Capítulo 14

¡Solo a través del dolor puedes alcanzar tu grandeza! Los impuros son los intactos los que no se han quemado a los que no han herido. ¡Aquel que no ha sido destrozado no tiene valor por sí mismo y no tiene cabida en este mundo! (Fragmentados)

GAEL

Todavía recuerdo cuando se escaparon de mí, saber que Ian y las chiquillas entrometidas le ayudaron a salir de aquel carro que quedó poco destrozado, hizo hervir mi sangre.

Saber que ahora los tengo en mis manos es realmente reconfortante. Vengarme de todos los que jugaron y se burlaron de mí. Todavía recuerdo aquel suceso que marcó la vida y desaparición de mi Divana. Ni por todo el dinero que tengo logre encontrar a esa pequeñaja, y las influencias que tiene Lena y Blue ayudaron a desaparecer todas las pitas de donde podrían estar. No llegué a pensar que se habían refugiado en el lugar donde nació mi gatita, que estúpido fui dejarme cegar por el idiota de Ian fue totalmente un acto que colocó en riesgo todo.

Cinco años antes veía desde mi auto como Ian, Lena e Blue sacaban de aquel carro a mi gatita y al idiota del amigo. Parece ser que iban para la cabaña, que bueno que antes de que escapara logre hacerla mía de nuevo, pero ya va saber lo que le pasara apenas vuelva a mí.

Tres meses después de aquel accidente, todavía recuerdo que los seguí hasta el hospital, no llegue a entrar estaba bastante vigilado por la policía, parece ser que en aquel accidente una persona importante se vio involucrada algo que no me interesa, le he llamado a Ian varias veces, pero no ha llegado a responder. Decidí entrar para saber de ellos, no los pude encontrar.

Nueve meses más habían pasado y nada, visite, busque y mande a buscar en todas partes de Seattle, hasta Newport, Nueva york, hasta ese pequeño pueblo frío de Portland, Vancouver Canadá. Todos los lugares en los cuales esos insignificantes tiene familia.

Después de dos años por fin la encontró, solo decidí que Ian me llevara donde estaban ellas, estaba totalmente claro que él sabía o eso imaginaba. Llegue a confrontarlo, pero nada y el muy malnacido nunca me decía nada. Hasta ese día que la preciosa Mary lo llamó y me dio la ubicación exacta donde estaban. La pobre ingenua no sabía que era yo el que hablaba.

Saliendo de la pequeña ensoñación y recuerdos. Dirigió mi mirada a las cámaras, verlos allí me llena de alegría, pensaron que se iban a escapar. Pues no. Yo no olvido tan fácilmente.

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