Capítulo 9
Carlos se encontraba leyendo un libro tranquilamente en su habitación, disfrutando de la calma y la trama del libro, desde bien pequeño le había gustado leer, le hacia evadirse de todos los problemas.
De pronto la ventana se abrió y salto alguien dentro de su habitación, se asustó y cerró el libro para usarlo a modo de arma si hacía falta. Aunque tampoco le duró mucho ese estado de pánico. Vio a Blas como le sonreía intentando demostrarle que no le iba a hacer nada y eso a Carlos le bastó para bajar el libro y sentarse bien en la cama.
-¿Qué haces aquí?-Dijo Carlos.
-Me pillaba de paso, además, me apetecía verte.
Carlos lo miró sorprendido a la vez que sus mejillas se encendían. Sacudió la cabeza intentando quitarse el rubor y le contestó.
-¿Y no hubiese sido más fácil usar la puerta y no pegarme el susto de mí vida?-Dijo Carlos apartándose varios mechones del flequillo que le tapaban los ojos- Pensaba que entraban a robar o algo.
Blas se rió y volvió a sonreírle, a Carlos le extrañaba que el moreno estuviese hoy todo el día sonriendo cuando normalmente siempre estaba serio y si sonreía lo hacía de una forma que daba miedo, no con ¿cariño?
-No hubiese sido tan emocionante.- Dijo Blas acercándose donde estaba Carlos, se sentó a su lado y volvió a sonreírle.
-¿Estas sólo en casa?- Blas volvió a dedicarle otra sonrisa mientras apoyaba una de sus manos en la rodilla de Carlos.
Carlos tragó saliva a la vez que se movía un poco mas lejos de Blas, por alguna razón tenía la sensación de que le pasaba algo, Blas nunca habría actuado así.
Fuera de la casa alguien miraba la escena subido a la rama de uno de los árboles que había enfrente. Llevaba ahí desde que el farsante entró en la casa de Carlos mordiéndose la lengua, sin actuar, quería ver hasta donde era capaz de llegar.
Se inclinó un poco sobre la rama, sujetándose al tronco y pudo observar con claridad como el supuesto Blas llevaba la mano al cuello de Carlos para cogerle el collar. Decidió que ya era hora de actuar, pero no podía entrar dentro de la casa, un muro mágico le prohibía la entrada, era imposible traspasarlo. Observó fijamente a Carlos y pudo comunicarse mentalmente con él.
"No le dejes coger el colgante, no soy yo"
Carlos dentro de su habitación pego un salto sobre la cama.
-¿Blas?- Carlos miro fijamente al supuesto Blas.
"Yo soy el verdadero Blas, Carlos. Por favor que no coja tu colgante"
Carlos sacudió la cabeza y aparto la mano del Blas que tenía delante totalmente aturdido. Sujetó con fuerza la pluma de metal entre sus manos a la vez que se levantaba de la cama, el falso Blas también se levantó y se acercó lentamente a Carlos.
-¿Que te pasa rubio? Te noto... distante-El falso Blas consiguió arrinconarlo en una esquina de la habitación y le levantó la cabeza con su mano, obligándole a alzar la mirada. Carlos estaba totalmente confundido y desorientado. Escuchaba a Blas en su cabeza a la vez que lo oía y lo veía con sus ojos. ¿Se estaba volviendo loco?
-¿Q-qué haces?- Carlos se puso muy nervioso al notar la nariz del falso Blas rozar la suya. ¿Lo iba a besar?
-Algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer.
El falso Blas llevo sus labios a los de Carlos y lo besó. El rubio cerró los ojos a la vez que soltaba poco a poco el colgante.
El verdadero Blas se acercó corriendo al campo de fuerza y intentó traspasarlo. Comenzó a pegar golpes, pero no se rompía. Gritó al ver la escena más de cerca. Intentó calmarse respirando hondo a la vez que cerraba los ojos para evitar ver más la imagen.
Carlos no se podía creer lo que estaba pasando, por un momento se olvidó del collar, de lo que había pasado minutos atrás y se dejó llevar, ajeno a que el verdadero Blas estaba fuera intentando tranquilizarse. Notó las manos del falso Blas en su cuello, lo que le hizo recordar el colgante y lo volvió a coger con fuerza. Un pinchazo en la frente le obligó a separarse de los labios del moreno.
"Carlos, por tu vida, huye. Sal fuera. No soy yo, por favor."
