CAPÍTULO 21

Cuando sus mejores amigas les recomiendan no comer tanta porquería deberían hacerles caso.

Créanme. La factura llega cuando deben correr para salvar su empleo o quizás de un chico que quieren evitar, o un ladrón. El punto es, que estoy enloqueciendo.

Bajo los escalones uno a uno pisando fuerte hasta llegar a la planta número uno, cuando abro la puerta me aseguro que el ascensor no este bajando por el tablero de su parte superior.

No hay movimiento, que alivio.

—¿Se encuentra bien?— salto al escuchar eso.

Es el hombre de seguridad, con su linterna y arma a casa lado de su cintura.

Carraspeo.

—Si— paso de estar algo encorvada a erguida en cuestión de segundos. —Es bueno hacer ejercicio— señalo la puerta de las escaleras.

Si tan solo no estuviera hiperventilando.

—Claro— dice inseguro.

—Yo.. ya me voy.

¿Y si el Sr. Lodge o Caleb preguntan quien bajo? El hombre se los diría y podría perder mi pasantía. 

Bien, primer día y ya me pueden despedir. Esa es mi huella del día, una de entrometida.

Al llegar a mi edificio me siento con la libertad de estar en casa, no necesito los tacones así que esta vez me los quito sin importar que me vean, tal ves no vuelva a ver este martirio femenino.

Arrastro los pies por la alfombra mientras hace cosquillas a mis dedos de los pies. 

Los espejos que suelen reflejar en el ascensor muestra que mi maraña de cabello, parece el modo de un ave. Resoplo acomodando los mechones de mi cabeza.

—¿Nate?.

Sus ojos pasan del teléfono en sus manos a mis rostro.

Su camisa esta fuera de su lugar con los dos botones desabrochados y su corbata parece mandar una dirección sin ningún sentido.

—Hola— dice con una sonrisa.

Me acerco y tomo su rostro. Tiene bolsas en los ojos como sus rizos mas alborotados de lo usual.

Esta cansado. Tanto que le cuesta despegar su espalda de la puerta de mi departamento.

—¿Puedo quedarme contigo?.

Lo miro ceñuda.

—Claro. ¿Sucede algo?.

Suelta aire por la nariz.

—Sky esta en el departamento. Ellos.. no me dejan descansar.

Nate y Justin son compañeros de departamento, es una de las razones por las cuales no solemos pasar tiempo ahí, si Justin ya es un revoltoso junto a Sky se vuelven el mismo huracán. Podía imaginar porque no podía dormir, Sky tuvo un conflicto con las tuberías, se supone que se quedaría conmigo pero cuando no llego supuse que Justin la convenció y eso ya es raro pues juraba no volver a pisar ese lugar.

Lo veo con algo de culpa.

—Vamos— le digo ingresando a mi cálido hogar.

—¿Cenaste?— cuelgo mi bolso y el se tira en el sofá.

—No y ¿tu?— negué.

Dejo las llaves y con las energías que me quedan me dispongo a hacer unos emparedados para ambos, Nate nota mi objeto y a duras penas se levanta a seguirme.

—Puedo hacerlo sola.

—Pero no estas sola— dice dándome un beso en la cabeza.

Rio con suavidad.

A veces me sorprende de donde saca la fuerza necesaria para continuar, hasta que recuerdo que es un atleta.

—¿Uno o dos?— veo los panes siendo cortado en tiras rectangulares.

—Dos— alza una ceja.

Me encojo de hombros.

Abro el refrigerador y tomo el jamón, lechuga y unos tomates frescos.

—¿Cómo te fue?

—Bien— ignorando el hecho de lo último que paso. —Cassie trabaja ahí.

—¿La chica del cine?

—Si. También esta Lara—paso a lavar la lechuga.

—¿Te gusta trabajar con ellos?— me tomo un minuto.

—No estuvo tan mal— me coloco a su lado cortando trozos de tomate.

En realidad el día empezó bien. Giro a verlo.

—Nate— me mira de reojo.

Mantengo mi semblante serio hasta que se gira completamente hacia mi.

Entonces sonrio y de un rápido movimiento le doy un beso corto en los labios. No le di tiempo para nada por lo que queda con los labios hacia afuera. Rio de ver su rostro.

—¿Y eso porque fue?

—Por la pluma— y así vuelve a sonreir.

Nate sabe moverse por todo la cocina, conoce donde esta cada cosa al punto de no necesitarme para hallar utensilios.

—¿Listo para el juego?.

Suspira colocando la última tapa de pan.

—Se puede decir que si— le doy una mirada. —Si estas no perderemos— dice antes de dar una mordida a su emparedado.

