Consuelo

Trama:

No hay mejor momento para afianzar los sentimientos que en los momentos difíciles.



- ¡¡¡Bebe!!! -

- ¡¡¡Bebe!!! -

- ¡¡¡Bebe!!! -

Cantan todos sus parientes mientras el Tío Vlad trata de forzarlo a beber una copa de sangre.

El conde trata de evitar que una sola gota de sangre toque su pico.

No trata de huir porque lo amarraron en la silla, así que era un acto inútil.

Quién hubiera imaginado que salir a ver quien tocó el timbre mientras comía un poco de brócoli provocaría todo esto.

El vampiro calvo lo toma de las mejillas para que deje de resistirse, sus garras se clavan en su piel.

No tienen compasión.

Igor tenía razón, ellos trataron de matarlo cuando vieron que era vegetariano, su lamentable estado físico es suficiente prueba de lo sanguinarios que son.

Trato de razonar con ellos pero fue inútil.

La única que tuvo piedad fue la Tía Lucrecia, que abogo por él diciendo que era una fase rebelde y tenían que corregirlo.

Pensó que se había salvado.

Pero ahora ve que se equivocó.

- Abre la boca sobrino. -Exige el anciano.-

Duckula está temblando de miedo.

Igor mira con indiferencia.

A la fuerza le abren el pico y derrama el líquido rojo en su interior.

El conde siente el sabor de óxido en su lengua, su garganta y estómago se tuerce en desagrado.

Vomita para la decepción de todos.

- ¡¡¡Igor ayudame!!! -Súplica en un grito ahogado.-

Es lo único que puede decir antes de cerrar el pico a ver que lo iban a obligar a tomar otro trago. 

- Esta vez cerrarle el pico para que no pueda vomitarlo. -

- Iré por una botella de sangre de nuestra mejor cosecha. -Avisa el mayordomo.- Deben estar todos sedientos. -Los vampiros asienten agotados por la terquedad de su sobrino.-

El buitre se va ignorando las lágrimas de su señor que lo miraba suplicante.

Cuando cierra la puerta su rostro tranquilo se vuelve una mueca.

Por primera vez en siglos esta desconforme con su trabajo.

El quería que su señor recapacitara pero jamás quiso someterlo de esa manera. 

Camina por el largo pasillo y escucha un llanto.

- Mi Patolin, Mi pobre Patolin. -Llora Nanny sentada en las escaleras.-

- Gorda deje de preocuparse. -Le avisa con cara seria.- Tengo un plan para salvar el amo. -

- ¿Pero que va hacer? -Ambos no pueden ir en contra de los familiares de su amo.-

- Solo tenemos un amo y me a ordenado ayudarlo. -La palabra de su señor está por encima de los demás vampiros, ahora puede desobedecer a los familiares.- Usted vaya por una botella de sangre mientras yo me encargo del resto. -Desafortunadamente; el no puede revelarse directamente pero tiene un plan.-

En la cabina telefónica.

Igor busca en la guia telefónica con ansiedad.

- Lo encontré. -Exclama aliviado al ver el artículo de publicidad del caza vampiros.-

En el dirigible; El ganso estaba ocupado en construir sus planos cuando escucha que el teléfono suena.

-  ¡Heinrich! -Llama el cazador.- ¡Contesta el teléfono! -Sigue sonando.- ¡Heinrich! -Nadie le responde.- Que asistente mas inutil me conseguí. -Se queja y contesta la llamada.- Reside. . . Dirigible Von Goosewing, habla Otto Von Goosewing. -

- Soy Igor. -Responde la otra línea sin intenciones de perder el tiempo en saludos.- 

- ¿Igor? ¿Qué hace usted llamándome? -El mayordomo no se sorprende de que haya actuado de tan buena manera, el ganso está visiblemente loco, a veces puede temerle a muerte y otras puede ir a hablarle sin miedo.-

- Vengo a comunicarle una calamidad Von Goosewing. -Explica.- Mi amo se fue de vacaciones y me dejo a cargo del castillo. -Miente sin vergüenza.- Y muy grande fue mi sorpresa cuando llegaron una pandilla de vampiros a tomar el castillo. -

- ¡Vampiros! -

- Así es. -Declara tan seguro que casi no parece mentira.- Y temo que las malas noticias no terminan ahí, secuestraron y amarraron a un pobre ciudadano. -

