CHAPTER FOUR

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ELIZABETH POV

—¿Elizabeth?— escuché que Scott me llamaba pero yo no podía apartar los ojos de ese chico. Derrepente sentí como unos brazos me rodearon, era Lydia, que se había avalanzado sobre mí para darme un abrazo, yo inmediatamente se lo devolví.

—No sabes cuanto te hemos echado de menos— dijo Lydia, cuando se estaba separando de mí, los brazos de Malia me rodearon.

— A ti si que te extrañé, ¿como esta todo?— contestó Malía apretujandome en sus brazos.

—Bien, todo bien— respondí con una sonrisa forzada. Cuando fue el turno de Scott, se quedó mirándome a los ojos, probablemente habría escuchado el cambio de ritmo cardíaco al responder a aquella pregunta, se acercó a mi a paso lento y me abrazó, ese abrazo no fue como el de Lydia o el de Malia, fue sentimental, le había echado mucho de menos y seguro que el sabía que algo raro pasaba, los ojos se me llenaron de lágrimas, el abrazo duro unos segundos y nos separamos. Rapidamente me limpie las lágrimas de los ojos al mismo tiempo que me giraba y me encontraba con el chico.

—Eli Hale, ella es Elizabeth Blake, la bruja más poderosa que vas a conocer en tu vida— nos presentó Scott.

—¿Bruja?¿Existen las brujas?¿Como en Harry Potter?¿Necesitas una varita o algo parecido?— me bombardeó a preguntas el pelinegro.

—Si, soy una bruja, y no como en Harry Potter, no necesito una varita. En este mundo no solo hay hombres lobo, banshee o mujeres coyote — respondí riéndome a todas sus preguntas mientras que con mi mano creaba un pequeño aura que pasaba por todos mis dedos y desaparecía al llegar otra vez a la palma de mi mano. Estaba interesada en ese chico, lo que había pasado hace un par de minutos me provocaba curiosidad y su mirada me decía que a el también. Decidí acercarme a él a paso lento y subí mi mano a la altura de su frente mientras que el me miraba nervioso, pero sentía que él no tenía miedo, sino confusión.

—¿Puedo?— le pregunté en voz baja mirandole fijamente a los ojos. Eli asintió con la cabeza y fue en ese momento cuando un aura salió de la palma de mis manos y se adentró en su cabeza, lo sentí, sentí todos sus recuerdos, sus pensamientos, pero había algo diferente, dorado y que brillaba más que lo demás, pero todavía era débil, todavía no se había creado lo suficiente, seguí insistiendo, quería saber que era aquello, y cuando por fin iba a entrar y averiguar que era, una calambre me paso y tuve que deshacer el enlace que había creado soltando un gemido dolorido.

—¿Que coño acaba de pasar?— preguntó Malia mirándonos a Eli y a mi con la boca abierta.

—No tengo ni puta idea— respondió Eli mirándome todavía a los ojos.

—No hables mal Eli, que si tu padre se entera me mata— le advirtió Malia.

—Lo que sea que acaba de pasar, lo investigaremos, pero ahora tenemos que buscar el Nemeton antes de que se haga muy tarde— comentó Scott interrumpiendo nuestra conversación mirandonos a todos.

—¿El... nemeton?— les pregunté torciendo la cabeza hacía un lado.

— Ya te lo explicaremos pero debemos darnos prisa— me contestó Scott al mismo tiempo que se acercaba a mi, cogiéndome de los hombros mientras me guiaba hacia delante.

—Ahí está— dijo Malia apresurando su paso. —¿Que deberíamos hacer con respecto a Argent?— preguntó al mismo tiempo que llegabamos al arbol.

—¿Argent? ¿Habéis dicho Argent? ¿Les conocéis?— les pregunté al mismo tiempo que un sentimiento de rabia florecía dentro de mí y notaba como mis ojos se empezaban a iluminar.

—Si... son de la manada, esto lo hacemos por su hija, Allison, una historia que ya te contaré— me contestó Scott— No tengo señal, aunque me escriba no le podría responder— mirando su movil mientras contestaba a Malia.

—Tenemos que hacer esto ahora, no podemos esperar que venga— dijo Lydia caminando hacia el arbol.

—No me quiero meter, pero si es su hija deberíais esperarle— les comenté yo mientras inconscientemente un aura salía de mis manos, lo único que pensaba en ese momento era en venganza, si conseguía que ese tal Argent viniese podría cobrar esa venganza. La conversación que estaban teniendo más adelante se escuchaba cada vez más lejana, me dí cuenta que el aura roja que salía de mis manos se hacía cada vez más grande y empecé a agobiarme, no podía controlarlo. Ahora el aura salía de todo mi cuerpo y fue cuando Scott se dió cuenta.

