Primer año de viaje con Tsunade y Shizune

"Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes"

En la Aldea de las Fuentes Termales, se puede observar a una niña en su habitación leyendo un libro.

Ha pasado un año desde que estuve por última vez en Konoha, actualmente tengo tres años. ¿Cuándo empezare mi entrenamiento? Según Tsunade-obasan comenzaré a entrenar cuando cumpla cuatro años. Mi primera reacción fue abrazarla y agradecerle, pero Shizune se quejó de que era muy temprano para ello y sugirió que empezara a entrenar cuando tenga seis años. Obviamente Tsunade-obasan se negó, y alegó que hasta los miembros del Clan Hyūga entrenan desde pequeños.

En conclusión el próximo año comenzará mi entrenamiento. ¡Yay!

− ¡Misato Senju ven ahora! - llamó Tsunade-obasan

¡Me llamó por mi nombre completo! ¡Estoy en serios problemas! Esperen... ¡No guardé las shurikens con las que intenté practicar! ¡Me va a matar!

− ¿Si-i? - pregunté con temor al llegar

− ¿Qué hacias con esto? - preguntó Tsunade-obasan con calma mostrándome las shurikens

− E-eh... Estaba.... Mmm... mirándolas ¡Sí eso! - dije con nerviosismo

− ¿De dónde las sacaste? - siguió interrogando

− Estaban allí - señalé una mesa

− Estas mintiendo - cortó - estas shurikens estaban en mi pergamino

− ¡¿Qué?! ¡No! - iba a seguir hablando pero me interrumpió

− ¿Cómo es que pudiste invocar estas armar Misato? No me mientas - dijo seria

Suspiré, será mejor que diga la verdad antes de que sea peor. No sé qué es peor, Tsunade-obasan furiosa y gritando que una Tsunade-obasan seria y decepcionada.

− Está bien, quería aprender a utilizar shurikens, así que busqué tu pergamino para invocarlas... Al principio no sabía cómo pero luego recordé que te mordías el pulgar y ponías tu sangre en el pergamino permitiendo invocar las armas... Deduje que podría hacerlo ya que somos familiares - expliqué

− ¿Qué sucede? - preguntó Shizune volviendo de la tienda y viendo el ambiente

− Misato invocó armas de mi pergamino - dijo Tsunade-obasan mirándome

− ¡¿Qué?! ¡Misato! ¡¿Cómo vas a hacer eso?! ¡Podrias haberte hecho daño! ¡Te podrias haber quedado sin chakra! - siguió Shizune regañándome

− ¡Estoy harta! - grité llamando su atención - ¡Quiero aprender Tsunade, Shizune! ¡Quiero ser fuerte! ¡Quiero ayudar a... - no terminé la frase pero iba a decir Naruto

− Entiendo, a partir de mañana comenzará tu entrenamiento - informó Tsunade-obasan

− ¡Qué! ¡Tsunade no puedes hacer esto! - gritó Shizune

− Misato quiere hacerlo, un año antes no va a hacer ningún daño. Pero que quede claro que no voy a ir fácil, mañana a la madrugada comenzaremos - dijo seriamente

− ¡No puedo creerlo! - siguió gritando Shizune

− Y es la última vez que haces algo de este tipo sin mi permiso o sino sufrirás las consecuencias - me amenazó con un aura oscura rodeándola haciendo que Shizune y yo nos congeláramos de terror

− Ha-ai, lamento no haberte pedido permiso - me disculpé con miedo

− Acepto tus disculpas pero estas avisada. Ven Shizune - dijo Tsunade-obasan

− ¡Sii! ¡Mañana voy a entrenar! - grité saltando felizmente

El día transcurrió de lo más normal. Shizune no se quejó más, Tsunade-obasan salió a un bar a beber un poco de sake. En fin como dije un día normal. Suspiré. Será mejor que me duerma, mañana será un gran día.

Al día siguiente

Tocaron la puerta de mi habitación, abrí y era Tsunade mirando muy despierta.