- ¡¿Que le están haciendo esos monstruos?! -

- Lo están obligando a tomar sangre para llenarlo como pavo y comérselo. -

- ¡Son unos Arschloch! -Insulta furioso.-

- Necesito de sus servicios para que se deshaga de esos vampiros. -

- Usted no me lo tiene que pedir dos veces, iré en camino. -

- Debo advertirle que son ocho vampiros, así que vengan bien armado. -Avisa.- Y de suma importancia debe cuidar del que está amarrado, pase lo que pase no deje que nada le pase. -

- Entendido. -

- Otra cosa más. -Lo detiene antes de que cuelgue.- Es indispensable que elimine para siempre a esos vampiros, los conozco y sé que no importa lo que pase, irán a recuperar la cena que les fue robada. -

- De acuerdo. -No se vio afectado ante la insinuación de matarlos.- Nos vemos allá. -Cuelga.-

Duckula está teniendo arcadas pero no vomita.

- Muy bien, ya estás aprendiendo. -Álava Lucrecia con cariño.-

- ¿Y que paso con Igor? -Pregunta Vlad por su demora.-

La puerta es abierta con un golpe que sorprende a todos.

El objeto que entró rueda hasta el centro de la habitación.

Es una esfera metálica del tamaño de un balón de baloncesto.

Todos se le quedan mirando.

- ¿Qué es eso? -Pregunta la vampira.-

El aparato se abre en dos dejando escapar una nube verde.

- ¡¡¡Ajo!!! -Gritan.-

Todos se están ahogando.

Von Goosewing entra para liberar al pato mientras todos están distraídos.

- Goosewing. -Murmura enfermo el conde.-

- No se preocupe señorita la voy a rescatar. -El pato está demasiado cansado para corregirlo, además lo está ayudando.-

Lo deja libre.

El pato trata de pararse pero está débil, su organismo no está recibiendo bien el cambio tan repentino de alimento.

El ganso lo ayuda a sostenerlo.

Necesita dejarlo en algún lugar seguro, si tienen suerte los vampiros morirán ahogados.

Apenas salen por la puerta cuando Lucrecia se lanza a morder al cazador.

El ganso es derribado al suelo y mordido en el cuello.

El conde grita y cae al suelo por el terror.

Lucrecia chilla y se separa.

Lleva sus manos a su cuello y empieza a toser en agonía.

El conde no entiendo lo que pasa, no tiene tiempo de preguntar antes de que Von Goosewing se lo lleve en brazos.

Se escuchan los gritos de los demás vampiros que lo persiguen.

El cazador y el conde pasan a toda velocidad a Igor y a Nanny que lleva la botella de sangre.

- Gorda esa botella tiene una araña. -Le miente el buitre.-

La mujer asustada la deja caer.

La botella se rompe en pedazos y la sangre se derrama.

Los vampiros se resbalan y caen, dejando escapar al intruso junto a su sobrino.

- Usted sí que es torpe gorda. -La regaña pero está sonriendo.-

- ¡Goosewing la salida está abajo! -Exclama el conde a ver que lo estaba llevando arriba.-

Ambos llegan al segundo piso.

El Doctor cae de rodillas cansado, el conde se baja de sus brazos.

Subir todas esas escaleras lo dejaron exhausto y sudando la gota gorda.

- Debemos irnos. -Insiste el pato aterrado de que sus familiares lo atrapen.- Debemos volver, la salida. . . -Se asusta al ver que su acompañante se soba el cuello.- ¿Estas bien? -Fue muy raro preguntar eso a la persona que juro matarte.-

- Me duele, pero no me hizo un gran daño. -Al menos no toco la arteria o estaría en graves problemas, la vampira debía estar cegada por su trampa.- Hay que ir al bacon. -Señala con el dedo el final del pasillo.- Ahí está mi dirigible, será más rápido escapar. -Lo toma de la mano y corren.-

El pato ve la macha roja en el cuello pero no comenta nada, ahora solo piensa en su supervivencia.

- Rápido suba. -Le cede el paso a las escaleras que conectan a su dirigible.-

- ¡¡¡Ahí están!!! -Se escucha detrás de ellos.-

- ¡Rápido! ¡Rápido! -Exclama asustado el pato al ver que su familia tambien subia por las escaleras.-

Ambos aceleran, fue un poco difícil por el viento pero llegaron.

 Goosewing corta la cuerda.

Lo último que escucharon son los gritos y el golpe que recibieron por la caída.

El pato y el ganso no se compadecieron y se fueron.

- ¡Hah! ¡Nadie puede con el genial Von... -No terminó su discurso porque su compañero vómito.-

El pato corre hacia el baño antes de que el ganso le dijera dónde está.

