Sexo Oral

Observó sus ojos marrones mirarle con deseo mientra abría sus piernas para él, y solo para él.

No estaba con otro, no estaba con su novio, esa pelinegra se estaba entregando al deseo y al placer con él, y con nadie más.

Sonrió de lado cuando la sitió temblar al quitarle la única prenda que cubría su intimidad. La miró fijamente a los ojos y se sorprendió de su miraba temerosa. Su pecho subía y bajaba y tenía agarradas las sábanas con sus pequeñas manos.

Por una vez se preocupó del placer de otro, además de sí mismo.

Subió a sus labios y los besó dulcemente mientras sus manos acariciaban sus brazos...

- Te va a gustar, Kagome.

- Inuyasha-kun...

El peliplata la besó una última vez antes de tocar su intimidad con sus dedos mientras bajaba su cabeza.

La sintió temblar cuando adentro su lengua en su cavidad mientras su nariz daba con su clítoris haciéndola gemir mientras arrugaba las sábanas.

Sus gemidos llenaban la habitación y hacían doler a la entrepierna de Inuyasha, siguió lamiendo y succionando disfrutando de ser el único que la tuviera así de excitada en sus manos...

Poco a poco, Kagome empezó a removerse y arquearse, por lo que el ojidorado, sin dejar su tarea, agarró su cadera para que dejara de moverse.

Sintió un cálido líquido llegar a su lengua mientras la azabache se relajaba.

Jugar con ella era demasiado placentero.

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