numéro trois
El día después de su cumpleaños, Jihyo pudo asimilar un poco mejor que podía leer los pensamiento de los demás, por lo que para evitar escucharlos y no tener un dolor de cabeza infernal, decidió levantarse más temprano de lo habitual para tomar el transporte público y que este casi vacío, llegar temprano a la escuela y procurar tocar lo menos posible a las personas.
Durante la tarde, decidió llamar a su amiga Jeongyeon para contarle todo lo que pasó.
—¿Qué?— preguntó la rubia más que confundida— No, no te creo, Jihyo, ¿cómo podrías leer mentes?— Jeongyeon negó con la cabeza.
—No estoy mintiendo Jeong, tú misma lo dijiste, si llegas virgen a los 30 obtienes poderes mágicos— respondió Jihyo antes de darle un sorbo a su té caliente, estaban en la cafetería favorita de ambas.
—Sí, pero solo lo dije para molestarte, porque es un simple mito— la mayor se rascó la cabeza.
—Pues al parecer no es un mito, y te lo demostraré— Jihyo tomó la mano de Jeongyeon y espero a escuchar sus pensamientos, la rubia solo rodó los ojos y la miro incrédula.
Creo que Jihyo ya perdió la cabeza, ¿en serio le cancele la cita a Nayeon para venir a esto?
—Piensas que estoy loca y te estas quejando por haberle cancelado una cita a una tal Nayeon para venir a verme— dijo la menor soltando la mano de su amiga.
Jeongyeon se quedó sin habla y con los ojos muy abiertos.
—¡¿Qué?!— dijo casi gritando, atrayendo la atención de los que estaban ahí— ¿Cómo es que conoces a Nayeon? ¿Acaso me espías?
—No, Jeong, no conozco a Nayeon, solo repito lo que escuché de tus pensamientos. Además, sé que tengo una vida aburrida, pero no tanto como para seguirte y espiarte— la pelinegra se alzó de hombros.
Jeongyeon se rascó la cabeza.
—Entonces no mientes— tomó un pedazo del pastel que había pedido.
—Te estoy diciendo.
—Y bueno...¿Qué harás? ¿Habrá alguna forma de que te deshagas de esto?
—Supongo que se perderán si yo... bueno, ya sabes— Jihyo tomó su taza de té y desvió la mirada con vergüenza.
—Sí tienes sexo— Jeongyeon respondió sin pelos en la lengua.
—¡Jeong!, te oirán— la menor se quejó mirando a todos lados, esperando que nadie haya escuchado a su amiga.
—Tranquilo Jihyo, eso solo sexo, no te apenes por una palabra como esa— la mayor soltó una risa divertido, su amiga era en verdad tímida— Entonces, ve buscando con quien perderás estos poderes, a menos que quieras conservarlos y ser virgen toda la vida— la mayor se alzó de hombros.
—Claro que no los quiero conservar, es algo molesto, pero tampoco creo que los pierda rápido, soy un asco para socializar y tú lo sabes muy bien.
—Entonces, es algo en lo que debemos trabajar, así conseguirás una novia o novio con el cual estrenarte pequeña Jihyo— Jeongyeon mostró entusiasmo— ¿Hay alguien que te guste y llame la atención?— preguntó curiosa.
—No— Sana llegó a su mente— Bueno sí, no...no sé— la pelinegra mordió su labio.
—Decídete, ¿sí o no?
—Es que es confuso, ayer, me di cuenta de mis poderes gracias a que choqué con alguien...
—Ajá...— preguntó interesada.
—Fue con una profesora, y bueno, pude escuchar como ella pensaba que...soy tierna— las mejillas de Jihyo se pusieron rojas al recordar el accidente con Sana— y que le encanta como siempre huelo a suavizante de bebé.
—Oh vaya, bueno, tiene razón siempre hueles a bebé— Jeongyeon dijo divertida— ¿y? ¿Te llama la atención?
—No lo sé, desde ayer siento algo en mi pecho, pero dudo que yo le guste— la menor negó con la cabeza.
—A ver Jihyo, si esa chica piensa que eres tierna y le encanta como hueles, amiga, eso es una clara señal de que le gustas. Cielos. Deja de estar en negación, sé que nunca has tenido una vida amorosa exitosa, bueno, nunca has tenido vida amorosa, pero puede que esta sea tu oportunidad, dime una cosa, ¿te gusta ese profesora? Me dices que sientes algo en tu pecho desde ayer.