Eso confunde al cazador, es la primera vez que ''la señorita'' estaba en su dirigible. ¿Entonces cómo supo donde estaba el baño?

Su mente lo olvida rápidamente al ver el vómito de color rojo.

Maldice a los vampiros y va por el trapero, le dejara un momento de privacidad antes de ir a buscarla.

El conde vomito todo lo que tenía en el estómago, pero aún tenía arcadas.

Baja la llave porque le provoca a asco.

Se sentía muy mal, pero muy mal.

Tiene la respiración pesada y le arde la garganta.

Otra arcada pero no sale nada.

Se escucha unos golpes en la puerta.

- Disculpe. -Habla Von Goosewing detrás de la puerta.-  ¿Se encuentra bien? -

- ¡No! -

- Entiendo. -Dice avergonzado.-

Se instala un silencio.

- ¿No debería estar conduciendo? -

- Lo puse en automático. -Responde.- No quiero asustarla pero Igor me advirtió que irían a buscarla. -

En realidad lo asustó.

- ¿Igor? -El pensaba que lo abandonó.-

- Es el mayordomo. -Aclara al pensar que no lo conocía.- Me llamó para ayudarla. -Termina de explicar.-

El pato quiere seguir preguntando pero no quiere revelar su identidad por error. 

Otro silencio.

- ¿Puedo entrar? -

- Voy a salir. -Responde, ya no puede vomitar nada.-

Al encontrarse hay de nuevo otro silencio.

Está situación está fuera de su zona de confort.

- Lamento por lo que tuvo que pasar. -Trata de consolarlo.-

El pato sólo se sube de hombros apáticamente.

Su intento de consuelo fallo.

El ganso no quiere rendirse y busca una manera de confortarlo.

Se da cuenta del lamentable estado que está la ropa del vampiro, incluso se ve manchas de vómito.

Se quita su abrigo y con delicadeza lo pone en los hombros del conde.

Duckula está sorprendido pero sigue manteniendo una actitud defensiva.

- No se que decir para ayudarte. -Confiesa.- Pero si hay algo que pueda hacer no dudes en decirlo. -

El pato siente que las lágrimas se acumulan, hasta que no puede evitar echarse a llorar.

Se cubre el rostro avergonzado.

El cazador preocupado le soba la espalda en consuelo.

- Pobre flor de naranjo. -Lo mira con tristeza.- Que desafortunado fuiste. -Eso no consuela al pato.- Pero no es tu culpa, esos vampiros llegaron de la nada. ¿Cómo ibas a saber que iban a llegar a Transilvania? -

- Por mi cumpleaños. -Murmura entre lágrimas el pato.-

Esa fue la razón por la que llegaron sin avisar.

Querían darle una sorpresa, incluso le trajeron regalos.

Y ese considerado gesto se derrumbó por un pedazo de brócoli.

- ¿Como dijo? -No alcanzo a escuchar.-

- ¡No es nada! -No está dispuesto hablar de sus intimidades con ese tipo. (Ya está avergonzado en buscar su consuelo)- 

Igor y Nanny lo mimaron demasiado, es una gran sorpresa de que no se haya desmayado del susto.

- Lo bueno es que llegue antes de que te mordieran. -

- ¡Tu cuello! -Exclama el conde al recordar.- ¡¿Como. . . Como te liberaste de Lucrecia?! -

- ¿Te refieres a la vampira? -Se soba el cuello, siente un poco de dolor cervical.- Bebo batidos de ajo cuatro veces al dia. -Antes eran cinco pero no soporta el sabor.- Mi sangre está llena de los nutrientes, vitaminas y minerales del ajo. -Sonríe orgulloso.- Prácticamente es veneno para los vampiros. -Y deja sus plumas brillantes.-

- No sabia que el ajo podría ser utilizado de esa forma. -Está sorprendido.- ¿pero qué sucedió con el modo tradicional? Me refiero al collar de ajo. -

- No es muy práctico. -Responde.- Y la gente no deja de mirarte. -

También creó un repelente echo de ajo, pero el olor era un problema y su vida social ya es suficientemente solitaria. 

- Tiene lógica. -Está de acuerdo el vampiro.- Espera... ¡¿Adonde vamos?! -

- A mi casa. -

El pato retrocede mirándolo con desconfianza.

