Infidelidad

David.

  Kass y Mark no se veían bien y mirando hacia atrás, no se veían bien desde Londres, pero no había reparado en eso antes. Por fin se fueron y Alma parecía algo confundida, entonces la llevé a que se distrajera con la televisión mientras M se movía de un lado a otro acomodando sus cosas. La seguí a la cocina con un ojo en Alma siempre, no iba a ganarme gritos hoy.

— Esto puede prepararnos para nuestra propia familia. Creo que ya es momento de que por fin tengamos una...

— Tenemos que hablar de eso, pero esperaremos a que se duerma Alma. Voy a preparar la cena, ¿puedes mirarla por mi mientras?

— Claro, preciosa— La abracé desde atrás y besé su hombro a lo que ella respondió besando mi mejilla.  Alma era una niña tranquila, no daba mucho que hacer. Después de cenar dijo en su vocesita que podría mover montañas:

— Tío, quiero dibujar.

— Vamos a buscar tus colores y algunas hojas. Mientras tu tía lava los platos— Tenía que volver a mi departamento, lo había olvidado, M seguro no saltaría de alegría cuando se lo dijera.

— M, mi familia se va mañana a casa, debo volver con ellos hoy.

— Vaya, eso no me lo esperaba... ¿pero qué se le va a hacer?

— Lo olvidé, no es que no quisiera decirte.

— No amor, tranquilo, anda, Almita está tranquila, pronto se quedará dormida. Solo recuerda enviar a Mayela mañana.

— Entendido. Te amo preciosa, nos vemos mañana, te prometo que no te dejaré sola con esto. ¡Adiós princesa! Duerme bien— dije refiriéndome a Alma.

— Tío Vid, ¿también te vas?

— Sí Almita, pero volveré mañana. Lo prometo— Salí y en la puerta M, me besó rápidamente y me miró severa:

— No lo olvides.

— No, amor, ¡no lo haré!— De regreso en casa todo fue exactamente como esperaba, nadie estaba de acuerdo con mi boda, pero no lo decían abiertamente. Mis primos eran los únicos con algo de compasión. Recibí sus felicitaciones y mi madre me dio su sermón de siempre.

Mamá, te amo pero ¡ya basta! ¡No me hagas elegir! ¡No quiero elegir!

— Sé perfectamente cual sería tu elección David, lo dejas claro. Entonces tendré que lidiar con ella para no perderte.

— Si lo quieres ver así... ella no es una mala persona. Comete errores, como todos, pero no es mala, solo no le has dado la oportunidad Estuve hasta tarde en una reunión que parecía no querer acabar nunca. No se cansaban de festejar y decidí volver a casa de M, tenía llaves así que entré y las conseguí a las dos dormidas en su cama. Eran preciosas, quisiera que algún día tuviésemos nuestra propia hija... por el momento, fui a dormir al cuarto sobrante.

Desperté y escuché a M en la cocina, recordé que ella no debía saber que estoy aquí, entonces quise jugarle una pequeña broma, me escondí tras una columna entre la sala y el comedor, cuando pasó la sostuve desde atrás diciendo: «¡Alto!» En francés y tapando su boca. Ella soltó lo que llevaba en la mano, que resultó ser de vidrio y ahogó un grito. Pensé que se asustaría más, la verdad. Cuando se volteó hacia mi tenía los ojos llenos de lágrimas y la respiración agitada, estaba llorando en serio.

— ¿Estás demente o qué te sucede? ¿Qué clase de broma pesada es esa? ¡¿Cómo le haces eso a alguien que vivió en uno de los países más peligrosos del mundo?!— Alma salió de la habitación, descalza en ese momento, el ruido debió despertarla.

— ¿Qué pasó?

— ¡Buenos días, princesa! No paso nada, se me cayó un vaso— dije alzándola en brazos—, no puedes andar sin zapatos por ahí.

— ¿Tía está llorando?

— No, ella está bien. Va a recoger los vidrios para que no te cortes.

— Quédate en la habitación con ella, yo les avisaré. Buenos días, muñeca— Al rato M, vino a avisar que todo estaba listo para desayunar. Cargué a Alma y la deposité en la silla.

— Ahora te quedarás ahí hasta que vuelva, ¿lo harás?

— Sí, tío Vid— Intenté ayudar a servir la mesa pero M tenía todo controlado, no me dejó, entonces la intercepté en el camino:

— Discúlpame mi amor, nunca pensé que lo ibas a tomar así, lo siento muchísimo— dije tomándola de la mejilla.

— Estoy muy molesta, solo te queda esperar a que se me pase— Despedí a mi familia y la semana siguió su curso más o menos normal, solo que Mayela y yo estábamos quedándonos con M y Alma. El miércoles por la noche luego de que Alma finalmente se durmiera me pidió ir a la terraza. Nos sentamos en un futón y ella comenzó a hablar:

— Kass no está bien con Mark.