—Sí, siento algo, pero como tú dices nunca he tenido un acercamiento amoroso, puede que me sienta así porque es la primera vez que le gusto a alguien, y no sé como reaccionar o sentirme al respecto. Esto es muy confuso, no sé qué hacer— Jihyo se jaló el cabello.
—No te frustres, ni entres en pánico, date la oportunidad de esta nueva experiencia y no te cierres a la idea de interactuar con ella Jih, todos necesitamos un poco de romance en nuestra vida y creo que ya es momento de que tú vivas algo así.
Jihyo asintió
—pero tú sabes que soy pésima para acercarme a las personas, ¿cómo podría hacerlo?
—Bueno, si se te acerca y te habla, no huyas y haz tu mejor intento por que la platica no muera, ¿has hablado con ella antes?
—En una ocasión, platicamos solo un poco, pero ni siquiera fui capaz de verla tanto tiempo a los ojos. Soy un asco para socializar.
—No te desanimes Jih, eres muy tímida, pero si trabajamos en eso, podrás ser capaz de hablar con ella sin que mueras en el intento, además yo sé de sobra que en el momento en el que agarras confianza eres una castrosa de lo peor— dijo riendo la mayor
—Imbécil— se quejo Jihyo antes de soltar a reír igual que su amiga— Gracias por tu apoyo, lo aprecio mucho.
—Para eso estoy, además nos conviene a las dos que pierdas estos poderes, me perturba el hecho que seas capaz de escuchar lo que pienso.
Jihyo volvió a reír.
—Dejemos de lado mi problema, tienes que decirme quien es Nayeon. Pensé que te gustaban solo los hombres.
—O-oh bueno, yo igual pensé que me gustaban los hombres y nada más, pero— Jeongyeon soltó un suspiro inconsciente— lo conocí a ella, y no sé, simplemente las cosas sucedieron y... esta va a ser nuestra 3era cita, más bien era, porque le cancele por venir.
—Perdóname— dijo Jihyo avergonzada— si me hubieras dicho, nos hubiéramos visto otro día, no quería arruinar tu cita.
—No te preocupes por eso, eres mi amiga y te escuchabas muy desesperada cuando me llamaste, veré a Nayeon mañana de todos modos.
Jihyo asintió.
Las horas pasaban y las amigas se sumergieron en platicas sin sentido y graciosas. Dejando de lado los poderes de Jihyo, lo cual lo ayudó a distraerse solo un poco.
Jihyo llegó temprano a la escuela, como lo había hecho en los últimos días y fue directo a checar su hora de entrada.
Sintió una mano en su hombro y soltó un pequeño grito.
Parece que lo asuste, tan linda.
Era la voz de Sana.
—Buenos día Jihyo— dijo el menor igual checando su horario de entrada y soltando el hombro de la pelinegra— has estado llegando temprano últimamente— dijo la castaña regalandole una sonrisa.
—Buen día— contestó con un hilo de voz y sus mejillas un poco calientes, recordó lo que Jeongyeon le había dicho— e-eh sí, así aprovecho mejor mi mañana y no llego con prisas al trabajo.
—Eso está muy bien, igual a mi me gusta aprovechar mis mañanas— la sonrisa de Sana no se iba— Tengo que ir a preparar mi clase, pero nos vemos después, ten un lindo día.
Jihyo asintió y trago saliva.
—Igual tú— dijo antes de ver como Sana se iba de la sala de maestros.
Se sentó en la mesa y llevo una mano a su pecho, sintiendo como su corazón palpitaba a mil por hora.
—Wow, que feliz te ves hoy Jihyo— dijo Jungwoo entrando a la habitación y mirando a su compañera de trabajo con una sonrisa.
—A-ah hola Jungwoo, me desperté de buenas supongo— Jihyo intentó disimular.
—Que bueno, más aún un Lunes por la mañana, yo apenas y pude salir de la cama— Jungwoo rió— Incluso Sana, me la acabo de cruzar y esta mucho más feliz que de costumbre, quiero tener el ánimo de ustedes dos.
Jihyo sonrió nuevamente al escuchar que Sana estaba muy feliz.
Tal vez sí me guste un poco
Pensó la pelinegra sintiendo otra vez a su corazón latir con rapidez.
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