To: My Little Bae

Parte Única:
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~ ⚘ ~

El aire de la universidad era una absoluta mierda, pero eso no le impidió caminar por el campus sintiéndose lo suficientemente sereno. Anduvo a paso pausado mientras tenía la vista fija en el cielo pensando en el trabajo de economía política que debía realizar esa noche, además de ser consciente de lo poco que dormiría debido al hecho; de sólo imaginarlo bostezó cerrando los ojos muy fuerte y abrió la boca bastante grande hasta mostrar todo el interior de la misma.

Con los ojos encharcados bajó la vista y miró hacia al frente, a la distancia vio a un tren en marcha; era un hombre robusto ¡enorme! Tenía una musculatura que podía ser digna de un luchador o algo igual. Masticó algo invisible y siguió caminando con el pensamiento de que era gracioso por esos días ver a alguien con ese aspecto, pues creyó entender que, la cuestión esta de los idols, tenía últimamente a los hombres convencidos de que lo que atraía a las mujeres era la delgadez y no lo exuberante.

Debería hacer algo de ejercicio

Tal vez.

Se frotó los ojos aperezado, el cielo estaba despejado y aún debía ir a la última clase de la tarde, par así poder al fin salir rumbo a casa y ver One Piece que últimamente estaba buenísimo. Cerró los ojos, bostezó por cuenta nueva y cuando estaba a mitad de hacerlo, sintió como lo detuvieron; abrió los ojos notando el mismo cielo despejado y bajó la vista hasta hallar de frente, a pocos centímetros de distancia, la misma locomotora que iba como a mil por hora.

¿Uh?

Si de lejos se veía enorme, de cerca lo era aún más; su fuerte agarre era igual al de una prensa, pero su expresión no cuadraba con nada de lo que era su cuerpo. Tenía el cabello de un rosa coral, lentes y labios rojos, sus mejillas sonrojadas y vestía una bata blanca, y bajo ella, un uniforme que distinguió como el mismo que llevaban los de la facultad de medicina.

¿Uuuuuhhhh?

Le estampó un manotazo en toda la cara cuando en un milisegundo pudo descubrir lo que pretendía la locomotora; él se había empinado estirando sus rojos y húmedos labios, además sus ojos permanecían cerrados. Oh, la sola imagen le causó una gran revoltura en el estómago y no dudó ni tres segundos en alejarlo torciendo sus gafas redondas en el proceso, el maníaco pareció despertar, miró a todos lados desorientado y luego de acomodó sus lentes; lo miró, su sonrojo se intensificó, juntó sus manos como listo para rezar y abrió la boca.

— Chae Hyungwon ¡Me gustas!

Para cuando lo escuchó decir eso ya había dado media vuelta hacia el otro lado de la universidad. Se hizo la anotación mental de no volver, por nada del mundo, a pasar por la facultad de medicina a ningún tipo de hora y menos si eso significaba que una locomotora lo iba a detener para quién sabe qué cosa.

— ¡Achu! Ayayay

Estornudó y siguió caminando, está vez, a un paso más a prisa ya que debía rodear la universidad por fuera para así alcanzar el edificio de leyes que no estaba tan cerca ahora.

~ ⚘ ~

— Me dijeron que besaste al Loco Lee. Ja! Increíble, nunca llegué a pensar que por fin terminarías saliendo con él.

— ¿uh? — Hyungwon abrió los ojos aperezado, apoyó la cabeza en su mano y miró al hombre de cabello rojizo y voz tenue que le hablaba de manera animada. Él levantó su mano mostrando una pulsera con un dije de una pluma y asintió satisfecho.

— oh, Changkyun. — con un bostezo volvió a caer en la mesa del salón en el que acababa de ver su seminario; al saber que era su amigo con el que solía jugar en línea los fines de semana y en vacaciones, regresó a dormir, pero Changkyun lo movió con insistencia.

— ¡Ey, Chae! No te hagas el idiota. De verdad besaste a Wonho ¿Cierto? Yah!

— ¿quién es ese? — su voz aparezada retumbó en la soledad del espacio, su amigo bufó inconforme y se levantó negando con la cabeza el que rechazara lo tan evidente.

— vamos por un café y luego hablaremos. Tú definitivamente no cambias.

— ¿con queso y mantequilla de maní?

— Dios. Está bien.

Recogió sus cosas y junto a su amigo Changkyun bajó hasta llegar a una zona donde estaban ubicadas varias mesas que daban al jardín del edificio; sentado mirado la fuente que funcionaba a medias, contó el tiempo que estaba invirtiendo en hablar con su amigo y lo mucho que eso le impediría ponerse al día con One Piece, ahora tendría que salir de la universidad e ir a casa directamente a hacer el trabajo de economía.

Diablos...

— Mira. — una copa de café fue puesta frente a el, junto a varias lonchas de queso que eran cubiertas por una gruesa capa de mantequilla de maní; se fijó en el humo que salía de la copa haciendo piruetas y el aroma característico le llegó a las fosas nasales, la tomó feliz y levantó la vista sonriendo, sin embargo, una vez vio al frente, regresó la vista a la mesa buscando ver las lonchas y cualquier otra cosa.

— Gracias, Changkyun. — lo sintió correspondiente, agradeció y fue consciente que el vaso de cartón estaba caliente, así que sopló el líquido para que enfriara un poco. Disfrutó del sabor amargo y cerró los ojos porque de verdad lo quería mucho.

— ahora dime ¿sales o no sales con Wonho?

¿Uh?

— Nop.

— ¡oh, vamos! ¿Qué significa eso? ¿"Nop" responderás a mi pregunta o "nop" estás saliendo con él? — el pelirrojo se quejó con su acostumbrada voz pesada y Hyungwon siguió disfrutando de su café con una tranquilidad inquebrantable. Changkyun lo analizó a profundidad y dedujo que definitivamente su amigo debía estar tomándolo del pelo con esa expresión que no mostraba absolutamente nada.

No podía estarse equivocando.

Cuando llegó a la facultad para recibir la clase, encontró a Wonho saltando completamente sonrojado de la dicha, que porque había logrado un enorme avance con Chae Hyungwon de la facultad de derecho ¿qué otro Chae Hyungwon de leyes habría más, si no era su amigo? Miró al de cabello negro y esperó que le explicara algo, pero este seguía centrado tomando su café y comiendo esas horribles lonchas de queso sin decir nada

¡era una tumba!

— ¿estás seguro? Wonho se veía muy feliz hoy de quién sabe qué cosa. Hablaba de ti como nunca lo ha hecho en todo este tiempo. — frunció el ceño buscando su rostro para comprobar que definitivamente mentía; y creyó que lo tenía, que por fin lo haría confesar, pero Hyungwon era un cabeza dura de lo peor.

— ¿quién?

Su expresión lo decía absolutamente todo; retrocedió tirándose en la silla de metal y soltó el aire rendido. Wonho debía estar sosteniendo un estruendoso enamoramiento unilateral y estaba por mucho soñando con un amor imposible, por que era casi hasta estúpido que su amigo, quien a duras penas y se inmutaba por su presencia, pudiera en serio estar saliendo con él. Así Wonho hablara de Hyungwon día y noche en clase, en la sala de emergencia, en el baño, en la cafetería, durante las prácticas o ayudando dar a luz a una mujer, no importaba, Chae Hyungwon no tenía ni puta idea de quien era Lee Hoseok.

— Vaya, pobre hombre... — se lamentó por el terrible panorama del Loco Lee.

— ¿ya viste el último tomo de One Piece?

— ¡Wow, está increíble!

— ¡no me hagas spoilers!

~ ⚘ ~

Sábado.

Hyungwon dejó la habitación mientras bostezaba y rascaba su panza, bajó las escaleras con pisadas que eran pesadas y sintió la casa estando tan silenciosa, que no le costó para nada notar que no había nadie. Bostezando de nuevo siguió derecho a la puerta de la entrada y llegó hasta el buzón donde encontró el periódico, lo tomó y estiró el cuerpo por lo agotado que sentía; quería dormir más tiempo, pero aún le faltaban mangas por leer.