Me gusta su seguridad.

Le quito el platillo y tomo el mío. Nate traga y se vuelve a mover, nos falta las bebidas. Yo llevo los platos a la mesilla de la estancia.

—¿Compraste jugos?— voltee confundida.

Trague saliva cuando me di cuenta que esta con la cabeza en la refrigeradora, donde guarde los jugos de Caleb.

—Ah.. si— dije acomodando los cojines.

Hasta que lo vi dejar una botella en frente de mi. Alce la mirada.

—¿Que?.

—Nada.

Dios, soy idiota o solo nací así.

El resto de la noche me cuenta un poco mas lo que se aproxima para A&A una firma con un inversionista mayoritario que cambiaria el rumbo para su Editorial, se que es importante porque usa la palabra internacional, lo que desde hace años su padre buscaba. Todo esto ya tiene una fecha estipulada, el gran evento anual de publicaciones, muchas editoriales se presentan ante la ceremonia formal.

(...)

—El quiere hablar contigo.

Detuve mis dedos.

—Animo quizás ni sepa que eras tu— veo a Lara.

Ella tiene su cabellera castaña lacia recogida en un moño bien hecho, sus pecas son bastante identificadas si mirabas a detalle.

Aunque intenta mostrar serenidad manda miradas disimuladas a Cassie.

No puede ser nada bueno.

Me levanto dejando el computador, la moreno me sonríe antes de volver a su mostrador.

Tengo una explicación preparada, consiste en audífonos y una extraña motivación de bajar seis pisos por escaleras.

Ya se.

—Pasa— la voz de Richard Lodge suena tan fuerte que logra sacarme de mis pensamientos de inmediato.

—Buenas tardes— ingreso a su despacho.

El tiene la vista en papeles y usa unos lentes de lectura.

—Toma asiento— obedezco.

El coloca el papel frente a mi, hay una recta de varios que se encuentran de la misma manera.

—Te pidieron la documentación de algunos manuscritos— asentí. —Los hiciste todos, ayer.

—Si.

—Aprobaste todos.

Ay no.

—Si.

—Son 5— dijo esta ves señalando cada hoja frente a mi con un bolígrafo, tan costoso como su traje.

Son mis informes.

—Yo crei que..

—Se que llegan buenas obras a mi Editorial Harriet. Por algo somos una de las mejores— que ego. —Pero eso tu ya lo sabias.

Asentí.

—Esos son buenos libros señor...

—Elige dos—levante rápido la cabeza.

—¿Dos?— con solo ver sus ojos supe que no volvería a repetirlo.

Mire los cinco títulos.

Todos tienen potencial, como puedo elegir dos.

Volví a mirarlo, entonces empieza a golpear su mesa con un dedo, una y otra ves.

Usa el criterio.

Juego con mis dedos antes de alzar ambas manos, las coloco encima de dos hojas, puedo ver mis manos temblar un poco hasta que las tocó y las empujo hacia el.

El Sr. Richard eleva una ceja al ver mis seleccionados.

—Tienes un buenas críticas constructivas y tu perspectiva es parecida a la mía — arrugo la frente.

—Gracias.

El asintio y tomo ambos documentos en su mano.

—No podemos publicar todos los libros que se nos mandan Harriet, por ahora no— dice viéndome fijamente.

A pesar de que muevo la cabeza en compresión no es asi.

—Ya puedes irte— me levanto dirigiéndome lo mas rápido que puedo a la salida. —Y Harriet.

Cerré los ojos, los abrí y voltee.

—¿Si?.

—No vuelvas a quedarte hasta tarde.

Mis mejillas se encienden de forma automática, susurro como disculpa aunque dudo que entendiera, creo que ni articule como debia.

—¿Qué te dijo?

—¿Te despidió?— mire a Lara y Cassie que me emboscaron apenas llegue a mi puesto.

Negue.

—Fue un largo rato. ¿Qué quería?.

—Que escogiera dos de mis informes.

Lara frunció su ceño.

—Esto merece unos tragos— ambas miramos con la boca abierta a Cassie. —¿Que? Juraba que te despedirían.

Auch.

—¡Cassie!— la reprendió Lara.

—Tu también lo creías— la señalo fulminante. —Íbamos a ir a tomar para ahogar penas, ahora será mejor—dijo segura de ello.

—No creo que sea buena..

—Nada de eso. Vienes porque vienes— solté aire por la nariz resignada.

Esta chica estaba aun mínimo de convertirse en Sky.

—Vamos un rato— me anima Lara.

Asiento.

En el momento que Cassie dijo que había un lugar muy cerca sin duda no pasó por mi cabeza que ese lugar era ni más ni menos que el mismo Black Day de Devi, su tía.

