada para mañana?

— Si, presiento que me hará muy bien.

— ¿Vas a seguir molesta conmigo? Esa chica no es nada más que una conocida preciosa...

— No estaba molesta contigo, solo estoy triste al respecto David, si tú hubieses sabido que yo iba a estar ahí, hubiese sido distinto, pero no, tú no sabías así que nunca sabré si eso fue fortuito o que ella o tú estaban aprovechándose de que yo nunca aparezco en el estadio.

— M, ella solo estaba preguntándome como seguían las cosas contigo... no quise aprovecharme de nada y todo esto solo está empañando el hecho de que saliste de casa... y fue para verme jugar, eso significa mucho para mi.

— Sí... quería verte jugar...

— Preciosa, no dudes de que te amo... Nunca lo habías hecho antes.

— Tienes razón, pero es que soy un desastre emocional... no me estoy excusando, pero así me siento. David te amo ¿sabes? Aunque ultimamente no lo parezca mucho...

— Yo sé que no está siendo fácil mi vida, por eso quiero que tengas claro que nada puede hacer cambiar mis sentimientos por ti, nada nunca— Miré hacia el suelo tratando de decidir qué hacer, porque quería besarlo, en verdad que sí... pero, no podía dejar de asociarlo con... me acerqué a él, ya casi lo lograba, pero los recuerdos fueron más insoportables... me sentía mal, como si sintiera asco, pero no podía ser, era David y yo lo amaba...

— Lo siento mucho... no puedo.

— Vamos a ir poco a poco, preciosa. Y vas a poder...— Fui al evento de caridad el sábado y resultó ser muy inspirador, me hizo sentir un poco mejor, con algo de paz en mi interior. La Sra. Nina ya no me miraba con odio, ni yo a ella, no había nada que quisiera más que sacar de mi vida las cosas malas... ya había tenido demasiadas. El lunes temprano estaba en la consulta del doctor.

— Buenos días Srta. Malvaez, ¿cómo se ha sentido? Me alegra verla muchísimo mejor. David, ¿cómo está?

Muy bien doctor, saliendo de esta situación un día a la vez— Me examinó y me envió a hacer unos exámenes de sangre para revisar el por qué de los mareos y la debilidad. Esperamos unas dos horas, hasta que volvió con los resultados.

Señores, lo que les voy a notificar a continuación no va a ser fácil, pero tienen que tratar de manejarlo y superarlo poco a poco. No dejen perder el progreso que han logrado hasta ahora.

— ¿Puede decirnos de una vez qué está pasando?

— Estoy embarazada, ¿no es cierto?— tenía que saberlo... tenía que haberlo sospechado desde el principio...

Sí señora... lo siento mucho, pero tiene que recordar que ese niño no tiene la culpa de nada...

— ¿Puede dejarnos a solas un momento, por favor?

Claro, tómense su tiempo.

— No puede ser M... tú tomabas anticonceptivos... no...

— No, ya no los tomaba— dije llorando. Aunque esto no debería sorprenderme, ya debería saber que todo siempre puede estar peor—. Cuando dijiste que lo intentáramos el otro día... no me importaba quedar embarazada de ti... quería que fuésemos una familia.

— M, yo no sabía nada...— Sus ojos ya grandes, ahora estaban casi por salirse de sus órbitas.

— No lo quiero David... lo daré en adopción... no quiero ni siquiera tener que llevarlo dentro de mi.

— M, creo que es un poco apresurado hablar así.

— ¡No! ¡No es apresurado! ¡¿Qué si se le parece?! ¿Qué pasará cuando sea un recuerdo viviente de que su padre me desgració la vida? O peor aún, ¡si resulta ser un maldito como él! Y yo no quiero dejarte, David... no quiero...

— ¿Por qué me dejarías?

— ¡Porque estoy embarazada y tú no eres el padre!, ¿o es que no has estado prestando atención?

— Claro que soy el padre, yo lo voy a criar. Va a ser mi hijo, si lo criamos bien no tendremos que temer que él sea como el malnacido de Schulze.

— No... yo no lo quiero.

— M lo vas a querer, poco a poco... lo vamos a querer. Nadie tiene que saber que no es mi hijo biológico.

— Yo lo sé y con eso me basta.

— Amor él o ella no tiene la culpa de nada de esto... es un bebé. Tenemos que cuidarlo, ¿o vas a dejar un hijo tuyo para que lo críe alguien más?— Yo lloraba descontroladamente.

— Yo quería tener tus hijos... solo tus hijos.

— Los estamos teniendo, este será mi hijo.

— ¡NO ACTÚES COMO SI ESTA ES UNA MALDITA BUENA NOTICIA! ¡JESÚS! estoy harta de que no entiendas cuan desgraciadamente malo es todo esto, no quiero ni puedo ser optimista ahora— grité exasperada, era increíble que aún ahora él actuara de esta manera tan comedida.

— Una nueva vida siempre es una buena notica M, no pienses más en eso por el momento, llamaré al doctor y nos dará los medicamentos que debes tomar— El doctor nos dio las recetas, las indicaciones y nos fuimos.

— ¿Cómo vamos a decirle esto a tu mamá? No quiero decírselo a nadie... no hasta que... me sienta lista.

— Mamá puede ayudar...

— Oh si, como la última vez David.

— Sabes que ella no haría nada como eso ahora. Y puede ser un apoyo, necesitamos ese apoyo M.

— Bien... pero no le diremos a nadie más.

...

— ¿Cómo les fue en el médico?

— Mamá, hay algo en lo que necesitamos tu ayuda...

— ¿Qué sucedió?— preguntó la Sra. Nina al verme llorar. David me abrazó frotando mi brazo para tranquilizarme— ¡Díganme ya, por favor!

— M quedó embarazada, producto de... bueno...— Estaba en shock a todas luces.

— Hija... yo... hubo un tiempo cuando pensaba que tú eras malintencionada y perniciosa... pero la verdad, has pasado por mucho y has salido adelante, puede que no estemos de acuerdo en muchas cosas, pero esto es demasiado para una sola mujer. Créeme cuando te digo que estoy contigo para lo que necesites. Pondré esta situación en manos de Dios y estaremos bien.

— Gracias...— No tenía ganas de refutar nada sobre dios, a estas alturas me daba absolutamente igual...

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