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-Ahora si se pueden ir todos a la mierda, me acostaré en mi sofá a ver películas hasta llenarme de telarañas. -Dijo entre dientes la bicolor mientras se quitaba los zapatos al salir de su última reunión del día, estaba agotada y moría de hambre por lo que poco le importaba andar descalza por las instalaciones pues estas siempre estaban impecables- Heeey, Rusruuuus.
El azabache que salía de otra de las salas de reunión giró en dirección de donde provenía el chillido agudo encontrándose con la sonriente mujer de ojos dorados, ya se conocían de hace mucho por lo que no le molestaba que sonriese por todo.
-Priviet, Perú -El menor levantó una mano tras detenerse esperando a que ella estuviese cerca, tal vez podría considerarla una amiga pues habían salido múltiples veces de fiesta junto a otros más y luego despertaban en lugares alternos sin recordar mucho pero con ganas de comer cualquier cosa que viesen cerca-.
-¿En qué estás?, hace tiempo no te veía, estás gordo -Claramente no era así pues los eslavos practicaban deportes pero aún así le gustaba fastidiar a la gente, el más alto soltó una pequeña risa ante el comentario que ella siguió-.
-¿Y tú cuántos kilos de embarazo tienes?, pido ser padrino. -Sus afilados dientes se formaron en una sonrisa burlona siguiéndole el juego pues ella era bastante delgada, aunque aún le sorprendía verla comer grandes cantidades de comida como si midiese lo mismo que él-.
-Ah, rusky has aprendido bien el arte de la joda, aunque a mi ni me gustan los niños -La sudamericana no era muy buena con los infantes y no podía tenerlos cerca mucho tiempo si estos hacían ruido o berrinches, al terminar sin querer dejó escapar un bostezo por lo que se frotó el rostro para despejar el sueño-.
-A mi tampoco me gustan esas cosas llenas de moco y baba, para eso ya tengo a Kaz a sus 88 años de existencia. -Finalizó el de ushanka acomodando su traje formal para luego colocar una mano sobre el cabello ligeramente despeinado de la más baja- Vete ya a dormir, pareces una muerta viviente de Osowiec.
-Hasta sin dormir un día sigo siendo hermosa, que te quede muy claro -Al soltar otro bostezo se dio por vencida y asintió ante lo dicho dándose la vuelta despidiéndose en silencio con un movimiento de mano retomando así su flojo caminar hasta el segundo nivel del estacionamiento en donde tuvo que volver a ponerse sus tacones- Ugh.. me quiero morir.
-So I should eat this by myself, I see no problem -Se le oyó al británico quien estaba apoyado en el cristal de las escaleras tras apenas haber llegado, se detuvo momentos antes al escuchar el ruido de tacones acercarse rogando por que no fuese la castaña o alguno de sus conocidos pues no tenía ganas de hablar y solo quería comer tranquilo-.
(Entonces tendría que comerme esto yo solo, no veo problema)
-¿Ya te volví adicto a las hamburguesas?, negaré cualquier cargo o acusación de FBI por arruinar a una potencia eh -La menor soltó una risa suave deteniéndose frente al de ojos turquesa que tenía dos bolsas de Mc Donald's entre sus brazos como si se aferrara a ellas, se volvían a ver luego de tres días desde lo del bar-.
-No podrían acusarte de nada si no confieso al respecto -Una pequeña sonrisa se asomó en el rostro del de traje negro ante el juego, todo el día antes de ese momento había estado aburrido firmando montañas de papeles por lo que necesitaba escaparse nuevamente de sus agobiantes obligaciones y al ver aparcado el convertible de la peruana pensó en buscarla-.
-¿Así que cómplices de crimen? -Su hermosa sonrisa amplia relució entre el gris del lugar pero disminuyo un poco al sentir el estrés que emanaba del contrario- Estás tan ansioso que puedo leerte como a un papel transparente, al parecer tampoco te gusta este lugar de pesadillas..
-La verdad no, estar más horas rodeado de obligaciones es lo que menos necesito últimamente.. -Su cabello ondeado estaba desordenado al igual que su ropa ligeramente arrugada al haber estado tantas horas sentado agobiado otro día más con todo, se distrajo unos segundos rememorado su lista de pendientes y reuniones programadas para ese día hasta que un brusco tirón en su brazo lo obligó a andar rápidamente asustándolo- Espera, ¿Qué estás haciendo?
-Salvándote la vida, sube al auto antes de que el antipático revise las cámaras y me mate -La menor subió de un salto al asiento de piloto en lo que algo dudoso el europeo abría la otra puerta sentándose debatiendo internamente a mil por segundo si era buena idea huir de sus deberes, pero cuando la luz le dio en el rostro sacándolo de su ensimismamiento ya estaban a mitad de la avenida con la bicolor gritando emocionada- UPS.. I DID IT AGAIN, CIA..!
La de blanca piel reía a carcajadas por su hazaña de romper las reglas, poco le importaba adquirir algunos problemas más si era para que alguien no muriese de estrés así que se dirigió hasta la playa con alegría de que el sol embelleciera el día con despejado cielo azul, a su lado el anglosajón bebía uno de los refrescos auto convenciéndose de que hacer algo así al menos una vez en lo que llevaba de vida no sería tan malo pero de igual manera continuaba nervioso cual niño aplicado que evade clase por primera vez junto al más problemático de la escuela.
-¿Porqué estamos aparcando en la playa?.. -Estaba confundido pues ninguno de los dos vestía algo como para estar en dicho lugar pero al parecer aún no se gravaba la idea de que la más joven creaba sus propias reglas para todo-.
-Pues vamos a comer con estilo duh, a ti te hace falta tomar sol -Dijo mientras se pasaba a los asientos de atrás rebuscando algo en específico entre sus pertenencias que siembre dejaba allí acumuladas- Se que por aquí hay una manta de picnic....... ¡Bingo!
Tras obtener lo que necesitaban nuevamente lo hizo seguir sus caprichos para sentarse en la tela de estampado florido sobre la arena tibia de la media tarde, debido a la hora el balneario estaba casi vacío por lo que podían oír claramente el sonido relajante del mar mientras abrían las bolsas de papel con la comida que se había mantenido perfectamente a pesar del ajetreo de su locura, el lugar y la ocasión eran maravillosos para tomar un relajo, ya la bicolor se sentía más despierta a causa de la adrenalina por lo que su sonrisa no se iba y tarareaba animada las canciones que sonaban en el aleatorio de su móvil.
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