− Es hora, ve a desayunar y luego iremos al bosque - dijo sonriendo malignamente

− Hai - contesté mirándola con perspicacia

Luego de desayunar, Tsunade-obasan le dijo a Shizune que no nos esperara hasta posiblemente la noche. Un escalofrío me recorrió la espalda. Ella y yo caminamos hasta la salida del pueblo en el que estábamos temporalmente y nos dirigimos al bosque, seguimos caminando hasta encontrar un claro bastante amplio.

− Escucha, Misato. Esta formación ninja va a ser difícil, no va a ser fácil. Te voy a enseñar cómo controlar chakra y fuerza, pero también te voy a estar convirtiendo en un ninja médico. Cuando hayamos terminado por completo serás tan buena como yo, o tal vez mejor. Pero eso va a depender de cómo te entrenes. ¿Estás lista para hacer esto? - preguntó con severidad

− Hai, sensei. Estoy lista - dije con determinación y ella asintió con la cabeza

− Ahora no vas aprender ninjutsu médico ni chakra. Hasta que no tengas total y completamente controlado el cien por ciento de tu chakra, no vamos a seguir adelante. El proceso puede durar un año completo - explicó Tsunade-obasan

− Hai

− Muy bien, vamos a empezar

Comenzamos el entrenamiento haciendo que camine por un árbol sin manos, me explicó que debía tener una concentración absoluta y la mente clara. ¡Esto es mucho más difícil de lo que parece! Tsunade-obasan me explicó que tengo una gran cantidad de chakra y que tomaría un tiempo poder controlarlo al cien por ciento.

− ¡Auch! - me quejé al caer del árbol

− Como dije al tener una gran cantidad de chakra te va a llevar algunos días - explicó - Ten este kunai, es para que marques tus progresos

Intenté de nuevo caminar por el árbol, hice cinco pasos antes de caer de nuevo del árbol. Por supuesto hice una pequeña marca antes de caer. Suspiré, voy a estar llena de moretones pero vale la pena.

− Voy a volver en unas horas y espero que hayas escalado por lo menos hasta la mitad del árbol - dijo seriamente

− ¿Qué? ¡Eso es imposible! - repliqué

− Misato, demuéstrame que no pierdo mi tiempo enseñándote... ¡Confío en ti! - animó sonriendo

− ¡Hai! - le sonreí y miré con determinación al gran árbol

¡Le voy a demostrar que puedo hacerlo! Miré al cielo, apenas es la mañana. ¡A la noche voy a poder escalar hasta la mitad del árbol! Lo intenté de nuevo, corrí hasta el árbol. Caminé algunos pasos pero el tronco se partió un poco. Mmm... estoy usando demasiado chakra. ¡Otra vez voy a intentarlo! Comencé a correr pero apenas puse un pie me caí. Ahora uso poco chakra. ¡¿Por qué me cuesta tanto?!

Voy a repasar lo que me explicó Tsunade-obasan

Flashback

− Misato-chan, para poder caminar en el árbol tienes que tener la mente clara y estar concentrada - explicó Tsunade

− ¿Podrías mostrarme? - pregunté

− Hai, primero junta las manos así - hizo el sello tigre - ten la mente clara y concéntrate - comenzó a caminar por el árbol

− ¡Lo haces parecer tan fácil! - miré con la boca abierta

− Hai, Misato-chan tú puedes hacerlo. Recuerda tener la mente clara y estar concentrada - explicó - además ten en cuenta que tienes una gran reserva de chakra

Fin Flashback

Me voy a calmar. Respiro suavemente, junto las manos formando el sello tigre y comienzo a caminar por el árbol. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, marqué el árbol y perdí la concentración. Hice una voltereta para caer de pie al suelo. Caí de pie un poco brusco y la tierra se levantó. Tosí.

− ¡Pude hacer diez pasos! ¿Viste eso árbol? - grité señalándolo

En el hotel

Tsunade entró a la habitación donde compartían el hotel, se encontró con Shizune que estaba haciendo unos onigiris en la cocina.