—Lizzie— hizó que le mirará.— Escucha mi voz y respira conmigo—

—No... no puedo respirar— le contesté mientras que me llevaba una mano al pecho, sentía una presión en el pecho y no podía dejar de temblar.—¡Marchaos!— grité angustiada.—No quiero haceros daño, por favor...— dije lo último en un susurro al mismo tiempo que caiga sobre mis rodillas. No escuché nada más, sentía como mis oidos no dejaban de pitar y como una fuerza que no podía controlar crecía en mi interior, sentía ese poder por todo mi cuerpo y no poder controlarlo me agobiaba. Estaban gritando pero no podía entender lo que decían.

—¡Eli no te acerques!— fue lo único que pude escuchar a lo lejos y antes de darme cuenta, una mano se posó en mi hombro e instantaneamente, el pitido de mis oidos, la presión en el pecho y todo el poder incontrolable que salía de mi, se desvanecieron y un destello de luz explotó entre los dos. Antes de que mis ojos se cerraran pude observar como sus ojos se iluminaban de una mezcla de rojo y amarillo, una mezcla de nosotros dos.

ELI POV

Se había desmayado en mis brazos, no tenía ni idea de lo que acababa de pasar pero estaba preocupado y no sabía como reaccionar.

—Elizabeth, elizabeth— la llamaba a la vez que la zarandeaba. Levanté mi mirada hacia Scott

— ¿Que hago? No se despierta— le pregunté agobiado.

— ¿La puedes alzar?— me preguntó Scott. Pase un brazo por debajo de sus rodillas y la alcé. —Llévala al veterinario, nosotros ahora vamos, explícale a Deaton todo lo que ha pasado— asentí con la cabeza y fuí por donde habíamos venido.

Entré corriendo a la veterinaria mientras que buscaba a Deaton, había sido un recorrido largo y se me habían adormecido los brazos y las piernas, estaba muy cansado, probablemente si me hubiera convertido en hombre lobo no estaría tan débil. Ví a Deaton salir del mostrador y vernos a mi y luego a la pelirroja en mis brazos.

—Sígueme— me guío hacia una sala donde había una camilla y deposité a Elizabeth en ella. —¿Qué ha pasado? ¿Dónde esta Scott?

—Nosotros... nosotros estabamos en el bosque... y...— intenté contarle lo que había pasado pero estaba muy cansado de todo el ejercicio que había hecho, vi como salía de la habitación y volvía a los pocos segundos con un vaso de plástico lleno de agua.

—Toma hijo, bebe y respira— me dijo Deaton entregandome en vaso. Cuando me acabé el contenido del vaso lo dejé en la mesa que estaba al lado.

—Estabamos en el bosque y apareció ella, se llama Elizabeth y...— le iba diciendo.

—Sé quien es ella muchacho— me contestó Deaton mientras tomaba los signos vitales de la muchacha y los apuntaba en un cuaderno.

—De la nada empezó a hacer eso con las manos, y todo alrededor de ella estaba rojo, nos decía que no nos acercaramos pero como siempre yo hago lo contrario a lo que me dicen y me acerqué a ella, cuando noté esa cosa roja rodeandonos no dolió, más bien fue como placentero, puse mi mano en su hombro y un destello de luz apareció alrededor de nosotros y antes de que se desmayara sus ojos estaban como rojos y amarillos, como la primera vez que nos vimos, fue todo muy raro señor, siento algo raro dentro de mí y no se como explicarlo, pero estoy asustado, no se lo que significa— le contesté a su pregunta. Pareció que el lo meditó unos cuantos minutos y se dirigió a una estantería llena de libros.

—Vuestros ojos se conectaron dices— empezó a buscar en la estantería.—¡Eureka!— dijo mientras cogía un libro y se acercaba hacía nosotros. Empezó a pasar de páginas hasta que encontró la que estaba buscando y la leyó lentamente, ya que se tiró varios minutos leyendo una sola página. Levantó la cabeza y volvió a agacharla un par de veces hasta que decidió cerrar el libro y dirigirse a la pelirroja.

—Todo está bien, no ha pasado nada, tendré que investigar un poco más, vete a casa muchacho, yo me quedaré con ella hasta que despierté, ya es muy tarde— me contestó agarrandome de los hombros y dirigiendome a la puerta.

—Está seguro de que no sabe nada— y antes de que pudiese responder algo más me cerró la puerta en la cara.

Tuve que mandar este capítulo a borradores porque hubo un fallo y se subió el capítulo sin las correcciones... que fail pero bueno creo que ya está todo bien y pues aquí tenéis el capítulo. Espero que os guste y disfrutarlo!

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