— Lo sé, lo intuía. Lo que me estoy preguntando es qué tiene eso que ver con nosotros.

— Pues no sé que es lo que sucede en realidad, porque ninguno de los dos me ha contado, lo cual me hace suponer que es grave. Pero quería que lo habláramos porque míralos David, tienen todo para ser felices, ¡todo! Y no lo son, están peleando. Entonces pienso en nosotros, en nuestro matrimonio y tengo tanto miedo, yo no quiero acabar así. Tenías que verlos antes de casarse, se amaban... ahora tienen a Alma que es preciosa ¡y aún así están mal!

— M no hagas eso, lo que les pase a ellos no tiene por qué pasarnos a nosotros. Yo te amo, nuestro amor es fuerte, no podemos estar separados.

— Eso no lo sabemos Loureiro, solo quisiera estar segura de que no nos pasará nada así en el futuro... porque te amo demasiado, aunque me mates de susto increíblemente estúpidos— Me besó despacio, sin ninguna prisa abrazándome y acariciando mi mejilla con su pulgar. Puso varios besos cortos sobre mis labios, era algo que ella siempre hacía y yo lo amaba—. Desde que Alma esta aquí ni siquiera recuerdo haberte besado.

— Alma no nos deja mucha privacidad, me moriría si nos viera.

— Está dormida ahora y José también— dijo ya tratando de quitar mi camisa, gentilmente tomé sus manos y las acaricié.

— Aún así no creo que debamos, es increíble como te conviertes en un pulpo cuando quieres— Me reí abrazándola inocentemente.

— Eres un aguafiestas.

— Cuando Kass y Mark vuelvan pasaremos unos días en mi departamento y veremos quién es el aguafiestas— La besé ahora y nos quedamos recostados, ella encima de mi.

Maria.

— Bajemos, Alma no puede dormir sola— David había estado durmiendo en el cuarto sobrante y yo dormía con la niña.

— Buenas noches, amor.

— Buenas noches, rulitos.

...

  La mañana transcurrió tranquila y cuando por fin estaba habituándome a Alma, tocaron al timbre y me pareció extraño porque no esperaba a nadie. Abrí la puerta y era Kass, quién se veía exasperada.

— ¿Qué pasó? No los esperábamos hasta el domingo, ¿dónde esta Mark?

— Mark está recogiendo sus cosas en el hotel, volverá por su lado.

— ¿Y por qué Kass? ¿Qué está mal con ustedes?

— ¿Dónde está la niña?

— Jugando en la sala, pero tú no te ves bien.

— M, engañé a Mark, estoy con un compañero de trabajo.

— ¡¿Qué?! ¡¿Por qué demonios harías eso!?

— Porque me dejé llevar, esas cosas pasan.

— No Kassandra, ¡esas cosas no simplemente pasan! Discúlpame que no te apoye en esto pero me parece horrible que le hayas sido infiel a Mark cuando él ha sido un gran hombre y tan correcto contigo, tan buen padre. Además, me decepciona que tú de todas las personas traiciones a tu esposo, ¿qué no aprendiste nada de mi experiencia con mis padres?

— Yo sé que estuvo mal, no tienes que repetírmelo, pero pasó M y ahora no puedo estar con él, porque no puedo seguir así. Tráeme las cosas de Alma, yo iré a saludarla.

— ¿Has pensado en Alma? ¿En cómo esto la afectará?

— Claro que sí, pero ella estará bien, porque los dos la amamos.

— Espero que lo que sea que tengas con este tipo, valga tu matrimonio. Porque si solo fue sexo... es un polvo que pagarás demasiado caro— Busqué las cosas de la niña y ella se la llevó. Llamé a Mark y pobre, estalló en lágrimas.

Mark deberías venir acá y calmarte un poco. Creo que no deberías ir así a ninguna parte.

Está bien M, saldré para allá ahora— Esto era una situación que jamás imaginé que pasara... ahora tendría que elegir un lado y por más que Kass haya actuado como una idiota, no sabía cuál.

— ¿M, tú sabías de esto verdad? Ella es tu mejor amiga— dijo Mark sentándose en mi sala de estar.

— ¡No! No, Mark ella no me lo dijo hasta hoy, sabía que no estaría de acuerdo. Lo siento tanto por los dos...

— Yo hice todo por ella, fui un buen esposo, un buen padre, siempre comprendí, siempre la apoyé. No tenía por qué hacerme esto, más porque yo confiaba en ella con los ojos cerrados, la amo tanto M.