— ¡Aquí, aquí, aquí. Mírame, cariño! — Hyungwon dio la vuelta hacia su casa  pensando en lo que haría para desayunar ¿tocino, tal vez? ¿Cereales? Le gustaban ambas cosas, así que quizá  freiría tocino y luego lo echaría en un tazón con cereales, leche y mantequilla de maní. Sí, definitivamente eso haría. — Chae Hyungwon ¡Me gustas!

Siguió pensando en lo que haría para desayunar hasta que tocó la puerta, miró a su costado y frunció el ceño contrariado.

— ¿Lee? — el hombre de cabello rosa coral se cubrió la boca al instante en que esos par de ojos café lo fijaron, no tenía camisa y sus músculos estaban al aire de esa mañana un tonto soleada. Sus pezones fueron víctimas de una bomba nuclear que los hicieron ponerse erectos y casi, casi, casi pasa la cerca hacia el otro lado. — ¿qué haces ahí? — su emoción se frenó un poco y dejó caer los brazos, luego se señaló a sí mismo

— ¿Yo? He - he vivido aquí toda mi vida, Hyungwon. — lo dijo completamente avergonzado, esa conversación era la más larga que había tenido con su hermoso vecino Chae Hyungwon y no lo creía posible ¿Ya se iban a casar? Seguro que sí. Se sonrojó por lo hermoso de la idea y saltó la cerca de un brinco, cayó de cara contra el césped, se levantó y su cuerpo fuerte se fue con todo contra el delgado; saltando se tiró para que su hermoso amado lo recibiera entre sus preciosos brazos, cerró los ojos y estiró sus labios, pero lo único que lo recibió fue un portazo que lo frenó haciendolo caer de espalda al césped. Tal como una tabla.

— Ouch... — se sintió mareado. Abrió los ojos y efectivamente todo le daba vueltas, se tomó la cabeza sentándose y miró la puerta escuchando como una horrible música metal comenzaba a sonar a todo lo que daba. Levantándose sonrió feliz porque su novio se encontraba de buen ¿estaba feliz de haberlo visto? ¿Quizá estaba en sus lunas? No sabía, pero era el día más feliz de su vida; claro, después del día en que le estampó su bellísima mano en el rostro ¡hace tiempo que no estaba tan cerca! Estuvo tan feliz, que llamó a su amigo unas trescientas veces para contarle lo sucedido.

Con un hematoma en la frente pasó a su casa de nuevo; debía contárselo a Kihyun lo antes posible. Miró hacia la casa de los Chae y suspiró completamente enamorado, su rostro se sonrojó todo y puso una mano en su musculoso pecho que vibraba de amor ¿no era su novio una belleza inigualable? Seguro lo era, nadie se le comparaba y eso lo supo desde que él tenía escasos siete años.

Se aventuró a entrar a su casa, corrió escaleras arriba escuchando un regaño por parte de su madre y tomó el teléfono marcando al número de su mejor amigo. Se movió inquieto por el lugar, su habitación daba justo a la ventana que mantenía cerrada desde hacía años, pero eso no le había arrebatado la esperanza de que algún día su novio le permitiría volver a ver su sensual cuerpo desnudo.

¡Oh, por Dios!

¡Hyungwon desnudo era la gloria!

No había nadie en corea que tuviera mejor cuerpo, mejores piernas ni piel; él era como tocar el cielo con las manos y eso que sólo fueron unos cuantos minutos hasta que vio que cerraban la ventana para nunca más ser abierta. Se había lamentado, pero estaba de acuerdo con que no podían tener sexo hasta el día del matrimonio.

Al final, Hyungwon tenía la razón.

— ¿Qué quieres ahora, Wonho?

— ¡Hyungwon, Hyungwon, Hyungwon, Hyungwon!

— Ajá ¿y ahora cómo te rechazó?

— ¡no me rechazó! Somos novios, Kihyun. — rodó los ojos porque su amigo no entendía la magnitud del asunto. Se tiró en la cama y miró el techo que estaba cubierto por una gran lona con el rostro de Hyungwon y sus ojos soñadores volvieron a brillar. — lo amo muchísimo...

— Sí, creo que media Corea debería ya saber eso. — la voz de su amigo al otro lado sonaba relajada; debía estar trabajando en la oficina porque también podía escuchar murmullos y teléfonos repicando, todo.

— también me llamó Lee.

— sep, es lo único que hace siempre.

— y, y, y

— y que ya debes despertar. — dijo el otro soltando el aire — ¿cuánto llevas con esto? ¿17? ¿18 años? En fin ¿cuándo vas a detenerte? A Chae Hyungwon no le gustas.

— ¡Claro que no es así. Hyungwon y yo nos amamos desde hace años! ¿Cómo puedes juzgar mi relación de esa manera, Kihyun? — el hombre de cabello negro que se encontraba escuchando toda la historia de amor que había creado su amigo hacia años, supo bien que lo había herido y soltó el aire dejando lo que estaba haciendo en el computador, para así centrarse en la llamada.

— está bien. Mira ¿qué te parece si cuando termine voy a tu casa? Llevaré pollo, cerveza y algo de ramen, así podrás decirme con lujos de detalle qué sucedió ¿qué tal?

Hoseok que se había levantado de golpe al escuchar eso, asintió como si el mismísimo Kihyun estuviese frente suyo y celebró que podrían hablar toda la noche de Hyungwon sin interrupción alguna.

Cuando Hyungwon llegó al vecindario tenía unos espléndidos siete años, su cabello era corto y negro, además tenía la cara llena de mocos; lloraba todo el tiempo sin detenerse, tanto, que incluso el con nueve años de edad le provocaba arrancar a llorar porque era estridente y doloroso verlo en ese estado.

Su madre, al ver que él era hijo único, le había dicho que lo mejor era acercarse y ser amigos; y eso fue lo hizo. Hyungwon al príncipio era ¿Cómo decirlo? Era prácticamente como si su existencia hubiera sido reducida a una partícula o algún microorganismo unicelular ¡Hyungwon ni siquiera lo determinaba! Fue tanto, que un día llegó a pensar que quizá era algún tipo de fantasma atrapado en el limbo que no estaba siendo consciente de su muerte trágica o algo así; tenía miedo.

Si se acercaba, Hyungwon lo rodeaba; si le hablaba, Hyungwon seguía centrado en lo que sea que estuviera haciendo; si le ofrecía de sus dulces comenzados, Hyungwon esturnudaba sobre ellos y se frotaba los mocos por toda la cara sin ningún cuidado, y continuaba su camino a la casa; no importaba qué hiciera, Hyungwon no parecía determinar su existencia en ningún momento, eso, hasta que Hyungwon tuvo 15 años. En ese tiempo tenía 17 años y llegaba de la escuela, de manera natural posó sus ojos al otro lado que era la casa de los Chae y lo que vio lo dejó frío.

¡Hyungwon estaba viéndolo!

El precioso niño de cabello negro un poco más largo, sin mocos y una cara bellesima, lo miraba confirmándole al fin que no era ninguna entidad de ectoplasma que quería poseer las casas aledañas, sino que era de carne y hueso. Fueron unos cuantos segundos nada más, no había sido mucho, pues Hyungwon se levantó y entró a su casa como si nada; pero estaba más que seguro que él se había enamorado profundamente ¡tanto como el lo estaba de su Hyungwon!

Estaba tan emocionado, que no lo dudó ni un segundo ¡Tenía que declarase!

Muchas niñas de su escuela lo hacían, siempre se acercaban dándole chocolates y cosas de ese tipo; por supuesto no le gustaban para nada, pero entendía que se hacía para expresar el amor hacia la persona que te gustaba. Pues bien, le gustaba Chae Hyungwon y sin duda haría lo que fuera por demostrar su profundo sentimiento que lo ponía a sonreír tan brillantemente.

Al siguiente día, después de la escuela, fue junto a Kihyun al centro comercial por algunos chocolates; Hyungwon no era una chica, pero era tan precioso y frágil como una, por lo que no escatimó en nada y los compró. Kihyun le había recomendado esperar y saber si realmente era como lo pensaba, pero no tenía que esperar ni confirmar nada, Hyungwon había caído rendido en amor y eso lo podía sentir perfectamente; fue así como, sin dudarlo, se dirigieron a la escuela del menor que quedaba a unas cuantitas cuadras del suyo; mientras que su escuela era solo de hombres, la de Hyungwon era mixta. Vio salir a los chicos y chicas, pero nada que veía a su hermoso hombre de bello rostro, hasta que lo divisó a lo lejos, iba con el saco azul, la camisa blanca por fuera y la corbata de rayas doradas del uniforme floja, más enormes audífonos; asentía la cabeza y caminaba a paso pausado pareciendo una maravillosa obra de arte

¡Oh, Chae Hyungwon!

