numéro douze

Jihyo fue la primera en despertar la mañana siguiente, siendo apresada por los brazos de Sana que la abrazaban y la pegaban a su cálido cuerpo. La pelinegra cerró los ojos y se dejó llevar por la relajante sensación de estar entre los brazos de la menor.

Su burbuja se rompió cuando el sonido de un teléfono la asusta y despertó a la castaña.

—Ugh, es mío— habló Sana con voz ronca mientras extendía su mano hasta la mesa de noche donde se encontraba su teléfono.

—¿Qué pasó?— preguntó— Jiwoo... bien bien, ya voy.

—¿Todo bien?— preguntó mientras se sonrojaba pues Sana se levantó de la cama y estaba completamente desnuda al igual que ella.

—Sí, es mi hermana, esta afuera ahora mismo, le encanta llegar de sorpresa— dijo la menor mientras se vestía—¿Quieres...conocerla?

—Ahh, c-claro— Jihyo se rasco su cabeza — pero ¿cómo me vas a presentar?

—Mmm....como una amiga si quieres— la voz de Sana se escuchaba decaída, pues se moría de ganas de confesarle a su hermana lo enamorada que estaba de ella.

—Esta bien— dijo Jihyo, en ese momento deseaba tener sus poderes de nuevo y saber que estaba pensando Sana y porque de un momento a otro se escuchaba triste.

—Te dejo para que te cambies, iré a abrirle a Jiwoo.

Jihyo espero a que Sana cerrara la puerta y comenzó a cambiarse, sabía que sentir vergüenza de su desnudez era muy tonto porque la nipona había visto y tocado cada esquina de su cuerpo. Sin embargo la noche anterior había perdido todo el uso de razón.

Cuando salió de la habitación, pudo escuchar voces viniendo de la cocina. Camino a pasos lentos y se asomó, captando la atención de Jiwoo.

—¡Oh! Hola, ¿quién eres?— preguntó curiosa.

—Eh yo...— Jihyo no sabía que decir.

—Ella es Jihyo— interrumpió la menor de todos ahí —Mi amiga especial.

—¿Especial?— Jiwoo frunció el ceño confundida— Ahh ya veo, es tu novia.

—¿Q-que?— Jihyo sintió sus mejillas calientes y comenzó a temblar.

—¡Jiwoo! No somos novias— Sana reclamó igual de sonrojada.

—Nunca pensé que tiraras para ambos lados, pero es entendible, digo, ser bisexual es lo de hoy supongo— habló la mayor sin siquiera prestarle atención a los reclamos de su hermana.

—Y-yo mejor me voy— dijo Jihyo bastante avergonzada.

—¡No, por favor no!— Jiwoo la detuvo— Yo soy una impertinente, me disculpo por eso Jihyo, ¡un gusto!— le extendió la mano.

Jihyo, aún nerviosa se la recibió.

—Igualmente Jiwoo, t-tú y Sana son muy parecidas— sonrió tímidamente.

—Sí, pero yo soy más atractiva, ¿verdad?— contestó la castaña sonriendo.

Jihyo asintió.

—¡Hey!— Sana fingió estar dolida— Me apuñalas por la espalda Jihyo.

Las otras dos soltaron una pequeña risa.

—Entonces...¿si son una pareja?— preguntó Jiwoo después de un rato.

—Ehm, en realidad es algo complicado, sí lo somos técnicamente, pero aún no hay una etiqueta para nuestra relación — Sana se rasco la cabeza —Esto es muy nuevo para ambas, ya sabes, yo solo he estado con hombres y Jihyo pues...

—Nunca he estado con nadie— admitió la coreana avergonzada.

—¿En serio? Ahh eres una ternura— Jiwoo se acercó a Jihyo —¿Por cuantos años te gana mi tonta hermana?

—De hecho, ella es mayor que yo por 3 años— interrumpió Sana.

—¿Qué? ¿Tienes 30 años?— preguntó asombrada —Pero si tienes cara de bebé.

Jihyo se avergonzó aún más.

—Ya déjala, lo vas a poner incómoda— dijo Sana mirando la reacción de su mayor.

—Me disculpo de nuevo— Jiwoo dijo— Mejor me callo— sonrió nerviosa.

—Sí, mejor— Sana dijo.

—Bueno...creo que debo irme.

—¿Tan pronto? ¿Estás incómoda?— preguntó Sana con preocupación.

—No, no nada de eso, pero me imagino que tu hermana quiere pasar tiempo contigo. No quiero interrumpir.

—¿Quién dijo que quiero pasar tiempo con ella? Nos vemos casi todo el tiempo— la castaña miró a su hermana.

—¡Oye!— la chica se quejó —Mejor llevala a casa, yo te espero aquí— dijo instalándose en el comodo sillón de la sala.

Sana la miró mal antes de dirigir su atención a Jihyo de nuevo.

—Vamos— Sana le sonrió tiernamente.

Jihyo asintió y se despidió de Jiwoo antes de tomar sus cosas.

