❇2❇

Aún no pongan la música, más abajo les aviso cuando ;D

✨❤✨❤✨❤✨❤✨

-¡No lo puedo creer!

El grito de Jay se escuchó en todo el centro comercial. Mei venía detrás de él. Se detuvo, interesada. Tal vez ya había encontrado la tetera, aunque, conociéndolo, podía ser cualquier chuchería.

-¿Qué viste? -le preguntó Mei, acercándose al escaparate con él.

-¡Puño a cara treinta y dos! -Jay ahogó un grito. Sus ojos brillaban como iluminados por mil soles.

La chica abrió mucho los ojos.

-¿Treinta y dos? -su voz salió en un hilillo-. En Ninjago a penas vamos en el cuatro... -juntó las cejas, molesta.

-¡Lo sé! ¿No es genial? ¡Éste reino lo tiene todo!

Mei sacó su bolsa con forma de un oso polar (Sí, "-polar, bolso de Mei" xD) y la abrió para ver las monedas en su interior. Según les había dicho Zane, en el Centro Dimensional aceptaban cualquier tipo de dinero de cada reino. No habría problema en usar dinero de Ninjago.

La oji azul dibujó una mueca. El dinero debía ser destinado a la tetera del sensei Wu, no a un videojuego. Pero era Puño a cara... ¡Treinta y dos! Con lo que se tardaban en sacar las nuevas versiones en Ninjago Mei estaría demasiado vieja para cuando esa versión llegara a su reino.

Dos partes de ella estaban en debate. A Jay le valía un cacahuate y estaba dispuesto a gastar todo el dinero de la mesada que le habían dado sus padres. Aún así podía ver la indecisión en su amiga y se la imaginó discutiendo con dos versiones miniatura de sí misma, una sobre cada uno de sus hombros. La que representaba lo bueno vestida de blanco y la Mei malvada de rojo.

-Vamos a preguntar cuanto cuesta -sonrío Mei, al decidirse.

Así que los dos se acercaron al gerente, como niños pequeños a punto de comprar un nuevo juguete. El "hombre" tenía la brillante piel de color menta y una cabeza alargada, sin un solo cabello, mostrando una cresta desde la frente a la nuca. Ninguno de los dos ninjas sabía a qué reino pertenecía, pero estaban demasiado emocionados como para analizar cualquier cosa.

-Disculpe -se acercó Jay, con cierta timidez-. ¿Puede decirnos porfavor cuánto cuesta el Puño a cara treinta y dos?

El empleado escudriño a los dos con sus ojos de pez. Tanto Mei como Jay mostraban sonrisas radiantes.

-¿Qué tipo de efectivo manejan? -preguntó, con una voz burbujeante.

-Moneda de Ninjago -respondió Mei.

El empleado hizo la cuenta en una calculadora. Le dió la vuelta para que ambos compradores vieran la cifra.

A los chicos de Ninjago se les cayó la mandíbula al suelo.

🍰🔥🍰🔥🍰🔥🍰🔥🍰

Al otro lado del centro Dimensional, Cole había encontrado la zona de comida. Estaba embobado con el aroma que desprendían los distintos puestos. Casi como en las caricaturas, podía sentir como si flotara, atraído por la comida.

Notó a un hombre peludo como una bestia salvaje que ofrecía unas extrañas muestras viscosas y naranjas en una charola. Se acercó a él, con una sonrisa.

-¡De lujo, muestras gratis!

Se zampo todas las muestras de un bocado, a lo que el pobre hombre velludo sólo pudo abrir los ojos de par en par.

Sus ojos eran pequeños, ocultos bajo unas gruesas cejas blancas, al igual que todo su pelaje. Se veía como un Pie Grande de la caricatura de misterios que le gustaba ver al ninja de la tierra en la noche.

-Serán dos mil piezas de oro, por favor -le dijo, extendiendo su manopla peluda.

Cole a penas se estaba lamiendo los dedos con placer. Alzó las cejas al escuchar la cifra.

-¿Cómo? ¿Dos mil? -repitió, conmocionado-. ¿¡Qué no eran muestras gratis!?

-Ejem -carraspeó el hombre.

Señaló con discreción un enorme letrero que colgaba sobre sus cabezas y ponía en letras neón: Tapas Scritianas, a $500 la pieza.