Él era bellísimo, todas la mujeres se alteraban nada más verlo y su corazón no fue diferente; saltó emocionado cuando él levantó la vista del suelo fijando su existencia por segunda vez ¡Era amor puro, sincero y verdadero! Sus mejillas se sonrojaron, su orejas parecían que hubiesen sido braseadas porque ardían y sin dudarlo ni un momento extendió sus brazos con los chocolates en mano, se inclinó y gritó muy fuerte

— Chae Hyungwon ¡Me gustas!

Se sentía desfallecer, sus brazos temblaban como gelatina y su estómago era una enorme feria de domingo. El bellísimo hombre fue hacia ellos y luego pasar por su lado mientras mantenía en esa posición incómoda, él siguió su camino, siguió y siguió hasta que escuchó a su amigo.

— ¡Niño, acaso crees que no existimos! ¡Se te están confesando, al menos deberías tener la decencia de recibir lo que te ofrecen! ¡Yah, te estoy hablando! — Hyungwon nunca se detuvo. El siguió caminando con su estilo único, sus audífonos en los oídos y su bello cabello negro ondulado rebotar desde atrás sin importarle un céntimo qué era lo que Kihyun le decía o no. Era bellísimo, hermoso, Hoseok no cabía de la dicha.

— ¡Dijo que sí! — gritó con entusiasmo y aún más enamorado se abrazó a los regalos, así Cayó al suelo en medio de un ataque de amor que no podía contener con nada.

— ¿¡qué!? — Kihyun no podía ni creerlo — ¡yo lo único que vi fue a un idiota que se atrevió a ignirarnos! Vamos, deja ya eso y volvamos a casa.

Kihyun no lo veía, pero Hyungwon realmente había dicho un rotundo 'Sí' en todo su esplendor; lo sabía, lo podía sentir en todo su cuerpo.

Hyungwon le había correspondido por completo. 

El tiempo pasó, todos los días esperaba a Hyungwon a la salida de su escuela y este, aunque una vez casi lo arrolla con su bici— no lo hizo porque se quito a tiempo — siempre estaba esperándo ansioso por su llegada, para así poder irse juntos a casa. Él en su bici y Hoseok corriendo detrás mientras admiraba lo bellísimo que era; fue así como también le tomó amor al ejercicio.

Su grado fue otro cuento; aunque parecía que nunca sucedería ¡su Hyungwon le dio flores! Él había aparecido durante el grado con un hermoso ramo de margaritas y casi muere porque lo miró con su típica cara de poker que le decía cuánto lo amaba. Sin pensarlo se colgó a su cuello totalmente enamorado y lo besó por todos lados, había sido tan inmenso su amor, que ni tres personas pudieron quitarlo de encima del menor.

¡Hyungwon era su todo!

Durante la universidad había sido duro y fue cuando más problemas tuvieron en su relación. Si Hyungwon durante la escuela era apetecido por muchas, luego de que ya no pudo esperarlo sin faltar todos los días a las 5 de la tarde, se volvió un caos total. Hyungwon solía llegar a casa con regalos de todo tipo, incluso una vez llegó en la motoclieta de un tipo que no le había gustado para nada. Lo odiaba

Cansado a muerte porque no podía lídear con la exigencias de su carrera y el desespero por saber con quién y qué estaba haciendo su Hyungwon, lo esperó en la salida de su escuela y lo vio saliendo muy sonriente junto a ese otro sujeto que no le agradaba para nada; era un tipo de cabello largo y negro intenso, era tan musculoso que podía incluso interpretar a Rambo o algo así, estaba atormentado y muy afligido de que quizá el distanciamiento hubiese dañado su relación o que quizá Hyungwon lo hubiese cambiado por que pensaba que ya no le importaba. Le dolía mucho el corazón.

Sintiéndose así de dolido se puso en frente de los dos, primero miró con odio al giganton y luego corrió a abrazar a Hyungwon y enterró la cabeza en su pecho, comenzó a llorar como nunca antes había llorado por nada ni por nadie.

— Cha-Chae Hyungwon ¡Me gustas! — había levantado la cabeza, Hyungwon lo miraba con cara de poker y usó su dedo índice para tocarle la frente con la punta.

— ¿Lee?

— ¿lo conoces, Hyungwon?

— Nop.

Aunque había negado su relación, no importó porque sabía que lo hacía para proteger lo que tenían. Se aferró a él hasta que casi lo dejó sin respiración y se fueron de regreso a casa, así, prácticamente era un llavero por lo colgado que iba de la cintura delgada de su chico de extraordinaria belleza.

Al día siguiente comenzó a levantar pesas.

La confirmación absoluta de su gran amor fue cuando Hyungwon terminó la escuela y comenzó a estudiar derecho en la misma universidad ¿no era eso cosa del destino? Hyungwon se había declarado suyo por completo, eso era obvio, se había dado cuenta de lo muy suyo que era y ahora estaban sellando por completo ese pacto y unión que habían mantenido desde que eran pequeños

¡no había amor como ese!

Estaba feliz, todos los días lo veía salir e incluso a veces saltaba clases para verlo llegar en su bici tan hermoso y tan perfecto como siempre. No había nadie más que amara como lo amaba a él. Incluso si el infinito se quedaba sin estrellas, no habría nada que le importara más que poder permanecer a su lado, por siempre.

~ ⚘ ~

Hyungwon salió del hospital y soltó un bostezo, tenía las radiografías en la mano, las miró y chasqueo la lengua mientras rascaba su nuca. Soltó un suspiro y bajó los escalones de la entrada de manera aperezada, uno a uno mientras reproducía 'The Trooper' de iron maiden en su cabeza. Saltó el último escalón y miró al cielo despejado, se quedó así por un tiempo mientras pensaba en que era un poco triste no haber avanzado en nada.

— ¿todo bien hijo?

Bajó la mirada, miró su cabello y la blusa de flores rojas que su madre se había puesto esa mañana, sonrió y asintió la cabeza entrando en el auto. En el camino, mientras veía las calles su madre le comentaba en un tono condescendiente que no había de qué preocuparse y sonrió levantando las cejas porque la verdad ella sonaba más ansiosa que el mismo.

Al llegar a casa, soltó su cinturón e iba a bajar del auto primero cuando fue detenido por su madre. Ella señaló con su cabeza hacia afuera y frunció el ceño al ver al otro lado de su casa una figura musculosa que se apoyaba en la cerca, subía la cabeza tratando de ver...

¿Qué trataba de ver?

Soltó el aire agotado.

— Hoseok debe estarte buscando otra vez — su madre rió acostumbrada, pero no sentía que fuera gracioso. Se cruzó de brazos buscando el punto de equilibrio entre la calma y la plena desesperación. — Vamos, no pongas esa cara, Hyungwon. Él sólo... — su madre buscó las palabras en su mente, soltó otra risa y luego lo vio otra vez — está un poco obsesionado, nada más.

— ¿un poco? — Hyungwon casi pierde el mucho auto control que manejaba. Respiró errático y se tiró en el asiento negando en repetidas ocasiones. — Casi me mata el día de su grado y sólo porque le di unas flores que una noona me pidió que le diera. Ese sujeto está loco de atar.

— ¿y qué hacías tú en su grado? Hasta donde recuerdo te inscribí en una escuela a cuatro vecindarios de distancia, sólo porque dijiste que era molesto ir a la misma de Hoseok. — Hyungwon se tensó por completo, sus brazos cayeron a los lados y un sonrojo apareció en su rostro, tomó aire varias veces y miró a su madre de nuevo.

— coincidencia.