- ¡No lo mal piense! -Trata de salvar su integridad de caballero.- Tengo una trampa planeada, ellos ahora deben estar siguiéndonos. -

- ¿Trampa? -

- ¡Una trampa para vampiros! -Exclama orgulloso.- Te lo prometo, cualquier vampiro que entre no saldrá vivo. -

Eso no tranquiliza al vampiro.

- Se ve muy pálida. -Avisa Von Goosewing.- Que tal si descansa un poco, le prometo que terminare todo esto lo mas rapido posible. -

El pato siente que está atrapado en esos acertijos donde tienes que escoger entre; entrar por una puerta en llamas o una llena de tigres. 

- Quiero probar ese batido de ajo. -Declara abatido.-

- ¿Eh? -El ganso pàrpadea sorprendido por el cambio de tema.-

- Tengo hambre. -

- ¿Se... Seguro que quiere eso? Tiene un sabor... Adquirido. -

- Me gusta el ajo. -

Al menos puede tener su última cena.

El viaje fue rápido, apenas si pudo tomarse tres batidos.

- Por aquí. -Abre la puerta para que entre primero.-

El pato miró impresionado la construcción, es idéntica a la antigua casa que destruyó su castillo cuando los encogieron en una esfera de nieve.

Lo único nuevo es el jardín con esos paneles solares.

- Se esconderá en el sótano. -Lo guía con una linterna.- 

- ¿Y si prendemos la luz? -Sugiere el conde.-

- Oh no, las luces. . . No funcionan como deberían. -Explica.-

Ambos llegan el sótano lleno de los planos del cazador.

- Volveré rápido. -Dice para darle seguridad.- . . . No dejaré que ningún vampiro se te acerque. -Ambos se miran en silencio.-

El ganso sin saber que mas decir, se da la vuelta con la escopeta en las manos.

- Ten cuidado. -Decir eso fue extraño para el pato.-

- Estaré bien, hago esto todo el tiempo. -Le sonríe orgulloso antes de cerrar la puerta con llave.-

Apenas dio la vuelta, cuando se asusta de ver en mitad del pasillo a cuatro vampiros y otro susto cuando ve que en el otro extremo estaban otros cuatro vampiros bloqueando el paso.

No había forma de escapar.

- ¡¡¡Malditos vampiros!!! -

 Von Goosewing pegó su espalda a la pared, y mueve su escopeta de izquierda a derecha para apuntarlos a todos. 

Su rostro se distorsiona en una mueca.

- ¡¡¡No se acerquen!!! -

Encontraron el punto débil de su arma; no puede apuntar dos lugares a la vez.

- ¿Solo eso vas a decir? -Responde decepcionado uno de ellos.-

Después de ese ataque sorpresa y lo que le paso a Lucrecia pensaron que este cazador sería un reto.

- ¡¡¡Seres del mal!!! -Esta temblando del miedo.- ¡¡¡No dejaré que se la lleven!!! -

- Los cazadores de vampiros ya no son como los de antes. -El más viejo sopla aburrido.-

El ganso suda frio, un disparo y se lanzarán a su cuello, esta vez siente que está acabado pero trata de ocultarlo.

- ¡Dejen de esconderse en la oscuridad! -Exclama en desespero Goosewing.- ¡Prendan las luces y enfrentarme cara a cara! -Grita casi en un ruego.-

- Asi podrás ver como te sacamos los órganos. -Dice llena de odio Lucrecia con la voz ronca.-

Tal vez no puedan beber su sangre pero pueden torturarlo hasta que ruegue para que lo maten.

Vlad lleno de odio enciende el interruptor para cumplir lo que dijo la vampira.

Von Goosewing cae de rodillas y cierra los ojos con fuerza.

La casa se ilumina con una fuerte luz que hace estallar todas las bombillas.

El cazador espera por unos segundos antes de abrirlos ojos con miedo.

Solo hay oscuridad, y los ojos rojos no están a la vista. 

Enciende la linterna.

Solo hay cenizas en el suelo.

Ni siquiera les dio tiempo para gritar.

El ganso ríe a carcajadas triunfante.

Después de que ese malvado Conde Duckula destruyó su casa, decidió aprovechar el momento para construirla a prueba de vampiros.

Usando los rayos solares recogidos en los paneles y un generador; construyó la trampa perfecta contra vampiros.

¡Valió la pena no poder usar nunca más las luces!

El cazador está eufórico.

¡Dos! de sus inventos patentados FUNCIONARON, y acabó con ¡¡¡Ocho!!! vampiros en un solo dia.

¡¡¡No cabe de la felicidad!!!