—Sabes recordé que..

—No nos abandonaras— Cassie engancho su brazo al mío. Es una buena forma de atrapar a alguien. —Además tenemos descuento en tragos, un escenario y un chico bonito — no. —¿Verdad Lara?

Cassie soltó una risita jalando de mi hasta cruzar la puerta. Lara viene detrás.

—¡Cassie!— Devi nos recibe dándonos un beso en la mejilla. —No sabia que conocías a mi sobrina.

Le di un breve resumen de como sucedió, solo para ver a las dos chicas dirigirse a la barra.

—¿Ya habías venido?— preguntó Lara cuando llegue al taburete.

Todas tomamos asiento, una del lado de la otra.

—Solo dos veces— dije viendo a Devi rodear la barra.

Doy un repaso al local, hay tres a cuatro mesas ocupadas y lo más importante, no hay rastro del pelinegro.

—Bien señoritas. ¿Qué desean?— nos atiende sola.

Lara y Cassie piden chupitos mientras yo veo las llaves de mi auto que no has conducido hasta aquí.

—Limonada— Devi y Cassie giraron hacia mí. —¿Que?

—Te daré un pisco sour.

—Tengo que conducir.

—Bueno— resoplo. —Solo le pondré poco.

—¡Por eso eres mi tía favorita!— me cuesta entender que ella ya se va sin dejarme decir mas.

La chica de mi lado me hizo golpeo con su codo como un gesto para ver a su lado, Lara tiene el cuello estirado, intentando ver por la puerta detrás de la barra.

—¿Se te perdió algo?— movió las cejas de arriba a abajo—¿Un pelinegro extremadamente sexy? — arrugue la nariz.

—Claro que no— dijo fingiendo y sacando su teléfono.

Cassie volteo a verme.

—Esta hechizada por Caleb.

—No es cierto.

—¿Así?. Mira allá viene— señaló a sus espaldas.

Lara giro con el rostro descompuesto.

Sonreí negando. No era cierto, no había nadie.

—¿Qué pasa?— Devi volvió con nuestros pedidos listos.

—Nada que no supiéramos— Lara se sonrojo.

—Te ayudo— le dije sacando los vasos de su bandeja circular. También trae un pequeño repositorio de maní.

—Creo que tendré que despedir a Caleb— bromeo la mujer al ver mi acción.

Su sobrina aprovecho la oportunidad que lo mencionara para preguntar:

—¿Dónde esta nuestro chico bonito?— eleva un ceja expectante a la respuesta de Devi.

—Quien sabe, es su día libre pero..

—Disculpe— una clienta llamo. —¿El micrófono esta abierto?

—Claro que si, solo enciendan el conector— señalo detrás del piano.

La chica sonrió en agradecimiento.

—¿Alguna quiere usar el escenario?— paso su mirada a cada una.

Tome mi vaso dándole un sorbo al sorbete. El pisco inundo mi garganta dejándome una ardor a su paso, no estoy tan acostumbrada a los cocteles pero este tiene un gusto exquisito, puedo sentir el zumo de limón.

—Tal ves en un rato.

—Disculpe no enciende— volvio a interrumpir la muchacha de hace un rato.

Devi sonrio con absoluta paciencia.

—Ahora voy— pero antes de irse volvió. —No hagas que te mande en un taxi de nuevo Cassie.

La morena puso mala cara y alzo chupito como respuesta. Devi le levanto un dedo como advertencia y se fue.

Lara la sigue con otro.

—Supongo que ya has tocado ese escenario— malos recuerdos.

—Si. ¿Ustedes?

—Yo mas veces de las que recuerdo—sonreí al imaginarla ebria.

—Yo subí una vez con ella— dijo Lara del otro lado.

—Esta chica tiene la voz de un angel— la apunto provocando que negara.

—No le creas, no estaba en sus cinco sentidos.

Cassie finge estar ofendida colocando una mano en su pecho.

—Puede que tenga razón— reí.

—¿Todos deben subir?

—Solo si mi tía te convence, y es muy buena haciéndolo. Ella cree que es una manera de conocer un poco mejor a la gente— habla como si la imitara.

Fruncí el ceño.

—¿Como?— hablo después de un largo silencio Lara.

—Dice que hay gente cerrada, reservada— hizo un mohín quitándole atención. Pero pareció recordar algo y agrego. —Dijo que conoció a Caleb de esa manera.

—¿El canto?— dije perpleja

Cassie tomo un poco de maní y se lo metió a la boca. Lara esta igual que yo del otro lado de Cassie.

—Y toco.

—¿Hablando de mi?

240721

Atte. ASP

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