Puso sus audífonos mientras escuchaba la risa burlesca de su madre, soltó el aire frustrado, puso megadeath a todo volumen y bajó del auto.
Se acomodó el hoddie y comenzó a ir hacia dentro sin prestar un cinco de atención al tipo que saltaba y saltaba estirando sus brazos por sobre la cerca; él simplemente saltaba, saltaba, saltaba, y cuando pensó que ya no podía más de lo ridículo, lo vio brincando la cerca, cayó de cara al césped, se arrastró y luego corrió como una tren descarrilado, tirandolo al suelo y besándolo por todas partes.

— Chae Hyung... — con su mano alejó su cara para evitar que siguiera babeandolo todo, él insistía con una fuerza descomunal y su brazo ya comenzaba a ceder, pero gracias al cielo alguien se lo quitó de encima mucho antes de que ocurriera un segundo ataque terrorista. Quitó sus audífonos, la música se podía incluso oír de lo alto que estaba y miró hacia el par de hombres que estaban en frente. Frunció el ceño al no distinguir a ninguno de los dos, se frustró y su cabeza dolió terriblemente haciendo que deformara su expresión aún más.

— Lo siento, Chae. Mi amigo está un poco ebrio. Yo...

— Chae Hyungwon ¡Me gustas!

— Tsk... — Hyungwon soltó una queja gutural y dio la vuelta dándole la espalda a ambos hombres, se puso los audífonos y vio a su madre el la puerta, no supo que expresión exactamente tenía, pero suponía que debía estarse divirtiendo por la intromisión del loco ebrio. Se limpió el rostro mientras entraba y cuando estuvo dentro subió a su habitación dejando las radiografías sobre su escritorio, se tiró en la cama mirando el techo blanco de su habitación, puso los brazos tras su cabeza y comenzó a hacer un recuento de la última teoría de One Piece que había leído en un foro.

Al día siguiente, abrió los ojos sintiéndose aperezado, incluso más de lo que podía sentirse en días anteriores, bostezó grande y se estiró entre las sábanas, se levantó frotándose los ojos y entró al baño; se miró al espejo con algo de esfuerzo, pero nada cambiaba. Bien, se encogió de hombros, cepilló sus dientes y salió de nuevo a su habitación abriendo la ventana; el sol entró intenso por la misma y miró al rededor notando lo diferente que se veía el espacioso lugar con un poco de luz natural, ni siquiera recordaba por qué mantenía la ventana sellada.

— pss psss psss!! — Miró hacia atrás, su rostro no mostró mayor expresión mientras trataba de ver quién era, aunque no le fue difícil una vez notó un cuerpo musculoso y unos cabellos rosa coral; supuso de quien se trata al instante. Se limpió el oído con el dedo meñique. — psssss, Hyungwon! Hyungwon!!!! ¿ahora si podemos tener sexo? — le clavó la mirada haciendo que se cubriera la boca, se sonrojara lo suficiente y se echara para atrás, soltó el aire y cerró la ventana de nuevo. Se dijo a sí mismo que la habitación oscura, así como estaba, se veía muchísimo mejor.

Su barriga rugio por el hambre, así que siguió hacia afuera a pasos pausados, se movía de un lado a otro como una antena de cable en medio de una ventisca y bajó las escaleras una a una entre bostezos. Cuando tocó la primera planta miró a todos lados; se encontraba solo. Su madre debía haber salido temprano, así que tendría que hacer su desayuno por si mismo.

— café, Mermelada, mayonesa, salchicha y torta de manzana con mostaza. — asintió la cabeza estando de acuerdo con el desayuno, comenzó a ir hacia la cocina, cuando escuchó dos golpes secos en la puerta, frunció el ceño y fue abrir, encontrándose con que un tren en descarrilamiento se le colgó al cuello como mono, el tipo buscó sus labios y su lengua prácticamente abusó de su boca, sus manos entraban por debajo de la camiseta gris que llevaba puesta e incluso lo escuchó gemir cuando intentó apartarlo jalandole el cabello.

— ¡por los siete infiernos! — soltó una maldición cuando al fin pudo apartarlo. Buscó el aire necesario y lo vio ir como un torbellino de nuevo hacía el, así que puso las manos en alto doblandose del cansancio.

— ¡Estoy listisimo, Hyungwon! Qué posición prefieres ¿abajo? ¿Arriba? Vi tu señal y ¡Estoy preparado para lo que sea!

¿Uh?

ese tranvía desbocado volvía a tomar impulso y antes de que se le lanzara encima se movió a un lado haciendo que se estrellara contra la pared, tomó la última bocanada de aire que necesitaba para terminar de recuperarse y suspiró mirando al suelo.

— ¿Lee?

— ouch, eso dolió. — lo vio quejarse en el suelo y después levantarse, él miró a todos lados y como si hubiese sido eso suficiente volvió a la acción — vi a tus padres salir temprano y sé que estás solo en casa, así que podremos hacer lo que queramos ¡Yo quiero dejar de ser virgen hoy!

— a tu casa...

— pero

— ahora...

— yo..

— fuera de mi vista...

No vio su rostro, pero unas pisadas pesadas y un portazo le devolvieron la calma. Se apoyó en la pared agotado y de la nada comenzó a reír, se miró hacia abajo, soltó un profundo suspiro y se dispuso a ir hacia arriba por algo de porno porque ahora tenía una problema entre las piernas qué debía resolver.

~ ⚘ ~

— el loco Lee tiene novia.

— ¿¡qué!? — Minhyuk, su compañero de carrera, estaba aterrado por la noticia. Changkyun había lanzado el comentario en medio del almuerzo y el rubio parecía que quería expulsar toda la comida que se había llevado a la boca; era tanto el impacto, que le golpeó el hombro varias veces haciendo que se untara toda la mejilla de mostaza. — Yak! ¿Acaso estás escuchando lo que está diciendo Changkyun, tú imbecil insensible?

— ¿uh?

— ¿no estás escuchando? ¡Que Wonho tiene novia! — Hyungwon parpadeó en repetidas ocasiones, se rascó la cabeza sin entender y Changkyun le pasó unas cuantas servilletas para que se limpiara el rostro que se tornaba de color amarillo por la salsa. — ¿no estás preocupado de que te lo hayan quitado? ¿Qué si esa mujer lo está engañando con alguna mentira sobre ti o algo así? Nada de esto tiene sentido. Oh, Dios.

— ¿preocupado? ¿Por qué? — Changkyun y Minhyuk se quedaron viendo al pelinegro fijamente; se encontraban confundidos totalmente ¿estaba o no preocupado Hyungwon? Es decir ¿salían o no salían juntos?

Desde que Minhyuk había conocido a Won, siempre fue testigo de las mil y un confesiones de amor del "loco Lee"; no había nadie en la universidad que no le  conociera por ese nombre, ya que se la pasaba siempre hablando de una sola persona: Chae Hyungwon.

"Chae Hyungwon esto" "Chae Hyungwon aquello" "Chae Hyungwon hizo" "Chae Hyungwon deshizo" "A Chae Hyungwon le gusta" "A Chae Hyungwon le disgusta" "Chae Chae Chae Chae Chae... "

¡Dios, él nunca se detenía!

Wonho era un ferrocarril en marcha que andaba a mil por hora y su único combustible era Chae Hyungwon de día, tarde y noche; nada más. Nunca en la vida supo de un hombre tan enamorado de alguien y su amigo simplemente actuaba ¿Cómo si nada?

Es que no lo entendía.

— Min, Hyungwon ni siquiera sabe quién es Wonho ¿cómo podría él sentirse afectado por la noticia? Por Dios... — Changkyun le aclaró al rubio como si de un croquis estuviesen resolviendo, y el otro simplemente bufó como si nada — ¡el loco Lee sólo sueña despierto!

— ¿y no es su vecino? Estoy seguro de que lo son. — las manos del rubio golpearon la mesa porque se encontraba contrariado; podría entender algo como eso de parte de su amigo Hyungwon, ¡pero jamás del loco Lee! Eso... ¡era imposible!

— pero no es suficiente ¿o sí? Es decir, tal vez Wonho se dio cuenta al fin de que nunca se hará realidad su deseo de Navidad. — Changkyun miró al cielo del lugar y movió los labios de un lado a otro — es como cuando te dicen que el hada de los dientes no existe, Lee se la pasa jurando todo el tiempo que sale con Hyungwon, pero ya debe haberse dado cuenta que no es así y ahora tiene novia. Los vi, suelen salir juntos todo el tiempo.