— Sé qué se siente eso, te comprendo... Kass es mi hermana pero esto es inaceptable— Las lágrimas le caían sin que pudiera contenerlas, haciéndome llorar a mi también. Yo quería a Mark como al mejor de los amigos, había asumido que él y Kass eran mi familia después de todos estos años, ahora cuando todo se estaba desmoronando, sabía cuán doloroso iba a ser para todos.

— Sé cómo te sientes ahora, si no quieres estar solo puedes quedarte aquí hasta que estés mejor. Siento que no hay mucho más en lo que pueda ayudarte aunque quiera.

— Ahora no voy a ver a Alma todos los días... tendré que verla media semana o los fines, peor aún. Yo no quiero dejar de ver a mi hija todos los días, ni siquiera quería dejar de ver a mi esposa... ¡M mi vida se acabó de repente!— Lo abracé y lloramos juntos... ¡vaya si lo comprendía!— tal vez puedan arreglarlo... David y yo pudimos...

— David y tú se aman, mutuamente, su problema no fue un hombre o una mujer.

— Pero Kass te ama, estoy segura.

— No, M, nadie que ame a otra persona le hace daño solo porque sí.

— Tal vez sí, yo misma he hecho cosas de las que me arrepiento, pero no son porque no amara, sino porque no supe como manejar la situación.

— Nada de lo que digas la justifica... Dame un momento, voy a lavarme la cara— Aproveché de llamar a David para que cuando viniera esto no le cayera de sorpresa.

Hola amor, ¿cómo estas?

Hola preciosa, ¿yo? pensando en ti en este instante ¿y tú? Estoy terminando de arreglar mis cosas y ya voy a casa.

Con: «A casa», ¿te refieres a mi casa o la tuya?

Bueno a tú casa M, es solo que pensé que como paso la mayoría del tiempo allá... yo...

No amor, claro que esta es tú casa eso no tiene discusión. Además no llamé para asuntos territoriales, hay una situación y es grave.

¿Qué sucedió M? Voy saliendo en este segundo.

No necesito que te mates viniendo acá, es que Kass llegó hoy temprano y se llevó a Alma. Ellos volvieron del viaje porque Kass engañó a Mark y ella se lo dijo. Mark esta aquí y le dije que se quedara, no puedo dejarlo solo, ni a ella pero no sé que hacer, ella actuó muy mal.

Dios... eso es muy intenso... ya voy en camino, hablamos en un momento.

Te espero, conduce con cuidado— Arreglé a Mark en la habitación de huéspedes y lo dejé para cocinar algo, David llegó y fue a hablar con él. Los dejé solos, uno, porque iba a ser charla de hombres y dos, yo amo al greñudo pero prefiero evitar el discurso «déjalo en manos de dios» mientras puedo.

— ¡La cena está!— grité desde la cocina al mejor estilo populoso.

— ¡Vamos enseguida!— gritó Davi de regreso. Cenamos y luego Mark se fue a dormir, estaba deshecho.

— Llamaré a Kass... de hecho creo que tendré que ir a Londres en los próximos días amor, tengo que apoyarlos.

— Yo sé preciosa, por eso te amo. Llama a Kass mientras yo busco una película, ¿quieres verla conmigo?

— ¿Te refieres esa actividad que hacemos donde colocas una película que yo veré mientras tú te quedas dormido? porque eso es lo que siempre pasa— Alzó los hombros con sonrisa de niño culpable.

— Yo trato, esta vez escogeré algo que en verdad me llame la atención, para ver si logra gustarme más que dormir.

— Está bien, ya vuelvo— Llamé y me respondió que estaba con Alma, que se sentía mal pero que no volvería con Mark y que no se arrepentía de lo que pasó, porque las cosas con él no estaban bien. Cuando fuese a Londres hablaríamos mejor, de eso me encargaría luego. Llevábamos rato viendo la película, aburridísima por cierto (o solo soy yo detestando los robots que se convierten en otros robots) cuando David​ suelta:

— Yo sé que no es el momento preciosa...

— ¿Pero...?

— ¿Recuerdas cuando te dije que debíamos dar entrevistas?

— Perfectamente.

— Bueno, es el viernes... no tuve opción, mis representantes ni siquiera preguntaron.

— ¡Eso se llama tomarme en cuenta épicamente! ¿Con quién es?

— Con Joan Bardot, del programa vespertino líder de aquí...

— Sé perfectamente quién es David, ¿sabes por qué? Porque la detesto, simplemente odio la gente estúpida y oh créeme, ella lo es.

— ¿Cómo lo sabes?

— Una vez estuve de ayudante en una sección de cocina en su programa, ayudando al chef del restaurante donde tuve mi primer trabajo aquí.

— M, no sabía nada.

— La próxima vez sería amable preguntarme, si le voy a hablar a alguien de mi vida privada, cuando no es de su incumbencia para nada, ¡me encantaría por lo menos no detestarla!

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