− Hey Shizune - saludó Tsunade

− Tsunade, ¿Dónde esta Misato-chan? - preguntó buscándola con la mirada

− Está entrenando - contestó tranquila

− ¿Sola? No puede dejarla sola - replicó

− Está escalando unos árboles, sin manos. Tiene que aprender el control de chakra - explicó

− Hai, pero ¿No vendrá a cenar? - preguntó

− Quizás, más tarde la buscaré. Tiene que escalar hasta la mitad de un árbol para demostrarme que no pierdo mi tiempo - dijo Tsunade sonriendo

− Hai, ¿No es un poco duro lo que dijiste?

− No, es para darle más determinación - explicó

− Si tú lo dices, ¿Quieres onigiris? - ofreció Shizune sonriendo

− ¡Por supuesto! Aaah... más tarde iré a tomar un poco de sake - comentó casualmente

− Está bien - rodó los ojos

Tsunade y Shizune cenaron tranquilamente cada una en sus pensamientos. Conversaron sobre la aldea, los aldeanos y la política. Más tarde, luego de cenar Tsunade se fue al bar y Shizune al ver esto decidió llevarle unos onigiris ella misma a Misato.

Mientras Shizune caminaba hacia la salida de la aldea localizó el chakra de Misato, su chakra es tan llamativo. Es algo extraño. El bosque estaba oscuro, la luna brillaba en lo alto del cielo estrellado. Caminó entre medio de los árboles y fue cuando la vió a Misato correr sin descanso hacia el árbol. Su cabello rojo se ondeaba al viento, su vestimenta estaba un poco sucia y tenía algunos rasguños en las piernas, corría una y otra vez hacia el árbol. Misato escaló un poco más allá de la mitad del árbol. ¡Lo logró! ¡Pudo escalar más allá de la mitad del árbol!

Justo en ese momento Misato se desmayó mientras escalaba. Estaba a una altura importante. Shizune soltó su canasta con comida y corrió a salvarla, la atrapó en sus brazos. Se había agotado, usó la mayor parte de su chakra. Será mejor que la lleve de nuevo al hotel y descanse hasta mañana.

"Esta chica es especial, tal determinación a su edad" pensó Shizune sonriendo

A la mañana siguiente

Tsunade dormía toda desparramada en su cama, saliva le colgaba de su boca. En cambio Misato dormía abrazada a su almohada, murmurando algo entre sueños y luego mordiendo la pobre almohada. ¡¿Qué?! ¡Misato estaba tratando de comer la almohada!

− ¡Misato! ¡No hagas eso! - gritó Shizune

La niña se despertó alborotadamente, la miró y un aura extremadamente oscura la rodeó. Se levantó de su cama con la cabeza un poco gacha. Tsunade seguía durmiendo en su extraña posición.

− ¡¿Cómo te atreves a despertarme de esa forma?! - gritó furiosa haciendo que su pelo rojo se levantará

− ¡Gomen! - se disculpó Shizune aterrada

¡Parecía un demonio rojo! De repente Misato se calmó y le sonrió. ¡Pero qué bipolaridad!

Luego fueron a la cocina a preparar el desayuno para las tres. Prepararon unos huevos fritos y arroz blanco que había quedado de ayer. Finalmente Tsunade se despertó como nueva, no tenía resaca ni nada.

− Buenos días - saludó felizmente Tsunade

− Buenos días, Tsunade-obasan - saludó Misato - siéntate

− Hai - contestó

− Misato, pon esto en la mesa - Shizune le tendió una tetera

− Está bien, ¿Tú traeras el resto? - preguntó

− Hai, ve - ordenó sonriendo

− ¡Pero qué bien luce esta comida! - felicitó Tsunade

− Arigatou - agradecieron

El desayuno estuvo muy bien, Misato contó lo bien que le fue en su entrenamiento aunque al principio se le dificultó un poco, Tsunade la felicitó y dijo que quería verla escalar el árbol. Shizune también la felicitó y le dijo que siguiera así. TonTon saltó feliz.

