CAPÍTULO 63

Puedo agradecerle aparecer, interferir, pero en silencio. Quería que fuera alguien más, otra persona... él.

—Lo siento— dice el verdadero dueño de Locky, Ben. — Hice algo que...

—No.

—Si— fulmino a Sky.

Ben sonríe débilmente, mi amiga tiene los brazos cruzados y su expresión no es más que hastío por el desconocido. Él está incómodo.

—Ella no va a salir contigo— aclara dejándome sorprendida. Es cierto, no es que me importara tanto, su propuesta estaba siendo rechazada, pero no puedo comprender su ataque repentino. Estoy segura que no lo conocemos. —Porque nos iremos a festejar.

Ah. ¿Qué?

—¿Festejar?

—Será una locura— si, ella ya lo ha planeado y está segura que iremos. —Por cierto, no he visto a tu...— casi voy a tensarme de la mención que quiere hacer hasta que alguien más me salva. Lo peor que puedo hacer ahora es contarle sobre Caleb y Amber, su solución seria ¡fiesta!.

—Hola— es Nathaniel, llega a mi lado, le sonrío reconociendo su dicha y el que aún no lo he felicitado.

—Hola— me atrevo a abrazarlo por un momento corto. —Felicidades.

—Gracias— dice mostrando su dentadura. Su cabello rizado está húmedo y aunque sea por el sudor y agua no me desagrada. Es su día.

Estoy por agregar algo cuando noto que da una mirada al chico que está con nosotras.

—¡Tú! — lo apunta Ben con los ojos abiertos. —¿Eres Archer verdad?

Nate afirma dudoso por su comportamiento, el chico marca sus dos hoyuelos antes de abrazarlo, la rigidez del castaño me causa gracia. Quien diría que presenciaría esto.

—Locky— todos detectamos al pequeño que intenta subir por las piernas cubiertas aun por su equipo deportivo. No entiendo como logra ese efecto en ellos. Nate siempre consigue eso.

—¿Locky?— pregunta Ben.

—Es el nombre temporal que le... — colocamos. —coloque.

Ben asiente comprendiendo. —¿Tú eres su dueño?— pregunta Nate viendo que es él quien sostiene la correa del can.

—Sí. Creí que no lo encontraría, lo busque en todas las perreras y veterinarias.

—Puse carteles por el hospital— comento para que sepa que también intente ubicarlo.

—¿Hospital?

—Es ahí donde lo...—bajo la mirada. Esto es mas difícil. —Lo encontré.

—Lo perdí por el centro— frunce su ceño. —Está muy lejos de ahí.

—¡Es un milagro!—interrumpe Sky. —Ella lo encontró, luego tú y ahora todos felices— me mira sonriente. —¿Ya nos vamos a celebrar?

La insensibilidad de Skyler con los animales es impresionante, quizás eso sería distinto por sus padres y el que nunca la dejaran tener una mascota.

—Creo que ya debo irme— finalmente ha logrado ahuyentar al pobre Ben.

Me fijo en el pequeño marrón con manchas, no puedo creer que justo ahora encontrara a su dueño. Se irá y ahora si me quedare sola.

—¿Estás bien?— pregunta Nate.

—Si— observo a Ben. —Deberías darle un poco de agua.

Ben asiente. —Compraré una botella de camino a casa.

—También va a querer ir al baño— vamos aquí mucho tiempo.

—Iremos caminando.

—¿Viven lejos?

—A unas cuantas manzanas— odio no haber traído auto. —Si quieres...— se queda en silencio viendo a mi lado.

Es por Sky quien le manda un montón de dagas con los ojos.

—Mejor me voy— dice apenado. Lo veo jalar a Locky por la soga gris que le compre. Se va pidiendo permiso entre las personas que intentan salir del lugar.

—Iré por Justin— anuncia la ahora feliz Sky.

Miro a Nate quien niega con la cabeza sonriente. No estoy con la energía para festejar; sin embargo, ver a Nate y el significado para él lo cambia todo.

—¿Iras a la fiesta?

—Estoy agotado porque conduje por horas— soba su cuello. Se ve un poco cansado. —Llevaré a Kate a casa, pero si recaudo fuerzas me pasaré por ahí mas tarde.