Cole se dio una palmada en la frente por no haber reparado en el anuncio. Sacó su bolsa de dinero, obligado a pagar. Dejó que las monedas cayeran sobre su palma extendida. Sólo traía $800 y no alcanzaba ni para cubrir la mitad.

El pelinegro alzó la vista con inocencia al hombre que lo veía con el ceño fruncido.

-¿S-sabe qué? -tartamudeo Cole, nervioso-. Mis amigos están aquí, sólo déjeme ir a buscarlos para pedirles dinero.

El hombre lanzó un gruñido.

-¿¡Y cómo sé que no vas a robarme!?-ladró, atrayendo la atención de las personas.

Cole miró a la multitud aglomerada a su alrededor. Su rostro se había tornado rojo por la vergüenza.

-¿Qué? ¡NO!... ¡Claro que no! Soy un ninja...

-¡Me vale un Gercan lo que seas! -vociferó el hombre, cada vez más molesto.

Cole no sabia lo que "Gercan" significaba, pero arqueó una ceja al pensar que podía ser una grosería en otro Reino. Claro que no estaba seguro, así que no sé atrevió a debatir. El pelinegro sonrío ampliamente al ver a Kai a lo lejos.

-¡Miré! ¡Ahí está mi amigo! -exclamó Cole, señalando al muchacho de rojo-. ¡Kai! ¡Oye Kai!

Agitó los brazos para llamar la atención del ninja rojo. El castaño se acercó, con extrañeza.

-¿Me prestas dinero? -le pidió Cole, con una amplia sonrisa.

Kai frunció las cejas.

-¿A qué viene ésto?

-Por favor. Mira, prometo pagarte.

Kai rodó los ojos, no muy seguro. Eso le decían todos y ninguno le pagaba. Asintió, de soslayo, y sacó su dinero.

-¿Cuánto ocupas?

-Mil doscientos.

Kai abrió los ojos de par en par. Sus pupilas eran a penas del tamaño de la punta de un alfiler. No esperaba tanto, en definitiva.

-Lo siento, solo traigo quinientos -murmuró, aún aturdido. ¿Para qué quería Cole tanto dinero?

-Mugre tacaño...

-¡Es enserio!

Kai sacudió su bolsa de dinero para que Cole pudiese comprobar que no mentía. El hombre peludo enfureció aún más.

-No puedo creer que estés más pobre que yo... -Cole chasqueó la lengua, decepcionado.

Al ninja rojo no le dió tiempo ni de molestarse. Un par de grilletes atraparon los pies de ambos. Se miraron entre ellos, sorprendidos y asustados.

-¿¡Qué significa ésto!? -exclamó Kai, con la cara igual de roja que su playera.

El hombre velludo sonrío, con ironía.

-Van a trabajar para mí hasta que me paguen cada centavo.

💚🐲💚🐲💚🐲💚🐲💚🐲💚

A diferencia de sus amigos, Lloyd estaba más que centrado en su misión. No importaba cuántas cosas geniales viera, nada lo distraía de comprar ésa tetera.

Pero justo al doblar en una esquina un sujeto de cuatro brazos y ojos rasgados y amarillentos que vestía un traje elegante lo detuvo. Lloyd arqueó las cejas, listo para pasarlo de largo y seguir caminando, cuando el sujeto sacó una afilada espada plateada.

-Disculpe joven, ¿No estará interesado en comprar una espada? -preguntó el sujeto, con una sonrisa que daba miedo.

-Eeeeh, no, gracias.

El chico se apresuró para salir de ahí cuanto antes, pero el sujeto le bloqueó el paso.

-La nueva "Insta -Rebana" tiene una hoja tan afilada como los colmillos de un Rapdall. La Insta-Rebana tiene además un excelente manejo.

Lloyd se dió la vuelta, con nerviosismo, dispuesto a alejarse por otro lado. En cuanto se giró se asustó al ver al sujeto elegante frente a él, de nuevo.

-¿Cómo es que...? -Lloyd movió la cabeza, sin comprender.

-La Insta-Rebana viene con un precio especial.

-¡Que no quiero tu Insta-Basura! -exclamó el chico, agitando los brazos.

-En la compra de una Insta-Rebana te llevas la segunda a mitad de precio.

Lloyd sentía que su cabeza iba a estallar. El empresario hablaba y hablaba sin parar. Lloyd estaba tan aturdido que sólo escuchaba "blablabla"...

El rubio metió una mano a su bolsillo, sacó un puño de monedas y se las dió al sujeto a cambio de la espada.

