Besos
Seguramente eso la había cogido desprevenida, pero solo era un beso.
El peliplata se acercó a ella, que ya estaba sonrojada hasta las orejas y agarró su pequeña cintura con un brazo mientras la apretaba contra él, y con una mano agarraba su mentón.
- Inuyasha-kun...- suspiró.
Desde que había visto su cabellera negra en el pupitre delante de él había querido acercarse a esa joven.
No quería que suspirara su nombre, sino que lo gritara por todo lo alto.
- Kagome - gruñó el ojidorado cuando volvió a besarla acercándola mucho más.
Ella se sorprendió y apretó sus manos que estaban en el pecho del chico.
¿Por qué no lo quería alejar?
No lo entendía, pero cuando sintió su legua sobre sus labios mandó todo al Diablo y abrió su boca esperando la invasión del peliplata.
Este sonrió y metió su lengua, haciendo el beso más pasional.
La azabache subió sus manos a su cuello enredando sus dedos en el pelo largo del chico.
Él bajó sus manos a su cadera y delineó sus curvas.
- Deliciosa...
El calor hacía acto de presencia en ambos cuerpos.
Besos y besos... hasta que pararon por falta de aire.
Él deseaba más, mucho, mucho más, ¿Ella le dejaría?
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