Volteo viendo la cabellera de Ben cada vez más lejos. Si ahora me quedo con Sky no dejara que me vaya si no es a la fiesta de celebración. Tampoco llegaré a encerrarme en mi habitación.

—Ve— giro sin entender. Nate me sonríe. —Sé que no quieres festejar ahora. No sé lo que ha pasado con él, pero si quieres irte es el momento.

—Pero acaban de ganar...

—Si— veo sus ojos verdes. —Y lo único que quiero es dormir un par de horas. Lo haré, luego de rechazar a esos sujetos que vienen por allá— dos hombres con vestimentas iguales al del coach se acercan a nosotros.

Necesito preguntar, está a punto de dejar ir su sueño más grande. —¿Estás seguro?

—Lo estoy— toma mi hombro y lo baja hasta mi codo. —No te preocupes por mí. Vete ya, yo me encargo de Skyler.

—Gracias— lo abrazo de nuevo.

—à toi, amulette— menciona en mi oído.

Me alejo de su cuerpo. —Entendí eso.

Nate ladea la cabeza y alza el brazo para indicarme que ya me vaya. Me doy prisa en salir, algunas personas chocan conmigo, si fuera más alta quizás me verían.

—¡Ben!— grito cuando llego a las afueras del estadio. Él y Locky se detienen a unos pasos mas adelante, en un puesto de bebidas.

—¿Aún puedo acompañarlos?

—Claro—me muestra la botella de agua que ha comprado.

Ambos nos alejamos de las personas que vienen saliendo del gran monumento. Espero que le sirva un poco a Locky en un platillo que ha conseguido de la misma tienda.

—Si que tenía sed— ya me lo imagino. Yo misma debí traer agua.

—Es mi culpa, salí de prisa y no pensé en que traer— Ben lo acaricia mientras que vemos que bebe.

—No pasa nada.

Reviso los lados. La mayoría de personas van subiendo a sus autos y se van retirando, los adolescentes son los más fervorosos. Algunos sacan la cabeza de las ventanas de sus autos y agitan los banderines azules, es gracioso hasta que encuentro a dos personas que habian desaparecido de mi vista adentro. Amber y Caleb, ambos a un costado de la motocicleta que reconozco. Mantienen una charla, el pelinegro sube a su moto y la mantiene firme, la respiración se me corta cuando espero que ella suba. Amber parece molesta, no se mueve pero tampoco deja que Caleb se vaya.

—¿Los conoces?— volteo hacia Ben.

—Sí.

—Yo quiero una moto así— Ben conduciendo una motocicleta...

Es un poco más alto que yo, recuerdo que apenas y tocaba el suelo, yo no podría conducir, pero Ben seguro que sí.

Ben hace un gesto con la cabeza. —Creo que ya te vieron.

Abro los ojos por la noticia, no quiero voltear. —¿Qué están haciendo?

El chico que recién conozco observa. —Él está bajando de su moto— el corazón se me acelera. —Ella está viniendo...— necesito más información. —Oh. Él está viniendo también...

Se detiene dejándome aún desesperada por saber que ocurre. —¿Qué sucede?

—Habla con ella, creo que están discutiendo...

Entonces no venía por mí...

—Ya se va.

—¿Qué?

—Espera— bajo la cabeza cuando escucho una moto pasar por la acera de mi lado. Puedo ver su espalda y el como voltea solo dos segundos para verme por sobre su hombro.

Está solo... ¿Dónde está Amber?

—Harriet— mis hombros se alzan al escuchar esa voz.

Bueno, ya sé la respuesta a mi pregunta.

Presiono mis labios antes de girar a verla. Su cabello rubio está amarrado en una coleta. —Hola.

—¿Podemos hablar?

Ben entiende. —Yo te espero por allá— me avisa señalando una banca del otro lado de la acera.

Me quedo incómoda. —¿Qué es lo que quieres hablar?

Amber parpadea con una sonrisa. —Sabes, tú y él a veces son iguales.

—¿Disculpa?

—Caleb— eso si entendí. —Ustedes pueden volverse tan necios cuando quieren...

—¿Me estás diciendo necia...