-¡Toma mi dinero y cállate! -gritó Lloyd, desesperado.

El sujeto sonrío de oreja a oreja.

-Que disfrute su compra.

Lloyd lanzó un suspiro de alivio y siguió caminando. Había gastado buena parte de su dinero en esa tonta espada que ni quería, pero aún le quedaba suficiente para comprar la tetera.

-¿Estás cansado de que tú espada pierda filo a mitad de una batalla?

-Ay, no... -masculló Lloyd, buscando una vía de escape al escuchar la misma voz de vendedor.

-¡Con el Afila-Express éso no volverá a pasar!

Lloyd se echó a correr en la dirección contraria, pero igual a como le había pasado hace un momento... le tenían el paso bloqueado.

🌊⚡🌊⚡🌊⚡🌊⚡🌊⚡🌊

A Mei y a Jay les había costado mucho. Por suerte a la ninja morada se le había ocurrido la brillante idea de buscar las monedas que la gente tiraba en una fuente cercana. Al principio se sintieron mal por "tomar los deseos de las personas" pero la culpa se fue de inmediato, cuando iban de salida de la tienda. Fue como si una luz iluminada el interior de la bolsa y un coro de ángeles reemplazara la tediosa música del centro Dimensional.

-Es bellísimo -dijo Mei, sin aliento y con brillos en los ojos.

-Sí, es lo más hermoso que he visto en mi vida -coincidió Jay, para después decirle a su amiga en voz baja-. No le digas eso a Nya.

Mei lo miró con una póker face para después echarse a reír con el pelirrojo. Ambos se secaron pequeñas lágrimas que habían brotado de sus ojos. Una silueta frente a ellos los hizo parpadear para comprobar que no se lo estaban imaginando.

Por suerte, (o quizás no) para ambos, la fantasma emitió uno de sus desgarradores gritos característicos para llevarse no sólo su audición, sino que también cualquier duda que les pudiese quedar. Era Bansha.

-¿¡Qué hace ésta loca aquí!? -gritó Jay, tapándose los oídos con las manos, aunque el alarido era tal que se filtró hacia sus tímpanos.

-¿¡Qué!? ¿¡Cuál foca!?

-¿¡QUÉ!?

Bansha se detuvo. A Mei y a Jay les zumbaban los oídos. Su audición estaba distorsionada y ni siquiera pudieron escuchar las grandes carcajadas de la fantasma.

-Es bueno verlos, ninjas -siseo Bansha y vaya que éso sí lo escucharon.

Jay miró a su amiga en espera de que tuviese un plan.

-¡Corre!

❄⛄❄⛄❄⛄❄⛄❄

Zane se había alejado más que ningún otro de sus amigos. Entró a una tienda colorida que parecía vender toda clase de cosas. Con suerte, la tetera estaría allí.

Y no se equivocaba.

Una réplica exacta de la tetera del sensei Wu yacía al interior de una hermosa vitrina de cristal. Zane lo había conseguido, la había encontrado.

-Oye, no respires cerca de ésa cosa. Es costosa.

Zane se volvió enseguida hacia el mostrador al escuchar aquella voz conocida. No podía ser cierto. Era imposible. Sin embargo, allí estaba, con un brazo recargado en el mostrador y un sombrero de paja cubriendo su rostro, únicamente dejando asomar su sonrisa de Han Solo oriental. (a/n: hoy se estrena la película en mi país, no pude evitar poner una referencia ;-;).

Se habían visto tantas veces de esa forma que todo el escenario parecía un auténtico Deja Vu.

-Ronin -dijo Zane, aún así-. ¿Qué es lo que...? ¿Cómo es que...?

El mercenario acomodó su sombrero negro, para que el nindroide pudiese ver su expresión. Su ojo dió una vuelta completa dentro de su cuenca.

-Hay una línea del metro en Ninjago que te trae acá. Creo que hay una así en todos los Reinos -explicó Ronin, como si fuese lo más obvio del mundo. Debía sentirse bien consigo mismo, no todos los días puedes decirle algo a un nindroide que no sepa ya-. Deberían probar. Es como la gente "normal" viaja, ¿Sabes?

-¿Cuál es el precio de la tetera? -preguntó Zane, lleno al punto.

-¡Ah, precio especial para tí, mi amigo! Dos mil en moneda de Ninjago.