— Dios, Changkyun ¿aún no crees que sale con Hyungwon, pero si que sale con alguien más? — Minhyuk soltó una risa satírica que casi los deja sordos. — ¿cómo crees que la conquistó entonces? ¿A punta de retórica sobre Hyungwon o algo así? ¡Si no habla de nada más!

El pelirrojo frunció el entrecejo porque Minhyuk había dado en un clavo inamovible, cerró los ojos y bufó porque el puzzle era imposible de resolver. Definitivamente faltaba algo. — debe haber una explicación lógica a eso, estoy seguro.

— ¿Lee?

Los dos amigos voltearon a ver a Hyungwon que había hablado por si solo, luego vieron a todos lados buscando al mencionado con la mirada y cuando fijaron a la persona a los lejos se miraron entre los dos. Changkyun guardó un silencio sepulcral y Minhyuk soltó el aire algo apenado.

— Ammm... creo que lo confundiste, querido. Ese no es Hoseok.

— oh... — tranquilo, sin decir nada más, asintió con la cabeza y puso sus enormes audífonos a todo volumen, cerró los ojos por varios segundos y los abrió nuevamente fijando a aquel sujeto que caminaba a toda prisa. Buscó qué era lo que lo diferenciaba tanto y pudo notar al fin que quizá él era mucho más alto.

Sí, se había equivocado.

~ ⚘ ~

— Me gustas mucho, Hoseok. Creo que es algo que ya sabes muy bien. — el hombre de cabello rosa coral que estaba en la puerta de su casa miró a la mujer frente a el, a su compañera de clases con quien había aceptado trabajar en el hospital. Movió su pie inquieto al escuchar su declaración y asintió a sus palabras.

Era cierto que lo sabía, podía sentir en ella esas vibras porque siempre estaba muy atenta a todo y solía regalarle barras nutritivas cada vez que se encontraban, sin embargo, ella no era Hyungwon ¿qué más diría? Estaba muy apenado que ni siquiera podía darle una oportunidad, pero se consideraba un hombre en extremo fiel a su relación de años y antes de engañar a su hermoso novio, prefería lanzarse de un undécimo piso.

¡Jamás defraudaría un amor tan grande y puro! Ni siquiera porque Hyungwon rechazó su oferta de que ambos dejaran de ser vírgenes, lo haría. No importaba, ya esperaría hasta el día del matrimonio.

Por cierto...

¿A qué isla paradisíaca irían luego de la boda?

Se lo preguntaba siempre; había hecho varios itinerarios de viajes para su luna de miel, los vuelos, los lugares, todo. Había planeado incluso los trajes que usarían para caminar por la inglesia, podrían escoger un cosplay de Zoro y Luffy, ambos yendo de la mano al altar y diciendo el sí definitivo que le diera el pie para poder entregarse por completo a su hombre, y que lo poseyera como lo había soñado desde hacía años desde que lo vio desnudo a través de su ventana.

Un suspiro soñador salió de su boca al recordar esos labios carnosos que sabían a gloria, su piel, todo de Chae Hyungwon era como un divino templo que era inigualable, no había nadie más con ese don de hacerlo soñar y vibrar con una sola mirada o con sólo enarcar sus cejas; ¡Hyungwon era único, único, único entre de millones!

— ¿Wonho? — su mirada soñadora desapareció y tuvo que volver a la realidad. Sora estaba frente suyo viendo todo su rostro curiosa y aclaró la garganta poniendo una mirada un tanto seria. — te ves lindo cuando estás sonrojado ¿en qué piensas? ¿Al menos escuchaste lo que dije?

No

— Emmm, sí. Pero la verdad es que... — justo cuando daría una excusa más o menos convincente de que le era imposible corresponder a sus sentimientos, vio por sobre el hombro de su compañera a la persona que le robaba el aire con sólo la presencia. Su corazón latió a mil, los ojos se le abrieron enormes y un calor inmenso lo consumió completo.

Hyungwon dio un par de vueltas en la calle frente a su casa y luego siguió su trayecto hasta entrar a la suya. Sin dudarlo un minuto más, hizo a un lado a la chica y corrió con todo a la cerca.

— ¡Cariño, cariño. Aquí, aquí, aquí! — Hyungwon se detuvo en seco y volteó a verlo con el entrecejo arrugado, así que guardó silencio ante esa imagen tan seria. Él estaba enfadado; muy, muy, muy enfadado, por lo que se quedó mirándolo asombrado de que fuera así. — ¡Lo siento, mi amor. Ella no es nada para mí. Yo sólo tengo ojos para ti, cariño! Chae Hyungwon ¡Me gustas! — Lo vio bufar, volvió la vista al frente y tan claro como el agua escuchó el 'ring ring' de su bicicleta.

¡OH!

Sin pensarlo ni una milésima de segundo se saltó la cerca de un brinco, cayó de bruces en el césped, y con tierra en el rostro se levantó corriendo hasta la puerta que ya estaba cerrada. Timbró, timbró y timbró hasta que casi quemó el aparato, pero Hyungwon nunca le abrió.

Podía su Hyungwon haber huido, pero no había nada más sólido que su amor, ¡el amor que ambos se profesaban era inquebrantable!

Hoseok lo sabía, que así como para el no había nadie que se comparara con Hyungwon, así mismo era con su novio; para el menor seguro no existía en el planeta una persona que pudiera competir por tener su corazón, porque seguramente ya todo lo ocupaba el. Cayó en el suelo lleno de amor, se tiró en el césped, miró al cielo y todas las nubes tenían forma de Chae Hyungwon.

No existía nada más gratificante y maravilloso.

~ ⚘ ~

— hizo 'ring ring' ¿Qué tal? ¿No es obvio que me ama? Me dijo que eramos la mejor pareja de Corea, Honey, que somos almas gemelas imposibles de separar. Somos uno.

Jooheon miró y asintió varias veces tratando de entender el río de cosas incomprensibles que le decía el loco Lee; creyó que entendería aunque sea un poco, pero la verdad es que como siempre, una cosa era más difícil que la otra. Ni siquiera podía decir que ese tal Chae Hyungwon en serio tuviera aunque sea en cuenta su existencia.

Es decir,

Una vez, durante un descanso de las prácticas en la clínica, vio a Hoseok levantarse de la nada para arrancar a correr como un monorriel y salir de la cafetería donde estaban disfrutando de una buena torta. Él saltó de manera desquiciada esquivando autos, motos y bicicletas, hasta creyó que había perdido toda conciencia o sentido, ya que tuvo mil infartos debido a que casi fue arrollado unas tres veces en cuestión de segundos; pero ese hombre no era de este mundo, porque sin importar qué, llegó al otro lado de la calle sano y se pegó a un joven delgado, alto y de cabello crespo que pasaba calle arriba.

"Chae Hyungwon ¡me gustas!"

Lo había gritado fuertísimo, tanto, que las personas que pasaban se les quedaron mirando y su quijada cayó tocando el suelo. Creía que quizá el muchacho gritaría histérico por haber sido asaltado de esa manera absurda y disparatada, o que tal vez por suerte del destino tomaría su confesión como algo valeroso, pero no; el tal Hyungwon se le quedó mirando al rostro por varios intensos segundos, se safó de su fuerte agarre y siguió caminando sin decir una palabra.

¡Nada!

Era evidente que ese muchacho del que se la pasaba hablando día y noche sin parar, no era más que un simple espejismo, y que si Hoseok se había hecho ilusiones con él, era precisamente porque estaba profundamente anclado a un amor unilateral; es que ni siquiera tenía sentido decir que un simple "ring ring" era la confirmación de un amor que era más fuerte que el amor de algún drama o novela escrita, por Dios, sólo había que ver.

— bien, bien ¿y no has pensado en ver a alguien más? Como, por ejemplo ¿a Sora? — Jooheon lo miró esperando que volviera a poner los pies sobre la tierra, que dejara de estar soñando despierto y de una vez comenzara a comportarse como una persona normal. Hoseok estaba feliz tarareando una vieja canción de amor, cuando se detuvo de inmediato.

