V
Capitulo 5:
El silencio en la sala de juntas era denso, casi opresivo. Rin mantenía la vista fija en los papeles entre sus manos, tratando de aferrarse a ellos como si fueran lo único real en ese momento. Su respiración era medida, controlada, pero el sudor frío en su espalda la traicionaba. No era fácil estar ahí. No cuando Sesshomaru estaba sentado al frente, revisando el documento con la misma impasibilidad de siempre. Su postura impecable, sus movimientos precisos... todo en él seguía siendo tan imponente como lo recordaba.
Sus ojos fríos y brillantes se dirigieron una vez más hacia ella, pero como si nunca hubiese sido importante para él, no mostró rastro de sorpresa. Solo la misma frialdad distante que usaba con cualquier empleado. Rin sintió un nudo en el estómago, una mezcla de dolor y rabia que no podía expresar. ¿Realmente la estaba ignorando o era otra cosa? ¿O simplemente estaba fingiendo? No podía saberlo, pero cada segundo bajo su mirada era una tortura.
inalmente, Sesshomaru cerró el folder con un movimiento preciso y lo dejó sobre la mesa. El sonido resonó en la sala como un juicio definitivo.
-Es... aceptable, pero deficiente -dijo, con una voz que cortaba como una navaja.
Rin sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Aceptable, pero deficiente. No era un elogio, ni siquiera un reconocimiento. Era una evaluación seca, impersonal, como si su trabajo no mereciera más.
-Lo acepto con una condición -continuó él, con la misma voz firme y autoritaria-. Quiero que este proyecto sea perfeccionado en dos semanas. No toleraré mediocridad. Además, será supervisado directamente por mi asistente. No confío en que puedan manejarlo solos.
El golpe fue certero para todos los presentes. No solo había minimizado el esfuerzo de Rin, sino que, frente a todos, dejó claro que no confiaba en la capacidad de sus empleados. Rin tragó en seco, esforzándose por no permitir que su expresión delatara lo mucho que aquellas palabras la herían.
-Entendido, señor Taisho -respondió Jakotsu, con una voz que intentaba sonar firme, pero que no lograba ocultar del todo el nerviosismo.
Sesshomaru apenas le dedicó un vistazo antes de ponerse de pie. Su figura alta y elegante proyectaba una sombra imponente mientras se dirigía a la puerta. Pero antes de salir, se detuvo y volvió a mirar a todos, incluyendo a Rin. Sus ojos dorados se posaron en ella por un instante, y aunque su expresión seguía siendo impasible, Rin sintió que había algo más en esa mirada, algo que no podía descifrar.
-No pierdan mi tiempo,para la próxima -dijo, con un tono seco y cortante-. Para eso se les paga.
Y luego, sin más, siguió caminando, dejando la sala sumida en un silencio incómodo.
Jakotsu asintió rápidamente, como si sintiera que acababa de escapar de algo mucho peor.
Entonces, cuando Sesshomaru estaba a punto de salir por la puerta de aquella oficina, se detuvo una vez mas y la miro,y miro a los demás trabajadores.
Rin sintió su mirada sobre ella, un peso casi insoportable.
-No pierdan mi tiempo. -Su tono fue seco, cortante.-para eso se les paga
Y sin más, se marchó.
Rin se quedó ahí, inmóvil. No sabía cómo había podido permanecer de pie cuando sus fuerzas parecían extinguirse. Su mente estaba en blanco, pero su corazón latía con fuerza, como si intentara escapar de su pecho. No podía creerlo.
Sintiendo un leve temblor en sus piernas, se estremeció al notar la mano de su compañera en su hombro.
-Genial, Rin -le dijo con una sonrisa sincera mientras la abrazaba-. Si no hubiera sido por tu trabajo, estaríamos despedidos... No podría pagar las medicinas de mi madre.
Pero Rin apenas escuchó sus palabras. Su mente era un torbellino de preguntas. ¿Qué demonios había ocurrido? ¿Acaso se había olvidado de ella o simplemente estaba fingiendo que nunca había sido importante?