¡Es el mejor dia de su vida!

- ¡Tengo que presumirselo a alguien! -Exclama el ganso con una sonrisa de oreja a oreja.- ¡Se lo diré a la bella señorita! ¡¡¡La señorita!!! -Se acordó de ''ella''.-

Con velocidad busca la llave y abre la puerta.

- ¡Señorita! -Entra buscándola con la linterna.- ¡Señorita los vampiros. . . -

La puerta que da al jardín está abierta.

Se queda estupefacto por un momento.

Igor dijo que habian ocho vampiros y ocho mato, asi que no pudo haber sido un secuestro.

Lo que significa sólo una cosa.

- Me abandono. -Declara con tristeza.-

Un taxi se detiene frente al castillo Duckula.

El conde sale de él a toda velocidad.

No confiaba en Von Goosewing, jamás pudo vencer a un vampiro vegetariano. ¿Entonces como iba a vencer a ocho vampiros de verdad?

Así que iso lo más sensato.

Huir.

. . . Y abandonar a Von Goosewing a una muerte segura.

El conde sacude la cabeza.

No es hora para sentir culpa.

Ese hombre quiere verlo muerto y la única razón de que lo esté ayudando es porque no sabe que es un vampiro.

Si supiera; él lo abandonaría sin compasión.

Con cuidado abre la puerta del castillo, tiene que asegurarse de que no haya uno de sus tíos por aquí.

- ¡Amo! -Exclama Igor al verlo.-

- ¡SHHH! Baja la voz. -Susurra asustado-¿O acaso tratas de delatarme? -Acusa con rencor.-

- ¡Nunca lo haría! -Responde con seguridad.- Sus tíos se fueron a por usted. -Explica.-

- ¡Entonces no perdamos el tiempo! -Corre a su ataúd.-

El castillo se teletransporta a China.

- ¡Patolin! -Nanny en lágrimas no pierde el tiempo en abrazarlo y consentirlo.- ¡Que bueno que estas bien! -

- ¡Oh Nanny! -Se echa a llorar en sus brazos.-

Igor solo puede mirarlo con culpa.

Abre los ojos al recordar al cazador.

- Señor ¿Que paso con Von Goosewing? -

- No quiero hablar de eso. -Oculta su rostro en el cuello de Nanny.-

- Ya bebé. -La gallina le soba la espalda.- Nanny está aquí y te va a cuidar. -Consuela.-

- Voy a llamarlo, debemos saber si elimino a los Señor... Vampiros. -Avisa.- Si no... tendremos que pensar a largo plazo. -Se encamina a buscar un teléfono.-

El pato no comenta nada, solo quiere estar en los brazos de su nana.

Cuando Igor volvió encontró al señor en pijama comiendo una sopa de vegetales en la cama con un rostro cansado y enfermo.

- Señor. -Avisa su llegada.-

- Tendremos que huir para siempre. -Declaró resignado el pato.-

- No señor. -Niega con la cabeza.- Von Goosewing lo hizo. -

- ¿Que cosa? -El conde no entiende.-

- Los elimino. -No puede evitar sentir tristeza, en verdad los respeto y admiro.- Podremos volver y seguir con nuestras vida. -

- Imposible. - Está incrédulo.- Hablamos de Von Goosewing. -

- Lo sé, al igual que usted no lo hubiera creído. -Se sincera.- Pero lo escuche yo mismo, si hubiera fracasado el no seguiría aún con vida. -

- Oh... -Recuerda que lo abandonó en la primera oportunidad que tubo.- Me alegra que esté bien. -Dice con sinceridad.-

- Yo también. -Confiesa el mayordomo incómodo por admitirlo.-

El pato suspira cansado al saber que todo acabó y podrá volver a su vida con normalidad y sin cambios.

- ¿Porque aún sigue usando el abrigo de Von Goosewing? -Lo mira con curiosidad.-

- Porque puedo. -

- . . .De acuerdo, ¿Quiere que cuando volvamos se la devuelva? -

- Ahora es mía. -Se aferra a ella sin intención de soltarla.-

Parece que no todo volverá a la normalidad.

- ¡Mira Patolin! -Entra Nanny con un pastel.- Aún puedes pedir tu deseo de cumple años. -

En Transilvania; el cazador se lamentaba por perder su abrigo favorito y de que nadie le crea que mató a ocho vampiros.

Solo se consolaba al saber que la bella señorita estaba a salvo donde quiera que esté.






Fin

Gracias por leer.

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