— ¿qué? ¡No! A Hyungwon no le gusta que vea a nadie más que a él ¿por qué lo haría molestar? ¿Escuchaste lo que te conté? Tienes que entender, nuestro amor es único e inigualable, Honey. — Hoseok puso los brazos al aire y rodó los ojos ya que su amigo era un lentito para agarrar las cosas.

— pues lo único con sentido en toda la historia es que Sora se te declaró, Hoseok. — lo miró dibujar corazones al rededor del nombre 'Chae Hyungwon' y soltó el aire impaciente. — mira... — pasó la vista por el lugar, se inclinó en la mesa, bajó la voz y susurró. — ¿Qué tal esto? puedes probar salir con ella sin que este chico Hyungwon se entere, nadie tiene que saber lo que haces con ella. Todo el mundo tiene una aventura alguna vez en su vida ¿no? Vamos, sólo inténtalo.

— Yo lo sabría y seguro la culpa me mataría ¿¡cómo podría engañarlo Jooheon!? Hyungwon es único en la vida. Jamás, jamás, jamás.

Al escuchar su negativa en ese tono terco, Jooheon terminó de perder toda paciencia. Hoseok no entendía ¡al Chae ese ni siquiera le importaba una mierda con quién o no salía, por el amor a lo sagrado! — Bien, y cuando él consiga una pareja de verdad ¿será igual? No puedes seguir toda la vida siguiéndolo, poniendo tu propia vida en riesgo por alguien que seguro estará acaramelado con quién sabe quién justo ahora. Hoseok, es momento de detenerte, amigo. Tienes que entrar en razón sea como sea.

— ¿Qué?

El bolígrafo con el que dibujaba corazones se dobló hasta partirse, Jooheon saltó y se echó para atrás contrariado porque el sonido fue contundente, además el rostro de Hoseok parecía haberse deformado hasta mostrar una expresión totalmente aterradora; daba más miedo que cuando comenzaba a disvariar con sus historias ficticias sobre Chae Hyungwon.

— ¡Hyungwon y yo siempre, siempre, siempre estaremos juntos! — lo gritó prácticamente para toda la cafetería. Jooheon tenía los ojos bien abiertos, porque por un segundo creyó que le estamparia un puño en el rostro y no que se echaría a andar a pasos agigantados saliendo del lugar, como si no quisiera escuchar más razones.

— por Dios...

~ ⚘ ~

Hyungwon estornudó, abrió y cerró los ojos de manera intercalada bastante aperezado, sus audífonos estaban al tope mientras se reproducía 'Seek and Destroy' de Metallica. Volvió al libro luego de un bostezo y se mantuvo leyendo por un tiempo hasta que sintió que alguien ocupaba el puesto frente a el. Levantó la vista, la canción estaba en su punto alto, así que no se fijó en su rostro, pero si en su ropa y su cabello, quitó los audífonos y escuchó su voz.

— ¿hola ahí?

— oh, Shownu.

— Yep, acertaste bien. Soy yo. Mira, he traído este libro que podría ayudarnos para la exposición de la próxima semana. — Alegre recibió y miró el nombre del libro, y asintió cuando supo que sería perfecto, ya que tenía muchos datos que seguro podrían apoyar las tesis que se habían planteado trabajar. — creo que si estudiamos algunas de las cosas que muestran aquí podría servirnos de algo, Nunu.

— Perfecto, Hyungwon. Si seguimos así haremos esto en menos de lo que pensamos. Ahora, debemos repartimos el trabajo e investigar este punt...

— Chae Hyungwon ¡Me gustas!

¿Uh?

Hyungwon escuchó eso y siguió hablando como si nada; por parte de Shownu, este si que no pudo evitar ver al hombre que corría dentro de la gran sala de estudio como tren atmosférico y que estaba hecho una bola de fuego. Su rostro estaba rojo, tenía el cabello color rosa coral bien peinado y se veía con toda la pinta de ser de la facultad de medicina. Ni siquiera sabía qué hacía un residente por esos lares.

— y cómo te digo, Las bases que usaremos para esta exposición...

— Chae Hyungwon ¡Me gustas! Chae Hyungwon ¡Me gustas! Chae Hyungwon ¡Me gustas! Chae Hyungwon ¡Me gustas! Chae Hyungwon ¡Me gustas! — Shownu simplemente creía que iba a volverse loco; entre el tipo de alta musculatura y la insistente explicación de Hyungwon iban a hacer estallar su cerebro. Ambos se mantenían hablando sin parar y justo cuando los iba a detener a ambos, el otro hombre soltó algo impensable. — Chae Hyungwon ¡terminamos!

El delgado muchacho se detuvo de hablar al instante, sus ojos se abrieron completamente y frunció el ceño como en cámara lenta.

— ¿qué? — volteó a hacia su costado y vio a la locomotora irse a mil del lugar. Se levantó como un resorte asustando a su amigo el moreno de paso. — ¿Lee? ¡Lee! — sin importarle mucho sobre nada de lo que estuviese haciendo antes de eso, recogió sus cosas y arrancó a correr saliendo de la sala de estudios también. Se puso a ver figuras altas, bajas, fornidas, delgadas, encorvadas, pero absolutamente nada que le recordara a su locomotora.

Corrió ansioso. Nunca se lo esperó, es decir ¿por qué Lee diría eso? ¿Había hecho algo mal? Sí, aceptaba que fue un idiota al haberse enojado por simplemente ver a Hoseok hablando con aquella mujer en la puerta de su casa, pero eso no significaba que hubiese una razón de peso para terminar ¿o sí? Preocupado salió de la universidad tratando de distinguir rostros, pero le era imposible, cada vez le fue más y más frustrante el intento, hasta que halló unos cabellos rosa coral y se lanzó sobre él.

— ¡Lee, tenemos que hablar!

intentó besarlo y lo siguiente que vio fue un puño que dejó todo color negro.

De regreso a casa pedaleo lo más rápido que pudo y cuando estuvo frente a la de Lee, dejó su bici olvidada en la acera y cruzó el jardín corriendo. Tocó la puerta varias veces hasta que vio a la madre de su locomotora abrir la puerta, ella lo miró y abrió los ojos enormes.

— ¿Hyungwon? ¿Pero qué te pasó, mi niño? — la mujer atinó a tocar su labio roto y se quejó cerrando un ojo; le dolía un montón, pero eso no era lo importante.

— Siento molestar, pero ¿se encuentra Hoseok?

— ¿Hoseok? — parecía por mucho extrañada. — el llamó hace un rato y dijo que se quedaría en casa de un amigo ¿sucedió algo?

— ¿un amigo? ¿Qué amigo? — se sintió verdaderamente avergonzado en el momento en que cuestionó a la mujer de esa manera tan grosera, se disculpó al instante y salió corriendo tomando la bici y pasando a su casa; subió a la habitación tan rápido como pudo y abrió la ventana encontrando que la de la habitación de Hoseok permanecía abierta, pero no había ningún movimiento dentro de ella.

Se sentó en la cama y rememoró sus palabras

"Chae Hyungwon ¡terminamos!

— ¿Por qué?..

Al parecer... Al parecer se había quedado sin novio...

¿Uh?

~ ⚘ ~

— la fiesta del sábado estuvo increíble, ustedes no se imaginan. Y quizá habría sido mejor si se hubiesen dignado a salir de sus malditas habitaciones.

Minhyuk se quejó en voz alta frente a sus amigos, los tres estaban en un pequeño establecimiento disfrutando de un delicioso batido; Changkyun dio un sorbo al suyo y negó con la cabeza ante las acusaciones de su amigo. — Esta vez te equivocas — le dijo — debiste decir  "tu maldita habitación." — el pelirrojo sonaba bastante convencido de lo que decía. — Hyungwon se quedó en mi casa, y estuvimos leyendo mangas y jugando hasta tarde. También tuvimos nuestra fiesta, no creas que todo fue perdido.

— si lo dices así causa incluso más lástima todavía ¿cuándo vas a conseguir una novia de verdad, eh? No puedes seguir coleccionando figuritas de  personajes anime, por el amor a dios. — aumentandole dramatismo al hecho, Minhyuk se tiró en la silla rodando los ojos. Era claro que Changkyun no iba a ceder ni un poco ante su reclamo ¿era tan difícil aceptar que, tanto él como Hyungwon, llevaban una vida a lo sumo aburrida? Debía de dolerle lo suficiente  porque no quería darle la razón como un terco. — ¿cuántas novias has tenido este año?