—Si— asegura sorprendiéndome. —Oye, no sé lo que sabes de nosotros, pero te lo voy a decir. Yo no me acosté con él— alzo una ceja. —esa noche.

Ok. ¿Se supone que debo sentirme mejor?

—Nosotros tuvimos algo— no necesito escucharlo de nuevo, él ya me lo dijo... —Pero aparte de acostarnos hablábamos, bueno...yo lo hacía porque él es reservado. Caleb es de las personas que no te juzga y eso para mí fue...

—No quiero escuchar...

—Lo harás. Tienes que saber que no pasó nada esa noche...

—No necesitas mentir, él me dijo que paso...

—Lo besé—frunzo mi entrecejo. —Yo lo besé... y él me alejo— intento procesar todo. —La razón por la que estuve en su habitación es porque esa tarde había encontrado al chico que me drogo, lo busqué por un tiempo y quise enfrentarlo para averiguar algo que... no importa. El punto es que Caleb nos vio en el campus y vino por mí, yo estaba muy mal y no podía volver a casa así. Lo que averigüe no era lo que me esperaba...

—¿Él te ayudo?

Amber asiente. ¿No pasó nada más entre ellos?

—Me ha estado ayudando desde que paso lo de la fiesta— lo sé. Lo hablo hasta conmigo.

—Tú lo besaste...

—Fue un momento de debilidad, le pedí disculpas y luego tú llegaste. Iba a decírtelo, pero él no me dejo— que está diciendo. —Creo que de verdad te quiere.

—Tú no puedes asegurar eso...

—Tienes razón. Yo solo he visto como ha destruido su departamento por ti.

—¿Por qué me dices todo esto?

—Porque yo vi cuando llego aquí... cambio y creo que tú eres la razón. Además, creo que es lo mínimo que puedo hacer. Yo cree este desastre.

Quiero encontrar la mentira en su rostro rosado, pero no hay nada que me haga decir que miente. Es todo lo contrario, ella no actúa con maldad... solo está siendo sincera.

—Tengo que irme— intento ir a Ben pero ella toma mi brazo.

—¿Hablarás con él?.

—No sé.

—Se ha ido muy molesto por...— dirijo mi mirada a la persona que observa.

—¿Por Ben?

—Se habrá puesto celoso.

—Apenas lo conozco— suelto sin pensar.

—Eso lo pondría como loco.

Doy una mirada al chico, está sentado jugando con Locky. Ben usa sandalias y short, todo un fanático, no pienso que sea malo acompañarlos, es por el cachorro.

—No tiene que estar celoso.

Amber se encoge de hombros. —Tú le gustas ¿Qué esperabas?.

Achico los ojos. —¿Por qué eres buena?

—Me di cuenta que estaba molesta con las personas equivocadas.

Juntarse con Caleb ha hecho que hable como él o que le sucede.

—Ya me voy— me avisa. —Te veo en la universidad.

La veo alejarse, no puedo quedar más confundida de esa Collins. ¿Realmente es hermana de Katherine? Amber siempre me pareció diferente, ella era más copia o una imitación de su hermana, pero quizás solo faltaba que buscara su propia forma de ser. Lo que tuvo que pasar ya era difícil.

(...)

—Entonces vas en segundo año— asiento. —Literatura.... yo apenas y agarro un libro. Yo soy de Arquitectura.

Eso explica por qué no lo vi antes.

—¿Dibujas?

—Sí. Son de mis pasatiempos favoritos, escuchar música y...

—De casualidad Locky... perdón, ¿Dante duerme con música?

Ben suelta una carcajada. —Sí. Suelo desvelarme por las maquetas, la manera de quedarme despierto es colocar música que me active. Dante se acostumbró a dormir así, de alguna manera sabe que estoy ahí, trabajando.

Ahora entiendo por qué su necesidad de escuchar música a tales horas, le recordaba a Ben, lo extrañaba. El cachorro camina a su lado, ahora yo voy a extrañarlo.

—Oye...— quiere preguntar algo. —¿El jugador es tu novio?

—Ah. Nate...si... lo era.

—¿Y son amigos?— abre los ojos.

—Sí, eso creo.

