Masturbación

- No puedo hacer eso...- murmuró ella con las mejillas encendidas.

El solo sonrió mientras guiaba sus manos a sus bragas colándose en ella.

- Sé que podrás...

La mano de la chica toco su parte más íntima mientras miraba a su acompañante a los ojos.

El peliplata solo movía su mano, marcando un delicioso compás y disfrutándolo al máximo.

- Inuyasha-kun...- gimió la azabache

Soltó su mano y la vio masturbarse entrando en su cuerpo con más y más ganas de hacerla suya.

La ayudó a quitarse la falda junto a sus bragas y observó más de cerca el placentero vaivén de sus dedos en su interior...

- muy bien, preciosa, sigue así.

La chica gimió echando su cabeza hacia atrás, intentando no pensar en la dorada mirada de Inuyasha.

El joven peliplata observó su cuerpo empezar a contraerse en su lugar, pronto llegaría al orgasmo.

¿Era eso una tortura o un inmenso placer? Se estaba volviendo demasiado educado con ella, solo era sexo.

Él la deseaba y ella quería estar a la altura de su novio, un trato fácil y simple.

Pero, hubiese sido más fácil si él no tuviera ese sentimiento en su pecho y esa obsesión de que ella solo fuera suya, enteramente suya... y lo iba a conseguir.

Sonrió cuando la vio disfrutar de su orgasmo acalorada.

Claro que lo iba a conseguir.

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