VIII

Corrí lo más rápido que pude cuando escuché el rumor de que alguien se había desmayado en la cancha.
Mis temores se hicieron realidad en cuanto te vi tirada en el pasto.
Tus dedos se hundían entre la hierba como si fueran raíces en busca de tierra.

En ese momento no lo entendí.
Tu te querías ir.

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