—Es muy maduro de su parte, no conozco a nadie que sea amigo de su ex.

—Nos conocemos desde hace mucho.

—¿Y ya no sales con nadie?— veo mis zapatillas que andan sin detenerse.

—Es complicado.

—¿Por qué lo sería? Si quieres salir con alguien lo haces y ya. No hay punto medio.

Caleb ha estado en mis pensamientos desde que empezamos hablar—¿Y dónde quedan los problemas?

—En el mismo momento, cuando se habla y se resuelve.

—Supongo que no califica para personas necias— como me había dicho Amber. Otra risa sale de su garganta.

—Siempre hay uno que dará el brazo a torcer.

—¿Y si nadie lo hiciera?

—Lo dudo, no hubieran empezado a salir— me quedo en silencio. —¿Es por el jugador? ¿O otro chico?

—Otro chico— pero no quiero hablar de él ahora. —¿Tú tienes novia?

Ben abre la boca pero la cierra sacando su teléfono de su short, no he escuchado que llamaran. Entonces me lo tiende mostrando el fondo de su pantalla.

—Emily— su sonrisa crece viendo la imagen de una chica hermosa con cabello rizado.

—Es muy bonita.

—La mujer más bella del planeta— retira su teléfono apreciándola él solo. —Para mí, por supuesto.

Es un chico bastante dulce, se nota que la quiere mucho. Nunca antes me había fijado en el fondo de Nate o Caleb, yo no había colocado fondos así tampoco. Es un detalle muy tierno.

—Le diré que encontré a Dante.

—¿Ella no vino al partido?

—Está en un viaje de estudio— me indica. —Estaba preocupada por Dante.

—Se va a alegrar...

Ben teclea sin detenerse. La felicidad en su rostro es bastante tierna, ella debe tener suerte.

—¿Nos podemos tomar una foto?

—¿Qué?

—Emily dice que quiere conocerte— se me calienta las mejillas de pensar que sabe que estamos juntos ahora.

—Está bien— Ben se detiene. Coge a Dante entre sus brazos y lo levanta hasta su pecho. —La tomo yo— indico viendo que apenas puede sostener el teléfono.

Estiro mi brazo para alejar el aparato, Ben se acerca a mí y yo empiezo a formar una pequeña sonrisa tímida.

—Se lo enviaré ahora mismo— da el clic necesario.

Ambos caminamos el resto del camino, Emily resulta estudiar negocios internacionales, se conocieron en orientación y ambos tuvieron esa conexión que el señala como mágica. Volverá en unos días y según tengo entendido piensa armarle una sorpresa de bienvenida. Adoptaron a Dante juntos, en un refugio con su primer mes de novios.

—Creo que es hora de que entremos— me avisa cuando llegamos a un edificio de departamentos estudiantiles.

Observo a nuestros pies, Locky o Dante está sentado esperando que le indiquen por donde ir. Se me encoge el corazón ver esos ojitos redondos, hace unas horas me despertaba con él a mi lado. Recuerdo el día de la azotea, bañándolo con Caleb. Me pregunto que diría él si supiera que estoy a punto de dejarlo. Voy a extrañarlo. Me agacho para darle un último adiós, no sé si lo vuelva a ver pero de todas formas ya no será lo mismo.

—Cuídalo mucho— le digo a Ben cuando regreso a estar de pie.

—Lo haré.

—No. No lo harás— borro cualquier emoción de mi rostro.

Caleb pasa por mi lado como si se tratara de una ráfaga de viento. Tiene la mandíbula apretada y los ojos se le encogen un poco.

—¿Quién eres? — va directo a Ben. Antes de que lo deje responder toma a Locky de su correa y lo lleva a su pecho. Me mira aún más molesto. —¿Qué estás haciendo?

No sé si es porque Ben está muy sorprendido o es que ha logrado intimidarlo para que no diga nada.

—¿Yo?— articulo sin casi volumen.

—Creo que hay un malentendido— sonríe Ben. Sé que intentara aclarar todo cuando se acerca a intentar tomar al pequeño Dante. Caleb no se lo permite, el pequeño amigo ve hacia Ben sin entender nada. —Yo soy el dueño de Dante.. o Locky.

