19
Es sábado y festivo, pero la cafetería sigue abierta.
La chica no aparece, pero el chico si.
Entonces, pienso:
—¿Y si llega a ser él?
Salto ágilmente la barra (tan ágilmentr cómo mi edad permite) y sago del recinto. Pero cómo no, ya no está.
Tú, desconocido, me ocultas algo.
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