— ¿qué es eso? — Changkyun bromeó haciendo que Minhyuk soltara a reír también. El rubio se inclino y agitó su dedo índice señalando a Hyungwon.

— tienes que aprender de tu amigo Hyungwon, tú decerebrado. Es el único de los dos que sabe lo que es llevar una relación verdade...

— Lee terminó conmigo...

— ¡Dios mio, eso es imposible! — gritó Minhyuk a punto de caer en shock

— ¡Sabía que eran novios! — replicó Changkyun porque por fin había atrapado a Hyungwon.

Al cabo de unos segundos ambos amigos se quedaron en completo silencio. Changkyun miró a Minhyuk preocupado y el rubio soltó un profundo suspiro, porque sinceramente no entendía qué era lo que estaba sucediendo.

— quizá... Quizá ya sabe que no puedo reconocer su rostro. Tal vez ya no le gusto por eso ¿no creen? ¿Qué otra razón habría para terminar nuestra relación? — Hyungwon sorbio la nariz y varias lágrimas cayeron por sus mejillas. Minhyuk se lanzó a abrazar al pelinegro con el corazón destrozado y Changkyun soltó el aire de manera pesada negando la cabeza el que algo así pudiera estar ocurriendo.

Cuando se trasladó de incheon a Seúl fue demasiado aterrador; Hyungwon se mantenía llorando día y noche debido a su imposibilidad de reconocer los rostros, era como estar en una interminable pesadilla. Su problema se debía a que padecía de prosopagnosia, una enfermedad que no había podido superar y a la cual se había acostumbrado con el paso de los años; sin embargo, aún temía demasiado que Hoseok supiese que ni siquiera sabía cómo era su verdadero rostro ¿qué estaría pensando en ese momento?

Se sentía muy asustado de que estuviese desilusionado hasta ese punto.

Había escondido su enfermedad de él precisamente porque no sabía cómo explicarle que quizá había posibilidad de nunca poder reconocer su rostro; ni siquiera porque grabara su bella voz, sus expresiones, los colores llamativos con los cuales sabía teñir su cabello o su forma de caminar, era demasiado complicado hasta el punto que ni siquiera podía reconocerse a sí mismo ¿Cómo en los siete infiernos le explicaría algo así? Quería, lo intentaba, cada que lo tenía en frente hacía lo imposible por grabar cada una de sus expresiones, pero se sentía aún demasiado frustrado de que incluso con eso todavía se equivocaba o simplemente no lo reconocía en variadas ocasiones.

— Tienes que decirle.

— ¿qué? ¡No! — Hyungwon se retrajo al escuchar las palabras de Minhyuk, miró a todos lados en la mesa bastante desorientado, ya que era una completa locura simplemente ir y decir algo tan, tan fuera de lugar. Seguro no creería nada o peor, lo sacaría por completo de su vida.

— no creo que Wonho, con lo loco que está por ti, de la noche a la mañana haya decidido terminar contigo, es-es... ¡Es ilógico! Tienes que explicarle. — era demasiado duro para el rubio ver a su amigo en esa condición, estaba prácticamente sintiendo su dolor y no salía del fuerte asombro ¿Cómo sería entonces para Hyungwon?

Changkyun, quien escuchaba con atención, se dirigió a su amigo Minhyuk. — Min, deja que Hyungwon lo decida por si mismo. No es fácil para él, por favor entiende.

— pero...

— Sí él ve adecuado decirle, entonces lo hará. — la voz oscura de Changkyun retumbó en su subconsciente, estaba aterrado de lo que pudiera resultar siquiera de la simple idea. — tranquilo, Won. Sólo tómalo con calma.

Asintió a sus amigos, limpió sus lágrimas y sintió vacío el corazón, porque ya hace varios días que no escuchaba el típico "Chae Hyungwon ¡Me gustas!" En el aterciopelado tono de voz de su locomotora.

Oh...

~ ⚘ ~

— ¿estás bien?

Hoseok sorbio la nariz de manera audible, limpió con la mano las lágrimas que caían y movió los pies de adelante hacia atrás, mientras estaba sentado en la silla alta frente a la barra. Kihyun, quien lo veía de reojo, se tomó un shot de tequila arrugando la cara por lo fuerte del trago, tosió y sirvió otro a su amigo.

— mira, bebe esto — le empujó la copa y Hoseok la miró, suspiró y negó con la cabeza sintiéndose débil.

— no quiero beber ¿qué sentido tiene si ya no estoy con Hyungwonnie? — suspiró dolorido del corazón — Ya no tengo nada, no quiero nada tampoco.

— vamos, Hoseok. Esta es tu oportunidad de superar ese absurdo amor que tienes por ese chico tan extraño. La última vez que estuvimos en su casa ni siquiera parecía que nos reconociera, duh ¿cree que puede simplemente olvidar este bello rostro? Mocoso infeliz.

— pues yo nunca voy a olvidarlo. No puedo, no quiero, es imposible.

— pero dijiste que lo viste con otro sujeto ¿qué más necesitas para convencerte de que tienes que dejarlo ir? Para mí ese chico es simplemente un jugador que se aprovecha de mi amigo. — Kihyun agarró la copa que había rechazado Hoseok y la bebió de un sólo tiro. Su cara de nuevo se arrugó y miró a su lado dándose cuenta lo demasiado destrozado que se encontraba su amigo; negó con la cabeza mientras servía la copa de nuevo. — Escucha, Hoseok. todas las relaciones tienen sus pro y sus contra, sus altos y bajos también ¿crees que todo con Minji ha sido color rosa? ¡Claro que no! Hemos tenido problemas, discutido y hasta terminado, pero miranos, ahora tendremos... Dios, Minji en serio está en embarazo ¿¡qué mierda voy a hacer ahora!?  — Fue el turno de Kihyun para comenzar a llorar sin retorno. Hoseok suspiró con el corazón hecho añicos y dio varios golpecitos en la espalda al mayor que se encontraba sollozando sin parar.

Quizá Kihyun tenía razón, aunque era un tonto que había embarazado a su novia Minji sin siquiera darse cuenta, tenía toda la razón; sin embargo, le dolía todavía el pecho de tan sólo pensar en su hombre estando con otro extraño, sonriendo y disfrutando cuando habían estado tan próximos a casarse ¿no era a caso eso lo que quería Hyungwon? ¿Le había faltado darle más amor? ¿Debió decirle que sería el de abajo, quizá? Lanzó un suspiro desgarrador al pensar en que de pronto Hyungwon ya había experimentado con otras personas y el seguía ahí más virgen que el protagonista de American Pie; hasta peor, porque no sabía siquiera qué era tocarse, pues pensaba que debía dejar que Hyungwon fuese el primero en hacerlo.

Había querido hacerse el fuerte, lo habría logrado, de no ser que amaba tanto a Hyungwon que no pudo evitar seguirlo, y cuando lo vio sonreír y ser tan él, entendió que no le hacía falta en su vida. Quizá era como todos decían, que sólo se hacía ilusiones y estaba sofocando a Hyungwon con su presencia, así que dejó de insistir y simplemente se rindió a morir de amor, lenta y dolorosamente...

Lo amaba, pero por lo mucho que lo amaba también deseaba que fuera muy, muy, muy feliz, que fuera él y que disfrutara de estar con quien él mejor creía. Si no era el no importaba, pero quería que fuera feliz. Sólo eso.

llegó a casa con Kihyun a cuesta, él estaba tan ebrio que balbuceaba un montón de tonterías sobre los nuevos gastos del bebé en camino, eran a lo sumo las dos de la madrugada y algunos perros de la zona comenzaron a ladrar a los lejos. Reafirmó el agarre, acomodó a su amigo en su espalda e hizo una mueca cuando este casi lo ahorca al apretar los brazos al rededor de su cuello; agotado retomó el camino y creyó haberse vuelto loco una vez estuvo en la mitad del jardín.

— ¿Lee?