Más tarde Tsunade y Misato fueron al bosque donde habían estado entrenando para continuarlo. Shizune se fue con TonTon a buscar unos comestibles.

− Muéstrame tu progreso, Misato-chan - dijo Tsunade

− ¡Hai! - respondió corriendo al árbol

Tsunade observó como escaló el árbol hasta un poco más de la mitad del árbol y luego aterrizó en el suelo. Estaba impresionada pero todavía tenía que subir hasta la copa del árbol. Al fin y al cabo le tomaría un poco más de tiempo.

− Tu progreso es impresionante Misato-chan pero debes subir hasta la copa del árbol - explicó Tsunade

− Hai, tengo que lograrlo. Te prometo que en la noche lo dominaré - dijo con determinación

− Está bien, volveré más tarde. Sigue así - incentivó Tsunade

Tsunade se fue para volver a la aldea, Misato continuó su entrenamiento con el árbol. La misma determinación presente en ella.

Luego de unas horas

¡Ya casi lo tengo dominado! ¡Solo un poco más! Me concentré y comencé a correr hacia el árbol. Subí varios metros cuando pise mal y un dolor punzante en el tobillo me distrajo haciéndome caer desde casi la cima del árbol, caí duramente en el suelo. Empecé a ver todo borroso y la oscuridad me consumió.

En el hotel

Shizune recién llegaba de pasear con TonTon. Tsunade estaba dentro buscando algo en sus pergaminos.

− Tsunade, tengo un mal presentimiento - dijo de repente Shizune

− ¿Por qué lo dices? - preguntó con curiosidad

− No lo sé, simplemente siento que algo malo sucedió - explicó

− Voy a buscar a Misato, para comprobar que no le haya pasado nada - informó

− Hai - concordó Shizune

Tsunade salió rápidamente del hotel, estaba preocupada por Misato. Aunque no lo haya dicho, ella también sentía que algo malo pasó. Corrió más rápido. Al llegar al bosque, saltó entre los árboles buscándola y la encontró tirada en el suelo con un pequeño charco de sangre rodeándole la cabeza.

− ¡Misato! - gritó Tsunade horrorizada

Podía curarla, pero Tsunade le tenía mucho miedo a la sangre. La miró con terror, levantó su cabeza y observó una herida en la nuca. La examinó con su ninjutsu médico y detectó que también se había roto el ó a curarla, no podía no curarla. No podía romper su promesa, se prometió a si misma que la cuidaría como a su propia hija. No, la consideraba su propia hija. Ignoró la sangre que la rodeaba, lo primordial era la vida de Misato. No podía permitir que muriera.

Luego de curar las heridas, la tomó suavemente en brazos y comenzó a correr rápidamente por el bosque de nuevo hacia el hotel. La miró, estaba pálida. Era normal, perdió sangre. Tsunade corrió más rápido. Al llegar al hotel, pateó la puerta de la habitación en la que se hospedaban.

− ¿Cómo te fu... ¡¿Qué le pasó a Misato?! - gritó desesperada Shizune

− No lo sé, supongo que cayó desde el árbol - contestó mientras la colocaba en la cama y le ponía vendas en la cabeza.

− ¿Qué heridas tiene? - preguntó

− Una en la cabeza al parecer se la hizo cuando cayó del árbol, y el tobillo fisurado - explicó - quizás pisó mal y cayó desde lo alto del árbol

− Tiene sentido - dijo examinándola con su ninjutsu médico y luego envolviendo con vendas su tobillo

− Hai

− ¿Cómo la curaste si le tienes miedo a la sangre? - preguntó Shizune mirándola

− En la desesperación que sentía, me importó más su vida que mis miedos - dijo recordando el momento

− Ya veo - contestó Shizune

Ambas mujeres observaron a Misato respirar suavemente, ya estabilizada. Estaban seguras que Misato estaría bien en unos días, pero la preocupación estaba presente pues era como una hija y hermanita.

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