El rubio se llevó las manos a la frente a la vez que deslizaba su espalda por la pared, quedando al final totalmente sentado. Escondió la cabeza entre las rodillas y intento controlar su respiración y su agitado corazón.
"Hazme caso, yo soy tú compañero de literatura, no él. Sal de la casa."
El falso Blas se estaba cansando, no entendía porque no le estaba saliendo bien el plan. ¡No era tan difícil! Entrar en su habitación y quitarle el collar. ¡Lo había besado y todo para tenerlo entretenido y poder quitarle el collar sin que se diese cuenta!
Carlos aprovechó el momento y comenzó a gatear por el suelo, cuando salió de la habitación echó a correr escaleras abajo, Blas lo seguía por detrás, a penas tenía un metro de ventaja. Al final logro salir y enseguida vio una sombra saltar de una de las ramas de los árboles e ir hacia él corriendo. Se asustó más y echó a correr calle abajo. Pero la sombra consiguió alcanzarlo, lo cogió del brazo y lo atrajo hacia él. Carlos intentó soltarse por lo que Blas optó por abrazarlo y intentar tranquilizarlo.
-¡Sueltame!-Grito Carlos nervioso al notar los brazos de Blas rodearle.
-Soy yo, tranquilo. No voy a hacerte nada...
Carlos intentó soltarse del agarre pero cada vez ponía menos resistencia, se estaba muy bien entre sus brazos. Apoyó la cabeza en el hombro de Blas y intento recuperar la respiración. El moreno lo estrechó más entre sus brazos y le acarició la espalda para tranquilizarlo.
-Te dije que no dejarás entrar a nadie, Charlie, ni si quiera a mí.
Carlos separó la cabeza del hombro del moreno y lo miro intentando ocultar una sonrisa.
Blas al darse cuenta que lo había llamado con un apodo cariñoso apartó la vista del rubio y se mordió la lengua.
Carlos volvió a la realidad al notar que los ojos azules del otro chico ya no lo observaban. Agitó la cabeza, haciendo que se le moviera el flequillo y comenzó a hablar.
-Blas, no entiendo nada, primero entras por mí ventana de golpe, luego que si no eres tú, me quieres quitar el colgante y a la vez no, luego me besas y vuelves a intentar quitarme el collar a la vez que me dices que huya.
-Es difícil de explicar rubio, pero la persona que estaba en la habitación no era yo. -Dijo Blas intentando olvidarse del beso.
-Pero te he visto con mis ojos...
-Lo que has visto era una ilusión, en ningún momento he estado en tu habitación, en ningún momento...-Paro unos segundos para intentar no alterarse - En ningún momento te he besado.
Carlos seguía totalmente perdido, ¡era Blas el que había entrado en su habitación! Pero aún así también le pareció rara la forma de actuar del falso Blas cuando entró en su casa. Conocía poco al moreno, pero sabía que él no sería capaz de entrar en su casa por la ventana. Además de que no lo veía tan lanzado como para besarlo así sin más.
-Vuelve a casa Carlos. Allí estarás a salvo. -Dijo Blas rompiendo el abrazo y posando -Yo cuidaré de ti.
-Pero...-Dijo Carlos- Hace un momento...
-No va a volver a entrar-Dijo Blas acariciándole la mejilla-Ahora que sabe que estoy aquí no se va a atrever.
Carlos al tener la cara del moreno tan cerca y al escuchar la última frase no pudo evitar sonrojarse a lo que Blas sonrió un poco. El moreno le acarició las mejillas suavemente mientras mantenía el contacto visual.
Carlos sonrió a la vez que asentía, comenzó a caminar hasta su casa, giró el pomo de la puerta y se giró para despedirse de Blas, lo vio en mitad de la calle con una pequeña sonrisa. El moreno agitó la mano a modo de despedida y Carlos imitó su gesto para después entrar por completo en su casa. Se apoyó en la puerta y suspiró, pero sin poder quitar la sonrisa de la boca.
De repente notó todo su cuerpo destensarse y su cabeza dejar de doler, como si se hubiese tomado un tranquilizante y le hubiese hecho efecto de golpe. Subió las escaleras hasta su habitación y se acercó a la ventana. El paisaje se había vuelto de un tono mas azulado.
Cerró la ventana, cogió de nuevo el libro y volvió a sumergirse en la historia sintiéndose totalmente seguro.
...
Al final si que he podido subir jeje.
Bueno, ¿qué tal el capítulo? ¿Os ha gustado? ¿Quien creéis que puede ser el falso Blas? Hagan sus apuestas :)
Un besooo 💜💋
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