—Demuéstralo.

—¿Qué? — Ben parpadea. —Es mío, lo perdí en el centro hace unos...

—¿Tienes el certificado de adopción o de compra?

¿De verdad está preguntando eso?

—No...

—¿Vacunación?

—Talvez aun lo tenga, pero... — saca su teléfono y veo que rápidamente lo manipula hasta mostrarle una fotografía. —Ves. Aquí estamos en el parque.

—Ahí está más pequeño— no puede decirlo en serio. —No tienes documento válido.

—Harriet— busca ayuda Ben. Yo veo al chico preocupado, sé que es su dueño y Caleb también debe saberlo.

—Caleb... es suyo— el pelinegro me mira con el ceño fruncido.

—¿Nunca nadie te ha dicho que papelito manda?

—Está bien. Creo que tengo su carnet de vacunación entre mis archivos.

—No es necesario.

—Si lo es.

Ben sube las gradas, pero voltea. —¿Esperarán cierto?

—Ben— quito a Locky de los brazos del tatuado, sentir su piel causa que se me ericen los vellos, espero y no lo note. —Llévatelo— prácticamente corre ingresando a su edificio. Esa ha sido la peor despedida.

Cuando desaparece soy capaz de dirigirme al fin al tatuado. —¿Qué crees que haces?

—¿Yo? Tú vienes andando con un desconocido, pudieron secuestrarte— me mira molesto. —¿En qué pensabas?

—No es peligroso. Y solo acompañé a Locky.

—Eso significa peligro.

—Es su dueño— Caleb suspira. Y yo me fijo en algo importante. —¿Nos has estado siguiendo?

—Olvídalo— el pelinegro acomoda su gorra y da media vuelta.

Se aleja por segunda vez, las palabras de Amber y las Ben invaden mi mente, va a irse de nuevo si ninguno intenta hablar, Ben tiene razón, ¿Qué sentido habría tenido todo esto? pero él ¿Quiere hablar? mi pregunta debió escucharse en algún lugar porque Caleb se detiene de la nada. No voltea y puede que esté pensando en tantas cosas como yo, así que decido hacer algo. Corro a él y con mis brazos envuelvo su pecho bajo desde atrás, sus hombros se alzan casi como un susto. Tengo tanto miedo de que haga lo mismo que yo hice con él.

—Me avisaron que no lo conocías. Me preocupé.

Amber. No puedo creer que ideara un plan para asegurarse que habláramos. Ella sabía que Caleb vendría.

Caleb toma mis manos y voltea a verme sin soltarme. —¿Por qué se tomaron una foto? — una sonrisa se me escapa, cubro mi boca. —¿Por qué te ríes?

—Es que tenía razón.

—¿Quién? ¿El muñeco sin estilo?

Arqueo una ceja. —Estás celoso de Ben.

—Usa sandalias— evita responder.

Empiezo a reír y Caleb se remueve, aparta la mirada dando un paso hacia atrás, creo que lo he hecho enojar.

—Espera— tomo su mano.

Se forma un silencio en el momento que ambos observamos aquel punto de unión. —Perdón.

—¿Por qué?— pregunto yo.

—Por dejarte ir esa noche.

—Amber ya me dijo todo. Y yo debí confiar en ti...

Niega. —Te dejé sola.

Su mano acuna mi mejilla haciéndome sonreír, otra de ellas sujeta la punta de mi trenza. —Ahora estás aquí— cuidándome. Observo su rostro, se recompone en el momento que visualizo esos ojos grises. —Aún lo llevas puesto.

Caleb hace un movimiento de cejas, se queda quieto cuando con un dedo toco la plata de la cadena que le regale, resalta en su cuello bajo la tela negra de su camiseta.

Perché me l'hai data tu, pazzo.

Dibujo una sonrisa. —Me gusta que me hables en italiano.

—Me gusta que no lo entiendas— arqueo una ceja. 

Esperaba que dijera eso. —Chi ti ha detto che non so l'italiano?

190322✨

¡Ah! ¿Quién no confió en Caleb? ¿Quién ya perdono a Nate? Lo que se viene, nadie se lo espera... 👀

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top