-Que sean mil quinientos-ofertó Zane serio hasta... ¿los huesos?... ¿tuercas?

-Dos mil, no hay cambio -Ronin frunció las cejas.

-Mil o no hay trato.

Se produjo un silencio pesado. Ronin fijó su ojo en Zane, escudriñando su rostro de titanio, pero el nindroide ni se inmutó. Su mirada era glacial, firme. Los sucios trucos de comerciante de Ronin no tenían efecto en él. El ambiente era tal que se podía cortar con un cuchillo.

-¿La quieres envuelta para regalo?

🔥🍰🔥🍰🔥🍰🔥🍰🔥

-¡Sale una orden de tacos para la mesa ocho! -gritó Kai, aburrido, desde su puesto en la caja registradora.

Una campanita sonó cuando Cole le acercó el plato a la barra. Les habían quitado los grilletes después del numerito que Cole le había hecho al hombre peludo sobre las leyes y la esclavitud a los empleados... cosas así.

Kai analizó el plato frente a él. Lo que tenia allí era todo menos tacos. Miró con una expresión ofuscada a su amigo.

-Aaah, ¿Qué es ésto? -gruñó Kai, levantando una ceja.

-¿Cómo que qué? Son los tacos que me acabas de pedir -Cole se limpió las manos en su delantal negro. Cruzó los brazos sobre su pecho, serio.

-Viejo, ésto es peor que los tacos gringos -lanzó un suspiro, derrotado-. No nos corren solo porque le tenemos que pagar.

-¡Oye, no te quejes! ¡Tú has estado llevando mal las órdenes!

-¡No es cierto! -reclamó Kai, indignado. Se volvió hacia su lugar de trabajo y le extendió el plato a la primera persona de la fila. No había ordenado, no había pagado, pero eso a Kai no le importó-. Aquí tiene, una orden de tacos a la Cole.

-En realidad, quería un Cristal del Reino para llevar.

Kai levantó las cejas. Su expresión aburrida y neutral cambió a una de sorpresa en cuanto vió a Soul Archer parado frente a él.

-¡COLE! -gritó Kai, alterado.

El ninja negro no se presentó a la ventanilla por la que le enviaba las órdenes, en su lugar gritó desde la cocina:

-¡Por onceava vez diles a los clientes que el chef no acepta quejas!

-¡Soul Archer está aquí!

La boca del fantasma quedaba oculta bajo un pañuelo desgastado, pero a Kai le dió la impresión de que sonreía. Cole se acercó cuánto antes a la ventanilla por la que entregaba pedidos. Reaccionó con rapidez. Tomó una jarra de agua que estaba a un costado suyo y la levantó como si fuese un arma tan peligrosa como una espada.

-¡Olvidó su agua de Jamaica! -exclamó, y le lanzó la jarra al fantasma.

Soul Archer se evaporó en un segundo, convirtiéndose en una nube verde nauseabunda.

Kai se volvió hacia Cole.

-¡Será mejor encontrar a los demás, Morro también debe estar aquí!

🐲🌪🐲🌪🐲🌪🐲🌪🐲

Morro lo había encontrado. El ninja verde estaba justo delante de él.

Al principio le había costado reconocerlo, después de todo, una gran pila de chucherías ocultaba su rostro. Sin embargo, al darse la vuelta para recoger algo que se le había caído, Morro identificó el Kanji grabado en su sudadera.

"Sólo a este tonto se le ocurre gravar su nombre en su ropa de diario", pensó Morro entre burlón y enfadado. (a/n: en realidad fue idea de Misako :v)

El pelinegro planto ambos pies,con determinación, frente a su enemigo mortal.

-Lloyd Garmadon -dijo, con su voz ronca y seria. El muchacho se detuvo al escuchar su nombre. No podía ver nada frente a él así que, de no haber sido porque Morro decidió hablar, habría chocado con él.

-¡Ya no tengo dinero! -exclamó Lloyd, molesto-. ¡Esta vez es enserio, ya déjenme en paz!

Morro arqueó las cejas.

-¿Qué?

-¿Ah? -repitió Lloyd. El pelinegro frente a él sacudió la cabeza, su paciencia había llegado a su límite.

-¡NO! -exclamó, furioso. Un remolino se formó a su alrededor y las personas que pasaban salieron corriendo, despavoridas-. ¡Dame el estúpido Cristal del Reino! ¡YA!

