Capítulo 8

Carlos no había podido dejar de pensar en el sueño durante el resto del día y toda la noche. ¿Hasta que punto era verdad? Blas existe en la realidad, ¿los otros dos hombres existen? ¿Toda la tontería de los ángeles es real? En el sueño lo parecía.

Conectó los auriculares al móvil y el reproductor de música comenzó a reproducir Angels. Carlos sonrió con tristeza nada más escuchar los primeros acordes, era la canción favorita de su madre.

Siguió caminando mientras las canciones iban pasando, cada una que pasaba le recordaba más a sus padres que la anterior, por lo que acabo desconectando los auriculares.

Diez minutos después llegó al instituto y buscó con la mirada a Valerie, pero sólo vio a Hari apoyada en el capó de un coche negro. Esta al verlo sonrió y lo saludó con la mano invitándole a ir con ella.

Carlos trago saliva y le devolvió el saludo. Se acercó a ella y la morena cuando lo tuvo enfrente lo abrazo como si lo conociese de toda la vida, besó su mejilla y se separó.

-¡Qué guapo estás hoy!

Carlos simplemente sonrió. De pronto las palabras de Blas resonaron de nuevo en su mente, ¿y sí era verdad? ¿Y sí no era de fiar?

-¡Buenos días chicos!- Dijo una voz aguda apoyando ambas manos en uno de los hombros de Carlos. Este giró la cabeza y se encontró con una mata de pelo pelirrojo.

-Buenos días Val-Dijo Carlos separándose de ella para poder abrazarla.

Hari simplemente hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo.

-¿Qué tal habéis dormido?- Dijo la pelirroja cogiendo una de las asas de su mochila.

-Bien-Mintió Carlos. No había conseguido dormir más de dos horas esa noche.

-Muy bien, la verdad.-Haridian sonrió a la vez que enredaba uno de sus mechones entre sus dedos.

Su sonrisa se amplió a la vez que echaba a correr hacia alguna parte. Los otros dos presentes se giraron para contemplar el efusivo abrazo que se habían dado Hari y su novio.

Carlos arrugó el ceño y sacudió la cabeza, Hari no sabía con quién estaba saliendo.

-Carlos, quedan a penas dos minutos para que empiecen las clases. ¿Vamos?-Dijo Valerie.

-Vamos -Dijo Carlos.-¿Qué te toca?

-Historia.-Dijo Val.-¿Y a ti?

-Igual. -Dijo el rubio comprobando el horario.

-Pues no se diga más. ¡Vamonos a clase!

...

Carlos estuvo sufriendo parte de la clase por un terrible dolor de cabeza. Le había empezado nada más entrar el profesor en el aula. Intentó no pensar en el dolor y olvidarse, pero cada vez le dolía más.

Val, a su lado tomaba apuntes de todo lo que el profesor decía sobre la primera guerra mundial.

De pronto el profesor se quedó callado y miró directamente a Carlos.

-¿Te encuentras bien Marco?-Dijo el profesor-No tienes buena cara.

-La verdad es que no profesor-Dijo Carlos poniendo una mueca.

Valerie a su lado puso una de sus manos en la frente de Carlos. La mantuvo unos segundos para después apartarla.

-Estás muy caliente.- Dijo Valerie.

-Vete a la enfermería y que te tomen la temperatura.-Dijo el profesor.

Carlos asintió y cogió su mochila para poder irse. Vio la enfermería el primer día por lo que no tuvo pérdida. Llegó y tocó a la puerta para después abrirla lentamente a la vez que metía la cabeza para ver si encontraba a alguien. Al fondo de la habitación había una señora, de unos cincuenta años ordenando unos papeles.

-¿Se puede?-Pregunto Carlos.

-Pasa pasa. ¿Que te pasa querido?

-Me duele la cabeza horrores. -Dijo Carlos a la vez que cerraba la puerta.

-Ven y siéntate en la camilla para que pueda tomarte bien la temperatura.

Carlos le hizo caso, se acercó a la camilla como pudo y dejo la mochila en el suelo. Se sentó y cogió el termómetro que le daba la enfermera para después llevárselo a la axila. Cinco minutos después la enfermera se lo quito y miro la temperatura.

-Treinta y ocho, será mejor que te haga un parte y te puedas ir a casa, no estás en condiciones para estar en clase.

Carlos asintió y le dio los datos a la enfermera. Diez minutos después salió de la habitación y se encaminó hacia fuera, cuando estaba a punto de cruzarla unas manos tiraron de su camiseta, arrastrándolo hasta un lugar que prácticamente nadie frecuentaba. El rubio quedó atrapado entre el cuerpo del secuestrador y la pared del pasillo. El secuestrador llevaba un pasamontañas para ocultar su identidad pero esos ojos azules grisáceos ya los había visto nuestro protagonista.

-¿Blas?-El rubio se atemorizó cuando el secuestrador le tapó la boca.

-Sí, soy yo, y ahora callate y dejame que te explique, te buscan, tienes algo que ellos quieren y no voy a consentir que lo consigan. Vete a casa, cierra las ventanas y sobretodo no dejes a nadie entrar, ni si quiera a mí, ¿entendido?

El rubio asintió atemorizado y Blas desapareció ante sus ojos. Miro hacia la izquierda y hacia la derecha, ni rastro del moreno. El corazón se le aceleró hasta tal punto que pensaba que se le iba a salir del pecho. ¿Qué le estaba pasando? Una voz en su cabeza le avisó de que el peligro estaba cerca.

"¡Carlos! ¡Huye!"

...

Holaa, ¿qué tal el capítulo? ¿Os ha gustado? ¿Y que tal os va la vida jeje :)?

A mi me va de pena, mañana tengo examen de química y es muy chungo. ¡Os odio entalpías!

Pero bueno, también quería avisaros de que estaré ausente casi un mes, entre los parciales, los finales, las visitas a las universidades... Poco tiempo voy a tener para escribir.

Espero que lo entendáis :)

Un beso💋

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