Con un gesto, se separó del abrazo y tomó aire, intentando recuperar la compostura. Fue entonces cuando la voz de Jakotsu resonó en la sala, llamando a todo su equipo para una reunión de emergencia.
Aún con pasos tambaleantes, Rin siguió al grupo hasta la oficina designada. Jakotsu le pidió el informe, pero al principio ni siquiera lo escuchó. Su mente seguía atrapada en pensamientos dispersos hasta que sintió un suave toque en el hombro de su amiga. Reaccionó entonces, comprendiendo que debía concentrarse.
Pasaron la tarde discutiendo estrategias para mejorar el proyecto. Había mucho por hacer. Tanto, que Rin ni siquiera notó el hambre hasta la hora de salida, cuando Jakotsu se le acercó y, con una sonrisa ladeada, le agradeció una vez más.
-Nos salvaste hoy.
Ella asintió, pero no dijo nada. Necesitaba aire, necesitaba pensar.
.-.-.-
Aquel día, cuando salió del trabajo, Rin decidió tomar un camino más largo de lo habitual. Necesitaba pensar, necesitaba respirar. Caminó sin rumbo fijo, dejando que sus pasos la llevaran mientras su mente intentaba procesar todo lo que había sucedido.
Llegó a un parque y se sentó en un banco, sintiendo el peso del día sobre sus hombros. El aire fresco de la tarde le trajo un poco de alivio, pero no podía evitar sentir que el mundo se le venía encima.
De repente, un recuerdo fugaz cruzó su mente.Años atrás,cuando estaba en la en la universidad, no tuvo muchas oportunidades de salir con sus compañeros. Aunque la invitaban a fiestas y algunos incluso intentaban presentarle chicos de grados mayores, ella siempre rechazaba las propuestas. Su prioridad era estudiar, hacer tareas y trabajar en la cafetería para pagar su manutención y enviar algo de dinero a su madre en Osaka.
La vida había sido agotadora, especialmente en épocas de exámenes, cuando la cafetería se llenaba de estudiantes que buscaban un refugio donde estudiar. Recuerdos borrosos de noches sin dormir y madrugadas agotadoras se agolparon en su mente, hasta que uno destacó sobre los demás.
Aquel día, tras quedarse dormida, corrió a la universidad y, en medio del ajetreo, lo vio.
Sesshomaru Nahara, bajando de un autobús. Su largo cabello flotaba con la brisa, su figura impecable y su andar elegante lo hacían destacar incluso entre la multitud de estudiantes.
Hasta ese momento, no sabía que él también estudiaba allí.
Su corazón latió con fuerza, y por primera vez, se dio cuenta de lo que empezaba a significar para ella.
El sonido de su teléfono la trajo de vuelta al presente. Parpadeó varias veces y se encontró sentada en un banco del parque.
-Rin, ¿estás bien? -escuchó la preocupación en la voz de su madre al otro lado de la línea. No era común que tardara tanto en llegar a casa.
Miró la hora en su teléfono y finalmente entendió la razón de la llamada.
-Sí, mamá -respondió, poniéndose de pie-. Ya voy a casa.
-¿En serio? -preguntó otra voz más pequeña al otro lado de la línea. Era su hija, Towa.
-Sí, bebé -le dijo con suavidad mientras comenzaba a caminar.
-Mamá, ¿puedes traernos algunos bocaditos? -pidieron sus bebes con un "porfa" al unísono que le hizo sonreír.
-Está bien, pasaré por una pastelería.
Colgó la llamada y siguió su camino a casa. El día había sido largo, y sabía que vendrían otros aún peores.
CONTINUARA..
Hola, había prometido escribir más seguido, pero pasaron cosas. Aunque no he estado tan perdida, siempre he estado escribiendo aquí en otras historias que tengo, como Latidos de Amor, que es una historia bonita.
Gracias por leer. Comenten si les va gustando para seguir escribiendo.
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