Lloyd hizo una mueca, confundido. Dejó todas las cosas con las que cargaba en el suelo y se volvió hacia el muchacho frente a él. Una expresión de susto asaltó su cara. No podía entender. No quería entender. Morro estaba frente a él, podía sentir oleadas de poder brotar de su cuerpo. No iba a tener piedad con él, Lloyd lo sabía.

Tanteo enseguida el Cristal en el bolsillo de su sudadera. Seguía allí. La superficie fría y lisa lo reconforto.

-No sé qué estás haciendo aquí... -exclamó Lloyd, reuniendo valor. Se agachó un poco. Tanteo el suelo de forma disimulada para que Morro no lo notase. En cuanto encontró lo que buscaba, se enderezó-. ¡Pero no te dejaré salirte con la tuya!

(A/n: se supone que aquí iría un vídeo de la batalla épica entré Morro y Lloyd que dibujé, pero no encontré como subirlo u.u así que... ¡Den play a la música de arriba para ésta parte ;D)

Morro arqueó una ceja al ver a Lloyd ponerse de pie. En su mano algo destellaba, pero quedaba oculto por su cuerpo. La cara del ninja verde era una auténtico ejemplo de heroísmo. Serio. Confiado. Determinado. Sabía lo que debía hacer, y no iba a trastabillar.

Levantó la espada en alto. La luz de las lámparas en el techo se reflejó en la hoja plateada. Fue un destello rápido, fugaz. Una línea grisácea como la cola de un cometa se dirigía hacia Morro. Era rápido. Era hábil. Y era fatal.

Sin tentarse el corazón, Lloyd dió el golpe. Sus tenis se deslizaron en el suelo pulido y blanco del centro Dimensional. La espada trazó una compleja filigrana en el aire. La hoja atravesó al fantasma.

Lloyd estaba agitado. Sus pulmones luchaban por recuperar el aire que le faltaba. Un mechón de cabello dorado cayó sobre su sudorosa frente, cuando se encorvó sobre el suelo. Sus manos aún sujetaban con firmeza el mango de la Insta-Rebana. Al menos, le había servido de algo.

(Lixto, pausen la música)

-Aaah, ¿Estas consciente de que no me hiciste ningún daño, cierto?

Lloyd levantó la cabeza como un resorte, tan rápido que la nuca le dolió con un ardor caliente. Morro seguía parado de la misma forma que hace un momento, con la misma expresión neutral.

El rubio levantó la espada una vez más e intentó atravesarlo con ella, desesperado. Daba simultáneos golpes, pero ninguno daba resultados.

-¿Terminaste? -gruñó Morro, aburrido viendo como la espada atravesaba su cuerpo una y otra vez.

-¡Argh! -gruñó Lloyd, dándose una palmada en la frente y bajando los brazos.

Después de todo sí había desperdiciado todos sus ahorros...

Sus ojos verdes escudriñaron el pasillo en busca de algo que le pudiese servir. No iba a dejar a Morro ganar. Primero vió sus cosas regadas por el limpio suelo de mármol. Un conserje intentaba hacerlas a un lado con su trapeador para poder seguir limpiando... ¡Éso era!

Corrió hacia el hombre y le pidió amablemente su trapeador. Luego, se volvió hacia Morro. El fantasma observaba la escena con las cejas enarcadas.

-¡Ja! -se burló del héroe-. ¿Qué harás con éso, torpe? ¡Miren a Sir Lloyd-celot! Con su lujoso trapeador va a limpiar los pisos.

Lloyd sonrío con disimulo. Metió el objeto de limpieza en una cubeta con líquidos fragantes. No escurrió el trapeador, lo sacó tal cual.

¡Ojalá tuviese una cámara en ése momento! Le hubiese encantado tomar una foto del fantasma en cuanto puso el objeto mojado en su cara. Por desgracia para Lloyd, el momento no duró mucho, pues tan pronto como el agua tocó la nebulosa piel de Morro éste se desvaneció con un ¡Puf!

-¡Ja, te equivocas, Morro! -exclamó el adolescente, triunfal-. ¡Voy a limpiar tu cara!... -Lloyd se llevó una mano a la frente, enseguida-. Ay, ojalá le hubiese dicho eso antes, cuando podía escucharme.

❄💀❄💀❄💀❄💀❄

Zane salió del local con una sonrisa amplia y una nueva y lujosa tetera. Iba a ser muy feliz al sensei, bueno, si él estuviese enterado de que su anterior tetera se había roto.

