43: Ilusos.

Alta, de cabellos rubios, belleza incomparable y ojos grandes verdes. Es la heredera al trono de la dinastía Kim. Kim Lisa.

Baja de su caballo con la elegancia que caracteriza a su familia. Los soldados la saludan con respeto y ella camina hasta llegar a las puertas abiertas del palacio donde los padres de Jungkook la esperan.

Sonrisas falsas.

―Bienvenida Lisa, pasa por favor.

―Gracias.

El rey la recibe con una sonrisa al igual que la reina. Lisa les regala una pequeña reverencia y luego de una pequeña charla entran al palacio hasta la oficina del rey.

Antes de cerrar la puerta la reina Jeon vigila que no haya nadie cerca.

Nadie debe escucharlos.

―Tome asiento por favor, en un momento nos traerán el té.

Avisa la reina ofreciéndole un asiento al lado del suyo en la mesita del suelo.

―Gracias.

Lisa toma asiento con elegancia a su lado, ahora están los tres sentados y listos para lo que tienen que discutir.

Lisa sonríe arrogante, sus ojos verdes brillan.

Un día después JiMin fue llevado a casa de Jungkook para que su médico lo revise, de todas formas, ya pronto sería la boda y debían estar preparados para todo.

Ahora están uno frente al otro en la entrada posterior, tomados de las manos. La visita del mayor ya está por terminar.

―¿Seguro que nada te molesta? ¿No tienes náuseas?

JiMin ríe viendo los celestes ojos de su prometido, él deja un beso en sus nudillos y luego se apega a su cuerpo con un cálido abrazo.

―Si quieres puedo mandar más soldados y-

―Estaré bien.―Se apresura a decir.―Volveré mañana para empezar los preparativos. Estaré bien.

Jungkook asiente con el amor en sus ojos, deja un beso en sus labios y lo despide en la puerta.

No quisiera que se vaya, pasaron apenas unas horas juntos, pero ambos saben que lo mejor es que se quede en su hogar con la protección de su madre y sus soldados.

Jungkook no quiere que corra riesgos  en su casa. Hana es una gran amenaza, hasta desconfía de sus propios padres quienes aún no saben sobre la noticia de su embarazo.

Así lo quisieron ellos.

―Cuídate mucho. Hoseok, cuídalo bien, ¿sí? Que llegue a salvo.

Las últimas palabras son dirigidas con seriedad a Hoseok quien tiene las riendas del caballo en una mano esperando a que terminen de despedirse. Hoseok es el encargado de llevarlo y traerlo.

―Lo llevaré y traeré tal cual he prometido.

―Bien, confío en ambos.

JiMin suelta su mano con cuidado y le sonríe por última vez antes de girarse a Hoseok quien lo ayuda a subir al caballo con cuidado. Hoseok sube después y empiezan a alejarse.

Lo ve desaparecer de su vista por el bosque, el camino que se suele tomar de un pueblo a otro. Se queda ahí de pie hasta que el frío lo invade y decide volver adentro.

Suspira con los pies dentro del palacio.

Camina por los pasillos, de pronto una pequeña sonrisa se instala en su rostro al recordar que JiMin mañana volvería a sus brazos y finalmente empezarían los preparativos. Los habían atrasado un poco, pero ya pronto serían esposos.

¿A quién no le emocionaría unirse con la persona que más ama?

Quiere subir las escaleras hacia su habitación para cambiar sus ropas y asistir a su práctica de espada, pero se distrae cuando escucha tres pares de pasos acercarse. A lo lejos divisa a sus padres junto a la hija de los Kim, no recuerda su nombre.

Tiene ese extraño presentimiento. Un Kim en su palacio nunca es una buena señal.

Los observa por un momento, notando lo sospechosos que se ven, y decide bajar los escalones que subió para caminar detrás suyo.

Tratando de no hacer ruido.

Al girar una esquina se esconde ahí, asomándose apenas ve a su madre en la puerta viendo para ambas direcciones, como verificando que no haya nadie. Cierra la puerta.

Se acerca sigiloso y queda de pie frente a la puerta.

Sentados en círculo los tres, Lisa decide tomar la palabra, directo al punto con una mirada fría.

―No hablamos hace un tiempo, quiero saber si ya tienen todo listo, la boda de su hijo está cerca.

El hombre asiente.―Todo está listo, tenemos a Heesi controlada, su debilidad son sus hijos.―Sonríe de lado.―No hará ni dirá nada.

Lisa asiente una vez.―Espero sea así, no quiero problemas, todo debe salir según mi plan, o ustedes...

La reina asiente con una sonrisa falsa.―Lo sabemos, sufriremos las consecuencias. Pero no es necesario hablar de ello, todo está listo para su boda y todo lo que vendrá después.

Lisa sonríe arrogante y acomoda sus manos en su regazo. Entrecierra los ojos al verlos tensos bajo su escaneo.

―Recuerden que cuando Jungkook y JiMin digan "acepto", el trato estará totalmente sellado. Las tierras de los Park serán mías y ustedes podrán conservar su reino.―Los escanea con sus ojos verdes.

Idiotas.

―¿Entendieron? No quiero volver a repetirlo.

―Completamente. Después de todo, no será la primera vez que nos reunamos, tú serás la reina de los Kim, y nosotros tus aliados.

Ilusos.

Ella borra su sonrisa.―Claro que sí, entonces, ¿qué les parece si hablamos sobre la repartición de tierras?

―Estaría perfecto.

Jungkook retrocede unos pasos con las cejas alzadas y los labios separados. Observa la puerta con extrañeza.

¿Acaba de escuchar bien?

"Las tierras de los Park serán mías y ustedes podrán conservar su reino."

"Cuando Jungkook y JiMin digan "acepto", el trato estará totalmente sellado."

Cuando nos casemos...

Entonces el hecho de que su matrimonio condenará el reino de su amado a las garras de sus padres y los Kim, lo hacen sentirse culpable.

Él no quiere eso, ¿Qué harán con ellos cuando finalmente se casen? ¿Qué harán con JiMin? ¿Les harían daño?

No...

Eso no puede pasar.














































Cortito ksndk si hay alguna incoherencia me la hacen saber, la verdad he perdido un poco el hilo de la historia pero menos mal tengo mis notas hehe

Por cierto, ¡ya entramos en la recta final de la historia! y se viene boda wuuu

Maratón 1/3 ❤️

Syl ❤️

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