Se detuvo en seco; los sentidos debían estarlo engañando. Todo estaba oscuro y algunos sonidos de la noche fueron demasiado claros luego de que esa hermosa voz chocara con el taciturno silencio que predominaba. Su respiración se agitó y como si nada soltó a su amigo que se quejó una vez cayó al suelo como un saco de papas.

— ¿Cariño?

— Dios, sí eres tú.... — vio al chico delgado saltar la cerca y caer como todo un profesional; él siempre hacía todo perfectamente. Hyungwon se acercó y tenía su mirada fija en el, tanto que se sonrojó completamente mientras veía a  todos lados, se encogió porque nunca esperó algo igual ¿Qué debía hacer? Estaba por morir de una arritmia cardíaca o algo peor.

— ¿qué - qué haces aquí? Es demasiado tarde ¿qué si te enfermas, Hyungwon? Yo, te amo. Por dios ¿qué es todo esto?

— No importa si enfermo, quería hablar contigo. — su voz fue suave. Sus propios ojos se expandieron y mordió su labio nervioso. Miró al suelo pensando en lo peor y como si nada comenzó a llorar.

— Lo sé, sé lo que dirás y no-no quiero que pienses que debes estar ligado a mi. Si eres feliz con alguien más, está bien. — se cruzó de brazos y sorbio la nariz antes de sollozar. Kihyun soltó un grito y ambos voltearon a ver como se acurrucaba y murmuraba quién sabe qué más. Soltó el aire sintiendo como el alma se me iba del dolor. — sólo, por favor, no vayas a invitarme a tu boda. Quizá me oponga al matrimonio, eso es seguro. Jamás seré capaz de verte caminar como Zoro y Luffy con alguien más. — La risa de Hyungwon retumbó en la oscura noche, lo miró aturdido y algo disgustado porque no estaba bromeando; sentía en serio que su corazón se partía en dos de sólo pensar en alejarse del amor de su vida. — eres un chico demasiado malo.

— lo siento tanto... — hubo un silencio y un suspiro lleno de rendición se escuchó. — no puedo reconocer tu rostro, Hoseok...

— Oh, si es por eso, cariño, puedo entonces encender la linterna de mi teléfono y así... — Hyungwon lo detuvo de sacar el teléfono del bolsillo del pantalón y negó con la cabeza. La sonrisa que le dio después de eso le creo un vacío inexplicable.

— No puedo reconocer ningún rostro, Seokkie, ni siquiera el mio. — Hyungwon se balanzo de atrás hacia adelante y se encogió de hombros soltando otro profundo suspiro — Bien, lo dije. — Hoseok se quedó en silencio ante esas palabras y frunció el ceño al no comprender a la primera de lo que hablaba su Hyungwon. — ¿puedo darte un último beso? — asintió con la cabeza mirándolo a los ojos, lo vio acercarse y el corazón le estalló enormemente; sin embargo lo detuvo.

— ¿por qué? ¿En serio te casarás con alguien más? ¿Qué hay de nuestra familia y nuestros dos hijos que ya había planeado adoptar? ¿Y nuestras mascotas? ¿Ya no habrá casa con un patio enorme? ¿Tampoco viajes a Jeju? — la voz de Hoseok se quebró en la medida en que iba hablando, sus ojos de nuevo se llenaron de lágrimas y tembló ante la idea de en serio perder a su precioso Hyungwon; tenía miedo.

— yo- creí que no querrías salir con alguien así. Es decir, ni siquiera sé cuál es tu rostro, Hoseok...

Wonho negó conforme escuchaba las palabras del más alto, negó con firme insistencia. — ¡Nunca! yo sólo te quiero a ti, Hyungwon, sólo a ti. No importa qué tenga que hacer, sé que mientras sea por mi Hyungwonnie haré cualquier cosa para estar siempre a tu lado; no importa si te vas a otro continente o planeta, hallaré la forma de seguirte y de pegarme a ti como un ácaro, una hormiga o una oruga ¡jamás, jamás, jamás, jamás te dejaré sólo! ¡Nunca nunca, nunca...

Hyungwon no lo soportó más, era tan dulce que el impulso fue más fuerte que la misma razón. Atrapó sus labios, probó el sabor salado de sus lágrimas y sintió la suavidad que los mismos le brindaban. Hoseok profundizó el beso enamorado, agarró a Hyungwon desde la nuca e introdujo su lengua probando cada rincón de su dulce boca; lo había extrañado tanto, tanto, tanto, era su Hyungwon, ni siquiera en mil años podría abandonar tal sentimiento que le molia hasta los huesos.

era intenso y lo sentía real.

Hyungwon tuvo que empujarlo para que lo dejara respirar, en serio, sentía que si seguía correspondiendo moriría asfixiado. Tomó aire y tuvo que detener a Hoseok poniéndole la mano en la cara, pero el intentataba e intentaba, y con cada intento su brazo iba cediendo más y más.

— ¡está bien, comprendí perfectamente! — se alejó un paso y puso las manos en alto, tomó aire lo que más pudo antes de que su locomotora se lanzará encima suyo, y comenzará a pasar su lengua y dar besos por todo su rostro; rendido dejó caer los brazos a los lados y permitió que Hoseok fuera tan feliz como quisiera, pues el ya lo era.

Pero de la nada se detuvo

— ¿ya podemos tener sexo? — su pregunta lo paralizó. Miraron hacia Kihyun que había vuelto a hablar dormido y soltó a reírse porque en serio no podría jamás con tal energía interminable. — Hyungwon, cariño, puedo ser el de abajo si tu quieres.

~ ⚘ ~

Mientras miraba el cielo despejado, por la mente de Hyungwon pasaron varios sabores de helado que podría ordenar una vez estuviera en la heladería.

Pistachos, café, chocolate, y fresa con mantequilla de maní.

Asintió con la cabeza al encontrarlo bastante adecuado; bostezó, estiró su cuerpo y con algunas lágrimas acumuladas en los ojos, los cerró y comenzó a frotarlos pensando al tiempo que debía consultar varias cosas de One Piece una vez regresara a casa. Cuando abriría la boca en otro bostezo, comenzó a sonar a lo lejos un 'tiling tiling tiling' frunció el ceño y conforme pasaban los segundos el 'tiling tiling tiling tiling' se volvió más y más intenso, hasta que el ruido de un metro en funcionamiento se escuchó; presintiendo lo que pasaría, apretó los ojos fuertemente y se puso rígido, al instante  un mono se colgó a su cuello desde un costado.

— Chae Hyungwon ¡Me gustas! — una húmeda lengua pasó por su mejilla, y después de eso un montón de besos y palabras cariñosas le siguieron.

lucho mil batallas para quitárselo de encima y ponerse de frente. Pasó la vista por sus piernas que eran cubiertas por un jean de agujeros en la rodilla, luego su camisa de verde de piñas y siguió hasta su cuello que mantenía un choker con un cascabel de decoración que sonaba a kilómetros de distancia. Sonrió y lo besó de manera apropiada, sintiendo sus labios y acariciando su cabello, se separó y dejó otro pequeño beso en su frente.

— Lee, llegaste.

— vine corriendo muy, muy, muy rápido, así no perderemos ningún segundo y podremos regresar a casa lo más pronto posible para besarnos, abrazarnos y...

¿Uh?

Puso la mano cubriendole la cara; las palabras seguían saliendo sin parar, pero nada de lo que decía era claro. Aliviado de que nadie hubiese escuchado nada, soltó el aire y sonrió de nuevo.

— vamos, tengo una nueva combinación de sabores que debes probar.

— ¿ah? — Hoseok se detuvo y Hyungwon frunció el ceño. Volteó a ver su rostro y se lamentó muchísimo el apenas y distinguir una expresión que le mostraba que estaba preocupado por algo.

— ¿qué sucede? ¿No quieres comer helado, conejito?

— Yo... Ammm... No importa ¡aguantaré cualquier dolor de estómago, cólico y lo que sea por mi Hyungwon! Te amo mucho, cariño — Hyungwon rascó su nuca al darse cuenta a lo que se refería y pensó que mejor sería dejarlo elegir los sabores.

— eres como un terremoto. Te amo, Hoseok...

Fin.

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Hola corazones, espero que les guste este hermoso regalo que tengo para ustedes.

♥️ Las amo! ♥️

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