—Adiós Ji, ¡espero verte pronto en las reuniones familiares de los Minatozaki!— la castaña dijo con entusiasmo antes de que las dos salieran del departamento.

—En serio disculpala, habla muchas cosas— Sana dijo cuando tomaron el ascensor.

—No te preocupes, es muy agradable— sonrió tímida —Mi hermana es igual, entiendo lo frustrada que te puedes llegar a sentir.

—¿En serio tienes una hermana?— preguntó con interes.

—Sí, es mayor que yo.

—Espero conocerla algún día— Sana le sonrió.

Jihyo no dijo nada ya que habían llegado al piso del estacionamiento donde se encontraba el vehículo de la menor.

El camino a su hogar fue bastante silencioso, Jihyo no dejaba de pensar en la hermana de Sana y la palabra que había salido de su boca.

"Novia"

Esa simple palabra estremecía todo su cuerpo, numerosas sensaciones invadían todo su ser al pensar en un futuro junto a la menor, aún era muy pronto para imaginarse a ellas en una pequeña casa en el campo teniendo un perro y un gato junto a animales de granja.

—¿En que tanto piensas Ji?— preguntó curiosa Sana al notar el pequeño sonrojo de la pelinegra.

—E-en nada— Jihyo sonrió nerviosa.

Llegaron al edificio antiguo en el que vivía la mayor después de unos minutos, Sana se estacionó y apagó el motor de su automóvil.

—Llegamos— dijo Sana después de varios segundos de silencio.

—Sí, muchas gracias por todo— Jihyo sonrió con timidez.

—No es nada bonita— Sana acarició el suave rostro de Jihyo. Miró hacia todos lados de la calle en busca de personas, al notar que no había nadie juntó sus labios con los de la mayor, dejándose llevar en un lento beso.

Jihyo se dejó llevar por los dulces labios de la menor, sin embargo no duro mucho al recordar que se encontraba en vía pública.

—E-espera— Jihyo se separó —Nos podrían ver.

—Lo sé— Sana soltó un suspiro desanimado —Será algo difícil sobrellevar lo nuestro.

—Lo sé— Jihyo contestó igual de desanimada —P-pero quiero intentarlo, no me importa que tanto nos tengamos que esconder, t-tú me gustas.

Sana no dijo nada, solo la miró por unos largos segundos, le sorprendía y le alegraba que Jihyo poco a poco se estuviera abriendo con ella.

—Claro que lo intentaremos Hyo, mis sentimientos por ti son tan fuerte que no me importa lo que los demás digan, que se metan en sus propios asuntos. Quiero gritar que eres la dueña de mis suspiros y de mis sueños— Sana tomó el cuello de la coreana y lo acercó a ella para volver a besarla con más intensidad.

Jihyo se aferró al cuerpo de Sana y trató de calmar su terror de ser vistas por alguna persona, sabía que la sociedad coreana era bastante cerrada y homofobica, sin embargo Sana la hacía sentir segura y valiente, estaba dispuesta a enfrentar los prejuicios y críticas de las personas, a enfrentar la discriminación y desaprobación de su familia, después de todo sus padres ya estaban lo bastante decepcionados de ella por haber elegido el arte como su vocación. Estaba preparada para enfrentar todo eso, su felicidad junto a aquella mujer importaba más que cualquier opinión de los demás.

—Tengo que irme— dijo Jihyo al separarse de los expertos labios de la menor.

—Claro— Sana sonrió y acaricio su rostro con delicadeza.

Jihyo sonrió tontamente.

El sonido de su teléfono interrumpió el comodo ambiente que se había creado, era un recordatorio de la reunión de Jeongyeon. Todos los años la mayor organizaba una pequeña fiesta en su hogar con algunos de sus amigos, y por supuesto Jihyo siempre estaba invitada y hace unos días Jeongyeon le había dejado muy en claro a la pobre pelinegra que debía llevar a Sana, pues quería conocerla.

—Eh, ¿vas a hacer algo mañana?— preguntó Jihyo.

—No, ¿Tienes algo en mente?— preguntó la nipona atenta.

—Algo así, mi amiga va a organizar una pequeña reunión y me dejó muy claro que te debía llevarte— Jihyo se arrepintió inmediatamente de lo último que dijo.

—¿Ella sabe de mi?— preguntó la menor con ilusión en sus ojos.

—Eh, bueno y-yo— Jihyo bajó la mirada bastante nerviosa, sus mejillas se tiñeron de rojo.

—Iré con mucho gusto— Sana tomó el mentón de Jihyo y levantó su mirada — Quiero conocerla también— besó su mejilla— nos vemos mañana.

Jihyo asintió y salió del auto rápidamente, aún estaba bastante apenada, pero la emoción también la invadió, nunca había tenido alguna interacción romántica en su vida, nunca imaginó que experimentaría todo lo que estaba viviendo con Sana, cosas románticas que solo veía en las películas, ahora se estaban haciendo realidad.

Eran demasiadas emociones para la pobre Jihyo.

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