Capítulo 20
La tía de Carlos cerró la puerta y ambos chicos se quedaron callados hasta que escucharon la puerta principal cerrarse.
–Será mejor que me vaya–Dijo Blas levantándose de la cama y acercándose a la ventana. Observó como los tíos de Carlos cogían el coche y se iban calle abajo.
Carlos se levantó de la cama y abrazó a Blas por la espalda.
–Anda, quedate –Dijo Carlos alargando la e mientras apoyaba su cabeza en la espalda de Blas, mimoso –No me quiero quedar sólo.
Blas giró la cabeza y pudo observar como Carlos tenía los ojos cerrados mientras le abrazaba, sonrió al ver la imagen. Se dio la vuelta y abrazó de vuelta al rubio.
–Bueno, venga va. –Dijo Blas.
Carlos levantó la vista y se tiró sin pensárselo dos veces a los labios del otro chico. Blas sonrió y le devolvió el beso.
De pronto el beso se fue volviendo mas profundo y necesitado, Carlos parecía llevar el control de la situación ya que acorraló al moreno entre su cuerpo y la ventana de su habitación.
Blas al notar como iba a acabar intentó separarse del rubio sin parecer brusco.
–Esto no está bien –Dijo Blas separándose por unos segundos de la boca del rubio. –Casi nos pillan
–Me la suda sí está bien o está mal, si nos pillan como si no –Dijo Carlos acercando su boca a la del moreno. –Me encanta besarte.
Carlos sonrió de lado y rodeó el cuello de Blas para después rozar su pierna con la del moreno, haciendo que el bello de la nuca de Blas se erice por el roce. Al notar que había hecho efecto volvió a besar sus labios y se sintió en el paraíso. Los labios del moreno se habían convertido en su droga. Parecían que encajaban a la perfección con los suyos.
Blas se dejó llevar al notar como su cuerpo reaccionaba a las tímidas caricias de Carlos sobre su espalda. Posó sus manos en la parte baja de la espalda del rubio y lo pegó más a él, como si necesitara sentir cada mínima parte de su cuerpo rozar el suyo.
El moreno tomó el control de la situación y profundizó aún más el beso, incorporando su lengua en el juego, Carlos gimió como respuesta y llevo sus dos manos al pelo de Blas, enredó sus manos en él y se concentró en como la lengua de Blas jugaba con la suya.
Blas separó por un momento sus labios de los del rubio y le quitó la camiseta para después posar su boca en su cuello. Carlos tiró la cabeza hacia atrás dándole más acceso al moreno.
Los labios de Blas perfilaron todo el cuello del rubio, dejando un rastro de besos húmedos y mordidas. Blas llegó hasta el lóbulo de la oreja de Carlos y hincó sus dientes levemente, lo que produjo que Carlos jadeara, cogiera la cara de Blas y volviera a besarlo ahogando en su boca otro gemido.
El moreno dio dos pasos, los suficientes como para llegar al borde de la cama de Carlos. Al llegar, el de ojos azules se separó y se quitó la camiseta el mismo para lanzarla lejos, dónde no molestase. Carlos llevó sus manos al pecho de Blas y acarició todo su torso. Tenía la piel muy fría.
–Estas helado–Dijo Carlos separando su boca de la del moreno a la vez que apoyaba su frente en la de Blas.
–Y tú estás ardiendo.–Dijo Blas abriendo los ojos y mirando directamente a los de Carlos.
El rubio se sintió atrapado por sus ojos y esta situación aumentó cuando Blas le pego un leve empujón y lo obligó a tumbarse en la cama sin dejar de mirarlo por un momento. Segundos después Blas se sentó sobre su cintura y se volvió a inclinar sobre él para capturar sus labios y volver a besarlo.
N/A: CARLOS UKE, ¡me mato! Vale, seguimos.
Miles de mariposas revolotearon en el estómago de Carlos al notar como las manos de Blas se dirigían a su cintura y le desabrochaban los pantalones. El rubio levantó la pelvis y Blas deslizó sus pantalones por sus piernas, hasta finalmente sacárselos.
Carlos imitó al moreno, quitándole también los pantalones.
Se separaron por un momento y Blas desde arriba observó a Carlos detenidamente.
El rubio lo único que pudo hacer fue sonreír a la vez que se reincorporaba en la cama un poco para poder volver a besarlo.
Se besaron durante bastante tiempo, no sabría decir si segundos, minutos o horas, pero ambos disfrutaron mucho de los besos.
Blas notó que no podía esperar más, por lo que pellizcó la cinturilla de los bóxers de Carlos y tiró de ellos hacia abajo. Dejando así al rubio totalmente desnudo para él.
Torció una sonrisa a la vez que observaba atentamente el cuerpo desnudo de Carlos, como si quisiera memorizar todos y cada uno de los poros de su piel.
Blas apoyó todo su peso en una mano y con la otra le levantó la barbilla a Carlos, obligándolo a alzar la mirada y mirarle. Cuando se aseguró de que lo estaba mirando se acercó a su boca y dejo un húmedo beso en sus labios, para luego bajar los besos a la mandíbula y cuello para así volver a repetir la acción que había llevado a cabo hacía un rato.
Cuando sus labios rozaron su hombro con una de sus manos rodeó la erección del rubio y comenzó a masajearla, con movimientos lentos, pero sin pararse en ningún momento.
Carlos debajo de él temblaba de puro placer, hacía mucho tiempo que no se sentía así. Notó como Blas le incaba los dientes en el cuello y arqueó la espalda al notar una corriente muy placentera recorrerle toda la columna.
Blas desde arriba disfrutaba al ver la cara de placer del rubio, por lo que aumentó el ritmo, pillando por sorpresa al rubio, el cual gimió bastante más alto que la última vez. Se tapó la boca para evitar hacer algún ruido más. Blas no pudo evitar reirse, le encantaba tener el control completo del cuerpo de Carlos.
–Eres adorable.–Dijo Blas acercando su cara a la del otro chico.
Carlos notaba que se iba a morir de placer ahí mismo, quitó una de sus manos de su boca y con ella intentó aferrarse a algo, cogió las sábanas y las apretó fuerte intentando no gritar.
Blas por su parte comenzó a besar cualquier parte del cuerpo de Carlos que le estuviese al alcance, la clavícula, el cuello...
–¡Blas! –Gritó Carlos cuando notó que estaba a punto de correrse.
La mano de Blas no dejó de moverse en ningún momento hasta que Carlos gritó su orgasmo, arqueó la espalda haciendo que su pecho chocase con el de Blas.
El moreno se limpió la mano con la que estaba trabajando sobre la cama, se tumbó al lado del rubio y comenzó a acariciarle el pelo mientras Carlos intentaba recuperar la respiración.
Blas observó la cara de Carlos y no se pudo creer lo que acababan de hacer. Pero tampoco le importó demasiado, porque la sonrisa que lucía Carlos en sus labios en esos momentos eclipsó todos sus sentidos. Carlos giró la cabeza y unió sus labios a los de Blas, haciendo que la sonrisa también apareciera en el rostro del de ojos azules.
Ninguno de los dos habló, no querían romper el momento, Blas peinó el flequillo desordenado de Carlos mientras este cerraba los ojos totalmente relajado. En apenas dos minutos el rubio se había dormido con las caricias de Blas. Este al notar que Carlos había caído en los brazos de Morfeo, los tapo con la colcha que había quedado a sus pies. Se pegó mas a la espalda de Carlos y poco a poco el también fue cayendo en un sueño profundo.
...
Sólo quería decir que he muerto de amor y tal.
Buenas tardes 🌚💜
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