"Por eso no podemos tener cosas lindas", se dijo Zane a sí mismo.

Miró la tetera en sus manos. No servia de nada pedirle a Ronin que la envolviese, de todas formas el sensei no podría verla así.

-Hm... Aún tiene agua -murmuró Zane, extrañado, al quitarle la tapa.

Estaba muy ocupado pensando en cómo era posible que tuviera agua si era nueva que no notó al fantasma con rostro de calavera y gorra de Ninjago detrás de él. El nindroide tiró el agua por sobre su hombro y ni siquiera sé dió cuenta cuando Ghoultar se desvaneció en el aire.

Al darse la vuelta lo único que encontró fue una gorra con la leyenda: I ♥ Ninjago.

-Hm, qué extraño -murmuró Zane, recogiendola-. Alguien debió olvidarla.

🌊💜🌊💜🌊💜🌊💜🌊

Mei corrió y corrió sin detenerse. Ella y Jay habían acordado separarse para perder a Bansha.

La fantasma estaba tras ella, podía sentirlo.

Las sienes comenzaban a palpitarle. El cansancio se apoderaba de ella. No sabía con exactitud cuánto tenía así, pero necesitaba un descanso.

-Esperen un segundo -murmuró, deteniéndose-. ¿Por qué corro?

Se dió la vuelta, encarando a Bansha. La fantasma abrió la boca para gritar. Mei simplemente levantó un brazo y la hizo desaparecer con sus poderes.

-¿Por qué no pensé en eso desde un principio? -río Mei, sacudiendo la cabeza.

♥💜💚💛💙

Mei, Lloyd, Kai y Cole habían sido los primeros en reunirse en el punto de encuentro. Lloyd cargaba con todas las chucherías que había comprado innecesariamente y Mei con el videojuego que ella y Jay habían comprado. Los cuatro admitieron entré sí haber gastado el dinero en otras cosas. Lamentaron no haber comprado lo que en un principio los había llevado a ése Reino.

-Supongo que no nos queda de otra más que asumir la culpa... -murmuró Lloyd, apenado. Sus amigos lo imitaron e inclinaron la cabeza.

-¿Alguien aquí ordenó una tetera?-preguntó una voz, acercándose a ellos.

-¡Zane! -exclamaron los ninjas, al unísono.

-¡Viejo, estoy tan orgulloso de ti! -sonrío Cole, alegre.

Parecía ser que, al final, los seis sí habían cumplido con su misión, después de todo. Tal vez no habían combatido contra monstruos gigantes, o sus batallas contra los fantasmas no habían sido tan épicas como esperaban. En especial Lloyd. Aún se sonrojaba al pensar en su "gloriosa victoria" con el trapeador. Pero, al final, sólo tal vez habían aprendido una importante lección. Nada dura para siempre y es por éso que hay que ser cuidadosos con...

-Oigan, ¿Y Jay? -preguntó Lloyd, mirando en todas direcciones.

Los otros cuatro lo imitaron. No había rastro del risueño pelirrojo por ningún lado.

Una musiquita sonó por los altavoces de todo el centro Dimensional. Los compradores levantaron las caras, atentos al mensaje.

-Atención porfavor. Al señor Cole y la señorita Mei del reino Ninjago favor de pasar por su hijo a la sección de objetos perdidos.

Mei miró a Cole, extrañada. Él pelinegro se había sonrojado, pero también estaba confundido.

-¿Hijo? -preguntó la ninja morada, arqueando las cejas.

La voz femenina del altavoz volvió a hablar.

-¿Cual dijiste que era tu nombre, hijo?

-Chicooooos -se escuchó un lamento de trasfondo. Era Jay, y parecía estar sollozando-. Aiudaaaa.

⚫❇⚫❇⚫❇⚫❇⚫❇⚫❇⚫❇⚫

Es increíble cómo puedes crear nuevos reinos para hacer fics de Ninjago. Puedes hacerlos aterradores o divertidos, el otro día incluso estaba viendo un vídeo muy bueno de que Jay es enviado a un reino que literalmente es llamado Friendzone 😂😂😂 solo que está en inglés.

¿Qué les pareció el Oneshot? Les agradecería infinitamente que votaran y dejarán sus comentarios. Me encanta leer sus opiniones ❤

Bonito "juernes" a todos!

¡No pierdan la máscara!

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